Unas primarias

21 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 21 de marzo de 2019

 

Unas primarias

       Leyendo el evangelio de ayer (Mateo 20; 17-28), me ha parecido observar una especie de primarias. 

      

Estamos en época de elecciones, con la consiguiente búsqueda de candidatos. Se prodigan los enchufes, las descalificaciones, el nepotismo, los codazos, las denuncias y los falsos currículos. La búsqueda de un sillón y una paga perpetua, hacen aflorar lo peor de cada casa. Y, lo que es peor, en este caso entre los propios compañeros de viaje.

 

Esta situación no es nueva, el evangelio de Mateo recoge un momento en el que aparecen las “recomendaciones”. La madre de los hijos de Zebedeo utiliza sus armas de mujer y de madre para enchufar a sus hijos. Jesús los pone en su sitio. ”Que aquí se viene a amar y sufrir por los demás”.

 

Entretanto los otros diez, que están “al loro” se indignan. No sé si por la actitud de la madre de los “hijos del trueno”, Santiago y Juan, o por que estaban perdiendo comba en las listas de preferidos. No les gusta esta especie de “primarias”.

 

El Señor vuelve a explicarse alto y claro: “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea vuestro esclavo, igual que el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos”.

 

Ya me gustaría que los miles de candidatos a las próximas elecciones que se nos aproximan, accedieran a las mismas para servir y no servirse. Aquellos apóstoles (y aquella madre), sin estar tan cultivados y con tantos masters como los futuros gestores de nuestra política, nuestra cultura y nuestra economía, entendieron a la primera el mensaje. Allí se acabaron, por el momento, los enredos ministeriales. Todo el mundo a currar.

 

Los de ahora están algo remisos a poner estas recomendaciones en práctica. Desgraciadamente estas situaciones se siguen presentando en todos los ámbitos humanos; a escala política, deportiva, cultural, laboral e incluso religiosa. El Evangelio está ahí no para leerlo y darle la razón, sino para ponerlo en práctica. Tomemos nota.

     

 

                                 

   

 

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