EL CONTRASTE

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LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 1 de julio de 2019               

EL CONTRASTE

 

     Puedo observar como en pocos metros de distancia, los que separa una carretera, pueden surgir muchas diferencias

El pasado verano hablaba de mi amigo Juan Caparrós, el último marengo del Rincón de la Victoria, con el que enhebro largas conversaciones a lo largo de la mañana mientras jugamos al dominó. En esta partida nos enfrentamos a otros “indígenas” cuya forma de pensar, de actuar y de vivir es completamente diferente.

Son los que viven al otro lado del “camino viejo” –también es cañada real usada en ocasiones- que era utilizado desde siempre por las diligencias que cubrían el trayecto entre Málaga y Vélez Málaga. Ese camino estaba asentado sobre una calzada romana cuyos viejos domus romanos aparecen en su alrededor apenas escarbamos un metro.

Desde siempre, la gente de la mar, habitaba en la zona que se ubicaba entre la carretera y el rebalaje. Su lenguaje era hispano-árabe y sigue siendo complicado entender muchas de sus palabras. Del camino viejo hacia allá se asientan los campesinos, gente bajada de los montes de Benagalbón y el Valdés. La mayoría de ellos han hecho una pequeña fortuna vendiendo sus huertas a promotoras que han convertido una zona rural en una especie de Benidorm a la malagueña.

Desde ambos lados de la carretera se miraba con displicencia a los de enfrente. Se minusvaloraba su trabajo y, difícilmente, se mezclaban las familias. El tiempo y la llamada de la construcción que ha servido de base al trabajo y la economía familiar de todos, han atenuado estas diferencias y acercado a unos y otros en una convivencia que rompe muchos años de alejamiento.

Hoy en día, pocas familias de la zona viven de la pesca o del campo. El turismo y los servicios que trae consigo, han creado los puestos de trabajo que ocupan las generaciones actuales.

Mi buena noticia de hoy es que los hogares del jubilado que acogen en estos tiempos a los mayores, que antaño no convivían, han conseguido una “entente cordiale” entre ambas “facciones”, en la que incluyen a los que socarronamente nos llaman “los señoritos”, en recuerdo de aquellos forasteros que venían a veranear durante el pasado siglo.

Al final, unos y otros nos sobrellevamos y compartimos nuestra experiencia de años que da pie para escribir miles de artículos.

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 27 de junio de 2019

 “POR SUS FRUTOS LES CONOCERÉIS”

   Esta frase lapidaria que recoge el evangelio de Mateo es el resumen de la vida de un cristiano.

 

    Sí, ya sé que nuestra vida se debe basar en el trípode de “formación, oración y acción”. Pero, aunque las tres actividades son importantes, al final, la que propicia el Reino de Dios en la tierra -del que Jesús es el inicio-, es la práctica del amor a los hermanos hecha realidad por un estilo de vida.

 

Esa reflexión viene a mi memoria -y me tomo la licencia de compartirla con vosotros- a raíz de dos programas de radio de la serie de “La Málaga Solidaria” que realizo y presento en Canal Málaga. El primero de ellos tuvo por protagonista una niña de Costa de Marfil y de apenas dos años. Esta chiquilla nació muy enferma del corazón y tenía un trágico destino a corto plazo. Una ONG católica malagueña, “Más nunca es menos”, encomendándose a Dios, se trajo a Málaga a la pequeña AWA para operarla y devolverla a una vida normal. Se han ido directamente al tajo.

 

Si Antonio Machín la hubiera conocido, se habría inspirado en ella para sus “angelitos negros”. Awa es un torbellino de color que se abraza con cariño a cuantos nos acercamos a ella y que ha aprendido a bailar un zapateado flamenco-africano que llevará a su lejano país, animado por un corazón nuevo. Un milagro real que me permite seguir teniendo fe en el amor de Dios transmitido.

 

Mi segundo programa ha tenido como protagonista a una política. Una mujer que ha llegado a un alto cargo en nuestra provincia de una forma poco usual. En estos tiempos los jóvenes que aspiran a un cargo político se incluyen en las nuevas generaciones de su partido y hacen la carrera pegando carteles, aplaudiendo en los mítines y a la sombra de los pesos pesados del partido.

 

Nuestra protagonista Mercedes García Paine (Nena Paine, por el nombre que la conoce casi todo el mundo), es una mujer valiente, solidaria y emprendedora. Ha basado su carrera en el trabajo y la fe en los demás. Desde siempre ha estado volcada en el servicio a los desfavorecidos, especialmente a los más pequeños. Desde su comienzo, con unas clases particulares a un reducido grupo de niños, su trabajo ha culminado con una Asociación que recoge a miles de personas pertenecientes a familias con problemas a los que se les da educación, alimentos y ayudas de todo tipo.

 

Hoy, y gracias a su trabajo, sus esfuerzos han sido valorados por el gobierno andaluz y la han nombrado delegada en Málaga de la junta de Andalucía en los campos de educación, política social, deporte, igualdad y conciliación. ¡¡Para entretenerse!!

 

Dos ejemplos de la puesta en práctica de las recomendaciones evangélicas. Los del “segmento de plata” a la tarea. Nos corre prisa.

 

B.B.C.

23 f, 19

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 24 de junio de 2019               

B.B.C.

 

No voy a comentar los avatares de la cadena inglesa de televisión. Me refiero a las bodas, bautizos y comuniones.

    Cuando conseguí mi primer empleo, allá por finales de los sesenta, me encontré con una empresa nueva y con unos empleados jóvenes. Cada fin de semana se celebraban eventos, de los recogidos en la BBC, que menguaban de una forma alarmante nuestros precarios ingresos.

Uno de los empleados más mayores de la fábrica decidió contestar a cada invitación con su negativa a participar como “paganini” de ninguna celebración. La idea fue cundiendo hasta que se hizo firme tras la boda de una compañera que se compró un 600 con los billetitos recaudados y, posteriormente, se trasladó de ciudad y ¡¡no se casó!!

Estas tonterías han venido a mi memoria tras la semanita de bodas horteras que nos han endilgado. Me han recordado aquellas que se celebran en un pueblo de Sierra Morena. Allí se casó un sobrino mío. Cuando durante el banquete trajeron el décimo plato, pregunté el porque de tanto comercio y “bebercio”. Me contestaron que había que servir algo más que en las celebradas anteriormente.

La exhibición televisiva y el excesivo e innecesario gasto derrochado han chirriado en mi mente. Sí, ya sé que cada uno hace con su dinero lo que le da la gana y a mí que me importa. Pero es que esos mismos medios y los participantes en esas fastuosas celebraciones apelan constantemente a una solidaridad que solo se queda en palabras y buenas intenciones.

Lo de los bautizos y comuniones se ha convertido en algo similar. El empeño en imitar a esos “guías”  (influencers) que proliferan en las redes, ha llevado a convertirse unas celebraciones que debían ser familiares y entrañables, en una especie de lucha por “el quiero y no puedo” que desequilibra los presupuestos de varios años.

Como compensación de tanto fasto mediático, ayer me encontré con un bautizo celebrado en una pequeña capilla de la costa malagueña. Una endomingada familia se reunió alrededor de la pila bautismal para “echarle el agua al niño”. Un par de docenas de familiares y vecinos celebraban con alegría la llegada de un nuevo ser a la comunidad.

Mi buena noticia de hoy me la transmiten esas gentes corrientes, que no salen en los papeles, pero que mantienen las viejas tradiciones de celebrar los momentos importantes de su vida alrededor de un altar en un sacramento. La palabra sacramento significa encuentro-promesa con y para lo sagrado. Cuando se entiende el fondo… poco significa la forma. Una vez más hay que distinguir entre lo accesorio, lo importante y lo esencial. El cogollo, que decía mi maestro García Pérez.

                

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 20 de junio de 2019

UNA SEMANA INTERESANTE

    Se ha iniciado con la fiesta de la Santísima Trinidad y sigue con el “catón” del cristiano.

 

       Las lecturas evangélicas de esta semana por sí solas, son un excelente medio para la formación de aquellos que, pese a nuestra edad (segmento de plata), aun necesitamos esa formación católica que tanto nos ayudará.

 

Comenzamos el domingo con el misterio de la Santísima Trinidad. Siempre recordaré con pavor la explicación de la misma por mis queridos padres agustinos en el templo del colegio de mi infancia. Aun persisten en mi mente -y en el templo- sus imágenes de la parte alta del altar mayor. Un Dios Padre barbado y de un aspecto terrible. Un Jesucristo tradicional y un Espíritu Santo en forma de paloma que nos costaba reconocer como Dios.

 

Sin embargo, ya de mayor, el estudio, la meditación y la oración, me han permitido visualizar y casi entender este misterio que se le negó hasta a los más grandes santos, teólogos y padres de la Iglesia como, por ejemplo, San Agustín.

 

Aunque pecando de simplista, la imagen del Dios Padre-Madre contemplada por el Papa Juan Pablo I, me ayudó mucho a asumir ese Ser Superior que guía mi camino y me acompaña siempre. Jesús es mi ejemplo de vida y el modelo a seguir. El Espíritu Santo es la conciencia que me hace verme tal como soy y me ayuda a optar por el buen camino, que siempre puedo tener en mi mente a poco que me mire en el espejo de mi alma.

 

Durante la semana estamos contemplando los primeros capítulos de San Mateo. Me parecen un excelente “manual de instrucciones” del cristianismo que, unido al capítulo XIII de la carta de San Pablo a los Corintios, son una fabulosa guía para seguir a Jesucristo, apoyados y queridos por el Padre y aconsejados por el Espíritu.

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 17 de junio de 2019               

EL PADRE CACHO (2)

 

Una vez más me veo obligado –de buena gana- a escribir algo sobre el Padre Cacho.

Como resaltaba hace un año, en otra buena noticia, el Padre Cacho es un “cura de escopeta y perro”. Una rara avis entre los que comparten su vocación. La de fraile-sacerdote-misionero y un poco loco.

José Luís Cacho es de una región norteña de España, bien distinta de aquella en la que ha desarrollado la mayor parte de su trabajo en España. Desde su llegada hace ya muchos años a Málaga, destacó por su cercanía con los más marginados. Fue párroco fundador de la Parroquia del Buen Pastor. Comenzó en un templo instalado en un bar del sector de la calle Los Negros. Fue director del Teléfono de la Esperanza y capellán de un montón de instituciones. Creo una cofradía para acoger a una banda de niños de la calle que encauzó hacia la música.

Después de un paso por Méjico ahora se encuentra en Venezuela. En una especie de favela de Caracas. Allí su vida es muy difícil… pero maravillosa. Si se sigue su página de Facebook se le puede ver en un montón de celebraciones y siempre entre los más pobres.

Cacho viene todos los años a Málaga. Presenta su libro recién redactado, visita a los médicos que le hacen un repaso de “chapa y pintura” en su gastado y maltrecho cuerpo, pero, sobre todo, busca recursos para paliar la pobreza del lugar donde desarrolla su trabajo. Este invierno colaboré con él en la compra de instrumentos para una banda musical que recoge a los jóvenes de su parroquia. Al final, con la ayuda de los oyentes de la COPE, pudo cumplir su propósito.

El 29 de Junio se celebrara una marcha solidaria, organizada por la Fundación El Pimpi, para obtener recursos para ayudar a paliar las necesidades de su parroquia, allá en Caracas. Un lugar tercermundista pleno de violencia y de injusticia. Una vez más el pueblo malagueño cooperará con este sacerdote-misionero que engrandece su trabajo con una dedicación plena basada en una opción por los más pobres.

El Padre Cacho es siempre una Buena Noticia y un ejemplo para todos. Hay que seguirle de cerca… y ayudarle en lo posible.

                 

                      

                        

 

ID Y PREDICAD

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 13 de junio de 2019

                                         Id y predicad      

En estos días las lecturas evangélicas nos recuerdan este mandato.

 

    Curiosamente son los únicos pasajes que nos muestran un Jesús hablando en imperativo. Habitualmente a lo largo de sus enseñanzas hacía recomendaciones para alcanzar la felicidad en esta tierra y, posteriormente, en la Vida eterna. Pero se ponía especialmente directo en el compromiso de sus seguidores con la expansión de su mensaje.

 

Los mayores hemos vivido diversas etapas de la evangelización. En la posguerra se vivía un cristianismo obligatorio y adaptado a la situación política. Se llegó a una sacramentalización casi obligatoria y necesaria para poder participar de las actividades comunes. Era un cristianismo de cumplimiento (cumplo y miento), de grandes manifestaciones públicas y de Eucaristías como guindas de todos los pasteles de la sociedad.

 

En los años cincuenta surgieron los Cursillos de Cristiandad que, nacidos para los jóvenes, cuajaron en la vida cristiana de los mayores de la época. Los templos se llenaron de hombres que rezaban alto y claro y que pasaron de los bancos del final a los primeros puestos de las celebraciones. Fue una especie de movimiento revitalizador que consiguió un éxito extraordinario.

 

La alternativa política produjo una gran revolución en la Iglesia Española. Yo pienso que para bien. Trajo consigo una desmasificación en la comunidad de los creyentes y una radicalización en algunos movimientos de Iglesia. La Iglesia ha perdido fuerza en la evangelización. Ha pasado de la Acción Católica a una especie de nuevas catacumbas en las que se evangeliza a pequeñas comunidades. Una vuelta a un cristianismo más coherente entre el pensar, decir y hacer. En muchos casos se sigue sacramentalizando sin conversión previa, pero en otros se procede a un proceso lógico de catequización que ayude a la búsqueda de la fe.

 

Por otra parte se nota una gran preocupación de la Iglesia Católica por adaptarse a los tiempos actuales. El Papa Francisco es un gran ejemplo de ello. Y los seglares tenemos que ponernos a la tarea. Decía el llorado Cardenal Fernando Sebastián que “la evangelización del siglo XXI se hará contando con los seglares o no se hará”. La transmisión de la Buena Noticia se deberá efectuar a través del boca a boca y de los medios de comunicación más cercanos. Las redes sociales, el WhastApp, Internet, el Facebook, los blogs o los diarios digitales son un medio rápido y eficaz de difusión.

 

Una vez más apelo a la integración de los mayores en el mundo cibernético. No podemos circunscribirnos a la homilía dominical como llamada a la propia evangelización y estar atentos a los signos de los tiempos usando mucho el ordenador. Debemos olvidarnos del miedo a manifestar nuestra fe. Especialmente con el ejemplo, que las palabras se las lleva el viento.

EL ALCALDE

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LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 10 de junio de 2019               

EL ALCALDE

 

  El alcalde es el político más cercano al pueblo. Ya estamos acostumbrados a verlo entre nosotros.

 

He conocido a lo largo de mi vida un montón de alcaldes; cada uno tenía sus características propias, sus defectos y sus virtudes. Debido a mi implicación social he tenido contacto con muchos de ellos.

Yo los califico de la siguiente manera: de ideas, de partido, de etapa electoral  o de implicación total. La implicación trae consigo el conocimiento profundo de la realidad de su municipio y una jerarquía de valores que se decanta por el bien del pueblo, obviando el de su partido o el suyo propio. Cuando digo alcalde digo también los concejales de distrito de las grandes ciudades que son como unos “vicealcaldes”.

Si analizamos la situación actual podemos convenir que los ediles que tenemos en España se pueden incluir entre alguno de los grupos anteriores. La historia recuerda a los mejores: Tierno Galván,  Pedro Luis Alonso (que fue alcalde de Málaga en dos etapas), García Grana, Pedro Aparicio, Abel Caballero en Vigo, Julio Anguita en Córdoba o Pascual Maragall en la Barcelona del 92. Y también a los peores, a los que no quiero señalar.

Jamás he militado en ningún partido, aunque si he colaborado en su día con la UCD. Entonces conocí a un político que jamás me ha defraudado. Se trata de Francisco de la Torre. Descubrí a un hombre que se conocía la provincia de Málaga como la palma de la mano. A un político que escuchaba y no echaba lo que le decían en saco roto, sino que lo introducía en su disco duro y siempre daba respuesta.

Mi buena noticia de hoy me la proporciona Paco de la Torre, de nuevo alcalde de Málaga. La mayoría de los malagueños piensa como yo. No votan a un partido; votan a Paco de la Torre. Y él responde siempre. Tengo un montón de anécdotas de mi relación con él a lo largo de los últimos diez años. Le he hecho entrevistas para la radio y la televisión, pero sobre todo, siempre me he visto apoyado en mis inquietudes como presidente de una ONG. Ha estado presente y activamente colaborador en los momentos claves de la misma o bien ha delegado en personas de su confianza que siguen sus huellas con el mismo estilo.

Por eso hoy, una vez pasadas las elecciones y sin temor a que parezca publicidad política, que por otra parte no necesita, me atrevo a considerar a la persona de Francisco de la Torre Prados como mi buena noticia de hoy. Un gran alcalde.

 

                         

 

 

LA CARTA

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 6 de junio de 2019

 

LA CARTA

       Hacía muchos años que no recibía una carta manuscrita. La semana pasada me encontré con una en mi buzón.

 

Se trataba de un escrito procedente de un viejo amigo que es un poco mayor que yo. Hemos compartido muchas vivencias, especialmente en el campo del servicio a los demás. Se trata de un hombre sencillo, trabajador infatigable y con la fe del carbonerillo.

 

Mi amigo –cuya nombre omito por respeto- está pasando una mala racha. No se trata de problemas personales, sino de su percepción de la situación del mundo en general. En su escrito se hace una pregunta: “¿Cómo está el mundo? Sobre todo en España. ¿Qué pasa con la política, la Fe, la Iglesia o la familia?”. Continúa preguntándose: “¿Hacia donde vamos?, veo los telediarios, la situación de los matrimonios rotos, los nuevos tipos de familia y recuerdo como lo pronosticábamos en nuestros encuentros con los emigrantes”. Termina diciéndome que no tiene “celular” ni sabe entenderse con el Internet.

 

Así que no he tenido más remedio de contestarle por correo postal (que antiguo). Después temiendo que no le llegara la carta, me he apresurado a visitarle. Tanto en mi carta como en mi visita le he dicho lo mismo. Le he manifestado la certeza de que los mayores, más que nadie, tenemos que estar muy atentos a los signos de los tiempos. Esto conlleva el aceptar las nuevas situaciones de todo tipo, aunque no las compartamos. El dejar de ser analfabetos mediáticos –lo cual no es nada difícil- y seguir practicando la técnica del ejemplo y el boca a boca.

 

También a nosotros nos chirrió al principio la finalización del franquismo, la transición, el paso de la familia patriarcal a la nuclear, la guerra fría, el Vietnam, el muro de Berlín, la guerra en el cono sur de América o la crisis de los misiles en Cuba. Veíamos con temor la llegada de los partidos políticos y las manifestaciones. Después hemos visto que no eran tan fieros los leones como nos los pintaban.

 

El recientemente fallecido sabio y hombre de sentido común demostrado, Eduard Punset, manifestaba que “la felicidad se basa en la ausencia del miedo”. Siempre que ha “llovío” ha “escampío”. Todos los tiempos pasados no han sido mejores, ni los actuales los peores. Creo que los mayores -a los que nos queda menos tiempo de vivir, por razones naturales y de edad- lo que tenemos que hacer es aprovechar cada día viviéndolo a tope y disfrutando de nuestra jubilación (palabra que viene de júbilo) gozando de nuestras familias y ayudando en lo posible a nuestro pequeño o gran mundo.

 

Carpe diem, decían los latinos, vive el momento y deja el futuro en las manos de Dios. Pero sobre todo no magnifiquemos la situación, sino afrontémosla con valentía. No tengamos miedo a la muerte… ni tampoco a la vida.

 

LA “MILI”

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LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 3 de junio de 2019               

LA “MILI”

       Viendo por televisión el desfile de las fuerzas armadas españolas, un sentimiento de nostalgia me invadió.

        Pertenezco a una generación que se tragó enterita la mili. Posteriormente, en la etapa de mis hijos, la mayoría de ellos se escaquearon y, finalmente, el 31 de diciembre del 2001, se suprimió el servicio militar obligatorio en nuestro país.

Cada uno de nosotros habla de la feria según le va. En mi época solo existían tres opciones, el reemplazo -a donde te tocara-; el voluntariado, que te permitía elegir destino y, para los estudiantes, las milicias universitarias. Yo tomé esta última opción y, con menos de 18 años, me incorporé al Campamento de Montejaque (donde hoy se encuentra la legión), durante dos veranos consecutivos. Allí nos curtimos en cien hipotéticas batallas, aprendimos a montar a caballo (o lo que fuera), pasamos hambre, sudor y lágrimas y, sin apenas darnos cuenta, maduramos en todos los aspectos. El tercer verano fue el de las prácticas y se convirtió en unas vacaciones pagadas de cuatro meses en Alcalá de Henares. ¡Hasta ahorré dinero!

Una vez contada mi batallita (no he podido evitarlo) entro en la de cada uno de mis semejantes. Con cualquiera que hables te cuenta la “mili” como una experiencia inolvidable. Se hacen amigos, se aprende a vivir lejos de las faldas de mamá y, aunque se pasa a veces mal, o muy mal, se adquiere una experiencia que te acompaña toda tu vida.

Personalmente, durante las prácticas, estuve a cargo de cien hombres en el Villaviciosa 14, de Caballería Mecanizada. Todos eran algo mayores que yo y procedían de Málaga o de Galicia. A una gran mayoría de ellos les enseñamos a conducir y se llevaron su carnet de 1ª, algunos analfabetos dejaron de serlo y todos volvieron a su tierra algo mejor que cuando salieron de ella.

Estimo que a los jóvenes actuales les convendría algo por el estilo. Con la ventaja sobre nosotros de que el ejercito español es ahora un ente moderno y adecuado al servicio de la comunidad; bien en España, con las misiones de defensa y ayuda en los momentos problemáticos (inundaciones, terremotos, incendios, etc.), o bien en los países de todo el mundo como instructores y pacificadores, o bien en la defensa de nuestros buques ante los piratas modernos. Pienso que el paso por las fuerzas armadas daría más sentido al futuro de una juventud marcada por el “dolce far niente” y las influencias televisivas que les llevan a una especie de esclavitud ante los “influencers” y los “gurus” de las redes.

Mi “buena noticia” de hoy me la proporciona la presencia de las fuerzas armadas españolas en el Paseo de Colón sevillano. Me ha hecho volver atrás más de cincuenta años al recordar, con una sonrisa en los labios, lo bien y lo mal que lo pasamos en aquellos días. La alegría de los permisos, las cartas de las “novietas”, el “un día menos” de cada retreta y el encuentro con los amigos para siempre que compartimos el pan, la sal y el petate, al final de la “cuesta del bicarbonato” de Montejaque. Es una buena noticia la demostración de que algo hacemos bien en España. Tenemos un ejército extraordinario y profesionalizado. Y sigo estimando que el paso por sus filas de jóvenes de ambos sexos, en cortos pero suficientes periodos, les vendría muy bien a España y a ellos mismos.

 

 

 

 

Ahí me tenéis jurando bandera