Las hermanitas

4 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

LAS HERMANITAS

                                                      Málaga  5 de febrero de 2018

 

       A la entrada de la carretera de Cádiz, al otro lado de la estación, se encuentra un viejo caserón de una belleza apreciable. Se trata del asilo de las Hermanitas de los Pobres.

 

    Esta residencia es una institución malagueña que ha sido apreciada y considerada desde su implantación en 1868. Las guerras, asonadas y demás situaciones complicadas para todos los conventos, han respetado absolutamente este remanso de paz que cuida su comunidad de monjas pertenecientes a dicha orden francesa fundada por Juana Jugan a principios del siglo XIX.

 

Llevo desde hace más de sesenta años visitando con cierta frecuencia dicho centro con el fin de echarles una mano cuando lo han necesitado. Comencé sirviendo comidas los domingos y ahora acompañando a sus acogidos en alguna visita y dando a conocer su maravillosa obra en los medios en los que colaboro.

 

Días pasados, solo lo hacen cuando lo ven imprescindible, volvieron a dar una señal de alarma al pueblo malagueño. Necesitaban “detergente, lejía de lavadora y suavizante. También necesitaban papel higiénico y alimentos concretos como tetrabricks de caldo de pollo, carnes y pescados congelados o huevos”. Terminaron diciendo “de lo demás ya nos ayudan desde Bancosol”.

 

Como comprenderán, y era de esperar, Málaga se ha volcado. Como cuando pedimos que les arreglaran las duchas de los mayores; una Obra Social bancaria se las está renovando poco a poco. Málaga y sus gentes son muy solidarias. Basta rascar la epidermis aparentemente dura e indiferente de sus ciudadanos, para descubrir el porque lleva ese título de “la muy solidaria” en su escudo.

 

Siguiendo con la broma que hemos escuchado desde siempre: “pides más que las hermanitas de los pobres”. La  buena noticia de hoy es que los malagueños han demostrado que cuando hay una buena causa por medio afloran los mejores sentimientos de un pueblo que tiene fama de “levantisco”.

 

Termino esta columna con tristeza. El Mediterráneo vuelve a estar plagado de hermanos del otro lado del charco que dejan su vida en busca de la ansiada Europa. ¡Hasta cuando!

 

 

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