La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

     HACE CUARENTA Y SIETE AÑOS

                                                             

                                                      Málaga  11 de diciembre de 2017

 

         El día de la Inmaculada del año 1970 se caracterizó por la tormenta de granizo que inundó las calles de Málaga y la hizo intransitable.

 

En esta ciudad no estamos acostumbrados a esas inclemencias meteorológicas. Aquél día había amanecido con un sol radiante y una sensación de frío bastante notable. Como fiesta importante las gentes se echaron a las calles en busca de los bares del centro, las ventas de los montes y del Puerto de la Torre.

 

A eso de las doce de la mañana se puso el cielo negro e, inesperadamente, cayo una granizada que atoró las “madreviejas” y dejó una capa blanca en las calles malacitanas. La situación se puso complicada porque en esta ciudad de sol y buen tiempo no estamos preparados para asumir esas contingencias y se armó el pitote.

 

En mi caso el tema era más grave. Esa tarde me casaba. Tenía previstas todas las contingencias, menos aquella especie de nevada que se nos vino encima inesperadamente. A las  cuatro parecía que el problema se iba reduciendo y volvió a salir el sol de forma radiante.

 

Mi madre, que era la madrina de mi boda, se terminó de colocar la peineta, que soportaba una mantilla de blonda, vistió sus mejores galas estrenadas para lo ocasión y nos aprestamos a acudir a la Iglesia del Sagrado Corazón donde se celebraba la boda a las seis de la tarde. Se cogió de mi brazo con cuidado de no arrugarme el terno de media gala que yo lucía para la ocasión y cruzó el portal de mi casa hacia mi R-8 engalanado a modo,  que conducía un familiar.

 

En la misma puerta se resbaló sin hacerse daño, pero dejando la mantilla y la peineta de aquella manera y entró en el coche de bruces. Sin más incidencias llegamos al templo. La novia, mi Ani, apareció a las seis y diez. Para entonces todo había cambiado. El granizo había acabado en agua. Ahora llovía a cantaros sobre todos los que acudían a la boda. Mis familiares de Jaén que venían andando desde Casa Curro, llegaron despeinados, con la ropa empapada y  convertida en un guiñapo. La novia no se mojó porque Jorge Denis, que la llevaba en su Mercedes azul marino, lo subió hasta el segundo escalón de la Iglesia y la puso a salvo.

 

Sin más incidencias se inició la ceremonia. Miento, en mitad del “paseíllo” hacia el altar se fue la luz por completo. Con un talento innegable, propio de MacGuiver, Jorge encendió los faros del coche e alumbró el pasillo central. Mientras, Félix Gaspar, que estaba de monaguillo, arrimo cuantas velas pudo encontrar e iluminó el altar de una forma preciosa. Efectivamente, nos casamos a dos velas.

 

Lo que sigue dura ya 47 años. Ocho hijos, diecisiete nietos y un tercio del de dieciocho. Una vida feliz y complicada, De luces y sombras. De alegrías y tristezas. Pero siempre mucho más de lo primero que de lo segundo. Se nos han ido yendo los  mayores de nuestro entorno y viniendo jóvenes y niños que han llenado por completo nuestra vida.

 

¿El secreto? Respeto, libertad y proyectos propios que se unen en uno común. Aceptar lo que no nos gusta del otro o la otra. Mucha agua y mucho ajo. El problema de las familias actuales se fundamenta en que no aguantan nada. A la primera de cambio tiran por la calle de en medio y no llegan a disfrutar de la mejor parte del matrimonio: Envejecer juntos.

  

    Esta es mi buena noticia de hoy. Que felizmente podemos contar aquello que nos pasó hace cuarenta y siete años. Ha llovido, ha tronado, han caído granizadas, desatado vendavales y estallado  rayos a nuestro alrededor, pero hemos sabido poner al mal tiempo buena cara y tirar para adelante. Lo mismo que aquel día de la Inmaculada de 1970. “Siempre que ha llovío, ha escampío”.

 

                         

 

Anuncios

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 7 de diciembre de 2017

 

¿Navidad por lo civil?

   Llevan un montón de tiempo intentando desvirtuar todo cuanto huela a fe. Las mentes preclaras que nos dirigen están dispuestas a cargarse todo lo trascendente estrujándose las meninges… con un pésimo resultado.

Aquellos ayuntamientos que han implantado los bautismos y las comuniones “por lo civil” se han dado con un canto en los dientes. Han tenido que “cerrar el quiosco” por falta de clientela. Con el famoso “Halloween” han desvirtuado la fiesta de todos los Santos. Ahora van por la Navidad.

Está prohibido instalar belenes en la mayoría de los colegios, aunque habría manga ancha si pusieran una “niña Jesusa” y unas “reinas magas”. Las bellísimas  iluminaciones de nuestras calles lo mismo servirían para el Carnaval que para el ascenso del Málaga. La cabalgata de Reyes se basa en los dibujos animados de la tele y el último hit de la música pachanguera. Intentan adoptar la comida de Navidad como centro de una celebración a lo americana.

Menos mal que todavía “el gran hermano” no  controla nuestros viejos belenes llenos de pastores cojos y ríos de papel de plata. Todavía cantamos a la Virgen peinándose y al Niño que está en la cuna. Seguimos reuniéndonos toda la familia alrededor del Niño que nos nace en el corazón. Rezamos por los que se han marchado y recibimos con esperanza a los que se han incorporado a lo largo del año.

Pero para todo esto es necesario darle el valor que tiene a la familia. A la familia tradicional llena de pasado, presente y futuro. A ese sentido de servicio hacia sus integrantes y de homenaje a la entrega de las madres. Aun nos quedan esas cenas de Navidad llenas del plato que guisa la abuela con amor y el pariente pesado que se toma dos copas y cuenta el mismo chiste. Tiraremos de zambombas y panderetas y volveremos a cantar los villancicos de siempre igual de mal.

Si nos preocupamos, mejor dicho, nos ocupamos más de lo trascendente, no perderemos el tiempo buscando el sentido de las calles para encontrar el verdadero sentido de la vida familiar.

Feliz Navidad para todos.

 

 

 

 

 

Los “pupas”

3 f, 17

La buena noticia de Manolo Montes

Los “PUPAS”

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  4 de diciembre de 2017

He observado la existencia de tres grupos muy marcados de personas en función de su actitud ante la enfermedad y los avatares de la vida.

           El primero de ellos está integrado por aquellos que andan por el mundo de modo inconsciente y con una pachorra pasmosa que le hace pasar de todo indolentemente. No temen a nada ni a nadie. No les duele nunca nada y consideran una pulmonía doble como una especie de catarro.

El segundo lo constituyen personas muy reposadas y tranquilas. Se cuidan de si mismos y de los demás de una forma ordenada, sin alharacas, con seguridad y confianza en los medios que el progreso, la medicina y la inteligencia pone a su servicio. Usan de los medicamentos con moderación y tienen las prevenciones necesarias e imprescindibles para tener una vida sana.

El tercero, en el cual me incluyo, está formado por hipocondríacos de todo tipo, temerosos ante la enfermedad y los accidentes; la situación política, económica, laboral y personal, propia y de cuantos les rodean. En cuanto alguien nos cuenta sus dolamas, inmediatamente padecemos los mismos síntomas y la intranquilidad y el nerviosismo cunde por nuestra sufrida humanidad. Si nos hicieran caso nos tendrían que poner un puesto fijo en urgencias. Y no será porque no estoy “concienciado”. Como “Clodomiro” el de la canción, conozco la letra pero se me ha olvidado la música. Se claramente que debemos olvidar el pasado, dejar el futuro en las manos de Dios y vivir el presente. Pero ¡Ay!, del dicho al hecho hay mucho trecho. Lo curioso es que me considero un fenómeno para aconsejar e infundir paciencia y tranquilidad en los demás. Pero en cuanto noto cualquier síntoma de enfermedad o de peligro propio o de mis cercanos, pierdo la paz y los papeles.

Mi buena noticia de hoy me la proporcionan los seres mesurados de los que, gracias a Dios, estoy rodeado. Gente tranquila y consecuente, muy lejos de aquellos que, al primer síntoma, nos sentimos a punto de palmarla. Entre ellos destacan mis amigos médicos –mi hijo incluido-. Cuando me pongo muy pesado me hacen un análisis y tan solo con leerlo se me quitan todos los males.

Pero, pese a mis deseos, mi pánico, aprensión y temor se disparan cuando alguno de los míos tarda más de la cuenta, se siente enfermo, viaja a sitios lejanos o sufre algún descalabro.

Escribo para animarme. Se que son muchos los que piensan o sienten como yo. Aquellos que quitamos la radio o la tele cuando hablan de enfermedades o pasamos de puntillas sobre cualquier artículo de Internet que se acerque a la descripción de alguna enfermedad. La buena noticia de hoy es que me encuentro como una rosa. A ver lo que me dura. No quiero seguir siendo un “pupas”.

 

Estar preparados

30 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 30 de noviembre de 2017

 

Estar preparados

    Cuando se goza de “una cierta edad”, inesperadamente se descubre que la mayoría de los que se están “marchando” pertenecen a tu generación. Incluso más jóvenes.

Mientras se es joven se habla del “transito” como algo lejano. Se desechan inmediatamente estos pensamientos y se deja para “después” la aceptación de lo inevitable. No se piensa –todavía- en la posibilidad de que nos encontremos en esa situación. Una vez concienciados de que estamos en el  segmento de plata se ven las cosas de otra manera.

Este invierno incipiente y escondido unido a la P.V. (puñetera vejez), se está llevando para adelante alguno de mis familiares y amigos pertenecientes al círculo más cercano. En esos momentos nos olvidamos de lo humano y recapacitamos más sobre lo divino. La conclusión es “que no estamos preparados”.

En una sociedad tan aparentemente religiosa como la nuestra, se pasa de puntillas por la realidad del más allá; mientras, nos partimos la boca por el más acá. Entonces, cuando llega el tránsito, nos sentimos pequeños y reticentes a aceptar la vida eterna de la que nos hacemos eco cada día en el Credo.

“Vosotros los creyentes tenéis la suerte de pensar en que hay algo más después de la muerte”; me decía una persona muy cercana en medio de un duelo. Cuanta verdad hay en esta frase. En  la liturgia eclesial recitamos casi de memoria: “Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad”. Estas palabras resumen una sencilla y confortadora esperanza.

A medida que te haces mayor y maduras en la fe se te hacen más reveladoras. Los creyentes tenemos que vivir el hoy preparando el mañana. El Papa Benedicto XVI tiene una gran cantidad de reflexiones sobre la muerte y la vida eterna; aquí recojo una de ellas: “La fe en la vida eterna da al cristiano la valentía de amar aún más intensamente nuestra tierra y de trabajar por construirle un futuro, por darle una esperanza verdadera y firme (Audiencia, 2 de noviembre 2011). Traduzco: traer un poco de cielo a la tierra y así liberarla del infierno que nos rodea.

Tuve la suerte de acompañar en los últimos días de su vida a un amigo del alma y maestro en la fe. Lo llevaba fenómeno; afirmaba que estaba preparado. Que envidia; nosotros no lo estamos. Pienso que los pertenecientes al segmento de plata –que estamos en primera fila- no podemos perder de vista nuestra situación personal y ponernos a la tarea. ¿Creemos lo que decimos? ¿Decimos lo que creemos? ¿Estamos preparados?

      

                     

 

 

Diana Navarro

26 f, 17

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  27 de noviembre de 2017

DIANA NAVARRO

      Llevo varias semanas pensando en escribir algo sobre este prodigio malagueño cuya presencia y su voz son buenas noticias para todos.   

      No quiero pasar ni un día más sin reflejar la admiración que siento por esta cantante excepcional que no deja de sorprenderme en cada una de sus actuaciones en el programa de Antena 3 “Tu cara me suena”. Me consta que estos programas, como todos, están influenciados por las “necesidades” de las casas discográficas. Esto nos permite contemplar decisiones inesperadas en los jurados. Estos saben mucho de tesituras, “color de la voz” y otras muchas zarandajas. Pero lo bueno es siempre bueno.

 

En este caso el acceso del público a las votaciones pone a cada uno en su sitio. Semana tras semana suben el ranking de Diana al darle los asistentes un respaldo en la puntuación al considerar su talento. Una voz privilegiada que le “mete mano” a todo, desde la ópera al flamenco o desde las voces negras a la Callas, permite observar a una cantante única que podrá hacer lo que quiera en el campo musical.

 

Quiero que sepan que no la conozco personalmente. Me parece que allá por sus inicios estuvo cantando para una celebración del día de la familia que organizábamos el año 2000 en la Catedral de Málaga. Pero sus discos me acercan a esa maravilla que significa tener una voz de ángel que acaricia los sentidos en cada ocasión que se proyecta.

 

Lo que termina de recomendarla para se la buena noticia de hoy, es su sencillez y humildad. No se le quita la sonrisa de la boca; se solidariza con sus compañeros, no se mosquea con los jurados y, cuando se lo piden, suelta su torrente de voz y estilo único que le permiten poner las cosas en su sitio.

 

Por si faltaba poco y, amparando en mi provecta edad, para que no me tilden de acosador o algo por el estilo, es guapa a reventar. Ea, ya me he quedado tranquilo. Alguien tendría que decirlo. En una provincia que rebosa arte por todas partes, llena de músicos, cantantes y artistas de toda índole. Diana Navarro es para mí, hoy, mi buena noticia.

 

                            

 

Obras son amores

23 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 23 de noviembre de 2017

 

OBRAS SON AMORES

Para vergüenza de todos nosotros se ha tenido que instituir el día de los pobres. El Papa, como siempre nos ha dado ejemplo. Comió con 1500 pobres en el Vaticano

 

Hace años que digo, a quién me quiera escuchar, que el mundo sería “más normal” si desapareciera la caridad para dar paso a la justicia. Pero esto es utopía. El Papa, que está en el mundo, pone las cosas en su sitio con sus palabras recogidas en el documento que ha publicado con motivo de la declaración del 17 de octubre como día de la pobreza: “no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” “Estas palabras del apóstol Juan expresan un imperativo que ningún cristiano puede ignorar. La seriedad con la que el «discípulo amado» ha transmitido hasta nuestros días el mandamiento de Jesús se hace más intensa debido al contraste que percibe entre las palabras vacías presentes a menudo en nuestros labios y los hechos concretos con los que tenemos que enfrentarnos”.

 

     Una llamada de atención para aquello que nos llenamos la boca de teorías que no hacemos realidad en la práctica. Sigue diciendo:

 

“No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida.

    Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma”.

 

    Poco más que añadir. ¡Cuanto tenemos que aprender de ese argentino que cree en Dios y nos da razones de su fe cada día! Cuando te acercas al necesitado, al pobre de dinero, de comida o de comprensión hacemos presente el amor de Dios en nuestro mundo. Ahora que el Papa Francisco nos está dando una catequesis sobre la Eucaristía, tenemos que asumir de sus palabras que ese encuentro con el Señor se debe llevar después a la realidad en nuestra cercanía  con los que sufren. Obras son amores…

 

 

 

 

 

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  13 de octubre de 2017

NOTICIAS QUE IMPACTAN…

O YA NO

 

Anteayer recibí el siguiente comunicado de Cruz Roja:

   Os informamos del balance de la atención, anoche en el puerto de Málaga, de 113 personas rescatadas de dos pateras por Salvamento Marítimo (91 hombres -entre ellos, 2 menores- y 22 mujeres): 3 traslados a hospital.

    Ayer recibo otro:

Os informamos del balance de la atención, esta madrugada en el puerto de Málaga, de 69 personas rescatadas de dos pateras por Salvamento Marítimo (62 hombres y 7 mujeres, entre ellas una menor): 1 traslado a hospital por heridas.

Así cada día. Estamos más pendientes de Puigdemont o de Rufián que de estos hechos tan terribles. Nos quedamos tan tranquilos. Como si no nos importara demasiado. Ya no son noticia. Olvidamos los centenares de personas que se han quedado en el camino. Esos cientos de seres humanos que esta semana han perecido ahogados en el empeño.

 

Malas noticias. Lo peor es que ya casi no son noticias. ¿Cómo se soluciona esta situación? Afrontándola desde la raíz. Esto es lo que ha auspiciado el proyecto que paso a comunicarles:

PROYECTO AL-MORAFAKA (NADOR): Presupuesto destinado a cooperación internacional. Centro de acompañamiento y atención a la mujer rural  y a su infancia. Financiado por  Cáritas Diocesana de Málaga. Presupuesto: 120.000€

        El objetivo del proyecto es construir un centro de acompañamiento y atención a la mujer rural y a su infancia en Cabo de Agua, región del RIF en MarruecosCon este centro se pretende asistir, acompañar e impulsar a mujeres desfavorecidas de Cabo de Agua con hijos menores de tres a seis años (edad no escolarizada actualmente en Marruecos) así como al resto de mujeres, desarrollando sus potenciales y dando respuesta a sus necesidades y a las de sus hijos menores de seis años.

Se detecta a través de la sensibilidad del obispo D. Ramón Buxarrais y sus colaboradores de la ONG INSONA, la necesidad e intervención debidos a las diversas carencias y necesidades no solo económicas sino de diversa índole con el propósito de conseguir:

FORMACIÓN MUJERES: Costura, bordado, alfabetización, idioma español y cocina

ATENCIÓN A SUS HIJOS DURANTE TIEMPO FORMACIÓN: Aula pre-escolar y comedor

Los objetivos fundamentales de este proyecto son:

Evitar situación de inadaptación de la mujer rural.

Preparar a la mujer a sus hijos ante el cambio de hábitos y costumbres.

Cubrir necesidades básicas (educación, relación, etc…).

Ampliar las perspectivas laborales de las mujeres mediante el aprendizaje del castellano.

Y yo añado. Este es el camino. Que no tengan a recurrir a la patera para venir a ese mundo de coches de alta gama, perfumes y futbol, que les vendemos por televisión. Este proyecto es una buena noticia. Estas familias marroquíes mejorarán su vida. A esos niños posiblemente no los recogeremos en el puerto malagueño y deambularan con mantas rojas por las calles malagueñas.

 

 

 

.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 16 de noviembre de 2017

 

EL CAUTIVO ESTABA DE GUARDIA    

      

     En estos días se ha escrito mucho sobre la personalidad de Gregorio Sánchez “Chiquito de la Calzada”. Cada uno de los malagueños que tenemos “más años que er clavo del almanaque”, nos hacemos eco del mensaje de cada una de sus palabras, basadas en la vida de nuestro barrio y nuestra época.

 

    Su fallecimiento ha sido consecuencia del fin de su etapa vital y su deseo de pasar a compartir en la otra vida ese amor por su esposa, poco corriente entre la gente de la farándula, manifestado desde siempre por el cantaor frustrado y, sin embargo, humorista brillante.

 

Como tantos otros miembros de esa generación su fe era similar a la del “carbonerillo”. La vida y la enseñanza no habían dado para más. Pero como tantos otros había llegado a la viña del Señor a través de ese encuentro natural del hombre sencillo del barrio con la fe que le transmitieron sus mayores, basada en el culto a las Imágenes y lo que representan.

 

Tengo un gran respeto por esa riada de personas que, a diario y, especialmente en los alrededores del Lunes Santo, se acercan a ese nexo de unión con lo trascendente que es la imagen de Jesús Cautivo. Gregorio era uno de ellos.

 

Contaba uno de sus amigos que, en una actuación en un escenario de una altura respetable, se le fue un pie en una de sus carrerillas típicas y cayo de mala manera al patio de butacas. No le sucedió nada grave. El achacó su suerte en esta circunstancia a que el Cautivo estaba de guardia”. No se puede explicar de una forma más gráfica lo que es la Fe sencilla. Ese punto de creencia al que Dios nuestro Señor se agarra por medio de Jesucristo para llevarnos a su presencia.

 

Gregorio, “el chiquito de la Calzá”, me ha demostrado, a lo largo de muchos años -yo le conocí en aquellos tablados de los 60-70, donde los tunos de la época “parcheábamos”- que se puede transmitir sonrisas y risas limpias con chistes sencillos y lenguaje corporal distinto. Un buen hombre que ha pasado por la vida siendo feliz y haciendo felices a los demás. Ya descansa en paz. Es uno de los “leonarios der Cautivo”.

 

 

Dibujo de Andrés Mérida.

Eras mi vida

12 f, 17

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  13 de octubre de 2017

“ERAS MI VIDA”   

 

Parece mentira que una corona de flores junto a un féretro, al pasar por el tamiz del amor,  se pueda convertir en una BUENA NOTICIA.     

 

      Los creyentes tenemos la suerte de confiar en la vida eterna, pero nos cuesta aceptarlo lo mismo que a los demás. Entonces surge la Palabra del Padre hecha vida en su Hijo que nos abre el camino de la Resurrección. Los sentimientos son libres y la pena nos invade. No entendemos el porqué. Pero sí que entendemos que el amor de Dios nos acompañará en esos momentos.

 

Se nos ha muerto una hermana. “La reina”. Una hermana no de sangre, pero sí de hecho. Una hermana con la que hemos compartido viajes, penas, alegrías, comidas, enfermedades, nacimientos, comuniones, bodas. Sufrimos con ella la acogida de una niña rota y su devolución a su madre hecha una muñeca. Una hermana. Cada viernes comíamos aprisa para dar paso a la partida de póker disputada por los más tramposos del mundo. Era feliz con su cigarrito y, a veces, con la copita. Aguantaba hasta el final. Nos seguíamos manteniendo a diario en contacto por teléfono o por Facebook.

 

He pasado un día muy triste. Los amigos sabían que era algo mío y me daban el pésame. Pero el colmo lo ha llenado el grito de mi esposa Ani al despedirla. “Maribel… te echaremos de menos”.  Un aplauso general ha cerrado el funeral.

 

Con Maribel y cuatro amigos más, uno de ellos Sergio, el sacerdote celebrante –al que por primera vez en años le he visto romperse-, hemos recorrido Europa llevando la alegría y la Palabra de Dios a los emigrantes españoles y latinos. Discurseaba poco, pero estaba… y hacía.  Dios nos ha bendecido con su compañía.

 

Cuando alguien pasa al Padre con esta categoría, es una Buena Noticia para todos los creyentes y sus amigos en general. De momento ya tenemos la oportunidad de rezar a otra intercesora ante el Padre. Es una buena noticia lo que hemos disfrutado de tu presencia y de tu compañía. Valentín lo ha clavado en la cinta de la corona. Eras mi vida. Yo lo amplío diciendo: Eras y eres parte de nuestra vida. Hasta siempre Maribel Fernández.

 

                         

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 9 de noviembre de 2017

CONOCER Y CELEBRAR    

      

     Ha caído en mis manos un librito bajo el título de “CONOCER Y CELEBRAR LA EUCARISTÍA”. A los “enterados”, como yo, nos viene muy bien refrescar ideas de vez en cuando.

 

Llega un momento en que consideramos rutinario lo sublime. En que por exceso o por defecto asistimos a Misa, como espectadores de un rito conocido y no como actores de un milagro actualizado en cada una de ellas.

 

Con buen criterio, los miembros del “Movimiento Seglar de Jubilados y mayores –VIDA ASCENDENTE-“, van a dedicar todos sus esfuerzos e inquietudes a volver a recuperar todo el valor, que es mucho, de cada una de las partes de la Eucaristía.

 

Simplemente, con que pusiéramos en práctica las normas que dan sentido a la celebración, esta ganaría mucho. Recoge entre otras: “Es más que una simple reunión material de cumplimiento;  nos reunimos para ser una comunidad celebrante, que escucha la Palabra y celebra la Eucaristía. La asamblea tiene el papel mas relevante de la Celebración; amén del Sacerdote que representa a Jesucristo, la asamblea tiene un papel muy trascendente de: celebrar, escuchar, orar, bendecir, aclamar y dar gracias”.

 

Y sugiere unos detalles concretos. Puntualidad, cercanía al altar, expresar deseo de acogida a los que te rodean, participar en saludos, cánticos, aclamaciones, escucha atenta… Vivir el encuentro personal con el Señor. Actualizar la muerte y la Resurrección del Señor en nuestras vidas. Y transmitir a nuestro alrededor  lo recibido.

 

Sí. Ya se que todo esto nos lo sabemos desde siempre. ¿Pero lo vivimos?, ¿lo practicamos? Confieso que la rutina invade muchas de nuestras celebraciones, a las que asistimos de forma indolente y rutinaria.

 

Les recomiendo que lean y pongan en práctica las recomendaciones de este librito. En mi grupo lo estamos haciendo. Creo que con provecho.

 

Termino recogiendo las palabras de Gloria Fuertes recogidas en este texto.

Alto profundo es esto que nos une, esto que nos devora

y que nos crea; ya se puede vivir teniendo el alma cogida

por el alma del que esperas.