LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  20 de enero de 2020

ESTÁN EN LA CALLE

     Recibo con asombro la noticia del posible cierre del Asilo de los Ángeles de Málaga.

 

      Al parecer sus regentes han cometido el error de invertir un préstamo en la mejora de unas instalaciones bastante deterioradas pero necesarias. Una deuda con una entidad bancaria, cercana al medio millón de euros, les ha llevado al embargo de sus bienes y al próximo desalojo de los cincuenta ancianos acogidos en sus instalaciones.

No es la primera vez que sus puertas están amenazadas de cierre. Ya en anteriores ocasiones se ha ido poniendo parches a una economía maltrecha que les permite atender el día a día, pero que les impide adecentar sus instalaciones decrepitas por el paso, en algunos casos, de más de un siglo de uso.

El resultado final será la pérdida de 50 plazas para el acogimiento de ancianos de pocos recursos y una gran dependencia. Espero y deseo que estos asilados encuentren inmediatamente un lugar adecuado en el que poder seguir viviendo de una forma aceptable.

Sigo sin entender a los administradores de este país al que, no se el porqué, incluimos en el primer mundo. Un gobierno que, presume de igualdad, se preocupa de mejorar ostensiblemente la cómoda vida de la clase política, con viajes en primera clase o avión privado, hoteles de lujo y sustanciosas dietas e instalaciones de gran boato reformadas constantemente, se siente incapaz de financiar estas instalaciones tan necesarias.

Mientras nos suben a los jubilados nuestras pensiones de forma porcentual, sin tener en cuenta que los que las tenemos más bajas seguimos estando más necesitados que los que las tienen más altas, ellos se preocupan de asegurarse un retiro en las mejores condiciones.

Volviendo a nuestra Málaga; se ha cumplido el tercer aniversario de la apertura del centro Calor y café regido por Caritas. Allí duermen cada noche una media de 25 personas. No crean que esto soluciona el problema de los que viven en la calle. Los albergues malacitanos tienen una lista de espera –-según me indican los responsables de Puerta única y Calor y café– de unas dimensiones considerables. En las cajeros automáticos, los túneles callejeros, los parques y los lugares más diversos, cada noche duermen envueltos en cartones y alcohol un centenar de seres humanos que no han tenido la suerte, la oportunidad o el conocimiento, para poder crearse una vida aceptable. ¿Hasta cuando? Igual nos encontraremos algún día a los acogidos en el Asilo de los Ángeles en esta lista de espera y durmiendo en los escalones.

La buena noticia de hoy me la sugiere esa esquina de la calle Álvaro de Bazán donde se encuentra Calor y Café y el Comedor de Santo Domingo. En el primero duermen, se asean y desayunan. En el segundo reciben la comida y la atención psicológica necesarias. Pero siguen estando en la calle. Alguno, gracias a Dios, sale de esta rueda. Pero otros muchos siguen viviendo una historia que comienza con las adicciones, la ruptura familiar y el arrojo de la toalla. El caso es que están en la calle.

Espero que se solucione el problema del Asilo y de los que viven en la calle. Quizás queda un hueco en los presupuestos que se van a aprobar para estas atenciones sociales. Como diría aquel personaje de la televisión. “Un poquito de por favor”.

 

El jersey rojo

15 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 15 de enero de 2020

EL JERSEY ROJO

      Hace unos días pude leer un artículo delicioso del maestro Pérez-Reverte sobre una “trinchera”.

 

       En el mismo comentaba su “adoración” por una gabardina tipo trinchera que le había regalado un viejo admirador. Inmediatamente miré hacia mi gastado cuerpo que mientras escribo, está enfundado en un maravilloso jersey rojo.

 

Este viejo jersey tiene historia. No solo por los treinta y cinco años que obra en mi poder, sino por la génesis del mismo. Una vecina de casa lo confeccionó amorosamente para su marido. Como compró una cantidad excesiva de lana y no tomó bien las medidas, el jersey le resultó un par de tallas más grandes que la del destinatario de la “obra de arte”. La tejedora amateur miró a su alrededor y topó con mi anatomía. Dicho y hecho. El jersey para mi humilde persona.

 

Inmediatamente lo adopté como componente de mi atuendo mientras me encuentro en casa. Con él he estudiado, escrito, descansado, visto la tele y dormido a un nieto que otro. Se trata de esa prenda que te quieren tirar a la basura todos los inviernos, que tiene los codos gastados y un aspecto impresentable. Me niego en redondo. La considero parte de mi anatomía y la quiero con sus defectos y sus virtudes.

 

Cuando se llega al “segmento de plata”, se atesoran muchos “jerseys rojos”. Salvando las distancias, nos encontramos en primer lugar con la esposa (perdonen por denominarla así; hoy se la denomina como “mi pareja”, “mi contraria”, “mi novia”, etc., parece que molesta la denominación que recoge el auténtico significado del matrimonio católico. Tu esposa va envejeciendo contigo y el amor entre ambos se va transformando en entrega y necesidad mutua).

 

    En segundo lugar tenemos a la familia, con sus defectos y sus virtudes, pero con su presencia necesaria e imprescindible, pero sobre todo, tenemos el Evangelio, el texto escrito que tienes siempre cerca y que nunca te decepciona, lo abras por donde lo abras, y, finalmente, el Evangelio vivo que reside en el otro, especialmente el que menos tiene y más te necesita.

 

Estos “jerseys rojos” que llenan y dan sentido a nuestra vida son tan imprescindibles como necesarios. Que no nos los quiten nunca.

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  13 de enero de 2020

TIERRA DE TALENTO

Se han puesto de moda los ”talents-show” en las diversas cadenas de televisión. Con una excelente audiencia que refleja su aceptación general.

Aún recuerdo aquellos programas de radio de los sesenta donde aparecieron muchos de los cantantes que triunfaron en los escenarios posteriormente. La llegada de la TV. permitió la presencia de otro tipo de espectáculos más corales y visuales. El éxito notable que han obtenido estos programas, les ha permitido seguir estando en primera fila de la mayoría de las televisiones del mundo.

En gran número de ellos se cuida más del lucimiento de los miembros del jurado que de la promoción de los artistas que se presentan. Estos son, en la mayoría, noveles desconocidos y en algunas ocasiones, viejos trabajadores de los escenarios en busca de un resurgir de sus cenizas. Personalmente me gustan estos espacios. Derrochan talento y capacidad de riesgo. Muchos llevan detrás años de preparación y estudio; llamadas a las puertas de los promotores y muchas decepciones. Otros aciertan a la primera.

En Canal Sur, la radiotelevisión andaluza, se está emitiendo un programa denominado “Tierra de talento”, el cual ha conseguido captar mi atención. Sobre todo me ha impresionado la labor que están realizando los conservatorios de música y danza andaluces. Hemos podido contemplar la actuación de verdaderos virtuosos del piano, el violín, el violonchelo o el arpa; cantantes líricos, de flamenco o de música espiritual; bailarines clásicos y modernos. Todo ello basado en una gran calidad interpretativa adquirida en una excelente labor de sus mentores.

Mi buena noticia de hoy me la proporcionan esa generación de auténticos artistas, muy lejanos de la merdello-música, los raperos, los disc-jockeys, bailarines-acróbatas y cantantes gritones, que tienen invadidos los espacios musicales. Años de estudios musicales, que comienzan al mismo tiempo que las actividades escolares, dan su fruto en la aparición de esos talentos infantiles y juveniles que serán los grandes artistas del futuro, si no lo son ya en el presente.

Estimo el gran esfuerzo de la administración, que pone en marcha los conservatorios, de las familias, que animan y acompañan a los futuros artistas y de los propios niños y jóvenes, que tarde tras tarde acuden a la presencia de sus profesores, mentores y maestros que los orientan, enseñan y acompañan en unos periplos que no siempre llegan a buen término, pero que en muchas ocasiones, les convierten en unos extraordinarios integrantes de esta “tierra de talento” lejos del tópico y la pandereta.

Esa tierra de María Santísima ha dado grandes ejemplos de escritores, músicos, bailarines y artistas en general. Como mi paisano Andrés Segovia o mi sobrina-nieta Gloria del Pino una arpista de un gran presente y un fabuloso porvenir. Ellos y otros muchos grandes artistas son mi buena noticia de hoy.

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 8 de enero de 2020

                          ROBAN EL NIÑO JESÚS

        El robo de una imagen del Niño Jesús, en Valencia de don Juan, ha incrementado el suma y sigue de cada año.

 

       La imagen desaparecida del belén instalado en la plaza Mayor de esta ciudad leonesa, fue sustituida por un bebé de carne y hueso de tres meses llamado Marc.

 

Desde hace años se ha puesto de moda robar las imágenes de los belenes de toda España, incluso las “damas” de Femen se han atrevido a irrumpir en un Belén del Vaticano para reclamar sus “derechos”. Sin ropa, como es natural en ellas. La “gracieta” se ha extendido como la pólvora entre aquellos que no tienen otra cosa que hacer. Ni vergüenza.

 

A los que asistimos regularmente a la capilla del colegio de la Marina, en Torre de Benagalbón, no nos llama la atención el “préstamo” de la imagen del niño Jesús. Al San Antonio presente en dicho templo le “secuestran” el Niño a fin de “propiciar” la búsqueda de novio por parte de las mocitas del lugar (suena bastante antiguo, o “vintage”, como se dice ahora).

 

He vivido la experiencia de belenes vivientes en mi propia familia. En los tres primeros años de este siglo la delegación de pastoral familiar malacitana se encargó de la instalación de uno de ellos en el altar mayor de la Catedral de Málaga. Mis hijos y nietos tuvieron el honor de encarnar el Misterio, lo que les ha marcado para siempre.

 

Creo que esta circunstancia nos debe hacer recapacitar sobre las imágenes y su vinculación con las personas. Dios nos hizo “a su imagen y semejanza”. Es decir los seres humanos debemos ser lo más semejantes a Dios en lo posible. Más que a su imagen externa, que nadie conoce, debemos imitar su forma de amar y de relacionarse con toda la naturaleza.

 

Podemos aprender de ese niño leonés que ha desempañado con dignidad su papel de enviado para traernos la “paz a los hombres a los que ama el Señor”, y rezar por esos pobres ignorantes que creen que pueden ofender a Dios. Es como el que escupe hacia arriba. A Dios no le llega… y les cae encima.

 

 

 

 

REYES MAGOS

5 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  6 de enero de 2020

 

REYES MAGOS

Hoy celebramos la festividad de los Reyes Magos. O, en estos tiempos,  el día del consumo sin barreras, patrocinado por Amazón y El Corte Inglés.

     La iglesia católica denomina a esta fiesta como el día de la Epifanía. Es decir Festividad religiosa que se celebra el día 6 de enero, en la que los cristianos conmemoran la adoración de Jesús por los Reyes Magos y su aparición y manifestación al mundo. La Epifanía también se llama Adoración de los Reyes Magos”.

    Desde entonces, se ha ido incrementando dicha costumbre paulatinamente. Las familias cristianas han querido rememorar aquella adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús así como la entrega de presentes a la Sagrada Familia, regalando juguetes y “las cosas del colegio” a los más pequeños de la casa.

Esta tradición ha variado de forma considerable. Lo siento mucho, pero tengo que retrotraerme a mi infancia. Sigo comparando aquellos camiones de madera, el plumier de dos pisos y la cartera para el cole, motoristas de lata o caballos de cartón, las peponas, cocinitas y casitas de muñecas, con los patines electrónicos, los teléfonos de última generación y los drones que regalamos ahora a los tiernos infantes. En fin las cosas, los modos y las modas cambian y hay que renovarse o morir.

Lo más peliagudo del tema estriba en la expansión de la costumbre de regalar en estas fechas a familiares y amigos de todas las edades. Los regalos infantiles y juveniles han derivado en el cruce de obsequios de forma imparable. Implante de senos, viajes a Cancún, tatuajes, cruceros, bacanales en manada y ordeñamiento hasta el límite de las tarjetas de crédito. Ya nadie se conforma con los calcetines, la corbata, el perfume o el pañuelo de cuello. Creo que nos estamos pasando.

Por otra parte, dado el interés que tienen los dirigentes de nuestro tiempo en eliminar cualquier vestigio de cristianismo, se está intentado desdibujar cualquier referencia al verdadero sentido de la Navidad y los Reyes Magos, para evitar “contaminar” nuestras mentes. Es decir la nueva religión sin Dios. O con “nuevos dioses”. Las  calles tienen luces similares a las ferias o al carnaval y la cabalgata de Reyes, en vez de recordar la Adoración del Niño Dios y su aparición y manifestación al mundo se convierte en un remedo de los desfiles de Disneylandia o de la guerra de las galaxias. Supongo que aquellos privilegiados que encarnen el papel de sus Majestades, sean creyentes y sepan lo que están representando.

Lo siento. Una vez más he sacado a relucir mi postura de “veterano cascarrabias”. Pero es que me temo que esta festividad se está desvirtuando. Esta ha dejado de ser una fiesta entrañable para los niños, para convertirse en otro culto al consumismo. En cuanto puedan se cargaran a los Reyes de Oriente. Ya tenemos su sustituto: ese tipo gordo con pinta de borrachuzo, vestido de anuncio de Coca-Cola, que ha invadido nuestras calles y nuestros escaparates. Me da la impresión que los señores de Amazón van a nombrar a Papá Noel como su patrono.

Mi buena noticia de hoy me la proporciona la carita de esos niños que siguen manteniendo la inocencia y la ilusión por la llegada de los Reyes. Lo siguiente depende de nosotros. ¿Los dejaremos solos con sus artefactos electrónicos? O, por el contrario, nos tiraremos al suelo a jugar con sus cochecitos, a pegarle patadas a la pelota o a pintar con ellos el bloc de dibujo. Ellos quieren jugar… pero quieren jugar contigo. Yo… feliz con mi tarro de colonia.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 2 de enero de 2020

 

LOS FELICES VEINTE

        Sin darnos cuenta, un siglo después, hemos llegado a otros años “veinte”. ¿Serán tan felices como aquellos?

 

Durante el resto del siglo XX hemos estado añorando la “felicidad” que emanó de aquella “década prodigiosa”. Una etapa que se inició en el 1922 en Estados Unidos y que acabó allí mismo con la depresión del 29. Como tantas otras fases de auge económico, tuvo su origen en la culminación victoriosa de la Gran Guerra. La industria se modernizó, el automovilismo cogió un gran impulso y tanto la prensa como la publicidad incrementaron de una forma exponencial la euforia de los americanos. Los Estados Unidos se convirtieron en un nuevo “Eldorado” para los inmigrantes de todas las partes del mundo, que en una especie de “pateras” llegaban a la isla de Ellis a los pies de la Estatua de la Libertad. Años de charlestón, gángsters y desmadre.

 

En España fue todo diferente. Estábamos gobernados por un débil Alfonso XIII más pendiente de “otras cosas” que del gobierno de España. Lo dejó en manos de la dictadura de Primo de Rivera. Se construyeron muchas carreteras y se creó la telefónica. Proliferaron los caciques y los anarquistas. Los jóvenes españoles caen como chinches en la guerra de Marruecos. Nos habíamos quitado de encima los últimos resquicios coloniales en América y estábamos intentando levantar cabeza.

 

Me parece que existe una gran cantidad de diferencias entre aquellas circunstancias y las que concurren ahora en el mundo, en Europa y en España (o lo que seamos ahora). De todo lo que tuvieron los americanos en aquella época poco tenemos nosotros ahora. Tan solo un montón de emigrantes que buscan las ventajas de un país en el que, por lo menos, tienen un mínimo de agua y alimentos. Una España dividida y llena de futuros reinos de taifas.

 

Hasta ahí la parte negativa de la comparación. Lo poco o lo mucho que tenemos lo podemos multiplicar por el coeficiente que nos proporciona la Esperanza. Sí, la Esperanza con mayúscula que nace del esfuerzo personal de los hombres de buena voluntad.

 

No podemos influir en la situación política, salvo con la aportación de nuestros votos y la exigencia hacia los políticos del cumplimiento de sus promesas. No podemos influir en la economía nacional, pero sí lo podemos hacer en nuestro metro cuadrado compartiendo lo que nos sobra y parte de lo que nos falta. No podemos influir demasiado en la presencia de los valores en la familia y en la sociedad, pero algo podemos hacer con nuestra palabra, nuestros escritos y, sobre todo, de nuestro ejemplo.

 

Todo ello nos permitirá evitar la llegada a una nueva depresión del 29, a la que estamos abocados como sigamos caminando por este sendero lleno de mentiras, de egoísmo, de pérdida de valores y de mala leche. Estos años 20 no serán ni mejores ni peores que los demás. Serán lo que nosotros queramos. Por cierto les recomiendo una hojilla que corre por las redes con la “Preciosa definición de familia del Papa Francisco.

 

 

DEATH CAFÉ

29 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  30 de diciembre de 2019  

 

DEATH CAFÉ

Se nos acaba el año. El 2019 no ha sido demasiado bueno. Nos cabe la esperanza en un feliz 2020.

A lo largo de los últimos 365 días se han ido sucediendo los problemas de todo tipo a escala política, económica, mundial y nacional. Eso no ha impedido que algunos disfrutones de la vida -entre los que, humildemente me encuentro- nos sintamos relativamente  satisfechos de como ha discurrido. El secreto estriba en comparar los buenos momentos con aquellos que no lo son tanto. Las vivencias felices… ganan por goleada.

Por otra parte me sigue preocupando la exhibición pública de un ateísmo militante. Es muy difícil que un personaje público, o uno de esos “influidores” que proliferan por las redes, no se confiese carente de fe y que alardee de su renuncia a su pertenencia a la Iglesia, adquirida desde el momento de su Bautismo.

Bueno, lo del ateísmo es un decir. Se apuntan a la “doctrina” de moda, a aquella que se importa desde países remotos (sobre todo si son orientales o exóticos). Todo ello sin renunciar a aparecer en primer plano en Semana Santa, en Navidades o en Halloween, que más da.

Lo último que ha aparecido en la prensa es la creación de un nuevo espacio en el que hablar de la muerte. Dilucidar sobre el “más allá” como si no tuviera importancia el “más acá”. Se trata de “el Death café”. Otra especie de religión.

    Este espacio nació en 2011 de las manos de un psicólogo inglés llamado Jon Underwood como una serie de encuentros ciudadanos para hablar de la muerte en torno a un café y unos dulces. En dichos encuentros solo se habla de un tema tabú para muchos: la muerte. No se toca el duelo ni las experiencias hospitalarias, sino que se aborda de lleno el paso a la otra vida. No se habla de la Esperanza.

He podido descubrir en Internet la proliferación de reuniones de este tipo en muchas ciudades españolas. Incluso se recoge un tutorial para la creación de nuevos grupos. Se basan en dos premisas imprescindibles: heterogeneidad de sus componentes y la presencia de una apetitosa merienda.

Cada uno gana o pierde su tiempo como le da la gana. Estimo que es un poco lúgubre el reunirse en torno a un café y unos dulces para hablar de un futuro desconocido para todos. En dichas reuniones se siguen presentando túneles y luces blancas en el umbral de la muerte. Yo sigo aferrándome a la fe cristiana que me habla de la OTRA VIDA. Así con mayúsculas.

Mi buena noticia de hoy me la transmite la caterva de nietos que pululan por mi casa en estos días navideños. Siguen empeñados en poner dos “Niños Jesús” en el Belén –novedad incorporada desde el nacimiento de mis dos nietas gemelas hace tres años-. Han terminado de romper las bases de casi todas las figuritas, pero se tiran un buen rato adaptándolas a su propio gusto. Este año el puente que cruza el río de papel de plata, ha sido instalado encima de la cueva que acoge al misterio. No hay forma de ponerlo en su sitio correcto. Su apariencia es cada vez más similar al desembarco de Normandía.

Esos niños llenan mi vida de esperanza en el presente y en el porvenir. Ellos son la buena noticia de hoy. El futuro y el paso a la otra vida lo dejo en las manos de Dios. Allá, en la otra vida, tendré tiempo de reuniones; con o sin merienda.

 

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 26 de diciembre de 2019

 

LA MISA DEL “POLLITO”

Aun recuerdo alguna de aquellas misas del “Gallo” de mi infancia.

 

Especialmente hoy viene a mi memoria una Nochebuena de los cincuenta en la que mi familia buscaba acomodo y lo encontró en una casa del rincón de la Victoria. Por circunstancias que no vienen al caso no teníamos un domicilio definitivo. Aquella época anduvimos de “Poncio a Pilatos”, hasta que meses después encontramos una casita mata en la calle Ecuador.

 

Esa Nochebuena (creo que era la de 1953) decidimos ir a la Misa del Gallo del Rincón de la Victoria. El párroco atendía a diversos pueblos y no contaba con el vehículo adecuado. Apareció por el templo después de las dos de la madrugada cuando los feligreses ya habían agotado los villancicos, el aguardiente y la paciencia. Solo recuerdo que me quedé dormido. A aquel “gallo” le habían salido espolones y se había hecho un viejo.

 

Esta Nochebuena pasada se ha celebrado en un centro malagueño, en el que cuidan a mayores, lo que uno de los celebrantes (han participado varios) ha denominado como la “Misa del Pollito”; por lo temprano de la hora, (seis de la tarde). En el Convento de mis monjas-vecinas –la comunidad cisterciense- hace años que se celebra a las ocho de la tarde cuando ya “el pollito” está galleando. Y tan ricamente.

 

No es cuestión de horas. El Espíritu es intemporal y se hace presente en el momento en que lo invocamos.  Lo hizo  aquella noche en el Rincón de la Victoria, o aquella tarde en el “Buen Samaritano” o la tarde del 24 en el convento del Atabal. Lo importante estriba en que lo invoquemos y celebremos la Eucaristía en comunidad. Después llega la cena familiar, los discursos y los villancicos.

 

Gracias a Dios, y pese a sus detractores “modelnos”, se sigue viviendo en amor y buena compañía la Navidad. Felices aquellos a los que ama el Señor. A todos; no a muchos. Paz y amor para todos.

 

MOMENTOS

22 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  23 de diciembre de 2019  

 

MOMENTOS

La vida está llena de momentos. Ni lo bueno ni lo malo… dura demasiado.

 

Tengo un lector amigo que me dice que soy un avezado observador de cuanto ocurre a mí alrededor. Constantemente voy escribiendo en mi mente las historias que me sugiere cuanto contemplo. A veces, lo plasmo en mis escritos.

De vez en cuando miro hacia adentro. Especialmente en estos tiempos de Navidad en que todo te hace sentirte más sensible. Quizás sucede que, al tener menos necesidad de hundirte en la vorágine de la información y las prisas, tu “alma se serena”.

Entonces descubres la cantidad de momentos felices que podemos vivir, quizás inadvertidos ante la importancia que damos a los más mínimos problemas. Ayer, sin ir más lejos, descubrí que no tengo corriente eléctrica en una parte de mi casa. Estuve a punto de perder la paz y, lo que es más grave, el sueño. Un momento de desconcierto. En ese momento entró uno de mis nietos en mi cuarto y, guiñándome un ojo, se dirigió a un rincón donde siempre tengo bombones o caramelos. La luz se hizo en mi mente. Un momento feliz.

Creo que la Navidad, últimamente tan denostada, hace resplandecer los momentos felices que disfrutamos continuamente. Descubres que los compañeros de trabajo son personas con sentimientos y no eslabones de la producción. Te reúnes a comer y beber con ellos, te olvidas de lo negativo y te lo pasas, por una vez, estupendamente con ellos. Personalmente he compartido una comida con una docena de aquellos “jóvenes” que pusimos en marcha Intelhorce y que hoy juntamos, entre los doce, ¡¡novecientos ochenta años!!

La gente circula por las calles de otra manera, te sonríen sin saber el porqué. Te envían sus mejores deseos a través de las diversas redes de comunicación. Tienes tu momento de esperanza en la lotería de Navidad. Luego disfrutas, también, viendo como les toca a los demás.

Vuelves a vivir la Nochebuena con los tuyos, cenáis “gloria bendita” como siempre; llegan los Reyes para todos, con tu corbata y tus calcetines, etc., etc. Luego vuelves a tus clases, tu trabajo o tu voluntariado y  pasas la cuesta de enero disfrutando del regusto de lo bien que lo has pasado.

Todo esto pensaba en mi duermevela. Recordaba a mis padres, tan presentes en mi mente en estos días. Lo feliz que has sido en tu etapa de formación, tu trabajo y tu vuelta a la Universidad en tu senectud. La cantidad de personas con las que has convivido cuando eras un “transportista de maletas”, un evangelizador o, últimamente, un “periodista jubilado”. Has podido convivir con un Obispo jubilado y pobre; ver aflorar a mis ojos lagrimas ante la belleza de un niño cantando flamenco, unos ancianos cogidos de la mano o unos padres contemplando su hijo recién nacido; he podido conocer lo mejor del voluntariado malagueño y coger en brazos a una muñeca africana rescatada de la muerte por un cura medio loco y sus adláteres.

Cuarenta y nueve años de casado, ocho hijos y diecinueve nietos dan de sí muchos momentos maravillosos. Siempre tienes motivo para ser feliz. Eso es la Navidad. La luz que ilumina nuestra vida con la presencia del Niño que nace en nuestros corazones y la estrella que guía nuestras vidas hacia un mundo mejor.

Mi buena noticia de hoy es que estamos en Navidad. La luz eléctrica de mi casa esta flaqueando. Pero el rayo estelar que brilla sobre el pobre Belén de mi casa, ilumina este y otros muchos momentos felices. FELIZ NAVIDAD PARA TODOS.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 18 de diciembre de 2019

 

PEPE, EL DE LOS BELENES

Pepe es un claro ejemplo de aquellos que saben sacar un excelente partido a su etapa de perteneciente al “segmento de plata”.

 

     A Pepe le conocí hace un montón de años. Entonces era un miembro destacado del gremio de hosteleros de Fuengirola. Se presentó junto a su esposa en un Cursillo de Cristiandad. En aquella etapa venían al “Cursillo” un montón de matrimonios de mediana edad que estaban interesando por la actitud y el ejemplo dimanante de una serie de cristianos de la época, que habían cambiado su relación con la Iglesia desde una actitud contemplativa a una presencia activa.

 

Isabelina y Pepe desde el primer momento destacaron por su voluntad férrea y su participación evangelizadora. Inmediatamente se incorporaron a un grupo que persiste en la actualidad. He vivido en su compañía trabajos evangelizadores de todo tipo, más o menos acertados, pero siempre llenos de un espíritu positivo y auténticamente cristiano.

 

Estos últimos años, ya jubilado y consciente de sus incapacidades físicas, Pepe ha sabido aprovechar sus habilidades manuales para hacerse presente en el mundo maravilloso de la construcción de Belenes. Otra hermosa manera de evangelizar. Durante todos los días del año se dedica a confeccionar nuevas figuras, a diseñar nuevos espacios y a crear pequeños pueblos en miniatura donde acoger la llegada del Niño Jesús.

 

Tiene un espacio en youtube, donde imparte tutoriales a los que quieren seguir su afición belenística. Ha montado, junto a otros, anteriormente el Belén de la Catedral Malacitana, el Nacimiento de la Parroquia del Buen Pastor y ahora, durante los últimos años, el del Distrito Municipal Bailén-Miraflores de Los Ángeles.

 

Les recomiendo visiten este último. Tiene un trabajo ímprobo, una serie de espacios

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vitales llenos de figuras representativas de todas las actividades laborales y artesanas. Ha llegado a los mínimos detalles, siempre barriendo para la presencia de Málaga, su mar, su campo y sus pueblos salidos de sus manos, pero sin perder de vista la Galilea que visitamos juntos y a la que tenemos que volver. Las artesanas de su grupo le han confeccionado minúsculos hatillos de ropa que vuelan en sus tendederos. Sillas de anea de tres centímetros y, sobre todo, figuras, muchas figuras, de estilo italiano, catalán y malagueño. No quiero insistir. Estimo que es imprescindible verlo en directo o en youtube. Se los recomiendo.

https://www.youtube.com/channel/UCuDsv_KmKPOiZtOpNwW5oYQ

 

Gracias amigo Pepe. Pepe Urbano. Un cristiano macizo y roqueño. De aquellos que hablábamos en nuestros rollos. Enhorabuena por estar y por ser.