VALLS

30 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 1 de octubre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

VALLS

Me han gustado las declaraciones de este hispano-francés-catalán.

 

Como de sobra saben mis contados lectores, hace años que he dejado de prestar atención a cuanto piensan, dicen o hacen los políticos, basándome en que me consta no coinciden estas tres circunstancias; ni piensan lo que dicen, ni hacen lo que piensan, ni siquiera dicen lo que no hacen.

 

Conocida esta premisa, de vez en cuando se le pega a uno algo que oye en un discurso. Esta vez se trata de una entrevista que hizo Carlos Herrera en la COPE días pasados a mi tocayo Manuel Valls, un barcelonés universal que ejerció como primer ministro de Francia del 2014-2016.

 

Este político recién aparecido en el espectro político hispano, se ha propuesto presentarse a las próximas elecciones para la alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, encabezando una plataforma que huye de la cobertura de los partidos políticos. Un nuevo estilo de hacer una gestión sin depender de los designios de comités ni entes dictatoriales.

 

No se si logrará su empeño, pero a mí me ha convencido. Habla de globalización, de amor a las banderas (todas); de bilingüismo; de cultura verdadera -no partidaria ni partidista-; de progreso, no de extremismos demagógicos. De una Barcelona que sea más que una ciudad. Un lugar accesible y agradable para todos dentro de una Cataluña y una España que les sirvan de punto de unión y de encuentro.

 

Me ha ganado este señor. A ver si sus palabras se convierten en hechos. Me han entrado ganas de empadronarme en Barcelona y trabajar con él.

 

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La torre de…

27 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 27 de septiembre de 2018

LA TORRE DE…

  El pasado fin de semana disfruté de la proyección en la 2 de TVE de una película española: “La torre de Suso”.

 

   Este filme fue estrenado en el año 2007 y cuenta con una excelente dirección e interpretación. Pero a mí, lo que más me interesa es el mensaje que dimana de la misma: la diferencia que hay entre contemplar el paisaje y los avatares de una zona minera asturiana, vistos desde el puñetero suelo y la altura de miras que proporciona una torre por pequeña que sea.

 

Al final de la película, los protagonistas descubren que el esfuerzo común por conseguir una atalaya desde donde observar al alrededor, sin prejuicios ni ataduras, les permite afrontar el futuro con esperanza y dignidad. Por otra parte el matrimonio mayor, roto por los años y el alcohol, descubre su revivir desde el dialogo y la aceptación.

 

Llevado a nuestras vidas, este filme me ha permitido entender los últimos años de mi amigo Valentín. Sí, ese héroe del que yo comentaba su enfermedad terminal, su operación y su actitud vital hasta el último momento. Se nos fue el pasado sábado. Mejor dicho: subió su último escalón hasta el Padre este fin de semana.

 

Juntos habíamos trepado por los escalones de la vida con minúsculas y la Vida con mayúsculas. Juntos habíamos llevado la Palabra de Dios allí a donde se nos había indicado. Juntos lloramos la muerte de Maribel. Juntos hacíamos el teatro de ficción y luchábamos por un escenario de la vida más feliz para todos. Estuve junto a él en el primer cursillo de cristiandad, en decenas de ellos y en el último que vivimos juntos.

 

Me ha adelantado en el último tramo de su torre. Tenía prisa y necesidad de llegar. Desde allí ve la dimensión de la vida en su totalidad. Lo interesante del tema estriba en que a medida que se construye y se suben escalones, nuestro metro cuadrado se va ampliando hasta ver las cosas y las situaciones en su perspectiva real.

 

Desde ese último escalón ¡Sí que se ve la vida DE COLORES! Descansa en paz, amigo, hermano.

 

El día de…

23 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 24 de septiembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios.

 

El que se celebra el día 21 de septiembre está perfectamente justificado. Se trata del día internacional del Alzheimer. Esa dolencia que afecta a algunos de nuestros mayores y que fue diagnosticada, valorada y proclamada a los cuatro vientos por el neurólogo alemán de dicho apellido, del cual toma su nombre. Este primer diagnóstico se realizó en el año 1901.

 

Desde entonces se ha ido perfeccionando su diagnosis y su tratamiento. Ha pasado de ser una “cosa de viejos”: “La enfermedad de Alzheimer, también llamada demencia senil de tipo Alzheimer, es una enfermedad neurovegetativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una perdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales”.

 

Se produce normalmente a partir de los setenta años y tiene diversos estadios que no voy a desmenuzar por mi ignorancia sobre los mismos. Si puedo hablar de convivencia de alguno de los enfermos de esta dolencia y como el tratamiento farmacológico y conductual palia su desarrollo y sus consecuencias.

 

La buena noticia de hoy se basa en los distintos establecimientos, asociaciones y tratamientos que están ayudando a superar esta etapa de la vida dándole calidad de vida a los que padecen de esta dolencia. Los vemos descentrados, desmemoriados y necesitados de ayuda. Pero lo mismo que se puede vivir dependiendo de la insulina, el anticoagulante o alguna prótesis; estar dependiendo de un carrito o un taca-taca, etc., cientos de mayores siguen viviendo con su enfermedad y la ayuda y la comprensión de sus familiares y cuidadores.

 

La pérdida o el deterioro de neuronas por algunos, se ve compensada por la investigación y la comprensión de la clase médica que se dedica a ello. Otra buena noticia: el escaso porcentaje de probabilidades de sufrir este padecimiento: de un tres por mil antes de los setenta años a un siete por ciento de los mayores de 90 años.

 

Demos gracias a aquellos que siguen preocupándose de estos enfermos que se encuentran muy cerca de nosotros y que pueden mejorar su calidad de vida con nuestra ayuda.

 

 

LA OPERACIÓN

20 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 20 de septiembre de 2018

LA OPERACIÓN

  Hace muchos años que un tío mío me explico lo que significa “el metro de la vida”.

 

Nos encontrábamos en un comercio de tejidos. Él tenía por entonces menos de cincuenta años. Puso en el mostrador un metro de aquellos de madera. Señaló el dígito de su edad en centímetros y sentenció: “mira lo que llevo vivido (hacia la izquierda) y lo que me queda que vivir como mucho” (fue pasando el dedo por las muescas del metro y se detuvo en los 80). Acertó de pleno.

 

Aquello marcó el pensamiento de un niño que se enfrentaba con el misterio de la vida y de la muerte, del más allá y del más acá. Empecé a elucubrar sobre el metro de mi vida y veía muy lejanos aquellos últimos centímetros hasta la contera.

 

Han pasado muchos años. Me he acostumbrado a convivir con una generación que, pese a que físicamente ha mejorado mucho, comienza a hacer aguas por muchos lados. La sufrida generación de la posguerra, amén de ser los culpables de todo lo que nos pasa a escala política y económica, de haber mantenido el país en sus peores momentos, ahora nos tenemos que enfrentar con los años y las enfermedades.

 

Sí, ya saben mis lectores que soy un defensor acérrimo del “segmento de plata”. Somos de plata, pero no de diamante. Hay veces que la vida raya nuestro exterior y penetra en lo más profundo de nuestro cuerpo. Días atrás operaron a mi amigo del alma durante ocho horas para reconstruir un aparato digestivo maltrecho que hace años le habría conducido al más allá. La ciencia –y la mano del Padre- han hecho milagros con él. Le ha mantenido durante tres años y le ha mejorado lo suficiente para asumir esta macro-operación.

 

Han pasado cuarenta y ocho horas, sigue en la UVI, pero nos han dado noticias que alimentan nuestra esperanza. Lo importante estriba en que mi amigo Valentín está preparado para todo. Tiene la maleta hecha para irse o para quedarse. Buen tipo y ejemplo para todos. Creo que seguiremos haciendo teatro juntos… mientras el metro de la vida nos lo permita. Como siempre… Dios ha estado grande.

 

 

 

 

 

 

LA TESIS

16 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 17 de septiembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

La tesis

Cuando escucho hablar de las tesis, se me ponen los nervios de punta.

 

No sé si es cuestión de cara o de poca vergüenza, pero cuando me entero del cachondeo que hay montado con las tesis y los masters, se me ponen los nervios de punta y no se si cortarme las venas o dejármelas crecer.

 

Hablo con conocimiento de causa. Allá por junio del 2006 y con mi flamante título de Licenciado en Comunicación Audiovisual, me presenté a la profesora que me había acompañado en dichos estudios preguntándole por mi futuro en la Universidad. Ella me recomendó que me doctorara. Que redactara una tesis sobre los problemas de la humanidad y mi inquietud por la solidaridad de los humanos.

 

Ni corto ni perezoso me matriculé en los cursos de doctorado. Dos años en el departamento de Periodismo de la UMA en los que asistía a clases por las tardes, de lunes a viernes, y me sometía a unos escrutinios sobre las materias dictadas a fin de cada curso. Una tarea preciosa y enriquecedora que fue forjando mi actitud como investigador y desgranando las diversas materias a las que podía encaminar mí trabajo.

 

Finalmente, y de acuerdo con mis directores de tesis –dos a falta de uno- Juan Francisco Gutiérrez y María de los Ángeles Cabrera-, decidí investigar sobre la influencia de los medios de difusión sobre los mayores en Málaga. También y a causa de mis crisis psicológicas ante la ingente labor a desarrollar, fui ayudado por el profesor de Psicología Marcos Ruiz, buen amigo por otra parte.

 

Aprobados con excelente nota los cursos de Doctorado inicié la redacción de la tesis doctoral que me ocupó durante los siguientes ¡cuatro años! Doscientas encuestas a mayores de todas las zonas de Málaga y su provincia. Una serie de entrevistas con profesionales de todos los campos relacionados con los medios y los mayores malagueños. Viajes a Madrid, Sevilla y otras provincias españolas para obtener datos. Miles de tutorías y discusiones con los directores de la tesis. Bibliografía abundantísima. Elección del tribunal formado por catedráticos de periodismo de diversas universidades españolas y finalmente, el 30 de junio de 2012, la defensa de la tesis. Yo solito. Mi, me, conmigo. CUM LAUDE.

 

Veo lo que está pasando y se me cae la cara de vergüenza. De aquellos cientos que empezamos juntos la carrera solo una media docena llegamos a la meta. Familias, trabajos y diversión olvidados. Todo para que te impongan una muceta y una beca y un birrete. Un título en lugar preeminente y un orgullo para ti y para tu familia.

 

El recuerdo de aquel día es para mí UNA BUENA NOTICIA. El haber servido para aportar algo a la cultura y la sociedad es una buena noticia. Para eso se trabaja en las tesis doctorales. No para llenar curriculum.

 

El leer con temblor mi trabajo ante mi esposa, mis hijos, mis nietos, mis familiares y mis amigos fue una sensación que no se si podrán sentir esos… que han comprado, han trampeado o han inventado un trabajo único e irrepetible para la sociedad. Habrán medrado con ello, pero se merecen mi más completa indiferencia. Con su pan se lo coman.

 

 

 

 

 

CURAS DE ORO

13 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 13 de septiembre de 2018

CURAS DE ORO

  Me refiero a aquellos que cumplen sus “bodas de oro” con el sacerdocio.

 

Leo en la prensa local la relación de sacerdotes que llevan cincuenta años ejerciendo su ministerio en la Diócesis de Málaga. Entre ellos -muchos conocidos, son de mi quinta- se encuentra mi amigo –que digo, mi hermano- Sergio Ferrero.

 

Sergio es un cura nacido en Valencia dentro de una familia “de posibles” a la que abandonó pronto para integrarse en una comunidad de frailes: los Pasionistas. Esta comunidad da carácter. A casi todos, los que conozco, que han recibido su formación se les nota una impronta especial. Sergio es el prototipo de los mismos.

 

Hubiera sido un maestro del renacimiento. Es artista por los cuatro costados. Dice que le hubiera gustado ser médico o actor. Ambas disciplinas las ha ejercido. Medico de almas y de espíritu; actor comprometido con sus roles. Doctorado en Comillas, Viceprovincial en su comunidad. Visitante de sus frailes en la América latina. Posteriormente se incardina en la diócesis malacitana como cura raso. Crea la parroquia de Santa María Goretti en unos bajos comerciales de la zona. Entonces le conozco y comienzo a trabajar con él. Párroco de Casabermeja, del Buen Pastor, primer párroco de San Ramón. Consiliario de Cursillos de Cristiandad. Director-fundador del Teléfono de la Esperanza. Etc. Etc.

 

Mientras, su vena de artista sigue moviendo sus impulsos vitales. El mejor belenista que conozco realiza creaciones innovadoras en ese campo que le llevan a ganar diversos premios provinciales y locales. Excelente pintor y maravilloso ceramista, especializado en murales realizados con teselas. Fundador y director de la escuela de artes plásticas de Casabermeja. Director del grupo de teatro “el carromato”. Asesor religioso y “párroco” de los feriantes y circos que vienen a nuestra ciudad. Capellán de Colichet y del Buen Samaritano. Y sobre todo un amigo. Siempre preparado a escucharte… aunque ahora está un poco sordo.

 

Sergio ha pasado una mala racha de salud. Ha tenido que volver a su Valencia natal para ser operado en varias ocasiones de distintas dolencias. Lo ha pasado mal. Pero ha renacido de sus dolamas como siempre. No se si podremos realizar algún día nuestro sueño. Recorrer los pueblos en una carreta predicando la palabra de Dios. Quién lo sabe. Enhorabuena Sergio. Cincuenta años de cura bien aprovechados.

 

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 10 de septiembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

Teléfono de la esperanza… dígame

Escribo esta frase sentado ante el teléfono al que he atendido durante 42 años.

 

Efectivamente, allá por el año de Maricastaña fui llamado por unos amigos -los fundadores del Teléfono de la Esperanza de Málaga- para que me incorporara a dicha asociación como voluntario. Inmediatamente me “ficharon” como orientador y ahí permanezco desde entonces, primero en turnos de noche, donde he estado muchos años y últimamente, en turnos de mañana.

 

Es decir, mi vida se ha desarrollado de forma paralela con mis actividades en dicha asociación. Allí he aprendido muchísimo en la universidad de la escucha. He pasado momentos muy alegres y otros angustiosos. Estos últimos los menos. El agradecimiento sincero de aquellas personas que se sienten aliviadas por tu escucha suple con creces los momentos difíciles en los que solo te falta comenzar a llorar con el llamante.

 

En estos días se ha expuesto, desde los mentores del Teléfono de la Esperanza a través de un pasacalles informativo, la preocupación que sentimos todos ante la situación actual en la que el número de suicidios es bastante elevado. Esta circunstancia me ha hecho recordar que hace años, cuando yo pertenecía a la directiva del teléfono, realizamos una actuación similar haciendo partícipe a los medios de comunicación que cada día se producía un intento de suicidio en Málaga y del problema que representaba dicha circunstancia. Desde “arriba” me llegó una advertencia para que no “aumentara la alarma social” entre los malagueños. Ojos que no ven…

 

El suicidio es un grave problema de la humanidad que tenemos que afrontar. Personalmente me he encontrado con el mismo en diversas ocasiones -espero que con éxito por lo menos aparentemente-. Ahora han mejorado mucho los medios con los que cuenta el Teléfono de la Esperanza para ayudar a aquellos que la necesitan en esta situación extrema. Se ha puesto en marcha el programa MEMIND preparado para afrontar los procesos de suicidio, lo que permitirá atenderlos de una forma más eficaz.

 

A final de este año me jubilaré como orientador. Creo que ya me queda poco que aportar. Pero ahí queda un equipo de voluntarios y profesionales que llevarán adelante esta maravillosa obra que tanto ha paliado el sufrimiento de los seres humanos que nos rodean.

 

Mi buena noticia de hoy es que se seguirá atendiendo con la frase: “teléfono de la esperanza… dígame”.

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 6 de septiembre de 2018

EL DÍA DEL SEÑOR

 

  Se han empeñado en quitar la Misa dominical de la parrilla de TVE.

 

No se si ya lo han conseguido. Pero estoy seguro que lo conseguirán. Y es lógico. Hay que dejar espacio para airear las alegrías y miserias de los “grandes hermanos”, “mujeres, hombres y viceversa”, la cría del galápago viudo en el congo ex belga y la búsqueda y traslado de los restos de los fallecidos en España desde la llegada de Viriato al poder.

 

Nos lo tenemos bien merecido. Nos hemos acostumbrado a asistir a la Misa “a la carta”. A la hora que nos conviene, con el celebrante que nos gusta y en el banco que hemos usado “desde siempre”. Hemos visto normal el incluir la celebración de la Eucaristía en cualquier acto civil o militar que se precie. Dándole más importancia a las formas que al fondo.

 

Siempre recordaré como nos contaban algunos amigos sacerdotes malagueños en la Diócesis de Cumaná, en Venezuela, su experiencia para llevar la Celebración a cientos de kilómetros donde les esperaban a lo largo de muchos días para poder vivir los Sacramentos.

 

Nos tenemos que ir acostumbrando a valorar la Eucaristía que podamos celebrar y allá donde sea posible. Templos no nos faltarán, pero celebrantes y fieles disminuirán día a día. Peor lo pasan otros. Esos que se juegan la vida en los países en los que ser cristiano es casi delito.

 

Así que daremos gracias a Dios porque seguimos teniendo el canal 13 donde se celebra diariamente la Eucaristía y algún que otro canal de pago que también la emite. Nuestros mayores y enfermos lo agradecerán y al que no les llegue que cuenten con que alguno de nosotros le acompañará un rato y le transmitirá la palabra de Dios. Yo me comprometo personalmente para el que me necesite.

 

Por tanto estad preparados: el Día del Señor Jesús se va a transformar en el día del Señor Presidente del Gobierno de turno. Cosas veredes.

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 3 de septiembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

 

CUANDO LLEGUE SEPTIEMBRE

 

 

Justamente  hace diez años, escribía este artículo.

 

“¡Qué mayor soy! Aún resuena en mis oídos aquella canción que abrigaba a una mediocre película americana de 1961: Cuando llegue Septiembre… todo será maravilloso, esto cantábamos con nuestro italiano macarrónico (inspirado por Renato Carosone) mi amigo Valentín y yo en nuestras fugaces y fracasadas apariciones musicales. Pero ahora parece un mes maldito. Posteriormente, llegó a nuestras pantallas Septiembre negro, una película del 2004. Septiembre ha sido un mes “calino” en los últimos años. Munich, Torres Gemelas, Afganistán, etc., lo avalan.

 

Efectivamente, los psicólogos y psiquiatras se han empeñado en psico-fastidiarnos la vuelta de las vacaciones. El comienzo del curso escolar, las tormentas septembrinas, la vuelta a la actividad de los políticos… todo parece indicar el fin del mundo. (Por cierto, la psicología-psiquiatría, son los únicos trabajos en que el cliente nunca lleva la razón.)  Menos mal que nuestro Presidente del Gobierno insiste en que todo va mejor que nunca, y que nuestra economía crece en doble proporción que la de países tan importantes como Taurú, Mongolia Exterior o Trinidad y Tobago. Menudo respiro. Y yo con estos pelos.

 

La realidad es otra. Yo le llamo la época de las promesas: este año voy a estudiar desde el principio; me voy a quitar las cervecitas y las siestas; me voy a apuntar al gimnasio; voy a trabajar duro a ver si me ascienden… Tenemos ilusiones y nos van a durar hasta el puente del Pilar, el de los Santos… Pero en Diciembre nos vamos a hinchar. ¡El Acueducto de Santa Constitución!

 

Ya no tengo que ir a Salud Mental. Me las apañaré con los fines de semana y lo que encarte. Que buena noticia. Las semanas tienen sábado y domingo… y viernes por la tarde… y asuntos propios… y bajas por enfermedad… y la Biblia en pasta.

 

Y a que viene todo esto, reflexiono. Si yo estoy jubilado. Sí, lo estoy. Jubilación viene de júbilo. ¡Pero si trabajo más que antes! Y la maldita tesis. Me voy a pedir hora al Teléfono de  la Esperanza.  No tengo más remedio que adherirme a la frase de Woody Allen: No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

 

Definitivamente, este año tengo que bajar el ritmo. Tengo que tomarme las cosas con tranquilidad. Voy a comenzar por creerme a pies juntillas todo lo que dicen los gobernantes. Aunque hace años que sigo la filosofía de Alexander Pope. Bienaventurado el que nada espera, porque nunca sufrirá desengaño, decía. Lo que me encuentre… siempre es de regalo. Ya ha llegado Septiembre. Ha amanecido, hace sol, respiramos. Queremos y nos quieren. La buena noticia: Septiembre es estupendo. Y eso que un loco hace años aterrorizó calle Larios. Pero aún no era septiembre. Este mes cambia todo, para seguir lo mismo. El mes de las uvas y la vendimia; del otoño y la vuelta a la realidad. En Septiembre, si queremos, todo será maravillosos”.

 

Un poco largo, pero premonitorio. Seguimos sin buenas noticias que echarnos al coleto. Los catalanes nos las tienen tiesas, las pateras desembarcan continuamente. Terminé mi tesis, la presenté y ahí está.

 

Perdón, una buena noticia: al hijo de mis vecinos de abajo le han operado y, gracias a Dios, ha salido muy bien. Esto vale más que todo el lío que hay formado por ahí.