REFLEXIÓN

28 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net    

                           Málaga 28 de abril de 2019                                                          

REFLEXIÓN

          Este fin de semana hemos vivido un día de reflexión.

Este ejercicio es muy bueno para la mente y para el alma. Tanto que deberíamos practicarlo a menudo y no solo con motivo de la celebración de elecciones de cualquier tipo.

Los diccionarios dicen lo siguiente de la palabra reflexión en sus dos acepciones:

Pensamiento o consideración de algo con atención y detenimiento para estudiarlo o comprenderlo bien.

 

Advertencia o consejo que una persona da a otra para inducirle a actuar de manera razonable.

 

Pienso que de ambas cosas, especialmente de la segunda, nos hemos servido bien a lo largo de estas últimas campañas electorales. Nos han bombardeado con declaraciones, mítines, encuestas y debates. Al final, la mayoría nos encontramos como el primer día. Nos gustaría poder manejar a las ideas y a sus representantes como el señor “Potato” con el que jugaban los niños. Se trata de hacer una especie de monstruo de Frankenstein con lo más aprovechable de cada uno de ellos. He vuelto a recordar aquél pasaje del Quijote que decía:

   “Pero no hay de qué maravillarse, si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos más excelentes mojones que en luengos años conoció la Mancha, para prueba de lo cual les sucedió lo que ahora diré. Diéronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidiéndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino. El uno lo probó con la punta de la lengua; el otro no hizo más de llegarlo a las narices. El primero dijo que aquel vino sabía a hierro; el segundo dijo que más sabía a cordobán. El dueño dijo que la cuba estaba limpia y que el tal vino no tenía adobo alguno por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordobán. Con todo eso, los dos famosos mojones se afirmaron en lo que habían dicho. Anduvo el tiempo, vendióse el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave pequeña, pendiente de una correa de cordobán. Porque vea vuestra merced si quien viene desta ralea podrá dar su parecer en semejantes causas”.

     Esta reflexión quijotesca se puede trasladar sin problema a nuestros días. El culto a lo políticamente correcto y la panda de inútiles que nos gobiernan, nos han metido en una situación dicotómica y maniquea. O somos de izquierdas o de derechas, rojos o azules, fascistas o demócratas, del norte o del sur, del Barça o del Madrid, ricos o pobres, ateos o integristas, proamericanos o prosoviéticos, dictadores o borreguitos, buenos o malos, al cielo o al infierno, etc., etc. Al final, si se hurga un poco, sabemos a cuero o a hierro, como en la historia del quijote. En general, los seres humanos, nos convertimos en “dos excelentes mojones”, como nos define Cervantes. Pero lo malo, lo peor, es que nuestros excelsos dirigentes nos presentan el paradigma de la situación. “Con ese tipo no me hablo yo”. “Jamás pactaré con esa gente”. “Si no me ponen a mí de vicepresidente… no juego”.

Si uno dice metro soterrado, el otro dice que en superficie. Si uno dice que unidad, el otro dice que separación. Si uno dice que edificios altos, el otro dice que chabolas. Si uno dice que jardines, el otro que autopistas. De que se trata… que me opongo. Miran sin ver, oyen sin escuchar y votan a quién le dice el mandamás de turno. Ojo, pero siempre lo contrario de lo que dice el otro. ¡Faltaría más!

La buena noticia de hoy me la proporcionan dos fenómenos de la comunicación y de la vida. Se trata de “el Langui” y Pablo Pineda. Ambos participaron en un programa de televisión emitido en la primera el pasado viernes denominado “Donde comen dos”. En el mismo dieron todo un ejemplo de superación de sus problemas y de una personalidad asombrosa de la que teníamos que aprender muchos. No se puede hacer mejor. Los políticos sí. A ver si esta vez se ponen de acuerdo y se preocupan más de España que de ellos mismos. Que no sena mojones.

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 25 de abril de 2019

 

MUÑECOS DE MADERA

La pasada semana escuché a un malintencionado, denominar a las imágenes que se procesionaban como “muñecos de madera”.    

 

       Creo que siempre que se intenta ofender a las Imágenes Sagradas, al iconoclasta de turno, le sucede como el que escupe hacia arriba. No llega el “regalito” a su destino y le cae encima.

 

No me siento especialmente ofendido ante este desprecio hacía nuestras creencias. Sufro más cuando el atentado es contra las personas que son la imagen del Cristo Resucitado. Como dice la carta a los Corintios: “Si Él no hubiera resucitado, vana es nuestra fe”.

 

Cristo ha resucitado en los pobres, en los marginados, en los que están o se sienten solos, en las mujeres maltratadas, los niños abandonados, en las familias rotas, en los que están al otro lado de las barreras… y tantos y tantos cristos vivos que nos encontramos a diario mientras cantamos “con vosotros están y no les conocéis”.

 

Cuidamos con esmero la veneración y el culto a las imágenes que son una representación física de Jesús y María –y algunos de sus apóstoles- que sufrieron una Pasión. Ahora también debemos atender a su legado desde la Cruz: que evitemos que siga pasando un calvario cada día en el cuerpo de los más queridos por Él.

 

Espero que esos que están luchando por convertirse en nuestros dirigentes políticos, se preocupen de ser un ejemplo para los demás de aquello que predican, en caso contrario se convertirán en unos muñecos vivos que se muevan al compás de sus propios intereses.

 

Esos “muñecos de madera” que veneramos son imágenes de aquellos a los que tenemos que imitar en su estilo de vida y en su dignidad ante las dificultades y la persecución. Para mí, siguen representando la imagen del hermano que me espera cerca con la necesidad de ser querido.

 

¿ESTAMOS LOCOS?

21 f, 19

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries       

  m.montescleries@telefonica.net  

                                                                        Málaga 22 de abril de 2019                                                          

¿ESTAMOS LOCOS?

     He sentido vergüenza ajena al conocer algunos “salarios” con los que se “compensan” los esfuerzos de ciertos VIPS.

     Me parece que la sociedad se está volviendo loca. Mientras unos luchan por conseguir mejoras salariales, otros obtienen a cambio de sus habilidades de todo tipo –muchas veces difíciles de entender-, unas compensaciones económicas exageradas.

El arriba firmante recuerda su paso por la vieja fábrica textil Intelhorce. A mediados de los sesenta me incorporé como empleado de dicha empresa dentro del departamento de contabilidad. Mi inquietud por lo social me llevo a presentarme a las elecciones sindicales. Me eligieron como uno de los representantes de los administrativos y, al ser el más joven, me nombraron secretario del comité de empresa. En aquél año nuestras reivindicaciones pasaban por la subida de una o dos pesetas del salario base que ascendía a 82 pesetas diarias. No tienen idea de lo que nos costó. Sin comentarios.

Dentro de unos días se va a iniciar un programa en Telecinco al que se incorporará lo mejor de cada casa. Ha trascendido a los medios que uno de los participantes –Isabel Pantoja- percibirá un salario de 80.000 € semanales. El resto, un grupo de “especialistas” en estos temas, se conformará con bastante menos. Es decir la señora Pantoja percibirá cada semana el salario que obtendrían a lo largo de ¡siete años! los españolitos aspirantes a mileuristas… si algún día lo consiguieran.

Hay otro sueldecito que me deja atónito; el de los futbolistas. Además de lo que cobran los grandes divos –tipo Messi- me entero que el jugador del Manchester United, que se enfrentó como suplente el pasado martes al Barça, percibe un salario de más de 200.000 € semanales.

Me parece que nos estamos desmadrando. Si cobran estas barbaridades es porque nosotros las pagamos consumiendo los programas de televisión y, por consiguiente, los artículos que se anuncian, además de hacer efectivas las cuotas de la televisión de pago.

Me imagino que mucha gente pensará como yo. Además, alguno, se ha mojado adecuadamente. Ha llegado a mis manos una carta que ha remitido un enfermero de ambulancia a la cadena promotora del programa. En dicho escrito el amigo Alberto Luque Siles, que así se llama el aspirante al concurso, se compromete a ir totalmente gratis y poner a disposición del “reality” todos sus conocimientos a lo largo de una vida de trabajo y servicio a los demás. Tan solo pone una condición: que el importe de sus premios se destine a subvencionar la “Fundación Menudos Corazones” que ayuda a los 4000 niños/niñas que cada año nacen en nuestro país con cardiopatía congénita.

Mi buena noticia de hoy me la proporciona este enfermero concienciado en la ayuda a los demás que predica… y se compromete a dar trigo. FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN A TODOS.

 

Arde Notre Dame

17 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 17 de abril de 2019

 

ARDE NOTRE DAME

       A media tarde del Lunes Santo una noticia escalofriante inundó los medios. Ardía Notre Dame.

 

Inmediatamente se me vino a la memoria aquel otro Lunes Santo en el que toda Málaga se sintió consternada por el incendio de un famoso almacén del centro de la ciudad. Aquél día-no tendría yo ni una docena de años- pudimos observar como los componentes de la Banda de los Bomberos abandonaron el recorrido oficial para incorporarse a su trabajo, mientras las calles de Málaga se llenaron de pavesas desprendidas del incendio, que pusieron un dramatismo añadido a la gravedad del suceso.

 

Pero volviendo a la actualidad, una de las maravillas del gótico, la Catedral de Notre Dame en Paris, que inició su construcción hace casi novecientos años, ha perdido en un incendio toda su techumbre, el cimborrio, la aguja y un montón de sus tesoros aun no evaluado. Ya sufrió otro incendio en el siglo XIX y sobrevivió a la Revolución Francesa y a dos guerras mundiales sin ningún daño.

 

Las catedrales arden. Supongo que por sus viejas estructuras de madero y de plomo, así como la proliferación de cirios y de humos. Gracias a Dios se han salvado las dos torres y el Rosetón –mi imagen preferida de Notre Dame- así como una serie de tesoros religiosos y de todo tipo que se encontraban entre sus paredes.

 

Hace varios años tuve la oportunidad de visitar la catedral de Colonia, otro templo gótico que se comenzó a construir en el siglo XIII y aun está rodeado de picapedreros que tallan bloques para completar su estructura. Este templo también ha sufrido incendios en diversas ocasiones y quedó parcialmente destruido en la segunda guerra mundial.

 

Ante esta situación se nos enciende la lucecita de la fe y nos lleva a las palabras de Jesús de Nazaret. Él habla de la destrucción del templo –cosa que había sucedido anteriormente en varias ocasiones-. En el año 70 de nuestra era se destruyó por última vez y solo queda en pie el Muro de las Lamentaciones. Cuando Jesús habló de su reconstrucción en tres días se refería al espacio que medió entre su Muerte y su Resurrección Gloriosa. Como tantas otras veces… no le entendieron.

 

El incendio de Notre Dame, quizás uno de los templos más significativos de la Europa Católica junto al Vaticano y la catedral de Santiago, tiene una lectura muy significativa comparable al deterioro de la fe de los europeos. Unos países que están manifestando un interés más acendrado en el tener que en el compartir; en lo humano que en lo divino.

 

Hay un incendio generalizado en el seguimiento de Jesús de Nazaret, aunque se siguen manteniendo muchos signos externos. Nos preocupamos mucho más de la torre de nuestra Catedral o del recorrido de las Procesiones de Semana Santa que del problema de los emigrantes o la pérdida de valores en las familias sacramentalizadas pero exentas de vivencias consecuentes con dichos sacramentos. Estamos más dedicados a las formas que al fondo.

 

Gracias a Dios Notre Dame será reconstruida, muchas fortunas se han prestado para ello y volverá a vivir su esplendor y belleza. Le pido a Dios que aprovechemos esta Semana Santa para reconstruir en nuestra medida el Cuerpo Místico de Cristo presente en el hermano que sufre y en una humanidad con escasos valores positivos. Feliz Resurrección el próximo domingo de Jesucristo en cada uno de nosotros. Y en especial de esa vieja Europa que se muere de éxito y de abandono de lo trascendente…

 

 

ESCRIBIR Y LEER

14 f, 19

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries       

  m.montescleries@telefonica.net  

                                                                        Málaga 15 de abril de 2019                                                          

 

ESCRIBIR  Y LEER

Todos Los que nos atrevemos a emborronar cuartillas hemos comenzado por ser unos grandes lectores.

 

He recibido con gran ilusión una llamada telefónica de una de mis nietas, Victoria, una adolescente de apenas catorce años, que me dice ilusionadamente que va a empezar a escribir un libro. No me extraña. Alguno de mis hijos y nietos han heredado mi afición a los libros y en sus casas se les ve con la tele apagada y devorando literatura.

Esta noticia me hace retrotraerme a mi infancia y en una especie de flashback me he vuelto a ver en mis siete u ocho años pidiéndoles a los Reyes libritos de la colección Pulga. Después y, hasta el día de hoy, me he leído hasta el prospecto de las medicinas. En casa de mis padres no había muchos libros, salvo las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía que encantaban a mi padre –un gran amante de los westerns-. Mi generación se crió sin tele y apenas sin radio. Alquilábamos tebeos de “El guerrero del antifaz”, “El capitán Trueno”, “FBI”, “Hazañas Bélicas”, “Roberto Alcazar y Pedrín”, el “TBO” y el “Pulgarcito” entre otros.

A medida que fui descubriendo los cubículos donde podía encontrar libros, me “ventilé” toda la colección de revistas de “selecciones del Reader’s Digest”, una americanada que resumía novelas y artículos propagandísticos de los Yankees que conservaba un tío mío. Después, cuando pude económicamente, estuve años suscrito a la misma. A partir de los once años, cuando entre en la Escuela de Comercio, descubrí las diversas bibliotecas públicas que se encontraban en las diversas instituciones malagueñas. Empezando por la de la cercana Diputación en la que me leí todas las obras de Salgari, Stevenson y Verne. Después, la Casa de la Cultura, antes de ser derruida para redescubrir el teatro romano, así como la biblioteca de la Caja de Ahorros de Ronda en la Acera de la Marina y dos pequeñas que se encontraban: una en el parque, en la glorieta que hay frente al Málaga Palacio y otra que se encontraba escondida en la Coracha.

Cuando comencé a tener cierta capacidad de compra me hice con todos los premios Planeta, toda la literatura de ciencia ficción y de terror que pude: Simeón, Christie, Doyle, Chesterton, la literatura española de siempre: Galdós, Cela, Pérez Reverte, Blasco Ibáñez,  los libros que me recomendaba mi amigo Jorge Denis y cuantos textos que me gustaban del incipiente “Círculo de Lectores”. Al final, no sé cómo, me he hecho con unos miles de volúmenes que ocupan un buen espacio de mi casa y que nadie quiere ya. El Internet y, los para mi odiosos, libros “enlatados”, van a acabar con el suave tacto y el ruido delicioso de las hojas al pasar.

Encima ya nadie escribe cartas. El lenguaje epistolar era una especie de literatura menor que nos hacía estrujar las mentes y relatar lo que sucedía a nuestro alrededor con cierto detalle. Ya no se escribe ni “la carta del soldado”, ni las cartas “de novios”. Hoy en día se escribe mucho y mal, en cortos espacios, dentro de las redes. No creo que ninguno de los textos transmitidos sea digno de incluir en una antología… como no sea la del disparate.

Por todo lo dicho anteriormente, creo que es una buena noticia la que hoy comparto con Vds. Una chiquilla se apresta a tirar de imaginación y de recuerdos para poner sus pensamientos a disposición de quien los quiera conocer, o, simplemente, para disfrutar del hecho de poner “negro sobre blanco”, en la pantalla de su ordenador, sus pensamientos de manera coherente. Es una “buena noticia” que todavía queden amantes de los libros. Aunque sean digitales. Muchos acabarán como yo, escribiendo; mal, pero escribiendo.

 

CRISPACIÓN

11 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 11 de abril de 2019

 

CRISPACIÓN

       Una de las principales actitudes que caracterizan a nuestra sociedad es la crispación.

 

        Los diccionarios recogen el significado de la palabra “crispación” como gran irritación. Las actitudes que observo en la actualidad en mis coetáneos están llenas de esas situaciones. Se identifican con aquel personaje de los tebeos de mi infancia: “Don Pacontraria”. Se sigue utilizando el “de que se trata que me opongo” y la crispación nace de momento.

 

Estimo que la convivencia se debe basar en buscar los pensamientos comunes y soslayar en los que se discrepa. Por desgracia aquello de “pon tu verdad, yo la mía y juntos buscaremos la verdad” ha quedado por completo en el olvido. Los telediarios nos crispan. Los programas más vistos de la televisión (aunque todos niegan verlos) son aquellos que sacan lo peor de cada casa y cambian fama y honor por dinero. Es más, pagan descaradamente a quien desvele las miserias de algún famoso o famosillo.

 

Estas actitudes se traspasan a nuestras vidas cotidianas. Las calles se convierten en la jungla del asfalto. Peleamos por el aparcamiento, las colas de los autobuses, las cajas de los supermercados o la atención en las consultas médicas. Pero es más, siento vergüenza ajena al observar las situaciones que suceden a menudo en los campos de futbol. El domingo pasado desearon a gritos la muerte al entrenador de un equipo de futbol antes de iniciarse el partido.

 

Y lo que aun me duele más, la controversia constante entre los dirigentes de instituciones de la Iglesia por imponer criterios en movimientos y cofradías. Juicios y descalificaciones no hablan muy bien de algunas comunidades.

 

Los cristianos nos llamamos así por que le seguimos intentando vivir el “estilo de vida de Jesús”. Él destilaba paz y amor en sus palabras y en sus hechos, Es más, los creyentes de la mayoría de las confesiones nos hablan de respeto y comprensión. Me causa sonrojo como intentamos ridiculizar a los demás en vez de resaltar y poner en valor sus virtudes que, con seguridad, son muy aprovechables. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y nos tenemos que marchar empezando por los más mayores.

 

Con estas actitudes negativas se consigue cansar a las personas de buena voluntad, que una vez tras otra, son arrasados por los hijos de las tinieblas. La palabra “hermandad” se entiende como “bronquedad” a todos los niveles, mientras se discute por un criterio,  un cirio o un recorrido más o menos vistoso.

 

Sin embargo –no todo es malo- anda un personaje por la tele de nuestros días que me causa una profunda admiración. Se trata de “un noble anciano” (tiene mi misma edad) que está compitiendo en el “master chef” de la primera. Siempre sonríe, es eficaz, sabe dirigir y animar y, encima, guisa maravillosamente. Les recomiendo le observen.

 

Otra raya en el agua. Saben los que me leen, que tengo un programa en canal Málaga sobre el voluntariado y la Málaga solidaria. El pasado martes tuve conmigo a dos veteranos enfermos de esclerosis múltiple. Amén de ser unos tipos estupendos, dieron un ejemplo de conformidad ante sus graves problemas vitales. Abordamos sin miedo el problema de la eutanasia hoy tan en boga. Su respuesta fue categórica. No. Como contrapartida, comprender al enfermo y su familia y, sobre todo, ayudarles para evitar situaciones límites. Pensábamos que la publicidad que se le ha dado al tema le hace un flaco favor a los que sufren enfermedades crónicas. Además hay quien aprovecharía la eutanasia para, en sus palabras: “quitarse de en medio un problema”. Toda esta conversación se mantuvo sin crispación dentro de la cordialidad y la búsqueda de la verdad. Todo un ejemplo.

 

LOS CANDIDATOS

7 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries       

  m.montescleries@telefonica.net   

                                                                        Málaga 8 de abril de 2019                                                           

 

     LOS CANDIDATOS

     

       Se aproxima un mes en el que nos tendremos que hinchar de votar.

     

Lo complicado de la situación estriba en que la mayoría de los españolitos de a pie no sabemos a quien hacerlo. ¿Votamos a los partidos, a las personas o a las ideas? o ¿nos apeamos de este tren? ¿Votamos a favor de o en contra de?

 

Cuando escuchas a cada uno de los candidatos, lejos del fragor del mitin, aprecias como se convierten en jóvenes (por lo menos para mí) razonables, educados, respetuosos y agradables a los que les comprarías un coche de segunda mano.

 

Cuando se meten en faena, se convierten en una mezcla entre inquisidores, reptiles y “bocachanclas” que se preocupan de hurgar en las “vidas y milagros” de los rivales olvidando la viga en el ojo propio. Todo esto me hace desear que algún día se imponga el sentido común y el buen hacer. Creo que entre todos pueden llegar a un consenso que les lleve a poner en práctica lo mejor de todos los programas… y entre todos. Añoramos un parlamento lleno de españoles que se preocupen más del bien común que el suyo propio o el de sus partidos.

 

Pero hay que aterrizar, hay que salir de ese mundo de Yupi que se crea en mi mente en los momentos utópicos y de euforia que te hacen volver a creer en los seres humanos de buena voluntad. La otra noche vimos las entrevistas  (por separado, ¡que talento!) de Bertín Osborne a tres de los candidatos que se prestaron a ello. Los otros dos no quisieron hacerlo. Los que se presentaron fueron razonables, cercanos y familiares a su estilo. No insultaron a nadie sin dejar de afirmar sus ideas bases. Es más, desvelaron su personalidad a veces desgarrada y otras con ternura. Se pudo ver el porqué. Lo del “hombre y su circunstancia”. Ahora, durante el fin de semana se volverán a descalificar y a poner como “chupa de dómine”.

 

Sigo en la duda, me leeré los programas y buscaré el mejor. Después llegará aquello del “prometer hasta meter”. Mientras me quedaré con la buena noticia de hoy: esas tres personas “corrientes” de Málaga, que no dudaron en actuar rápida y eficazmente durante el accidente de autobús del que eran pasajeros, acaecido el pasado viernes en la calle Héroe de Sostoa malagueña. Uno de ellos consiguió parar el motor del autobús; mientras, los otros dos, médicos camino de su trabajo, consiguieron mantener vivo al conductor infartado mientras llegaba la UVI móvil. No huyeron aterrorizados, ni se pusieron a grabar el accidente (como se suele hacer a veces). Un ejemplo para todos.

 

 

LA ENTREVISTA

4 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 4 de abril de 2019

 

LA ENTREVISTA

       A nadie le ha resultado indiferente la extraordinaria entrevista de Jordi Évole al Papa Francisco.

 

He tenido que volverla a ver y, sobre todo, a escuchar. La primera vez que la disfruté en directo se me acumuló una tormenta de ideas mientras se me llenaba de fuego el corazón. Hacía años que no me emocionaba tanto en el encuentro con el Evangelio vivo. Así que la he vuelto a revisar.

 

Provisto de papel y lápiz he ido tomando nota de las frases con la que respondía el Papa al sagaz reportero que, como es necesario en esta profesión, intentó llevar el agua a su molino y ponerlo en apuros.

Desde el momento en que Francisco se declaro pontífice-puente llevado por las alas de los Ángeles, la entrevista se convirtió en una declaración de principios. “El que levanta muros acaba prisionero de los mismos”, “Nos hemos acostumbrado a los mismos, nos parece natural el cortar el paso a la migración”, “el mundo se ha olvidado de llorar”.

 

Cuando el entrevistador pedía soluciones, el entrevistado repetía “que lean el evangelio y que sean coherente con el mismo”, “que conozcan la doctrina social de la Iglesia”, “la dictadura nace del miedo”, hay menos ricos, pero con mucha plata y muchos pobres con poca plata”, “estamos en la tercera guerra mundial… a pedacitos”.

 

Al hablar de África su voz cambia el tono. El sentimiento aflora a sus labios y al temblor de sus manos. “Los africanos han recuperado el terreno, pero el interior sigue siendo de las potencias invasoras”, “todos los países del primer mundo venden armas sin pudor y mientras, proclaman la bondad de la paz”. Las concertinas lo dejaron sin palabra. Son una vergüenza para todos; el problema de la migración hacia Europa demuestra el egoísmo de los viejos países anclados en sus “verdades”.

 

Sobre el trabajo habla del precariado como un mal de nuestra época; lo que antes se llamaba pobres vergonzantes hoy es el salario precario, ese que hace imposible llegar a final de mes. Ese que reciben la mayoría de los jubilados, los que no llegan a los mil euros con una familia que mantener, los que tienen trabajos-basura y la mayoría de las veces sin seguridad social.

 

Sobre las distintas maneras de entender la vida, la política, la economía o la religión, nos habla de persuadir, no insultar, buscar el punto común que nos acerca y no lo que nos separa. Habla con rotundidez del aborto. No se puede solucionar un problema eliminando una vida humana. Ni alquilar un sicario que lo haga. Hay que ayudar a la madre a solucionar su problema sin perjudicar a nadie más. No dejarla en la calle.

 

Aunque entiendo sus argumentos, estimo que se quedó un poco a medias en el tema de la homosexualidad y en la presencia de las mujeres en la Iglesia. Creo que se tuvo que morder la lengua para evitar ataques por todas partes. Se quedó con la acogida familiar de los homosexuales y la identidad de la Iglesia como femenina. La mujer “da riqueza y sentido común a la Iglesia”. Protagonismo, no servidumbre de la mujer.

 

“Vivo en un museo”; esta frase resume sus sentimientos. No puede vender sus paredes, le cuesta mucho evitar la parafernalia y las grandes decisiones. Entonces, y a instancias del periodista, habló de los pobres de la calle, los que deambulan por las grandes ciudades y, como no, del Vaticano. Se sienten invisibles, pero tampoco se quieren adaptar a las rutinas de una vida algo más ordenada.

 

Los miembros de la Iglesia tenemos que pagar nuestros tributos, siempre que no se trate de instituciones sociales o de educación, nunca los negocios encubiertos. Achaca a diversas causas la disminución de fieles en los templos. Yo estimo que es muy difícil ser un cristiano coherente. Por eso van disminuyendo poco a poco los cristianos sociales y de cumplimiento.

 

Su análisis sobre los medios es determinante. Piensa que la comunicación es básica y enriquecedora de la humanidad, siempre que no adolezca de uno de sus cuatro pecados “errores” principales: La desinformación, la calumnia, la difamación y la coprofilia. Finalmente habló de la “trata”, la prostitución de los medios. Parece que conoce el tema. Inmediatamente llegaron a mi mente algunos programas de televisión e incluso canales completos. Los periodistas de bufanda, los periodistas de partido, los periodistas comprados o vendidos, los que inventan noticias “calumnia que algo queda”, “una mentira repetida se convierte en una verdad”, todos ellos han conseguido que seamos una de las profesiones menos valoradas por la gente. (Estamos en los últimos escalones del ranking).

 

    -Inmediatamente ha nacido un spin-off de esta entrevista. Sus palabras durante el vuelo a Marruecos sobre su visita a España han hecho rasgarse las vestiduras a casi todos. Convendría que dichas frases se aclarasen un poco, dado que han servido a muchos para descalificarlo por completo injustamente-.

 

En los abusos por parte de miembros de la Iglesia se defendió como pudo ante un ataque directo. “Tenemos que reconocerlo y pedir perdón. Denunciar inmediatamente y olvidarse de un corporativismo patente en todas las profesiones”. La hermenéutica (interpretación en cada época) no disminuye la responsabilidad. Habló de procesos sanadores como el reciente congreso celebrado en Roma a dicho respecto.

 

En varios momentos de la entrevista habla de sonreír a la vida; declara con pena que en algunas frases pronunciadas metió la pata: “me equivoque”, dice en algún momento.

 

Mi conclusión es contundente. Solo hay un redentor. Pero el Papa Francisco es un auténtico Vicario de Cristo en la tierra. (*)

(*) Vicario: [persona] Que ayuda o sustituye a alguien en sus funciones.