IR AL CENTRO

31 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net      

  Málaga 1 de abril de 2019                                                           

                                  IR AL CENTRO

       En contadas ocasiones nos embarcamos en la aventura de acercarnos al centro de nuestra Málaga.

     

       Hace unos cuantos días escuchaba hablar a un urbanista catalán del milagro conseguido tras el embellecimiento de la ciudad malacitana. Muchas veces, los que la recorremos con frecuencia, no notamos los cambios significativos que se van produciendo cada día. Esta metamorfosis tiene como consecuencia inmediata el que se ha convertido en bella y agradable para el visitante y bastante incómoda para el indígena.

 

Recuerdo mi primera visita a las grandes capitales del mundo, en especial cuando estuve en Londres allá por el 1973. Para llegar a mi destino final, amén del vuelo desde Málaga, tuve que coger un tren, un autobús, otro tren, un metro y, finalmente un taxi. Toda una odisea.

 

En nuestra ciudad pasa algo similar: tengo que bajar en el coche hasta el autobús, desplazarme en el mismo hasta donde puedo (ahí están las eternas obras del metro que impiden más recorrido) y, posteriormente recorrer a pie mi particular Tour por “the center of de town”, frase que no he dejado de escuchar a lo largo de toda la mañana pronunciada por los guías, provistos de megáfonos, que pululan por nuestras calles rodeados de turistas.

 

Málaga se ha convertida en una mezcla a la española de un zoco marroquí, del SOHO londinense y la “rive gauche” parisina. Riadas de turistas a pié, en bicicleta, en una especie de carritos hindúes, en patineta y en unos bichos con dos ruedas -que no se como se llaman-, recorren las calles, comen y beben en los cien mil bares, garitos, restaurantes, puestos de almendras y similares, compran baratijas típicas mientras arrasan los monumentos con sus móviles y tablets en ristre y con sus pintas de guiris consuetudinarias.

 

Todo ello crea una atmosfera especial. Una ciudad llena de obras en su corazón, con una plaza principal invadida por una especie de grada del Roland Garrós y rodeada por centenares de niños (y sus padres correspondientes) que cambian estampas en una esquina de la misma. Un conato de manifestación reivindicativa ocupa otra parte y, el resto, los habituales vendedores de relojes de segunda mano y otros comercios similares.

 

Caminar por la zona es casi imposible, entrar a la catedral para hacer oración es una aventura, circular por calle Santa María… un slalom entre mesas de bares, expositores de zarandajas y ¡hasta un nazareno perfectamente equipado en la puerta de una antigua cerería!

Mientras tanto, enfrente, en la esquina de calle Sánchez Pastor me topo por una mesa llena de refrescos que ocupan cinco damas perfectamente ataviadas a lo musulmán con sus cabezas cubiertas y unos ropajes que indican poderío económico.

 

De músicos para que hablar, todos muy buenos, junto a los mimos, los pintores, los vagabundos, los mendigos y  los vendedores de abalorios. He echado de menos a mi viejo amigo de la flauta y el perro que nos destrozaba los tímpanos en Calle Santa María hace años.

 

No me he atrevido a bajar por Calle Larios. Mi cuerpo no daba para más. Al cruzar el puente “alemán” de Santo Domingo, me he encontrado con el ensayo de unos hombres de trono deambulando por los alrededores de Santo Domingo. Mientras, en la cercanía, suena la banda de la Expiración que ensaya a trompazo desatado.

 

Toda esa vorágine de sensaciones ha dado pie a mi inspiración y me ha permitido presentarles mentalmente un cuadro naif malagueño, al estilo de los de mi amigo Jaime Díaz Ritwaggen. A los mayores malacitanos aun nos queda alguna Campana, la Casa del Guardia, el limpia de la Cosmopolita y los churros de Aranda. La buena noticia de hoy me la suministra esta ciudad que todo lo acoge y que es hospitalaria como ninguna. Por eso nuestras calles están llenas todo el año de personas que viene a disfrutarla, aunque a algunos nos fastidien los viejos recuerdos de una Málaga más tranquila. Por cierto, les acompaño la foto del pseudo-trono. Es otra novedad.

 

                  

 

MÉJICO LINDO

28 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 28 de marzo de 2019

 

MÉJICO LINDO

       Los políticos hacen un uso excesivo del retrovisor… para evitar mirar lo que acontece.

      

De vez en cuando sacan a relucir reivindicaciones ancestrales

–fundadas o no- para “echar balones fuera”. Llega un momento en el que nos están tocando las narices. Lo último, la bronca entre el presidente mejicano Don Andrés Manuel López Obrador y nuestro Rey Don Felipe, a costa de la conquista de aquél país por Hernán Cortés. Quiere que los españoles pidamos perdón por todo. Por cierto, el nombre y apellidos del presidente suenan poco a azteca.

 

Por agravio comparativo nos debemos aprestar a pedir una pública rectificación por la invasión de España a lo largo de la historia por parte de los suevos, vándalos, alanos, íberos, celtas, cartagineses, romanos, árabes, franceses, suecos, alemanes y finlandeses (estos últimos están invadiendo ahora nuestras islas y nuestras costas).

 

Aparte de las bromas, me parece que ya está bien de historias con la historia. Todas las expediciones españolas emprendidas en los alrededores del siglo XV tienen un contenido económico, cultural y religioso. Eran una especie de emigración en busca de horizontes para salir de una vieja Europa plena de guerras y en manos de escasas familias que se repartían el pastel.

 

Los invasores se lo pasaron tan bien que, en su gran mayoría, se quedaron, se identificaron con los indígenas, pusieron en marcha el mestizaje y… hasta ahora.

 

Tengo vivida en primera persona una anécdota acontecida en el año 2.000 en Roma. En dichos días trabajaba como voluntario del Jubileo en la Basílica de Santa María la Mayor. Ese día el templo estaba repleto de mejicanos debido a que se canonizaban en esos días a 25 mártires de aquel país, por la defensa de su fe durante el primer tercio del pasado siglo.

 

Al explicarles que el artesonado estaba dorado con el oro llegado en la primera expedición americana que obró en poder de Carlos V  durante el siglo XVI, uno de los monseñores que les acompañaban

–cuyo nombre y categoría prefiero olvidar- nos comentó con indignación que estaba realizado con la sangre, sudor y lágrimas de sus antepasados aztecas. Me acerqué al preste y le dije al oído. “Si no les hubieran “invadido” los españoles, posiblemente usted estaría ofreciendo sacrificios a los dioses Centeolt, Chalchiuhtotolin, Chalchihuitlicue y otros muchos pertenecientes a la mitología azteca”.

 

Me miró con indignación y se llevó el grupo en busca de otro guía menos reivindicativo. Ya está bien. Que el presidente López mire para atrás con menos inquina y reconozca que la primera fusión hispano-azteca fue bastante menos dolorosa (aunque lo fue) que la de los Estados Unidos o los países africanos y asiáticos invadidos por los europeos con los indígenas de la zona.

 

Nadie ha pedido disculpas a los gobiernos alemanes, ingleses, franceses, belgas, italianos, norteamericanos, chinos o japoneses entre otros. A los españoles nos han tomado por el pito de un sereno y siguen mandando mensajes que son escuchados por los partidos “reventaores” de siempre. Si sigo el ejemplo voy a pedir que se disculpe el tipo que me quita el aparcamiento de la puerta de mi casa todos los días. Estoy indignado.

 

VIVA EL MÉXICO LINDO, del que soy un gran admirador.

 

PERSONAS

24 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

Por Manuel Montes Cleries         

       m.montescleries@telefonica.net       

 Málaga 25 de marzo de 2019                                                           

                                  PERSONAS

Tengo la sensación de que a los hombres se nos mira aviesamente… por el solo hecho de serlo

     

    Según dicen los diccionarios, feminismo es la doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. Por otra parte, machismo es la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Se trata de un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino. Entre ellas la discriminación laboral, el acoso y, sobre todo, el maltrato psíquico y la violencia de género. Como verán el feminismo es una actitud encomiable y reivindicativa, mientras el machismo se considera un ataque desaforado contra las mujeres.

 

Estas aseveraciones, no reconocidas hasta después de la revolución industrial, han sido puestas en valor a lo largo del pasado siglo y especialmente durante el siglo XXI. Pero, ay, siempre hay un pero, estas reivindicaciones se han radicalizado de forma que, en la actualidad, los hombres (por lo menos yo) nos sentimos un poco perseguidos.

 

En la actualidad aparecemos como una serie de tipos totalmente prescindibles en todos los aspectos. Los slogans con los que nos atacan, especialmente en las manifestaciones reivindicativas, entre otras cosas se nos descalifican como participantes en la reproducción. “Nosotras parimos, nosotras decidimos”; “no os necesitamos, tenemos óvulos guardados”, etc. Creo que no es eso, no se trata de condenar una de las pocas cosas que se han hecho –casi siempre- placenteramente a lo largo de todos los tiempos entre hombres y mujeres, sino buscar la igualdad de trato.

 

Estimo que, especialmente los mayores, debemos romper con unas tradiciones, sustentadas en todos las culturas y las religiones que se conocen, en las que el varón (patriarca) era un guerrero y un sustentador de la economía, mientras la mujer era una maquina de trabajar y de tener hijos. Desgraciadamente los de nuestra generación nos hemos criado en familias en las que las abuelas, madres, tías o hermanas han puesto en práctica los roles clásicos de hombres y mujeres y nos han maleducado al respecto.

 

Gracias a Dios, la situación ha cambiado para bien. Nos quedan muchos pasos que dar, pero, ojo, pasos no zancadas que nos hagan perder el equilibrio. La sociedad es pendular y vamos a caernos por el otro lado de la cama.

 

Mi buena noticia de hoy me la manifiestan esas mujeres de nuestros días que han invadido las universidades, las empresas, las instituciones, la política, o las bellas artes la política o las bellas artes, y que realizan extraordinariamente todo cuanto se proponen, basándose en su formación y conocimientos. Lo único que les pido es que no nos crucifiquen al estilo de lo que se decía al incorporarnos al ejercito: “el soldado por el solo hecho de serlo, será severamente castigado”. El hombre, por el solo hecho de serlo… no es culpable. No nos castiguen; seamos todos… personas.

 

 

 

 

Unas primarias

21 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 21 de marzo de 2019

 

Unas primarias

       Leyendo el evangelio de ayer (Mateo 20; 17-28), me ha parecido observar una especie de primarias. 

      

Estamos en época de elecciones, con la consiguiente búsqueda de candidatos. Se prodigan los enchufes, las descalificaciones, el nepotismo, los codazos, las denuncias y los falsos currículos. La búsqueda de un sillón y una paga perpetua, hacen aflorar lo peor de cada casa. Y, lo que es peor, en este caso entre los propios compañeros de viaje.

 

Esta situación no es nueva, el evangelio de Mateo recoge un momento en el que aparecen las “recomendaciones”. La madre de los hijos de Zebedeo utiliza sus armas de mujer y de madre para enchufar a sus hijos. Jesús los pone en su sitio. ”Que aquí se viene a amar y sufrir por los demás”.

 

Entretanto los otros diez, que están “al loro” se indignan. No sé si por la actitud de la madre de los “hijos del trueno”, Santiago y Juan, o por que estaban perdiendo comba en las listas de preferidos. No les gusta esta especie de “primarias”.

 

El Señor vuelve a explicarse alto y claro: “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea vuestro esclavo, igual que el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos”.

 

Ya me gustaría que los miles de candidatos a las próximas elecciones que se nos aproximan, accedieran a las mismas para servir y no servirse. Aquellos apóstoles (y aquella madre), sin estar tan cultivados y con tantos masters como los futuros gestores de nuestra política, nuestra cultura y nuestra economía, entendieron a la primera el mensaje. Allí se acabaron, por el momento, los enredos ministeriales. Todo el mundo a currar.

 

Los de ahora están algo remisos a poner estas recomendaciones en práctica. Desgraciadamente estas situaciones se siguen presentando en todos los ámbitos humanos; a escala política, deportiva, cultural, laboral e incluso religiosa. El Evangelio está ahí no para leerlo y darle la razón, sino para ponerlo en práctica. Tomemos nota.

     

 

                                 

   

 

1000 ENTRADAS

17 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     18-3-2019

                    1000 ENTRADAS

     No se trata de vender un millar de localidades para un espectáculo. Hoy quiero reseñar mi publicación número mil en mi blog.

Hace la friolera de 12 años iniciaba la publicación de mis “buenas noticias” en el blog titulado “Periodista a los sesenta”. Ya había tenido una experiencia anterior como columnista en el, desgraciadamente desaparecido “Diario de Málaga-Costa del Sol”. Allí inicié una colaboración semanal que acabo con su cierre en Octubre del 2006. En el 2007 inicié mi colaboración –en la que continúo-  con el “Diario de la Torre”, que hoy lleva como cabecera “El faro de Málaga”.

Finalmente, el 8 de junio de 2007 y sin encomendarme a Dios ni al diablo, me lancé a la aventura de redactar el blog “Periodista a los sesenta”, cuya nómina alcanza hoy las mil publicaciones. Aquél día escribía un servidor:

“Con amor y temblor doy comienzo a mi experiencia como “blogger”. Me ha costado Dios y ayuda.  Me gusta escribir. Me gusta el periodismo. Me gusta vivir. Cuando por un desgraciado accidente tuve que abandonar mi profesión, decidí que la palabra jubilación viene de júbilo. Tenía dos opciones: dominó y bolsa de la compra o cultura. El “embarque” me ha salido bien. El periodismo apasiona. Cuando asomas las narices por los medios es difícil  que puedas prescindir de ellos. Yo “he tocado pelo”. Voy a ser un maletilla de la comunicación, pero voy a torear en muchas plazas… aunque sean de pueblo. Me da lo mismo. Pero al mismo tiempo quiero hacer algo por mis coetáneos. Los mayores tenemos mucho que decir y que aprender, y la sociedad nos quiere conformar con viajes del IMSERSO y visitas a la Tele como público. Hasta nos buscan novia en Canal Sur.

  Por todo esto me he propuesto redactar una tesis en la facultad de periodismo de la UMA sobre los mayores y la comunicación. Mi hipótesis se basa en que los miembros del “segmento de plata” somos poco tenidos en cuenta por la radio y la TV. En demostrar esto me voy a “fajar” durante los próximos tres años. Necesito ayuda, pero se que la voy a encontrar. En esa estamos. Seguiré informando”.

   Doce años después y la publicación de 1000 artículos bajo los títulos generales de “La buena noticia” y “el segmento de plata”, puedo afirmar que mis deseos se han cumplido, Leí mi tesis en el 2012 y me he hinchado de hacer programas en radio y televisión. Seguiré defendiendo “la buena leche” y “los puretas”. Seguiré luchando por los marginados y hablando de mi Iglesia, a la que defiendo y critico porque la quiero.

Pero sobre todo… seguiré siendo periodista novato. Como cualquier otro. Gratis et amore. Libre e ilusionado. Hasta la entrada 2000. Si estoy vivo. 1000 contactos con ustedes son mi buena noticia de hoy.

 

 

 

 

LA REVALIDA

15 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 14 de marzo de 2019

 

LA REVALIDA

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a diversos exámenes. 

      

    Unas veces se trata del que sufrimos ante nuestros profesores a lo largo de una docena de años,  por lo menos. Posteriormente ante él, o la, que va a compartir nuestra vida por un periodo más largo… y delante de un tribunal que componen sus familiares y amigos. En tercer lugar a lo largo de nuestra vida laboral, que siempre es cuestionada por alguien.

Pero hoy me quiero referir al examen que sufrimos en los momentos en que nos enfrentamos con nuestra conciencia. Esta es más dura que cualquier otra opinión. A esta no la podemos engañar. El espejo del alma refleja tu verdad. Ahí me suspendo cada día a lo largo de toda mi trayectoria. El aprobado o suspenso se basa en el equilibrio entre lo que pensamos-decimos-hacemos.

Todas estas “notas” tienen que ser revalidadas al final de nuestras vidas. El evangelio de San Mateo en su capítulo 25 nos da una idea del temario. Aquí no valen excusas ni el “yo creía”, “yo me pensaba”. Aquí se presentan los hechos, no los dichos ni los pensamientos. Pero, en mi opinión estos versículos son muy consoladores. La práctica de las obras de misericordia te da premio inmediato y seguro. “Venid benditos de mi padre porque tuve hambre y me diste de comer…”  La experiencia nos lo confirma.

Cada vez que he intentado explicar los rudimentos del cristianismo a aquellos que reciben la primera evangelización o renuevan la misma, el desarrollo de estas frases del evangelio les ha aclarado mucho las ideas y les ha servido como punto de inicio de una vida más feliz y esperanzadora.

Por eso cuando he vuelto a escuchar este evangelio días atrás, me he sentido impelido a transmitir –y realizar- estas recomendaciones que nos traen la bendición del Creador. Como ahora se llevan mucho los tests, os planteo el siguiente: ¿Ovejas o cabritos?

 

 

 

 

¡MUJERES!

10 f, 19

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     11-3-19

MUJERES

Esta semana se ha celebrado el día de la mujer. Yo lo celebro cada día.

He tenido la suerte de criarme entre mujeres. En primer lugar, mi madre y mi hermana; después al fallecer mi padre prematuramente y casarse mi hermana, viví varios años solo con mi madre. Después me casé; mi esposa, mis hijos –cuatro de ellos mujeres-, mis nueras. Finalmente, ocho nietas… por el momento. Mujeres… muchas mujeres.

Cada una de ellas ha sido un claro exponente de la cultura de la época. Mujeres que han sabido reaccionar al paso de los años. Nunca las hemos discriminado, ni se han sentido discriminadas por su género. Mi madre, maestra de la república, dejó el magisterio al casarse y se dedicó a lo que se llamaba “sus labores” que era criar a los hijos, cuidar de la casa, coser, lavar, planchar, cocinar, preocuparse de los colegios, etc. Mientras, mi padre luchaba contra las circunstancias económicas y conseguía, a base de mover muchas maletas, mantener una clase media con dignidad.

Después, Pepa Cleries, mi madre, al quedarse viuda joven, recupero su plaza en el Magisterio y allí estuvo hasta su jubilación. Quería sentirse útil y no depender económicamente de nadie. Mi esposa ha estudiado al tiempo que criaba a sus ocho hijos, ha sido profesora voluntaria de diversas actividades con mayores, ha cuidado de sus padres y sigue al pie del cañón para lo que haga falta.

Mis cuatro hijas son universitarias, Dos maestras, una licenciada en turismo y otra matrona. Todas tienen familia, hijos y trabajo. En fin, lo que se estima como personas normales. Ah, y me olvidaba de mi suegra; 92 años, vive sola, sigue conduciendo su viejo Ford Fiesta y no se pierde un acontecimiento tenístico, enamorada hasta el tuétano de Nadal.

Pienso que está muy bien que reivindiquemos el valor de las mujeres y sus justas peticiones, pero que la paridad, además de las pancartas, estriba en la aplicación en nuestras vidas de lo que se dice en las mismas. “Menos samba e mais trabalhar”. Menos discursos y más eficacia por parte de los que discriminan. Los 365 días del año.

   Mi buena noticia de hoy la dedico a ese grupo de mujeres que sin perder su condición de tales, nos están dando cada día “sopas con honda” desde las artes, la ciencia, la enseñanza, la empresa y todos cuantos trabajos acometen. Creo que la sociedad occidental lo ha entendido suficientemente. La mayoría estamos de acuerdo en aceptar la igualdad. El problema está en otras culturas y en algunos explotadores de la nuestra. Así que… viva las mujeres… y los hombres: mis cuatro hijos y diez nietos varones; así como mis yernos. Que nos tienen asustados y acomplejados.

Termino con un pensamiento de Madame Curie (1867-1934): “Nunca he creído que por ser mujer deba tener tratos especiales, de creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres y no soy inferior a ninguno de ellos”.

        

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 7 de marzo de 2019

 

¡Menuda catequesis!

Me he encontrado con la catequesis más sencilla y más contundente sustentada en la lectura de un par de carteles. 

      

    El Evangelio de Jesús recoge las enseñanzas básicas que nos dejó el Mesías durante su vida pública. A lo largo de la historia nos han querido explicar su significado -casi siempre con buena voluntad- un montón de exégetas, purpurados, investigadores, intérpretes y demás analistas de los evangelios.

Estimo que lo mejor es quedarse con los mensajes sencillos que nos hace acercarnos a los demás y nos llevan a olvidarnos de nosotros mismos. “Hacernos como niños”. Sin desmerecer el resto del Nuevo Testamento, me quedo con aquella parte del Evangelio de San Mateo que recoge el Sermón de la Montaña. Ahí está el “cogollo” del cristianismo y, por ende, de la vida del cristiano.

Pero yendo al motivo de este artículo, quiero recoger ahora la reflexión que me provoco una corta visita a un templo. Tengo la costumbre de entrar a lo largo de mis recorridos de media mañana, a cuantas iglesias me encuentre abiertas –que no son muchas por cierto-.

Días atrás pasé por la Parroquia del Carmen. Por cierto, ésta si está abierta todas las mañanas. Entré derecho en dirección al Sagrario, continué por la Virgen del Carmen y, finalmente, rematé ante el Cristo de la Misericordia. De allí salía bastante reconfortado cuando me encontré con un cartel en la puerta de salida que me termino de sorprender. Este decía: “de aquí se sale para amar al prójimo”. Me dije para mí: “menudo encarguito”.

Al cruzar el umbral me volví buscando la primera parte del mensaje en la que no había reparado al entrar. Otro cartel sobre la puerta de entrada decía:”aquí se entra para amar a Dios”. Catequesis completa. No necesita más explicación. “Ora et labora”. Menudos consejos para la Cuaresma. Se llena el depósito del amor de Dios para repartirlo entre los demás. El prójimo-próximo lo agradecerá. Tres pasos efectivos: entrar-oír-hacer.

 

Carteles en la Parroquia del Carmen de Málaga.

 

 

  

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     4-3-19

VIAJAR ES UN PLACER

   Los abuelos nos movemos al ritmo de los nietos. Por eso hemos disfrutado de la semana blanca.

Amén de ser viajante, a lo largo de mi vida he sido un viajero impenitente. Mis deseos de conocer mundo no han tenido fronteras. He utilizado trenes de tercera, rápidos, correos, intercity y Aves; autobuses-tartana y grandes autopullmans de lujo; barcos de carga y de pasajeros; aviones de hélice, turbo y gigantescos; todo tipo de vehículos así como mis cansadas piernas, que han recorrido el camino de Santiago.

Pero mis deseos de conocer otras tierras no se han acabado. Así que he aprovechado la semana de “vacaciones”. He cogido mi coche, mi esposa y un par de maletas y me he ido de “excursión” por toda España. Bocairente, Valencia, Salou, Zaragoza, Madrid y Sevilla, han sido las etapas de nuestro viaje.

Además de cerciorarme de las maravillosas carreteras que disfrutamos (y lo caras que están las autopistas), he podido observar el extraordinario cambio -siempre a mejor- de nuestra querida España. Lo que han hecho con el lecho del Turia en Valencia, es tan esplendido que sería bueno lo imitáramos en Málaga, la Ciudad de las Ciencias y las Artes y el Oceanográfico son tan buenas o mejores que otras instalaciones similares en el resto del mundo.

He ido a Cataluña con cierto resquemor. Totalmente infundado. He estado un par de días por Tarragona y tan solo he visto una bandera: la española en el cuartel de la Guardia Civil en Salou (una especie de Torre del Mar catalana). Gente amable, receptiva y con un sospechoso acento andaluz.

Zaragoza, con su plaza del Pilar abierta a los cuatro vientos y sus maravillosos asados cerca de la Pilarica. El templo, como siempre, lleno de visitantes. Madrid, sigue siendo Madrid. Pero cada vez más incomoda. Me he quedado con mis nietos en Getafe, que también es Villa y Corte (más o menos) y se puede andar por las calles. Sevilla con olor a cera y a feria. Finalmente vuelta a mi Málaga.

Mi buena noticia de hoy; que no tenemos que salir de este país maravilloso para encontrarnos con lo mejor en todos los aspectos. Monumentos, historia, paisajes, gastronomía, gente acogedora, ciudades grandes y pequeñas, modernas y medievales, playas y campiñas, montañas y ríos.

Ya sé que este artículo no les dice nada nuevo. Pero he querido reivindicar la maravilla de país en el que nos encontramos, la gente tan acogedora que nos recibe. Y, como no: el arroz a banda, la paella de mariscos, el all-i-pebre, el churrasco, los bocadillos de calamares madrileños y las tapitas sevillanas.

De lo de Málaga… hablaré otro día. A Málaga hay que echarle de comer aparte.