LA RADIO

14 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net   Málaga 14 de febrero de 2019

LA RADIO

    Hoy es el día de los enamorados y ayer fue el día de la radio.          

 

    Desde pequeño yo estaba tan enamorado de la radio que estaba deseando jubilarme para dar rienda suelta a mis deseos de comunicarme a través de las ondas. Por eso llevo ya un montón de años en los que la radiofonía da sentido a mi vida.

 

Ayer fue el día mundial de la radio. Lo inicié escuchando con fervor las palabras de la hija de Marconi en la COPE. Debe tener muchos años. Pero su voz llegaba vibrante desde Italia a mis oídos. El milagro era consecuencia de los descubrimientos de su padre. Después participé de un largo espacio radiofónico en el que hablamos de añoranzas.

 

La radio ha acompañado, acompaña y acompañará mi vida. Desde mis primeras audiciones en una radio grande y llena de bombillitas de mi infancia jiennense, hasta el pequeño artilugio que llevo en unos de mis bolsillos y me introduzco en el pabellón auricular apenas tengo posibilidad de ello.

 

Jamás olvidaré mis inicios como tertuliano en aquella Onda 8 de Cártama, con Paco Linares, María José, Antonio Linares y mi buen amigo y maestro Antonio Ismael, allí me curtí en las Ondas con contertulios de talla tales como Alejo García. Después, mientras estudiaba periodismo me incorporé a las tertulias de Procono, donde llegue a presentar y dirigir un programa sobre los emigrantes,  y de allí el salto a Popular Tv. y, finalmente a Onda Azul, hoy Canal Málaga. Allí llevo cinco años haciendo radio y televisión solidaria.

 

El micrófono me hace sentirme feliz. Me relaciono con montones de personas de diversa procedencia y me permite transmitir mis deseos de la búsqueda de un mundo mejor. Yo, que he dedicado todo el tiempo libre de mi vida a intentar transmitir los valores del Evangelio, he descubierto que la radio es un medio que llega, desde el respeto, a la mente de personas de toda índole y creencias. Siempre desde un lenguaje directo y sin recovecos. Abierto y sencillo.

 

Solo me falta cumplir uno de mis deseos. Hacer radio de noche. Una especie de teléfono de la esperanza nocturno y abierto. Al estilo de los mejores tiempos del “hablar por hablar”. No se si lo conseguiré. Pero ahí lo dejo.

 

Entre tanto mis felicitaciones a los enamorados. Estar enamorado es vivir en el amor. No solo de pareja, sino con cualquier otra persona que lo necesite. Por eso creo que no se escapa nadie. Pensar con quien vivís el amor verdadero, padres, hijos, hermanos, amigos, vecinos, lo que sea. Y decídselo. No os calléis, por favor.

 

Os paso el enlace del programa que hicimos ayer en la radio. Creo que vale la pena escucharlo para avivar nuestra nostalgia.

http://canalmalaga.es/malaga-al-dia-2a-hora

 

Anuncios

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

              m.montescleries@telefonica.net

Una cantante de Ronda

    Una joven cantante rondeña casi desconocida, que me ha puesto los vellos de punta cantando “ojos verdes”.

Como he manifestado en anteriores ocasiones, mantengo una relación de amor-odio con la televisión. A través de sus pantallas podemos recibir pura bazofia y extraordinarios programas. Por eso, cuando te encuentras con un espacio divertido y bien realizado, se te ponen los pelos como escarpias al pensar lo que podría ser un medio tan importante como transmisor de cultura, información y entretenimiento.

En este caso quiero resaltar el programa “Tu cara me suena” y especialmente, la final de la presente edición que se emitió en directo el pasado viernes. El formato de la serie, como todos conocen, se basa en nueve profesionales que imitan a diversos cantantes a lo largo de unas semanas. Les van cambiando el estilo y las coreografías y consiguen con ello desvelar las virtudes o defectos de los participantes. Todo ello lleno de “boutades” a cargo de algunos de los concursantes que suplen sus deficiencias canoras con el buen humor.

Los últimos cinco finalistas eran unos cantantes y bailarines excepcionales. Varios de ellos con un largo recorrido y muchas tablas. Pero el pueblo soberano eligió con sus votos a los dos que, a mi parecer, lo merecían especialmente. Se trataba de un excelente cantante venezolano que lleva muchos años buscándose un sitio en el mundo de la canción: Carlos Baute. Además de hacerlo muy bien, ha demostrado una calidad humana extraordinaria y un amor a su país demostrado día a día con sus parlamentos reivindicativos sobre la liberación de su Venezuela de las dificultades de todo tipo que le vienen sucediendo.

La ganadora María Villalón, la menos famosa de ellos sobre el papel, es una chiquilla de Ronda que lleva toda su vida buscándose un hueco en el mundo de la canción, se ha formado extraordinariamente en todos los aspectos, es licenciada en filología hispánica, toca el violonchelo, ha publicado un libro sobre sus experiencias como “bocadillera” y ha colaborado en diversas publicaciones.

Una vida llena de esfuerzo y de lucha que se han visto recompensados con el primer puesto en este concurso. María, al ganar, ha manifestado, una vez más, lo buena gente que es; repartió el importe de su premio -que correspondía a su ONG favorita- entre las de los nueve concursantes. Salió a hombros, como si de Antonio Ordóñez se tratara y nos cautivó a todos volviendo a cantar esos “ojos verdes” al estilo de Pasión Vega.

     Mi buena noticia me la proporciona hoy María Villalón que junto a Pasión Vega y Diana Navarro forman un trío de malagueñas (de hecho o de adopción) que arrasan en los escenarios  por su calidad como personas y como cantantes.

 

 

 

CORINTO

7 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net   Málaga 7 de febrero de 2019

CORINTO

 

 Corinto es una pequeña ciudad griega famosa por sus pasas.

 

     Por sus pasas, por su canal y  por sus habitantes de la Edad Antigua, aquellos famosos Corintios a los que San Pablo escribió una de las más bellas páginas del Nuevo Testamento: el capítulo XIII de su primera carta.

 

El famoso “Himno a la caridad” que recoge este texto ha servido como soporte fundamental de muchas de las bodas que se celebran en nuestros templos. Es más, incluso lo he escuchado en alguna boda civil. Es tan hermoso y actual que alguna significada “entendida” ha preguntado que de que poeta se trataba, sin vincularlo con San Pablo.

 

Cada vez que lo escucho me hace pensar en lo fácil -y lo difícil a la vez- que es ser una persona buena, -distinto por completo de una “buena persona”- sin perjuicio de lo que hagan los demás. Sin ir más lejos, el pasado domingo, que se proclamó en la Eucaristía semanal, el celebrante terminó su homilía reflejando una prueba que indica tu capacidad de amar a los demás. Después de recalcar que las virtudes del cristiano son la fe, la esperanza y la caridad y, como dice el texto, de las tres la más importante es esta última: la caridad -el amor a cambio de nada-, terminó diciendo. “Sí a vosotros os piden favores, sí recurren a vosotros en las dificultades y os agobian con sus problemas, es que sois buenos receptores, que intentáis ayudar y que os preocupáis de los demás. Si no os piden ayuda, es porque saben que no gozáis de la suficiente capacidad de amar para compartir con los demás”.

 

Esta semana me he sentido un miembro más de esa comunidad de habitantes de Corinto, una pequeña ciudad del Peloponeso famosa por sus pasas, su canal y por su himno al Amor. Este bello fragmento interpela siempre.

 

 

Anguilas yonkis

3 f, 19

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES               m.montescleries@telefonica.net

Málaga 4 de febrero de 2019

ANGUILAS YONKIS

En el famoso río Támesis las anguilas están muy “puestas”.

    La noticia me ha impactado: Científicos del King´s College de Londres han elaborado un estudio sobre la contaminación del las aguas del río que atraviesa la ciudad. Las muestras se han recogido de la estación de muestreo próxima al palacio de Westminister pone de manifiesto que la cantidad de cocaína disuelta en la orina de los ciudadanos ha aumentado exponencialmente. El resultado es que estas sustancias pasan directamente al Támesis una vez que son filtradas por el alcantarillado. Tiene un efecto directo: afectan en la fauna y flora existente. Por un lado, las plantas de tratamiento no pueden filtrar la cantidad de cocaína. Por otro lado, y como resultado, las anguilas se vuelven hiperactivas debido a que esta sustancia hace que recorran el espacio más activamente”. (Noticia publicada por el Diario La Razón de hace dos días).

Me imagino a los participantes de la regata Oxford-Cambridge de la próxima primavera aspirando con una pajita las “aguas milagrosas” del río Thames  para “mejorar” su rendimiento. Puede que los jóvenes londinenses y foráneos que deambulen por la ciudad de Pub en Pub, se acerquen subrepticiamente a las aguas ribereñas y sustituyan la “birra” por el agua, o pidan anguila con patatas en los puestos callejeros en vez de fish and chips.

Menos mal que el Guadalmedina no lleva agua, si la llevara, estarían “puestas” hasta las ranas. No se como todavía no se han “contaminado” las sardinas y los espetos no comienzan a dar positivo en estupefacientes. Supongo que el “agüita amarilla” malacitana no está tan cargada como la del río londinense.

Me río por no llorar. Los niveles de contaminación de nuestra flora y fauna están llegando a niveles demasiado peligrosos para la humanidad. Los seres humanos también. No sabemos que tomar para evadirnos de la realidad, que por otra parte no es tan puñetera. La estropeamos nosotros con nuestra lucha por tener más que los demás, disfrutar más que los demás… o ser más puñeteros que los demás.

Mi buena noticia de hoy nos llega de los Estados Unidos. Son grandes para lo bueno y para lo malo. En este caso al tener unas nevadas terribles a consecuencia de una ola de frío ártico, se han movilizado para acoger a los muchos seres humanos que viven en la calle. El porcentaje de los fallecidos a causa del frío se ha minimizado gracias a las medidas que se han tomado y las aportaciones económicas de algunos potentados que han permitido paliar la situación.

Mi buena noticia de hoy me la transmite mi amigo Ramón Burgueño y sus colaboradores; siguen salvando vidas de niños, una a una, en la lejana, y a la vez cercana, Costa de Marfil. Pronto las “incubadoras” de cartón serán sustituidas por una instalación decente en la que poner sanos de esos pequeñajos que están abandonados a su suerte o a las manos de Dios manejadas por algunos malagueños.