AMADÚ

29 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de enero de 2020

AMADÚ

      Hace unos días he podido entrevistar a un guineano que me ha impresionado con su historia.

 

Cada martes por la tarde realizo un programa en una emisora de radio en el que procuro presentar la realidad de una Málaga Solidaria llena de instituciones y asociaciones dedicadas a mejorar la vida de nuestros conciudadanos. Esta semana llevé a los componentes de CEAR (Comisión española de ayuda al refugiado) representados por el responsable de dicha institución en Andalucía Oriental y a uno de sus acogidos: Amadú.

 

Málaga es una ciudad que se ha convertido en la puerta de entrada para aquellos africanos que quieren huir del hambre, la guerra, las luchas tribales, el terror y el desamparo. Esto les hace subir desde los países al sur de Senegal, cruzando Mauritania y el Sahara, hasta las costas marroquíes donde se “buscan la vida” para cruzar el estrecho de cualquier forma.

 

Este es el caso de Amadú, un chico proveniente de una familia de comerciantes de Guinea Conakry, diplomado en Economía, dominando cuatro idiomas y, como muchos jóvenes de su país, disconforme con un estado que, pese a su condición de república, tiene un gobierno perenne que maneja la constitución y las elecciones a su gusto. Temiendo seguir el camino de muchos jóvenes de su generación, que han perdido la vida, Amadú huyó de su país, se coló en Marruecos y desde allí, en una patera desvencijada junto a otros cincuenta desesperados, cruzó el Mediterráneo, quedando a merced de las condiciones de la mar hasta que fue rescatado por un barco de Salvamento Marítimo.

 

En Málaga, mientras no tenía otra opción, se incorporó a la ayuda de CEAR y, posteriormente, pudo acceder a los cursos que le ofrecieron y hoy, pasado dos años, lleva varios meses con un contrato de trabajo y un empleo aceptable. Amadú renunció a desplazarse a Francia (cuyo idioma conoce dado que es muy utilizado en su país). Hoy habla español y está enamorado de España y sus gentes, esperando su carta de ciudadano español de pleno derecho.

 

     Amadú es de un país africano enclavado en una zona rica en minerales (bauxita, oro, plata y otros) y el primer productor mundial de cacao. Pero ese territorio que comprende un montón de estados, procedentes de la colonización europea, tales como Togo, Costa de Marfil y Guinea Conakry. Allí están cooperando españoles (entre ellos, la malagueña asociación Más es menos).

 

    Un ejemplo más de actuaciones que contrarrestan las declaraciones de algunos políticos, tertulianos sin criterio y conversadores de café, que se permiten ignorar y, a veces, despreciar a estos hermanos africanos que nos piden ayuda desesperadamente.

 

La llegada de la Cruz de Lampedusa a nuestra ciudad, creo que ha despertado la atención de muchos cristianos sobre los inmigrantes. Nos hemos dado cuenta de la incapacidad o la desidia de las instituciones oficiales y nos aprestamos a sustituirlas con nuestro apoyo modesto. Muchos hermanos nuestros, como Amedú, requieren nuestra ayuda como voluntarios o económicamente. Nuestras aportaciones a CEAR Málaga (que hoy por hoy atiende a 669 refugiados)  y otros centros similares, además de desgravar en Hacienda, hacen más llevadera la estancia de tantos hermanos refugiados, africanos, europeos o americanos, que precisan de nuestra ayuda.

(EL PROGRAMA COMPLETO LO PUEDEN VER EN LA PÁGINA WEB DE CANAL MÁLAGA RADIO)

 

 

 

 

 

LA TORMENTA

26 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  27 de enero de 2020

LA TORMENTA

       ¡Menuda nochecita la del viernes! En mi barrio se convirtieron los cielos en un espectáculo de luz y sonido.

         

Ya nos habíamos despertado el jueves con una granizada tremenda. Pienso que solo comparable a la que cayó el día que me casé. Aquél 8 de diciembre del 70 amaneció con un cielo panza de burra que acabó con una lluvia de granizo. Se inundaron calles de Málaga de un manto blanco que encantó a los niños malagueños que desconocían la nieve.

La boda era a las 12 en el Sagrado Corazón. Al salir de mi casa, todo empingorotado y del brazo de mi madre, esta pegó un resbalón que desmontó toda la parafernalia de peineta y mantilla, preparadas con esmero, y obligó a la reconstrucción de peinado y atuendo de la madrina.

Después, en el templo, se fue la corriente eléctrica. Puedo decir que me casé a dos velas. El coche de mis amigos los Denis, alivió la oscuridad del escenario iluminando con sus faros el pasillo central de la Iglesia.

Aquel día solo pasé el miedo propio de la situación. Esta vez he sufrido por la gente que vive en la calle y los que habitan en zonas robadas a los ríos por la especulación mobiliaria que sufren, la falta de previsión, y las situaciones que acaban con las casas inundadas hasta los techos. Alguna de ellas fuera de las ordenanzas y arroyos embovedados que son un peligro.

Ante esta situación cuesta trabajo encontrar una buena noticia. Finalmente la encuentras en la ausencia de desgracias personales, la celebración de la Gala de los Premios Goya  y la entrega de galardones a los periodistas distinguidos de Málaga.

Creo que soy el único ejemplar de periodista que ha sido jubilado antes de iniciar el desarrollo de su oficio. Así soy yo. Todo lo hago al revés. Pero, en mi caso, soy un tipo que tuvo que jubilarse para poder iniciar sus estudios de periodismo. Cuando acabé, pasé directamente al campo de los eméritos.

Pero no me quejo por ello. A lo largo de esta última docena de años, he podido escribir en los periódicos, hablar en la radio y aparecer en la televisión con programas propios. Por eso disfruto cada año el día de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Asisto a todos los actos de dicha celebración y rememoro aquellas redacciones de los medios que conocí cuando era muy joven. La del diario Sur, en la alameda de Colón. La emisora de Radio Juventud en Alarcón Luján, y, finalmente, aquella nave en un polígono malacitano donde me inicié en la tele de manos de Popular Televisión.

He podido plasmar mi tormenta de ideas y de recuerdos. Con ellos quiero homenajear a los viejos plumillas que me animaron a dedicar esta parte de mi vida a comentar las BUENAS NOTICIAS.

 

                                  

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 22 de enero de 2020

¡AY… LOS HIJOS!

      Una vez más el españolito de a pie se siente manejado por las ideologías políticas.

 

      Estoy convencido de la dificultad de ser padres de familia. El ser padre o madre, sin más, es bastante fácil. El crear una familia y el transmitir sus valores es otra cosa. En casa tenemos cierta experiencia en ello y con unas consecuencias bastante aceptables.

 

Cuando el diablo tiene poco que hacer… mata moscas con el rabo. Cuando la clase política quiere desviar la atención de temas más trascendentes, empieza a lanzar “cebos” que ponen a parir a los sufridos votantes y facilitan la recreación de “las dos españas”.

 

Mi madre era maestra, tengo tres hijos maestros y yo mismo, en mi senectud, soy profesor emérito de un grupo de alumnos. Confío plenamente en la capacidad y buen hacer del profesorado de todas las etapas. Su trabajo consiste en transmitir un temario que les llega de la superioridad.

 

Ahí esta el debate que me hace exclamar ¡Ay! (Vaya me falta decir lo que hay, para completar la prueba gramatical). El problema surge cuando se dice una cosa distinta en cada autonomía, en función del partido político que gobierne. El problema surge cuando se actúa de forma pendular y se pasa de un atosigamiento religioso a un vacío cultural sobre un tema tan importante como es el estudio de las religiones. El problema surge cuando se magnifican actitudes y decisiones en el orden sexual antes de tiempo y sin la madurez mental suficiente de los alumnos.

 

En casa se han criado ocho hijos y estamos con la tarea de acompañar a diecinueve nietos. Hasta ahora no han necesitado ningún pin para discernir la educación que van a recibir. Nos hemos sacrificado para proporcionarles el acceso a un colegio que, además de sus enseñanzas regladas, cuente con unos valores similares a los que procuramos transmitirles en nuestra familia. Y conste que a lo largo de los tiempos hemos tomado decisiones y aceptado situaciones familiares que a alguno le haría rasgarse las vestiduras. Pero para ello nos hemos basado en el amor, la comprensión y la aceptación.

 

Todas estas “novedades” pasarán. La familia basada en sus valores continuará y, sobre todo, el ejemplo de los mayores con los más pequeños, será la mejor escuela de convivencia y de la “búsqueda del camino de la felicidad”, (una frase que digo a menudo y que mis amigos entienden). El futuro, los creyentes, lo dejamos en las manos de Dios.

 

                 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  20 de enero de 2020

ESTÁN EN LA CALLE

     Recibo con asombro la noticia del posible cierre del Asilo de los Ángeles de Málaga.

 

      Al parecer sus regentes han cometido el error de invertir un préstamo en la mejora de unas instalaciones bastante deterioradas pero necesarias. Una deuda con una entidad bancaria, cercana al medio millón de euros, les ha llevado al embargo de sus bienes y al próximo desalojo de los cincuenta ancianos acogidos en sus instalaciones.

No es la primera vez que sus puertas están amenazadas de cierre. Ya en anteriores ocasiones se ha ido poniendo parches a una economía maltrecha que les permite atender el día a día, pero que les impide adecentar sus instalaciones decrepitas por el paso, en algunos casos, de más de un siglo de uso.

El resultado final será la pérdida de 50 plazas para el acogimiento de ancianos de pocos recursos y una gran dependencia. Espero y deseo que estos asilados encuentren inmediatamente un lugar adecuado en el que poder seguir viviendo de una forma aceptable.

Sigo sin entender a los administradores de este país al que, no se el porqué, incluimos en el primer mundo. Un gobierno que, presume de igualdad, se preocupa de mejorar ostensiblemente la cómoda vida de la clase política, con viajes en primera clase o avión privado, hoteles de lujo y sustanciosas dietas e instalaciones de gran boato reformadas constantemente, se siente incapaz de financiar estas instalaciones tan necesarias.

Mientras nos suben a los jubilados nuestras pensiones de forma porcentual, sin tener en cuenta que los que las tenemos más bajas seguimos estando más necesitados que los que las tienen más altas, ellos se preocupan de asegurarse un retiro en las mejores condiciones.

Volviendo a nuestra Málaga; se ha cumplido el tercer aniversario de la apertura del centro Calor y café regido por Caritas. Allí duermen cada noche una media de 25 personas. No crean que esto soluciona el problema de los que viven en la calle. Los albergues malacitanos tienen una lista de espera –-según me indican los responsables de Puerta única y Calor y café– de unas dimensiones considerables. En las cajeros automáticos, los túneles callejeros, los parques y los lugares más diversos, cada noche duermen envueltos en cartones y alcohol un centenar de seres humanos que no han tenido la suerte, la oportunidad o el conocimiento, para poder crearse una vida aceptable. ¿Hasta cuando? Igual nos encontraremos algún día a los acogidos en el Asilo de los Ángeles en esta lista de espera y durmiendo en los escalones.

La buena noticia de hoy me la sugiere esa esquina de la calle Álvaro de Bazán donde se encuentra Calor y Café y el Comedor de Santo Domingo. En el primero duermen, se asean y desayunan. En el segundo reciben la comida y la atención psicológica necesarias. Pero siguen estando en la calle. Alguno, gracias a Dios, sale de esta rueda. Pero otros muchos siguen viviendo una historia que comienza con las adicciones, la ruptura familiar y el arrojo de la toalla. El caso es que están en la calle.

Espero que se solucione el problema del Asilo y de los que viven en la calle. Quizás queda un hueco en los presupuestos que se van a aprobar para estas atenciones sociales. Como diría aquel personaje de la televisión. “Un poquito de por favor”.

 

El jersey rojo

15 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 15 de enero de 2020

EL JERSEY ROJO

      Hace unos días pude leer un artículo delicioso del maestro Pérez-Reverte sobre una “trinchera”.

 

       En el mismo comentaba su “adoración” por una gabardina tipo trinchera que le había regalado un viejo admirador. Inmediatamente miré hacia mi gastado cuerpo que mientras escribo, está enfundado en un maravilloso jersey rojo.

 

Este viejo jersey tiene historia. No solo por los treinta y cinco años que obra en mi poder, sino por la génesis del mismo. Una vecina de casa lo confeccionó amorosamente para su marido. Como compró una cantidad excesiva de lana y no tomó bien las medidas, el jersey le resultó un par de tallas más grandes que la del destinatario de la “obra de arte”. La tejedora amateur miró a su alrededor y topó con mi anatomía. Dicho y hecho. El jersey para mi humilde persona.

 

Inmediatamente lo adopté como componente de mi atuendo mientras me encuentro en casa. Con él he estudiado, escrito, descansado, visto la tele y dormido a un nieto que otro. Se trata de esa prenda que te quieren tirar a la basura todos los inviernos, que tiene los codos gastados y un aspecto impresentable. Me niego en redondo. La considero parte de mi anatomía y la quiero con sus defectos y sus virtudes.

 

Cuando se llega al “segmento de plata”, se atesoran muchos “jerseys rojos”. Salvando las distancias, nos encontramos en primer lugar con la esposa (perdonen por denominarla así; hoy se la denomina como “mi pareja”, “mi contraria”, “mi novia”, etc., parece que molesta la denominación que recoge el auténtico significado del matrimonio católico. Tu esposa va envejeciendo contigo y el amor entre ambos se va transformando en entrega y necesidad mutua).

 

    En segundo lugar tenemos a la familia, con sus defectos y sus virtudes, pero con su presencia necesaria e imprescindible, pero sobre todo, tenemos el Evangelio, el texto escrito que tienes siempre cerca y que nunca te decepciona, lo abras por donde lo abras, y, finalmente, el Evangelio vivo que reside en el otro, especialmente el que menos tiene y más te necesita.

 

Estos “jerseys rojos” que llenan y dan sentido a nuestra vida son tan imprescindibles como necesarios. Que no nos los quiten nunca.

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  13 de enero de 2020

TIERRA DE TALENTO

Se han puesto de moda los ”talents-show” en las diversas cadenas de televisión. Con una excelente audiencia que refleja su aceptación general.

Aún recuerdo aquellos programas de radio de los sesenta donde aparecieron muchos de los cantantes que triunfaron en los escenarios posteriormente. La llegada de la TV. permitió la presencia de otro tipo de espectáculos más corales y visuales. El éxito notable que han obtenido estos programas, les ha permitido seguir estando en primera fila de la mayoría de las televisiones del mundo.

En gran número de ellos se cuida más del lucimiento de los miembros del jurado que de la promoción de los artistas que se presentan. Estos son, en la mayoría, noveles desconocidos y en algunas ocasiones, viejos trabajadores de los escenarios en busca de un resurgir de sus cenizas. Personalmente me gustan estos espacios. Derrochan talento y capacidad de riesgo. Muchos llevan detrás años de preparación y estudio; llamadas a las puertas de los promotores y muchas decepciones. Otros aciertan a la primera.

En Canal Sur, la radiotelevisión andaluza, se está emitiendo un programa denominado “Tierra de talento”, el cual ha conseguido captar mi atención. Sobre todo me ha impresionado la labor que están realizando los conservatorios de música y danza andaluces. Hemos podido contemplar la actuación de verdaderos virtuosos del piano, el violín, el violonchelo o el arpa; cantantes líricos, de flamenco o de música espiritual; bailarines clásicos y modernos. Todo ello basado en una gran calidad interpretativa adquirida en una excelente labor de sus mentores.

Mi buena noticia de hoy me la proporcionan esa generación de auténticos artistas, muy lejanos de la merdello-música, los raperos, los disc-jockeys, bailarines-acróbatas y cantantes gritones, que tienen invadidos los espacios musicales. Años de estudios musicales, que comienzan al mismo tiempo que las actividades escolares, dan su fruto en la aparición de esos talentos infantiles y juveniles que serán los grandes artistas del futuro, si no lo son ya en el presente.

Estimo el gran esfuerzo de la administración, que pone en marcha los conservatorios, de las familias, que animan y acompañan a los futuros artistas y de los propios niños y jóvenes, que tarde tras tarde acuden a la presencia de sus profesores, mentores y maestros que los orientan, enseñan y acompañan en unos periplos que no siempre llegan a buen término, pero que en muchas ocasiones, les convierten en unos extraordinarios integrantes de esta “tierra de talento” lejos del tópico y la pandereta.

Esa tierra de María Santísima ha dado grandes ejemplos de escritores, músicos, bailarines y artistas en general. Como mi paisano Andrés Segovia o mi sobrina-nieta Gloria del Pino una arpista de un gran presente y un fabuloso porvenir. Ellos y otros muchos grandes artistas son mi buena noticia de hoy.

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 8 de enero de 2020

                          ROBAN EL NIÑO JESÚS

        El robo de una imagen del Niño Jesús, en Valencia de don Juan, ha incrementado el suma y sigue de cada año.

 

       La imagen desaparecida del belén instalado en la plaza Mayor de esta ciudad leonesa, fue sustituida por un bebé de carne y hueso de tres meses llamado Marc.

 

Desde hace años se ha puesto de moda robar las imágenes de los belenes de toda España, incluso las “damas” de Femen se han atrevido a irrumpir en un Belén del Vaticano para reclamar sus “derechos”. Sin ropa, como es natural en ellas. La “gracieta” se ha extendido como la pólvora entre aquellos que no tienen otra cosa que hacer. Ni vergüenza.

 

A los que asistimos regularmente a la capilla del colegio de la Marina, en Torre de Benagalbón, no nos llama la atención el “préstamo” de la imagen del niño Jesús. Al San Antonio presente en dicho templo le “secuestran” el Niño a fin de “propiciar” la búsqueda de novio por parte de las mocitas del lugar (suena bastante antiguo, o “vintage”, como se dice ahora).

 

He vivido la experiencia de belenes vivientes en mi propia familia. En los tres primeros años de este siglo la delegación de pastoral familiar malacitana se encargó de la instalación de uno de ellos en el altar mayor de la Catedral de Málaga. Mis hijos y nietos tuvieron el honor de encarnar el Misterio, lo que les ha marcado para siempre.

 

Creo que esta circunstancia nos debe hacer recapacitar sobre las imágenes y su vinculación con las personas. Dios nos hizo “a su imagen y semejanza”. Es decir los seres humanos debemos ser lo más semejantes a Dios en lo posible. Más que a su imagen externa, que nadie conoce, debemos imitar su forma de amar y de relacionarse con toda la naturaleza.

 

Podemos aprender de ese niño leonés que ha desempañado con dignidad su papel de enviado para traernos la “paz a los hombres a los que ama el Señor”, y rezar por esos pobres ignorantes que creen que pueden ofender a Dios. Es como el que escupe hacia arriba. A Dios no le llega… y les cae encima.

 

 

 

 

REYES MAGOS

5 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  6 de enero de 2020

 

REYES MAGOS

Hoy celebramos la festividad de los Reyes Magos. O, en estos tiempos,  el día del consumo sin barreras, patrocinado por Amazón y El Corte Inglés.

     La iglesia católica denomina a esta fiesta como el día de la Epifanía. Es decir Festividad religiosa que se celebra el día 6 de enero, en la que los cristianos conmemoran la adoración de Jesús por los Reyes Magos y su aparición y manifestación al mundo. La Epifanía también se llama Adoración de los Reyes Magos”.

    Desde entonces, se ha ido incrementando dicha costumbre paulatinamente. Las familias cristianas han querido rememorar aquella adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús así como la entrega de presentes a la Sagrada Familia, regalando juguetes y “las cosas del colegio” a los más pequeños de la casa.

Esta tradición ha variado de forma considerable. Lo siento mucho, pero tengo que retrotraerme a mi infancia. Sigo comparando aquellos camiones de madera, el plumier de dos pisos y la cartera para el cole, motoristas de lata o caballos de cartón, las peponas, cocinitas y casitas de muñecas, con los patines electrónicos, los teléfonos de última generación y los drones que regalamos ahora a los tiernos infantes. En fin las cosas, los modos y las modas cambian y hay que renovarse o morir.

Lo más peliagudo del tema estriba en la expansión de la costumbre de regalar en estas fechas a familiares y amigos de todas las edades. Los regalos infantiles y juveniles han derivado en el cruce de obsequios de forma imparable. Implante de senos, viajes a Cancún, tatuajes, cruceros, bacanales en manada y ordeñamiento hasta el límite de las tarjetas de crédito. Ya nadie se conforma con los calcetines, la corbata, el perfume o el pañuelo de cuello. Creo que nos estamos pasando.

Por otra parte, dado el interés que tienen los dirigentes de nuestro tiempo en eliminar cualquier vestigio de cristianismo, se está intentado desdibujar cualquier referencia al verdadero sentido de la Navidad y los Reyes Magos, para evitar “contaminar” nuestras mentes. Es decir la nueva religión sin Dios. O con “nuevos dioses”. Las  calles tienen luces similares a las ferias o al carnaval y la cabalgata de Reyes, en vez de recordar la Adoración del Niño Dios y su aparición y manifestación al mundo se convierte en un remedo de los desfiles de Disneylandia o de la guerra de las galaxias. Supongo que aquellos privilegiados que encarnen el papel de sus Majestades, sean creyentes y sepan lo que están representando.

Lo siento. Una vez más he sacado a relucir mi postura de “veterano cascarrabias”. Pero es que me temo que esta festividad se está desvirtuando. Esta ha dejado de ser una fiesta entrañable para los niños, para convertirse en otro culto al consumismo. En cuanto puedan se cargaran a los Reyes de Oriente. Ya tenemos su sustituto: ese tipo gordo con pinta de borrachuzo, vestido de anuncio de Coca-Cola, que ha invadido nuestras calles y nuestros escaparates. Me da la impresión que los señores de Amazón van a nombrar a Papá Noel como su patrono.

Mi buena noticia de hoy me la proporciona la carita de esos niños que siguen manteniendo la inocencia y la ilusión por la llegada de los Reyes. Lo siguiente depende de nosotros. ¿Los dejaremos solos con sus artefactos electrónicos? O, por el contrario, nos tiraremos al suelo a jugar con sus cochecitos, a pegarle patadas a la pelota o a pintar con ellos el bloc de dibujo. Ellos quieren jugar… pero quieren jugar contigo. Yo… feliz con mi tarro de colonia.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 2 de enero de 2020

 

LOS FELICES VEINTE

        Sin darnos cuenta, un siglo después, hemos llegado a otros años “veinte”. ¿Serán tan felices como aquellos?

 

Durante el resto del siglo XX hemos estado añorando la “felicidad” que emanó de aquella “década prodigiosa”. Una etapa que se inició en el 1922 en Estados Unidos y que acabó allí mismo con la depresión del 29. Como tantas otras fases de auge económico, tuvo su origen en la culminación victoriosa de la Gran Guerra. La industria se modernizó, el automovilismo cogió un gran impulso y tanto la prensa como la publicidad incrementaron de una forma exponencial la euforia de los americanos. Los Estados Unidos se convirtieron en un nuevo “Eldorado” para los inmigrantes de todas las partes del mundo, que en una especie de “pateras” llegaban a la isla de Ellis a los pies de la Estatua de la Libertad. Años de charlestón, gángsters y desmadre.

 

En España fue todo diferente. Estábamos gobernados por un débil Alfonso XIII más pendiente de “otras cosas” que del gobierno de España. Lo dejó en manos de la dictadura de Primo de Rivera. Se construyeron muchas carreteras y se creó la telefónica. Proliferaron los caciques y los anarquistas. Los jóvenes españoles caen como chinches en la guerra de Marruecos. Nos habíamos quitado de encima los últimos resquicios coloniales en América y estábamos intentando levantar cabeza.

 

Me parece que existe una gran cantidad de diferencias entre aquellas circunstancias y las que concurren ahora en el mundo, en Europa y en España (o lo que seamos ahora). De todo lo que tuvieron los americanos en aquella época poco tenemos nosotros ahora. Tan solo un montón de emigrantes que buscan las ventajas de un país en el que, por lo menos, tienen un mínimo de agua y alimentos. Una España dividida y llena de futuros reinos de taifas.

 

Hasta ahí la parte negativa de la comparación. Lo poco o lo mucho que tenemos lo podemos multiplicar por el coeficiente que nos proporciona la Esperanza. Sí, la Esperanza con mayúscula que nace del esfuerzo personal de los hombres de buena voluntad.

 

No podemos influir en la situación política, salvo con la aportación de nuestros votos y la exigencia hacia los políticos del cumplimiento de sus promesas. No podemos influir en la economía nacional, pero sí lo podemos hacer en nuestro metro cuadrado compartiendo lo que nos sobra y parte de lo que nos falta. No podemos influir demasiado en la presencia de los valores en la familia y en la sociedad, pero algo podemos hacer con nuestra palabra, nuestros escritos y, sobre todo, de nuestro ejemplo.

 

Todo ello nos permitirá evitar la llegada a una nueva depresión del 29, a la que estamos abocados como sigamos caminando por este sendero lleno de mentiras, de egoísmo, de pérdida de valores y de mala leche. Estos años 20 no serán ni mejores ni peores que los demás. Serán lo que nosotros queramos. Por cierto les recomiendo una hojilla que corre por las redes con la “Preciosa definición de familia del Papa Francisco.