LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 16 de septiembre de 2019               

SIEMPRE QUE HA “LLOVÍO”…

  Mis buenas gentes de Benagalbón dicen que “siempre que ha llovío, ha escampío”.

¡Menuda nochecita la del viernes al sábado pasado! En mi vida había vivido en primera persona una tormenta parecida. Se enlazaron los rayos y los truenos dando la apariencia de una película sobre la segunda guerra mundial en pleno bombardeo; o como poco, el diluvio universal. Parecía que se acababa el mundo.

Mi casa, situada en la ladera de una montaña malacitana, soportó bastante bien los embates de la lluvia. Tan solo surgió una especie de manantial en el suelo de la planta baja que fue resuelta con rapidez. Las cataratas de agua corrieron cuesta abajo hasta el centro de Málaga donde confluyen todas las lluvias que caen en la ciudad.

Recordé mi infancia en el barrio del Perchel (calle Mármoles), donde estas tormentas traían consigo unas tremendas riadas e inundaciones que acababan en un par de días, mientras, permanecíamos en casa sin poder salir si no era nadando. En septiembre siempre se han sufrido grandes tormentas como la presente, pero nunca de tanta intensidad, salvo aquella riada tremenda, que se reprodujo un día después, a finales de los ochenta.

Como siempre, eché de menos una emisora local, abierta a lo largo de la noche, que fuera informando minuto a minuto de la situación, a fin de evitar más problemas de los que ya se vienen produciendo en una ciudad que nunca está preparada para las lluvias.  Menos mal que las emisoras nacionales dan “partes” cada hora. Esto ha evitado más desgracias personales que las que se han sufrido.

Mi “buena noticia” de hoy es que, gracias a Dios, se han creado albergues para los que viven en la calle, en los que pueden dormir en un sitio caliente y bien atendido. Albergues municipales y de la Iglesia Católica. Entre ellos el centro, auspiciado por  Caritas, “Calor y café”. Una treintena de marginados que pueden disfrutar de una atención individualizada.

Y otra buena noticia. El cariño demostrado por el párroco y los feligreses de Santo Domingo. Le buscaron un hogar y le apoyaron en los últimos momentos. Ojala se pudiera erradicar la pobreza y no tener que recurrir a la caridad. Ah, y mientras escribo esto luce el sol en nuestra Málaga. Ya “ha escampío”.

 

 

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LA VERDAD

11 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 12 de septiembre de 2019

 

LA VERDAD

        Tenemos que cuidarnos mucho de distinguir entre la verdad y la Verdad.

 

         Entre los muchos libros que han caído en mis manos a lo largo de este verano, hay uno que me ha dejado un pésimo sabor de boca. Se trata de un texto publicado hace siete años escrito por Juan Eslava Galán: “Historia del mundo para escépticos”.

 

Sin hacer caso del título (servidor no se atreve a adivinar el contenido de un texto sin meterle mano), me puse a la tarea de “conocer toda la verdad del mundo en 500 páginas”. La cosa empieza elucubrando sobre el principio de la creación y acaba en nuestros días.

 

Mi decepción se fue incrementando a medida que iba avanzando en la lectura. Se cachondea de la Biblia y sus personajes, las civilizaciones conocidas y las por conocer, los descubrimientos y cuanto coge en sus manos y transfiere a su pluma. Y eso que es un trabajo bastante bien documentado y referenciado pero, en mi opinión, un tanto tendencioso, por lo que a la larga se le ve el plumero.

 

Me refiero en cuanto saca a la palestra los habitantes de la península Ibérica y sus gobernantes. Habrán sido malos o regulares, pero no tan pésimos como los considera nuestro escritor. ¡No deja títere con cabeza!  Y para que contarles su visión del cristianismo. Pontifica sobre lo divino con una superioridad aplastante. Presenta a Jesús como un visionario –pero buena persona-, los apóstoles unos mercenarios, San Pablo: lo peor. Y de ahí en adelante no se salva ni un miembro de la Iglesia, Santos y Papas en primera fila.

 

Me recuerda a uno de esos tertulianos que saben de todo, conocen todo y tienen la verdad absoluta. En una palabra, me ha decepcionado.

 

Llevo toda mi vida buscando la Verdad con mayúscula, esa que nos hará libres, pero desde la humildad. No se puede cuestionar de esa manera la figura de Jesús y el mensaje del evangelio que, en mi modesta opinión es impecable. Se abra por donde se abra sus enseñanzas hacen al hombre más feliz y al mundo más habitable.

 

Esta “Historia del mundo para escépticos” me ha permitido afianzar mi creencia en que la Verdad (con mayúsculas) se encuentra en la sencillez y en la humildad, sin olvidar la capacidad de razonar.  El libro dice algunas verdades pero no toda la verdad. Por cierto: los españoles hemos sido y somos  bastante mejores que como nos describe.

 

 

 

                                                              

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 9 de septiembre de 2019               

UNA PLANEADORA EN LA PLAYA

  El sábado por la mañana nos encontramos una embarcación volcada en la playa.

Estamos acostumbrados a leer noticias sobre la llegada de pateras a nuestras costas. Pero es totalmente diferente la aparición de una embarcación bastante grande volcada a unos metros de donde tomas el baño cada mañana. Su aspecto, el de una nave desarbolada y semihundida, te lleva a especular sobre el desenlace de la aventura emprendida por sus ocupantes.

En este caso, hemos podido observar, una vez sacada a flote,  la presencia de una embarcación de aluminio de unos 10 metros de eslora equipada con dos motores fueraborda dignos de una película de ciencia ficción. Varios bidones de gasolina completaban la dotación de un “bicho” parecido a los que pululan por las costas del estrecho cargados de drogas de todo tipo.

En la playa, los bañistas y los caminantes matutinos observan con curiosidad la situación y continúan con sus baños o sus paseos. Un individuo de mediana edad provisto de un teléfono móvil llama a unos y a otros. Guardia Civil, Protección Civil y algún otro estamento llegan, toman nota y se marchan. Finalmente, tras varios intentos infructuosos, consiguen vararla en la arena utilizando la fuerza de un tractor. De la tripulación… ni indicios. En la prensa… nada.

Me quedo preocupado y contento a la vez. Contento porque no se trata de una patera con su carga humana de subsaharianos. Preocupado por lo que ha podido suceder. Abro el ordenador para escribir este testimonio y me encuentro con la contrapartida. La buena noticia de hoy, que me la proporciona la ONG: Más nunca es menos. Ellos están tratando de evitar que los africanos tengan que pasar penurias para llegar a Europa en busca de alimentos, medicinas y cultura. Para eso están dotando a los habitantes de una ciudad de Costa de Marfil de medios para solucionar sus problemas.

Ayer pude ver en su página de Facebook la fotografía de una ambulancia que les ha donado la organización Paramedic. Un paso más en la erradicación de la enfermedad y la pobreza de esa ciudad de Korhogo bendecida por la buena voluntad de un grupo de malagueños.

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 5 de septiembre de 2019

 

OBRAS SON AMORES…

  Estamos a punto de iniciar un nuevo curso de actividades, así que aprovecho el “segmento” para elucubrar.   

 

      Ciertamente los mayores tenemos la memoria lejana más presente que la cercana. Muchas veces recordamos aquello que estudiamos “de memoria” en la infancia y que después vuelve a nuestras mentes, como una cantinela nemotécnica a la que ahora vemos su utilidad.

En este caso me voy a referir a la planificación del mucho tiempo libre que tenemos los “jubiletas”. Además del desempeño de las sagradas labores de “la bolsa”, el cuidado de los nietos y los correspondientes a nuestra edad, sexo y condición, debemos hacer ejercicio a diario y acordarnos un poco de los demás.

Y ahí aparece el catecismo que se nos inculcó a marcha martillo en nuestra infancia. Aquellas “obras de misericordia” que son un vergel en el que descubrir nuestra solidaridad con los demás. Como recordaréis se dividían en siete espirituales y siete corporales.

Supongo que aquellos no creyentes que me sigan, en este momento cesarán de leerme. Pues no lo hagan. Observen como recogen los principios de solidaridad y ayuda a los demás que enriquecen nuestra actividad como personas. Voy a intentar demostrarlo.

Paliar la hambruna, llevar agua a donde no la hay, procurar ropas al que no la tiene, acoger al extranjero, visitar y cuidar a los enfermos, visitar a los presos y acompañar a los parientes de los difuntos. Estas son las obras de misericordia corporales.

Las espirituales son: Aconsejar bien al que lo necesita, dar cultura al que carece de ella, corregir al que se encuentra en un error, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar un poquito más los defectos de los demás (así como eliminar los tuyos) y rogar a Dios por los vivos y por los muertos, (he dicho rogar, no acordarnos de ellos).

Quitando esta última para aquellos que no crean tener un Dios al que rogar, sospecho que tenemos un escaparate de posibles actividades que nos hagan ser mejor persona y sentirnos útiles para los demás.

Ahí queda eso. A elegir lo que nos convenga. ¡Qué bien estaban hechos los catecismos!

 

     

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 2 de septiembre de 2019               

DINERO, PODER, PRESTIGIO

  Las tres grandes motivaciones a las que aspiran casi todos.

Si te detienes a analizar las circunstancias por las que se considera a alguien famoso, célebre, renombrado, distinguido, popular, etc., en una palabra: un “VIP”, te encuentras ante una persona o entidad que destaca por su dinero, poder o prestigio.

El resto de las cualidades que nos explicaba nuestro viejo libro de urbanidad o el catecismo Ripalda, se consideran valores caducos y demodés. No se merecen ni un minuto de atención en una tertulia o en un Realty show. Si no tienes dinero, poder o prestigio… no eres nadie. Si lo tienes… a la portada… o a la palestra.

Sin embargo, de vez en cuando una ráfaga de aire fresco invade los noticiarios. Aunque se basa en una triste, una tristísima noticia: el fallecimiento de la hija de un afamado entrenador y exfutbolista Luís Enrique Martínez. Por una vez y para que sirva de precedente, la prensa ha respetado los meses de larga enfermedad de esta chiquilla que ya descansa en las manos del Padre. Una vez producido el fatal desenlace, nos hemos enterado del proceso de su enfermedad y hemos podido comprender su decisión de abandonarlo todo para cuidarla. Un diez para los medios de comunicación que, por esta vez, se han portado.

Estamos acostumbrados, aun dentro de nuestro pesar, a sufrir el fallecimiento de nuestros mayores, pero estimo que la pérdida de una hija es más difícil de superar por la ruptura de la ley de vida. Este es el caso que me conmueve hoy. Dentro de la tragedia me atrevo a señalar una Buena Noticia que se desprende de esta situación. La firme decisión de Luís Enrique de renunciar a la dirección de la Selección Española de Futbol, para dedicarse por entero al cuidado de su hija y de su familia. Ha renunciado por completo al dinero, poder o prestigio, y ha tomado una opción que, como Pemán decía en “El divino impaciente”: “la virtud más evidente, es hacer sencillamente, lo que tenemos que hacer”. Acompaño en su sentimiento a Luis Enrique y le felicito por su entrega a su hija y su bien hacer. Ella ha descansado y le protegerá desde el cielo.        

                         

¿SE PUEDE?

29 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de agosto de 2019

 

¿SE PUEDE?

  No se trata de pedir permiso para entrar. Me refiero a la “cuesta de septiembre” del síndrome posvacacional.   

 

     En estos días se habla mucho del malestar producido por la vuelta a la realidad tras las vacaciones. Ansiedad, depresión, dolores de cabeza, falta de apetito, dificultades para la concentración… Un rosario de pequeñas dolencias que no son otra cosa que la dura vuelta a la realidad de cada día, suspendida durante el periodo del “dolce far niente”.

 

Hace años, un viejo mentor mío: D. Ángel Rodríguez Vega, cuando era acosado por alguien que le hablaba de su dificultad para superar una adversidad, después de pararse, templar y mandar, sentenciaba: Se puede.

 

    Todas las adversidades de la vida se pueden superar. Es cuestión de paciencia y de tiempo. No es necesario ser el Santo Job para entender esto. La vida te marca, pero la vida también te ayuda a superar las adversidades con la puesta en práctica de la fe y la esperanza.

 

Sin seguir por este camino tan trascendente, me voy a parar ahora en nuestro segmento de plata. Los “jubiletas” también tenemos vacaciones en nuestras obligaciones diarias: cuidar nietos y enfermos, hacer recados, trabajos en voluntariado, mejorar nuestra  forma física y mental. Tantas tareas que nos mantienen ocupados la mayor parte del día y, a veces, de la noche.

En ocasiones, esta cotidianidad nos viene larga. La vuelta a las labores de cada día se nos hace algo dura y tenemos la tentación de alejarnos de ellas. En esos momentos es bueno recordar el trípode que sostiene nuestro equilibrio y, en base a ello, medir el trabajo, la oración y la formación. No cargarnos demasiado de responsabilidades (la herejía de la acción), ni convertirnos en una rata de sacristía en la que “se está muy bien”.

 

Ser felices… haciendo felices a los demás. Casi ná. Como decía Don Ángel. Se puede.            

             

                       

VECIN@S

25 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 26 de agosto de 2019               

VECIN@S

  Los buenos vecin@s son como una prolongación de la familia.

Por desgracia y debido a la arquitectura y urbanismo modernos se está perdiendo el antiguo concepto de vecindad. Sorprendente y agradablemente se sigue manteniendo en algunos lugares. En especial en los pueblos y en las zonas rurales.

Pertenezco a una generación en la que todo el mundo se conocía, especialmente los pertenecientes al mismo barrio o a la misma calle. Familias completas nacían, crecían, se multiplicaban y abandonaban este mundo rodeados de esa especie de prolongación de la familia que es la vecindad.

Se estaba al corriente de las enfermedades, alegrías y penas de los vecinos. Se celebraban bautizos, comuniones, bodas y demás festejos en común. Se cuidaban a los ancianos -a los que se les respetaba y trataba con mimo- y finalmente, cuando surgía la trifulca –casi siempre por culpa de los niños- se aprovechaba cualquier fiesta para echar pelillos a la mar en medio de la sangría, el arroz o la copa de anís.

El verano era –y es- el tiempo adecuado para fomentar la vecindad. Llevo viendo desde hace más de treinta años como en una de las casitas que viven asomadas a la vieja carretera N-340, cada atardecer se sacan a la calle inmaculados sillones de plástico –antaño eran sillas de anea- en los que se acomodan el matrimonio propietario del lugar y cuantos viandantes quieran pegar la hebra por un rato. Cuando refresca un poco, recogen el tinglado y hasta el día siguiente. Rememoran en mi mente mi infancia sin televisión y apenas radio, con largas conversaciones de los mayores mientras los niños jugábamos en la “carretera” o acechábamos la presencia de las salamanquesas que realizaban su labor anti-mosquitos.

. En las impersonales colmenas en que se han convertido las viviendas modernas de las urbes, en ocasiones, aun se sigue esperando al vecino que llega torpemente a la puerta del ascensor a fin de ayudarle, se cruzan recetas las amas de casa y se conciertan partidas de dominó entre sus habitantes. A veces el vecino o la vecina cercana, está más pendiente del que vive solo, que sus propios familiares. Desgraciadamente se descubre a un enfermo –o un fallecido- por los vecin@s que le echan en falta.

Mi buena noticia  de hoy se basa en que no se ha perdido por completo el concepto de vecindad. Este pasado jueves he visto invadir mi hogar por la mayoría de las vecinas de nuestra pequeña urbanización. Se han comido y bebido cuanto han podido –y han traído- y han hablado –mucho, mucho- de lo divino y lo humano. A diario, los chorizos del pueblo, la herrera pescada, el fruto de la huerta o las tortitas recién hechas cruzan patio y escaleras en un reparto fraternal.

Espero que nunca nos falte este sentido. Superar las discrepancias que nacen del roce y disfrutar de la convivencia que se basa en vivir-con.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 22 de agosto de 2019

 

LA FERIA DE LAS VANIDADES

     Como en aquella novela de W. Thackeray, que fue publicada por entregas, la feria de Málaga cada día “nos trae su afán”.

 

     Los que vivimos la feria en la distancia –a través de los medios de comunicación- podemos observar la aparición de nuevos y, reiteradamente, los mismos, personajes, que se asoman al recuadro mágico de las fotos y los objetivos de las cámaras. Son esos personajes o personajillos que aparecen por detrás de aquellos interlocutores que están contestando a preguntas sin respuesta y saliendo en la foto para demostrar que están allí. Esperando la caída del de delante para ocupar el puesto.

 

Las cámaras no engañan. Recogen al que se pone de perfil para evitar que se conozca si va o viene; al que busca la entrevista para que vean que se encuentra en “la pomada” y al que quiere ser muerto en el entierro y niño en el bautizo. Sacan carnets del fútbol, no se pierden una corrida y se presentan en cuantos eventos ocurran. Sean del tipo que sea.

 

Al cabo de los años, ves que desaparecen del escenario, no van a la caseta de Sur y se les quitan las ganas de feria. Todo vuelve a la normalidad y se apean –o los apean- del carrusel de las vanidades.

 

Mientras, el Mediterráneo sigue siendo cualquier cosa menos el “Mare Nostrum”. Un par de barcos –amén de infinidad de pateras- cruzan sus aguas en búsqueda de una Europa salvadora que no les quiere. Ya no sabemos a que carta quedarnos. A mí, personalmente, me gustaría conocer a fondo que ideas mueven a los barcos humanitarios, los gobiernos de los países ribereños y las mafias que manejan estos pobres africanos, una vez más zarandeados por los “países avanzados”. Al final todo “huele a podrido”. Es decir a “dinerito”.

 

En fin, la feria mas larga de la historia se cerrará en un par de días y la gente volverá a sus obligaciones habituales, los políticos se incorporarán a sus puestos de una puñetera vez y alguien organizará un evento -con su “photocall” o no- en el que asomar la jeta en primer plano o asomándose por detrás. Mientras, nosotros, los mayores, seguiremos cuidando nietos, dando consejos que nadie escucha e intentando evangelizar con la Buena noticia. Cosas veredes.  El carrusel sigue girando.

 

 

 

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 19 de agosto de 2019               

Contentos… pero sin pasarse

  Estamos viviendo la feria más larga de la historia.

 

Me encanta que la gente lo pase bien; que disfrute. En estos días se suceden las jornadas con más de veinte horas de continuo discurrir de las multitudes por la feria del centro, los alrededores de la plaza de toros y el Real de Cortijo de Torres.

Debido a mis actuales problemas de espalda tan solo la puedo vivir a través de los reportajes emitidos por los distintos medios de comunicación. Me da la impresión que la feria del centro se nos está yendo un poco de las manos. Por lo que puedo observar los efluvios del alcohol marcan ostensiblemente la actitud de algunos, provocando diversos “espectáculos” poco recomendables.

Pero vamos a lo positivo. La buena noticia de hoy. Se trata de la presencia activa en la feria de voluntarios de diversas opciones, que consiguen hacer disfrutar a niños y mayores, discapacitados de todo tipo y aquellos que su economía les impide participar de la misma plenamente.

Se que colectivos de personas solidarias tales como Volcaima se preocupan de llevar grupos de niños de distintos colectivos, les dan de merendar y los montan en las distintas atracciones que también colaboran en su empeño. Las cofradías malagueñas invitan a personas con dificultades económicas de sus barrios para que puedan disfrutar del ferial. Etc. (Por cierto; me encanta la noticia de la concesión de becas escolares en la cofradía de la Esperanza. Para eso nacieron las cofradías, para ayudar a los necesitados).

Creo que lo mejor es que todos participen de la fiesta con una copa de menos y un deseo de ser felices haciendo felices a los demás. Contentos… pero sin pasarse.

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 15 de agosto de 2019

 

CERRADO POR FERIA

  Este jueves, por primera vez en varios años cerramos por feria.                  

                          ¡Que ustedes se diviertan!

 

  

       ¡¡Saludos y hasta el jueves próximo!!