HONRADEZ

16 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                        18 de junio de 2018

 

                HONRADEZ

Con cierta frecuencia se suele leer en los periódicos la noticia que recoge el rasgo de honradez de alguna persona, casi siempre de extracción humilde, que al encontrarse un bolso o una cartera con una sustanciosa cantidad de dinero, lo devuelve a su propietario.

 

    Esta circunstancia no debía de ser noticia por su rareza. Se supone que dentro de las cualidades innatas del ser humano se encuentra la de la honradez. Lo que es mucho suponer.

 

Dice la RAE que honradez es: “rectitud de ánimo, integridad en el obrar”, pero si buscamos un poco más, nos encontramos otra definición más amplia; honradez: “modo de comportarse que cumple con el deber respetando la ley, sin beneficiarse ni beneficiar a otros irregularmente”.

 

¿A qué me suena esto? Las noticias del mundo político, laboral, económico o comercial, parece que están reñidas con la honradez. El común de los mortales, un día tras otro, pasamos vergüenza ajena de lo que pasa a nuestro alrededor. Nos movemos en un mundo manipulado por los mangantes que deshonran a nuestro país.  Dimiten ante lo evidente y siguen poniendo las manos en el fuego los unos por otros. Seguro que llevan guantes ignífugos; si no hace mucho tiempo que las habrían perdido.

 

La buena noticia de hoy la tomo del diario LA OPINIÓN DE Málaga: Un ciudadano holandés de 46 años ha recuperado un bolso de mano de una marca de lujo con 5.575 euros que dejó olvidado en el carro de la compra de un supermercado de Estepona, gracias a que lo encontró un trabajador del establecimiento. La encargada del supermercado acudió a la Policía Nacional para entregar el bolso, que además del dinero contenía un pasaporte holandés, documentación que permitió identificar a su dueño, un vecino de Estepona de 46 años, según ha informado la Policía en un comunicado.

 El hombre, que hasta el momento no había denunciado la pérdida del bolso, fue localizado en Holanda, y hace unos días acudió a la Comisaría de la Policía Nacional en Estepona, donde le fue devuelto. La Policía ha destacado la actitud del trabajador que encontró la billetera que contenía 5.575,30 euros, al que ha definido como “vecino ejemplar”, y le entregará un reconocimiento”.

Nada que añadir, taxistas, empleados, camareros, gente corriente a la que no hemos votado, están dando sopas con honda a otros que debíamos de haber botado hace mucho tiempo. Esta gente corriente es mi buena noticia de hoy.

 

 

 

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Aquarius

14 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 14 de junio de 2018

AQUARIUS

    Hoy habla todo el mundo de ese bendito barco que surca el Mediterráneo para librar del hambre o de la muerte a ese grupo de hermanos nuestros que solo han cometido el delito de nacer en un sitio lleno de pobreza.

 

    En un día en que el tema Lopetegui parece que va a hundir los cimientos de España -cuando apenas llevamos una decena de días con un nuevo gobierno- los brazos de los españoles, gracias a Dios, se alargan hacia ese grupo de hermanos que deambulaban por el Mediterráneo como la “falsa monea”. Los “avanzados y democráticos” países del Mare Nostrum miraban hacia otro lado y justificaban su actitud culpando a todo el mundo menos a su falta de solidaridad. ¿Qué hubieran hecho estos estados si se tratara de los náufragos de uno de los buques de lujo que surcan nuestras costas?

 

Los españoles, empezando por el gobierno, hemos dado la talla. De todas las creencias y comunidades surgen voces y gestos de acogida para esos pobres africanos redimidos hoy, entre otros, por la intervención de los medios. Sin ellos y la publicidad consiguiente, todavía andarían dando vueltas por el Mediterráneo como una especie de barco fantasma. ¡Hasta una cadena hotelera se ha ofrecido para dar empleo a una docena de ellos!

 

Espero que se siga el mismo procedimiento con el goteo diario de pateras que llegan a nuestras costas y que, de una vez por todas, se trabaje en el tema en su origen. Creo que si se mejora la vida en sus países africanos, con muchas posibilidades de desarrollo, si reciben la ayuda adecuada, no tendrán que abandonarlos de mala manera.

 

Así lo ha entendido un cura de nuestra Diócesis, Ramón Burgueño, que está trabajando, dentro de sus posibilidades, por hacer más feliz la vida de una parte de un pequeño pueblo de Costa de Marfil adonde está llevando escuelas, sanidad y los medios para subsistir y crecer por si mismos.

 

Creo que como siempre hay está la solución. “Muchos poquitos… hacen un muchito”. Un pueblo con futuro, es una patera menos que atender. Mientras, bienvenidos los trasladados por el Aquarius. Ojala encuentren aquí la paz y la tranquilidad que no tienen en sus países de origen. Lopetegui y Huertas han caído. El Aquarius sigue.

 

SALVAR VIDAS

10 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                        11 de junio de 2018

 

SALVAR VIDAS

 

      La capacidad de servir del ser humano es infinita. Hasta después de muertos podemos ser útiles a los demás.

 

Me he sentido agradablemente sorprendido por la noticia, publicada en diversos medios, que recoge el apreciable ascenso del número de trasplantes realizados en Málaga, lo que me ha permitido considerarla como la BUENA NOTICIA DE HOY. Supongo que parte de ellos se realiza desde personas con buena salud que ceden parte de sus órganos a quien lo necesita, pero hoy quiero remarcar a los que después de fallecer siguen siendo útiles a los demás.

 

Allá por mediados de 1970 accedí por primera vez al banco de sangre del hospital civil para realizar mi primera donación. A lo largo de los años y mientras que mi edad me lo permitió, he ido a entregar mi bien preciado medio litrito, que era un bien preciado para algún enfermo. Al tener un grupo sanguíneo poco corriente (AB positivo), me llamaban especialmente cuando necesitaban sangre de mi grupo. Allí coincidía con varios que tenían las mismas características y llegamos a hacernos amigos para siempre entre ellos mi amigo Manolo Marfil q.e.p.d. Después me hice donante de médula y del resto de mi cuerpo, por si sirviera para algo. De la médula te excluyen con la edad.

 

Por eso entiendo la satisfacción que debemos tener los malagueños por este compromiso con la humanidad. Casi siempre los donantes lo son porque sus familiares así lo deciden, pero también podemos dejarlo dicho a nuestros deudos por si, desgraciadamente, fallecemos y aun servimos para algo. Hay un documento por ahí, que podemos llevar encima por si acaso.

 

Las familias de esos 62 donantes que han salvado vidas de enero a mayo de 2018 en nuestra provincia, se pueden y, estoy seguro que lo están, sentir contentos. La vida de su ser querido, o la suya propia, se ha prolongado dentro de otra persona que renace gracias a ellos. En el evangelio de San Juan se recogen estas palabras del propio Jesús: No hay amor más grande que dar la vida por los amigos».  Esta alternativa que nos permite ayudar a los demás hasta después de muertos, es otra expresión de amor.

 

Definitivamente lo de los donantes malagueños es una buena noticia.

 

    

                   

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 7 de junio de 2018

LA CONDICIÓN HUMANA

   

    Los seres humanos somos así. Necesitamos que alguien fallezca, sufra una desgracia o caiga defenestrado de su empleo para que hablemos de él (o de ella) de una forma positiva.

 

    Este pensamiento ha surgido en mi mente a consecuencia de la caída fulminante del gobierno como desenlace de una moción de censura basada en el compadreo y en el quítate tu para que me ponga yo; que seguiré haciendo lo mismo.

 

Los políticos y, consecuentemente, los gobiernos, actúan como los malos alumnos de los colegios. A principio de curso se toman muy en serio las clases, escuchan, trabajan con denuedo y lo hacen bastante bien. A partir de la segunda semana empiezan a racanear y a hacer de las suyas y terminan defraudando a todos.

 

Llevo varios días escuchando hablar bien de Rajoy a todo el mundo, periodistas incluidos. Ahora se le reconocen sus esfuerzos por sacar a España de la crisis y los aceptables resultados obtenidos con la recuperación del número de empleados y la mejora de la actividad económica en general. ¡A buenas horas, mangas verdes!

 

Ahora, ¡oh milagro!, se reconoce que los chorizos descubiertos en su partido, se hincharon de robar antes de que diera comienzo su legislatura. Se reconoce su trabajo denodado y su integridad, amén de su saber estar hasta el final. No ha dimitido porque no tenía sentimientos de culpabilidad y se ha ido con caballerosidad y muy dignamente. Mientras, alguno de sus predecesores sigue ratonando por lo “bajini” y esperando volver.

 

Esta es la condición humana. Siempre se habla bien del fallecido en su velatorio, aunque haya sido un desastre en vida. Se echa de menos a los responsables de cualquier actividad al poco tiempo de cesar en la misma. Ahora van a terminar por sacar a hombros al señor Rajoy los mismos que se han tirado telediarios completos poniéndolo de “chupa de dómine”.

 

No importa. Desde la ahora oposición comenzarán a propiciar la próxima alternativa de forma que, sucesivamente, lleguemos a odiarnos los unos a los otros de una manera desmesurada. País. Lo malo es que me dice la historia que esto ha pasado desde siempre, pero especialmente a lo largo de los últimos ochenta años.

 

Espero que los mayores, los del “segmento de plata”, pongamos un poco de cordura en nuestra conversación y no caigamos en radicalismos que no conducen a nada bueno. Los que van llegando creen que la solución se encuentra en pasar de Dios y en poner nuestra fe en los “salvadores de la patria”. Mal camino. Pero esta es la condición humana. Bienvenido el nuevo gobierno si es para bien.

 

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

VIVO… QUE YA ES MUCHO

Málaga 4 de junio de 2018

 

      Cuando algún familiar amigo o conocido utiliza para saludarme la frase retórica “como estás”, siempre respondo de la misma manera, totalmente consciente de lo que digo: “vivo… que ya es mucho”.

 

    Los mayores que somos sabedores de nuestra presencia en la primera fila de los aspirantes a “palmolive”, que a lo largo de nuestras conversaciones, hablamos de familiares, amigos y conocidos que ya se encuentran con el Padre y que “gozamos” de la presencia de las diversas dolamas que vamos padeciendo, nos preocupamos cada día de dar gracias a Dios por y para valorar nuestra permanencia en este mundo, dada las pocas ganas que tenemos de llegar al otro, aunque intuyamos que va a ser mejor.

 

En las familias grandes, como es el caso de la mía, siempre tenemos una celebración de algún tipo que nos permita disfrutar de algún momento feliz y nos de fuerzas para intentar llegar al próximo, con el mínimo de salud necesario. Este mes he tenido varios cumpleaños, una confirmación, una comunión, una graduación y una operación quirúrgica exitosa de un amigo.

 

Pero hoy me quiero referir como buena noticia el acto de graduación como bachiller (supongo que se dirá así) de mi nieto mayor Iván, celebrado en el salón de actos del colegio del que fui alumno hace ya más de sesenta años, donde han estudiado mis hijos y ahora lo hacen un montón de mis nietos.

 

Para los “puretas” todos los nietos son iguales. Pero, leñe, el primero es el primero. La sensación de ver crecer otra generación es única e irrepetible. El verlo convertido en un zangolotino de barba incipiente y a punto de incorporarse a la universidad es demasiado. Estas son las sensaciones que le mantienen a uno “vivo… de momento”.

 

Corren tiempos difíciles. El ver a casi un centenar de jóvenes en un botellón o chillando como posesos en un campo de futbol es corriente. El verlos abrazar a sus profesores que les han formado y acompañado durante quince años es definitivamente sublime. Escuchar sus proyectos de crear un mundo mejor y más solidario para el futuro es gratificante y esperanzador.

 

Como siempre me quedo con las ganas de intervenir en estos actos para hacerles ver lo orgulloso que me siento de ellos y su forma de vivir. Aprovecho esta columna para recrearme en esta buena noticia de hoy, que estoy seguro que también lo ha sido en casa de todos y cada uno de los graduados. Enhorabuena a Iván, a su padre y, porqué no, a su abuelo paterno, que soy yo. Sigo vivo… que ya es mucho.

 

 

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CUATRO VERDADES

31 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 31 de mayo de 2018

CUATRO VERDADES

    Cuando nos ponemos “farrucos”, en medio de una discusión, acabamos con la frase: “te voy (o le voy a decir) cuatro verdades”.

 

     Con esa decisión hemos puesto una pica en Flandes y nos consideramos en posesión de la verdad absoluta que amenazamos dejar caer sobre la cabeza del otro. Mientras escribo estos pensamientos, políticos de todas las facciones, en el Congreso, están esgrimiendo sus “verdades absolutas” que ponen a los demás de “chupa de domine” y olvidan por completo sus propios errores (u horrores).

 

       Personalmente, a medida que pasan los años, cada vez me atrevo menos a asegurar que voy o que vengo, que lo hago bien o que lo hago mal. Huyo de de ese maniqueísmo de buenos y malos que tanto daño me hacen. Los mayores nos movemos en la incertidumbre de lo mal que lo hemos hecho en el pasado, lo mal que lo hacemos ahora y lo que venga. Nos sentimos criticados en su día por la generación de la guerra y nos arrepentimos por lo realizado por los del baby-boom por mor de la crítica de las generaciones que nos han seguido, que nos achacan todos los males habidos y por haber. Mientras, tenemos la percepción de que cada vez lo hacen peor los dirigentes actuales.

 

Esta situación provoca en mí un sentido de la culpabilidad excesivo. Me hice periodista para recoger buenas noticias y estoy a punto de tirar la toalla porque me siento y siento a mi generación como fracasados que no han hecho una a derechas. Cada día encuentro menos motivos para escribir.

 

Por todo ello, vuelvo a cultivar mi pequeña verdad absoluta. No ser infiel a mi mismo ni a los demás. Intentar aceptar lo que Dios me manda cada día y no convertirme en un viejo gruñón y amargado. Espero que alguno de mi generación me secunde y fundemos el partido de los descabreados con esperanza. Así se lo pido a Dios cada día en medio de mi conato de desesperación.

 

San Agustín y Santo Tomás escribieron auténticos tratados sobre la verdad, pero en el fondo solo pudieron reseñar “cuatro verdades”. Como tú y como yo. Juntemos nuestras cuatro con las que aceptemos de los otros y, finalmente, tres días después de muertos y por la tarde, encontraremos la verdad.

 

LA JUNGLA URBANA

27 f, 18

 

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

LA JUNGLA URBANA

                                                      Málaga 28 de mayo de 2018

  

    No se dan cuenta los señores políticos que han perdido por completo la credibilidad para el común de los mortales. Cada día nos desayunamos con alguna circunstancia que nos pone al borde del precipicio político o económico y llega el momento en el que nos deja de ocupar y, mucho menos, de preocupar. Vivimos en una jungla urbana en la que se suceden las escaramuzas.

 

    Lo están haciendo tan rematadamente mal que nuestra apuesta se circunscribe a determinar cual de ellos lo hace peor. Cada día se descubren “salvadores de la patria” con sustanciosas cuentas en Suiza, “chaletes” en urbanizaciones de lujo, viajes en yates privados e hijos estudiando en el extranjero para no contaminarlos en nuestros institutos.

 

Poco a poco; partido a partido (político, no los de Simeone); día a día, vamos perdiendo la confianza en ellos como conjunto y, por ende, a escala particular. Ponen las manos en el fuego por unos y por otros, y, cuando se las queman, sacan otras de repuesto. Mientras, los jueces, no dan abasto para juzgar y rejuzgar a tanto arribista, que si algún día trabajo por sus conciudadanos, ha pasado a hacerlo por su partido, sus amigotes y finalmente por sí mismo. Nepotismo y poca vergüenza a troche y moche.

 

Mientras a los sufridos voluntarios de las ONGs, que procuran superar las dificultades existentes en la sociedad, nos amenazan con una ley de protección de datos que nos va a volver locos y nos ocupa y preocupa hasta el extremo de caer en la tentación de cerrar el quiosco.

 

¡Qué difícil es encontrar una buena noticia entre tanto desatino! Al final hay que hacer de tripas corazón y agarrarse a esos pequeños remansos de paz que son algunos programas de televisión que se olvidan del griterío de los Vips afincados en islas, saraos y brocas múltiples, para presentar las vivencias de pueblos pequeños y sus habitantes. En ellos se olvida el “postureo”, el “instagram” y los “tuits”. ¡Cuánto me gustaría que se nos pegara algo!

 

Programas como “Volando voy” de Calleja y “El paisano” con Pablo Chiapella, nos acercan al mundo sencillo y envidiable de los pequeños pueblos de nuestra España y son una Buena noticia para muchos que, como yo esperábamos mucho de la democracia y hemos perdido la ilusión. A escala nacional los políticos se siguen pegando bofetadas en nuestras caras. En cuanto pueda me largo de esta jungla urbana.

 

 

 

LA FE

24 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 24 de mayo de 2018

LA FE

    Pienso que una de las situaciones más difíciles que pasamos los cristianos se produce cuando tenemos que dar razones de nuestra fe.

 

       Personalmente las paso canutas. Mis interlocutores sonríen con suficiencia al notar mi incapacidad de transmitir mis deseos de gozar de esa fe que poseen algunos de mis amigos e intuyo yo mismo. Finalmente, les hago ver la diferencia entre la fe y la certeza. La fe es un salto al vacío que hay que dar.

 

No desespero de alcanzar algún día esa verdad inquebrantable que me saque de la escasa fe con la que cuento. Pero me muevo en el campo de los que decimos que la fe es “la capacidad de aceptar las dudas”. Esto me permite moverme con cierta facilidad entre la religiosidad, las creencias y la fe.

 

El evangelio de San Marcos que proclamábamos el pasado lunes comentaba la petición de un padre a Jesús de la sanación de su hijo. En un momento de la conversación dice el padre: “Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos”, responde Jesús: “Si puedes, todo es posible para el que cree” inmediatamente el padre del chico exclamo: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe”.

 

    Jesús sana al chico. Pero sobre todo nos da una gran esperanza de que algún día tengamos esa fe que mueva montañas. Aunque sea en el último momento. “Tres días después de muerto y por la tarde” como me gusta decir a mis amigos. Tenemos que pedirla con fuerza.

 

De momento nos tenemos que conformar con esos brazos del Señor que son los médicos; cada día pasan por sus manos enfermos que salen curados, de la intervención de tantos hombres de buena fe que consiguen hacer más felices la vida de los que nos rodean.

 

Mi pequeña aportación al tema se basa en transmitirles la fuerza que me comunica la poca fe que poseo. Con eso… voy tirando.

 

 

Ébola, otra vez

20 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

ÉBOLA, OTRA VEZ

                                                      Málaga 21 de mayo de 2018

 

   Desgraciadamente ha vuelto a resurgir la terrible enfermedad del Ébola. Se ha detectado un nuevo brote de esta dolencia en la República Democrática del Congo.

 

    Como fácilmente podrán deducir, no se trata de una buena noticia. Parecía que se estaba consiguiendo la desaparición de estos brotes, cuando desgraciadamente se nos comunica que la enésima aparición del mismo les ha costado ya la vida a 25 personas, mientras tienen detectados de momento más de medio centenar de casos en evolución por ahora.

 

Me emociona el ejemplo de esos voluntarios vestidos de astronautas que aparecen en las fotografías de los hospitales del Congo, esas maravillosas personas que se juegan la vida cada día con el fin de atajar la epidemia de Ébola y la curación, en lo posible, de los infestados. Para ello el gobierno del Congo ya ha recibido 5.400 dosis de vacunas para esta atajar el brote, lo que me parece bastante insuficiente.

 

Coincide que en estos días se está celebrando la fiesta de Pentecostés por los cristianos y el inicio del Ramadán por los musulmanes. Dos tiempos fuertes para los creyentes de ambas confesiones, en los que se le motiva e invita al servicio del prójimo-próximo y el resto del mundo en general.

 

En las dos religiones citadas, se invita a los creyentes al perdón, al amor y a la remisión de los pecados (todos los pecados nacen del egoísmo). El ayuno y el sacrificio son los pilares en los que se apoyan los buenos sentimientos y la predisposición a hacer un mundo mejor. A veces lo identificamos con el sufrimiento pasajero que nos conduzca al cumplimiento. (Cumplo y miento).

 

Mi buena noticia de hoy me la transmiten esos sanitarios que están siempre en esas arriesgadas situaciones y los creyentes musulmanes y cristianos, que ponen en práctica las buenas recomendaciones que emanan del Dios común que nos creó. “A Dios rogando…” ¡Ay si le hiciéramos caso!

 

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 17 de mayo de 2018

LOS OTROS MALAGUEÑOS

    Málaga y sus habitantes están en los escaparates de los medios por todo el mundo. Malagueños famosos pueblan el espacio de la música, la canción, el cine y el teatro. De aquella ciudad de las cien tabernas hemos pasado a la ciudad de los casi cien museos y los muchos artistas.

Pero existe otro mundo en el que también estamos involucrados los malagueños. Un espacio que suena menos, pero que es lo suficientemente eficaz para ser motivo de este segmento de hoy.

 

El mundo entero está consternado por los asesinatos de cristianos en Etiopía, Nigeria, República Centroafricana, Indonesia, etc. Mientras un montón de malagueños anónimos siguen dando su vida y poniendo en marcha escuelas, consultorios médicos, explotaciones agrícolas, pozos, viviendas dignas, etc., en estos países donde se producen persecuciones de todo tipo. Todo ello como expresión de su compromiso cristiano.

 

Pocas veces hablamos de esa parroquia malagueña que sigue viva en Caicara del Orinoco, en el país venezolano, de esos “locos” que están trabajando por los niños de Costa de Marfil o llevando alimentos infantiles a Burkina Faso. El otro día viendo un viejo programa de españoles por el mundo me encontré con una vieja (aunque joven de edad) amiga, Pilar Méndez, que andaba por el Chad de la mano de los Misioneros de la Esperanza malagueños. (Mies).

 

Estos son la avanzadilla de aquellos que nos sentimos responsables de seguir el precepto de predicar el evangelio a todas las gentes. Unos lo hacemos en nuestro metro cuadrado y otros, más libres y más valientes lo hacen en terrenos más difíciles. Nosotros, los del segmento de plata, que ya no tenemos que mantener ningún status, dado que estamos de vuelta de casi todo, podemos seguir el ejemplo de estos valientes y hablar de Dios y de sus cosas con o sin motivo.

 

Por lo menos recemos porque aquellos que son valientes para proclamar el Evangelio, nos sirvan de testimonio a los que somos más medrosos, que imitemos la vivencia de unos apóstoles que siguen siendo perseguidos por amar a los demás. Ánimo. Se puede. Aunque sea en la corta distancia. Y si somos perseguidos… buena señal.