La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

Cuidadín, cuidadín

                                                      Málaga  26 de febrero de 2018

 

Cada vez cuesta más trabajo hablar o actuar sin correr el peligro de ser perseguido sañudamente por los vigilantes de lo políticamente correcto.

 

    Cada palabra que escribes, cada calificativo que utilizas, cada gesto que esbozas, tiene que pasar por la autocensura que te permita seguir relacionándote con las personas, animales o cosas que te rodean.

 

Hoy en día te miran con cierto rencor si te atreves a decir que comes carne o pescado; más todavía si no ha sido sacrificado de una forma digna y con los honores correspondientes. Lo mejor es ser vegetariano, o vegano, o no comer; te evitas problemas. Con el lenguaje es mucho peor, tienes que buscar cuidadosamente palabras de género ambiguo, aunque al final siempre metes la pata.

 

En lo que respecta al trato a los semejantes (género ambiguo), tienes que extremar el celo. Debes especificar si un individuo (ya estamos) es de piel blanca, negra, amarilla o cobriza, como estudiábamos en la enciclopedia Álvarez; no expresar tu admiración por lo bien que viste o la belleza que derrama a su alrededor (a pesar de que se ha esmerado en ello), para evitar ser tildado de acosador de todo tipo. No te puede gustar la tauromaquia ni la papiroflexia (en homenaje a las mariposas copiadas). No puedes discrepar del pensamiento común, ni defender a la familia o a familia tradicional. Serás tildado de “carca” y de facha como te descuides.

 

El otro día he podido escuchar a Santiago Segura el consejo de no ceder el paso a las damas, eso es machismo; ceder el asiento a los mayores; eso es minusvalorar el vigor del otro, etc., etc. Cuesta trabajo encontrar el término medio para no caer en el machismo o en el feminismo. Para los que tenemos cierta edad nos cuesta trabajo distinguir entre el hablar con agrado a los demás y el caer en una especie de nefasto acoso que esconde perversas intenciones.

 

Creo que para evitar esos problemas debemos graduarnos en las excelentes academias televisivas: “hombres, mujeres y viceversa”, “cámbiame”, las tertulias gritonas de cualquier hora y los “gurús” de la comunicación que están doctorados como “coach”, “youtubers” o  “influencers”. Nada de maestros. Con el idioma nos pasa algo similar. A los andaluces se nos ha tildado de hablar mal porque nos comemos las eses finales o aspiramos algunas consonantes. Es nuestro acento. Llevan razón, pero muchos perfeccionistas del lenguaje nos agobian con un “spanglish” innecesario que lo que hace es llevar al olvido palabras del  castellano que reflejan perfectamente el sentido de las usadas por los que se consideran “in” o están en “la pomada”.

 

Mi buena noticia de hoy me la ha recordado un juego de la infancia (la mía), cuando no había tele, ni ordenadores, ni tablets, ni robots, ni “na de na”. Entonces recurríamos a lo que teníamos: divertirnos con los gestos. Vamos a tener que volver a recordar aquello de “uñá, uñá, uñá al que hable ria o mueva”. Más nos vale estarnos quietos y callados. “Cuidadín, cuidadín”. Ni hablar, ni reír, ni mover. Por si acaso.

 

 

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Flores y frutos

22 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 22 de febrero de 2018

Flores y frutos

    Las flores son bellas, pero se quedan solo en eso, en la belleza. Los frutos quizás carecen de la misma, pero ayudan a nutrirse a la humanidad.

 

    Me hacía esta reflexión pensando en el cristianismo que vivimos en el siglo XXI; este se diferencia demasiado del que los padres de la Iglesia y aquellos que veneramos en los altares por su santidad demostrada, nos han transmitido con su ejemplo y con su palabra.

 

He recordado estos días los discursos sobre el futuro de la Iglesia que nos proclamaba hace varias décadas el entonces Cardenal Ratzinger. Nos hablaba de una Iglesia de los pobres, sin estructuras, pequeña, sin grandes aspavientos, más radicalizada; de vuelta a las raíces.

 

La realidad estriba en que durante su Papado poco pudo o le dejaron hacer sobre este tema. Parece que los Papas, llenos de Espíritu y con excelentes intenciones, acaban amoldándose a las estructuras vaticanas y algo les impide actuar con completa libertad.

 

Al Papa Francisco le está pasando un poco lo mismo. El busca los frutos y le cargamos de flores. Grandes encuentros tumultuarios en los que sintoniza extraordinariamente con los asistentes. En ellos         se le permite hablar con libertad y trazar caminos de salvación. Luego, los ingenieros, los peritos y los peones camineros nos encargamos de hacer digo cuando dijimos Diego.

 

Estamos en época de flores. Lo malo es que pocas veces fructifican. Estimo que deberíamos propiciar, yo el primero, que presentáramos menos flores en búcaros más sencillos y más frutos que nacen del encuentro descarnado con Jesús del Evangelio.

 

 

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

Cuéntame… algo agradable

                                                      Málaga  19 de febrero de 2018

 Allá por el 2001 –parece que fue ayer- comenzó la emisión en nuestras pantallas de las vivencias de una familia española, basando su desarrollo en los recuerdos del –por entonces- hijo menor de la familia Alcántara.

 

     Los esfuerzos de Televisión Española por presentar los avatares de toda una generación, han fructificado en unas audiencias muy buenas desde el principio. Posteriormente han estabilizado sus índices en un porcentaje bastante cómodo.

 

Comienza su desarrollo en 1968 con una España nerviosa y a punto de estallar en una transición hacia la democracia. Parecía que estaban contando nuestras vidas. Lo que pasa es que, desde el principio, esta familia era el colmo de las desdichas. Para que les pasara algo bueno tenían que presentar un catalogo de desdichas que nos metían a todos el corazón en un puño.

 

La cosa ha ido a más. Esta familia es la leche. Les ha pasado de todo, muertes, enfermedades, accidentes, puñaladas, sindicatos, riqueza, pobreza, extorsiones, políticos corruptos, cárcel, partidos políticos desastrosos, atentados de ETA, la bomba de Carrero, el 23 –F, secuestros, la poli mala del franquismo, devaneos extramatrimoniales de jóvenes y mayores, drogas, robos, hasta un tiro a la pequeña en sálvese la parte.

 

El padre de familia –Antonio- comenzó de ordenanza en un ministerio, fue director general, impresor, empresario de imprenta, constructor, bodeguero, lo que ha ido pidiendo el guión. Mercedes ha pasado por todo y por todas, de pronto es modista, modelo, abogada, madre de familia, empresaria y cualquiera sabe que nos espera. Los hijos… para que contar.

 

Desde el principio me ha gustado la serie. Está bien hecha y mejor interpretada. Lo que pasa es que sus personajes destilan demasiada mala baba y la peor suerte del mundo. Uno de mis preferidos, Juan Echanove, se lo han cargado demasiado pronto. Menos mal que nos queda María Galiana en una extraordinaria interpretación.

 

Pienso que al público en general le está hartando tanta desgracia. De los seis millones de espectadores solo queda la mitad. Personalmente me he borrado. Los capítulos de ahora me parecen un telediario triste. No invitan de ninguna manera al optimismo. No les quiero dar ideas, pero les faltan las pateras y el problema catalán.

 

Así que decido pasarme a un episodio de la serie del Big-Bang- Theory, que tan solo he visto dieciocho veces y me pongo a buscar una buena noticia que comunicarles hoy. Ya la tengo; quien nos lo iba a decir.  Un deportista de Ceuta criado en Mijas ha devuelto el orgullo olímpico a nuestra nación. Después de 26 años Regino Hernández ha conseguido la medalla de bronce en la especialidad de snowboard cross. Posteriormente, Javier Fernández, otro experto en deportes casi desconocidos en nuestro país, otra de bronce en patinaje sobre hielo. Algo es algo. Menos da una piedra.

                                                                                                                                                                                                                                                           

                         

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 15 de febrero de 2018

FORMAS DE VIVIR LA CUARESMA

    Para muchos la cuaresma es el tiempo que transcurre entre el Carnaval y la Semana Santa.

 

    Un espacio lleno de triduos, imposición de medallas, bendición de diversos ornamentos, proclamación de pregones de todo tipo, carreras a casa de los orfebres y tallistas, preparación de túnicas y limpieza de enseres varios. Pienso que la Cuaresma es algo más.

 

El Papa Francisco nos ha enviado un mensaje con motivo de la Cuaresma del 2018. En el mismo nos pone en lenguaje de nuestro tiempo el evangelio de San Mateo que se lee el 14 de febrero. Como todas las recomendaciones de este bendito hombre, el escrito no tiene desperdicio.

 

Nos advierte la presencia de los falsos profetas de ahora; los mismos de siempre: dinero, poder y prestigio. Les llama “encantadores de serpientes”. A veces, desde el escándalo que nos producen aquellos que no hacen lo que dicen y no dicen lo que hacen.

 

Nos da tres caminos a seguir en la cuaresma: la oración, la limosna y el ayuno. Oración basada en hablar menos con Dios y escucharle más. Limosna que no solo es dar, sino el darse; hacer al pobre parte de tu vida y compartir de lo que te falta, no de lo que te sobra. Con referencia al ayuno, creo que a veces se pone en práctica el auto-engaño; hace años se compraba una ¿bula? que te eximía de ciertas partes del ayuno. Hoy se ignora directamente. Yo el ayuno cuaresmal lo vivo a mi estilo. Con lo que me ahorro en alimentos innecesarios coopero con que los que no tienen lo imprescindible.

 

Termino con dos sentimientos; uno positivo y otro negativo. El positivo: un templo de un barrio malagueño lleno a rebosar de personas de todas las edades para celebrar el miércoles de ceniza. El negativo: La falta de coherencia y de respeto de algunos; se quedan con las hojas e ignoran el cogollo de la vida cristiana. Si no creen o no quieren creer, que no nos utilicen, que no jueguen con lo sagrado.

 

 

 

 

Se puede

11 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

SE PUEDE

                                                      Málaga  12 de febrero de 2018

 

       La vida nos presenta un montón de dificultades que nos parecen de una difícil, cuando no imposible,  solución.  En esos momentos hay que recurrir al consejo de mi viejo amigo Ángel Rodríguez Vega: “se puede”.

 

      Aun tenemos el corazón encogido por la última tragedia acaecida en nuestro “Mare Nostrum”. Esos hermanos ahogados a un paso de la “nueva vida” que van buscando. Ante esa situación, a las personas de  buena voluntad se nos revuelven las tripas y nos rebelamos ante la incapacidad de resolver el problema.

 

Pero se puede. Un cura malagueño de adopción nos ha predicado con el ejemplo. Su cabeza y su corazón siempre andan a caballo entre la cómoda parroquia malagueña, con las dificultades que, sin duda, también conlleva, de su trabajo en el hospital y en el tanatorio, de su cargo de consiliario de un movimiento cristiano y de otras “chapuzas”, con su inquietud por poner en marcha a sus amigos e inventarse un hospital en medio de una zona deprimida de un país con dificultades de todo tipo: Costa de Marfil.

 

Allí había conectado con una monja que trabajaba en medio de penurias y carencias. Ramón iba buscando remedio a la salud mental de aquella zona. Es su obsesión desde que estuvo en Sudamérica conociendo a fondo este tema. En Costa del Marfil se encontró con problemas añadidos, cuando no prioritarios. Los recién nacidos y sus madres, los niños, los adolescentes enfermos, los ancianos; la falta de médicos, de medicinas, de hospitales; la ausencia de escuelas apropiadas.

 

Se marchó de Málaga con un amigo, cuatro perras y mucha ilusión. Quince días después nos envía un video de locura. Ha conseguido un terreno, un hábitat para los voluntarios, una colaboración total de las autoridades civiles y religiosas.

 

Se ha establecido un puente solidario entre Corocó, Costa de Marfil) y Málaga. Una buena noticia. Lo pueden ver en el siguiente enlace.

o el Facebook  de RAMÓN BURGUEÑO GARCIA

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 8 de febrero de 2018

LA FE DE LOS JÓVENES

    He tenido la oportunidad de convivir con jóvenes en la búsqueda de la fe. Primero como uno de ellos, después como transmisor del Evangelio y, finalmente, como padre y abuelo.

 

     En estos días se está celebrando en nuestra ciudad un encuentro de alto nivel sobre este tema. Estimo que obtendrán un excelente resultado. Falta nos hace. El pasado martes entrevistaba a las Hermanitas de los Pobres de Málaga para mi programa de radio y me hablaban de la falta de vocaciones en su orden. Las monjas cistercienses del Atabal se encuentran en la misma situación. En las órdenes religiosas masculinas pasa tres cuartos de lo mismo.

 

Esta es la parte visible de la situación. Por detrás hay una juventud que ignora, en su gran mayoría, la formación religiosa ni siquiera de forma cultural. En nuestra región, un tanto menos dada la tradición cofrade que les acerca, aunque de forma incompleta, al Evangelio.

 

Estimo que el cristianismo no es para las masas, el compromiso cristiano es tan fuerte, que no se puede transmitir basándose en la tradición o en la ubicación geográfica. Si no se edifica sobre un encuentro personal con Dios cae por falta de una base sólida. Pero los cimientos están en la familia. Después en la vivencia de una comunidad que le acompañe en ese difícil camino.

 

Lo de la vida consagrada es otro camino mucho más difícil. Es aceptar la respuesta que hizo Jesús al joven rico. “Déjalo todo y sígueme”. Hace años se reclutaban por los pueblos jóvenes de ambos sexos a instancias de los párrocos y maestros que estimaban una posible vocación en los candidatos. Hoy por hoy, todos los adolescentes, incluso los de ámbito rural, tienen acceso a los estudios, a los medios de difusión y a las redes sociales. Del tema religioso se le habla poco o nada. En las familias y en la sociedad se sigue con la sacramentalización rutinaria y coincidente con la tradición, pero no se profundiza en la misma, ni siquiera en la familia.

 

No es demasiado difícil para los jóvenes, si se consigue que se pongan a tiro, el aceptar el encuentro con Jesús, lo difícil es la continuidad, el acompañamiento, la segunda comunión, la puesta en vigor del compromiso de la confirmación, la realización de los compromisos del sacramento del matrimonio.

 

Estimo que debemos “entrar por la suya” para “salir por la nuestra”. Pienso que debemos llegar a ellos sin grandes compromisos ni verdades inmutables. Que las descubran ellos. Eso hacen las sufridas monjas. Acoger, ayudar e iluminar. Pero como dice el Evangelio son “muchos los llamados y pocos son elegidos”. Los que resisten… son una maravilla.

 

Las hermanitas

4 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

LAS HERMANITAS

                                                      Málaga  5 de febrero de 2018

 

       A la entrada de la carretera de Cádiz, al otro lado de la estación, se encuentra un viejo caserón de una belleza apreciable. Se trata del asilo de las Hermanitas de los Pobres.

 

    Esta residencia es una institución malagueña que ha sido apreciada y considerada desde su implantación en 1868. Las guerras, asonadas y demás situaciones complicadas para todos los conventos, han respetado absolutamente este remanso de paz que cuida su comunidad de monjas pertenecientes a dicha orden francesa fundada por Juana Jugan a principios del siglo XIX.

 

Llevo desde hace más de sesenta años visitando con cierta frecuencia dicho centro con el fin de echarles una mano cuando lo han necesitado. Comencé sirviendo comidas los domingos y ahora acompañando a sus acogidos en alguna visita y dando a conocer su maravillosa obra en los medios en los que colaboro.

 

Días pasados, solo lo hacen cuando lo ven imprescindible, volvieron a dar una señal de alarma al pueblo malagueño. Necesitaban “detergente, lejía de lavadora y suavizante. También necesitaban papel higiénico y alimentos concretos como tetrabricks de caldo de pollo, carnes y pescados congelados o huevos”. Terminaron diciendo “de lo demás ya nos ayudan desde Bancosol”.

 

Como comprenderán, y era de esperar, Málaga se ha volcado. Como cuando pedimos que les arreglaran las duchas de los mayores; una Obra Social bancaria se las está renovando poco a poco. Málaga y sus gentes son muy solidarias. Basta rascar la epidermis aparentemente dura e indiferente de sus ciudadanos, para descubrir el porque lleva ese título de “la muy solidaria” en su escudo.

 

Siguiendo con la broma que hemos escuchado desde siempre: “pides más que las hermanitas de los pobres”. La  buena noticia de hoy es que los malagueños han demostrado que cuando hay una buena causa por medio afloran los mejores sentimientos de un pueblo que tiene fama de “levantisco”.

 

Termino esta columna con tristeza. El Mediterráneo vuelve a estar plagado de hermanos del otro lado del charco que dejan su vida en busca de la ansiada Europa. ¡Hasta cuando!

 

 

RENQUEANDO

1 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 1 de febrero de 2018

RENQUEANDO

    Tengo un amigo que ante la pregunta habitual, casi siempre retórica, contesta: aquí “renqueando”.

 

    Dice el diccionario de la RAE en su primera acepción que renquear es: “andar o moverse como renco, oscilando a un lado y a otro a trompicones”. Parece que la definición recoge perfectamente la situación en la que nos encontramos muchos de los pertenecientes al “segmento de plata”.

 

Hay dos formas de renquear: con el cuerpo y con el espíritu. Nuestras rodillas y nuestra espalda se niegan a mantener el vigor y la lozanía que antaño. La mayoría andamos con prótesis de rodilla o de cadera. Nuestras columnas vertebrales toman la misma forma que el camino de Santiago. Tomamos pastillas para todo y vivimos de milagro. Resultado lógico del paso de los años.

 

Lo del espíritu es más complicado. Obedece más a los colmillos retorcidos del alma que al paso de los tiempos. Sin embargo conozco casos muy cercanos que el “renqueo” del cuerpo ha propiciado la recuperación de la lozanía del alma. Con los años se puede volver a aprender a amar y pensar más en lo divino que en lo humano.

 

Lo bueno es que renquear es signo patente de vivir. Significa que, con dificultades, se sigue caminando. Oscilando de un lado a otro y a trompicones. Pero hacia delante. Lo importante es reconocerlo. Ponerse en mano de los expertos y poner prótesis a nuestro cuerpo y a nuestro espíritu.