EL BUENO DE SAN JOSÉ

11 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 11 de diciembre de 2019

 

EL BUENO DE SAN JOSÉ

San José aparece poco en el Nuevo Testamento. Un diseño novedoso del portal de Belén le ha puesto en primer plano.

 

    El bendito José ha sido humilde hasta en su presencia en los textos evangélicos. Tano solo se le reseña en diversos versículos del evangelio de San Mateo y en uno de San Lucas. (Si no me equivoco, que últimamente estoy muy torpe).

 

Sin embargo tenemos que reconocer la suma importancia de su presencia en la vida de Jesús. Me imagino que tuvo que “bregar” con Él, como hacemos todos los padres y abuelos con nuestros hijos y nietos. Después le enseñó un oficio que finalmente dejó “empantanado” por una motivación suficiente y necesaria.

 

Le hemos visto presente en las diversas expresiones artísticas, sobre todo en la pintura y la escultura y muy especialmente en el arte de crear esos pequeños mundos en forma de imágenes que representan el nacimiento de Jesús en los denominados “Belenes” o “Nacimientos”.

 

Tengo un amigo “belenista”, del que escribiré en otro momento, que ha plasmado la presencia de San José en la posada, el portal, la carpintería (por cierto, en mi visita a Tierra Santa pude visitar varios lugares que identificaban como la misma… y no creo que tuviera sucursales) o la huida a Egipto, Este año lo ha sometido al “aggiornamiento”.

 

Al visitar su Belén, (por cierto, maravilloso, lo pueden visitar en la oficina del distrito Miraflores, en calle Martínez Maldonado), han venido a mi mente las fotos que he podido contemplar de varias recreaciones del portal en el que el bueno de San José adopta un papel más activo. Con esta imagen se  reivindica la participación paternal en el cuidado, cambio de pañales y mecidas a fin de dormirlo. Presenta un San José implicado a fondo en la crianza  del niño Jesús. Un nuevo aspecto de la visión del momento, dos mil años y pico después. Se ve a María echada en un catre reposando mientras José mantiene en brazos con gran ternura al Niño de Dios.

 

Preciosa imagen precursora de la actual presencia del padre en todas las tareas de crianza de los bebés. Lo que nos diferencia de aquel Santo Varón, es la presencia actual de toallitas, pañales desechables y cremas variadas que facilitan dicha labor.

 

Cada vez me cae mejor San José.

                        

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