La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  16 de octubre de 2017

QUE NO NOS TOQUEN LOS…

   

 

     Los españoles somos indisciplinados, anárquicos, iconoclastas, broncosos, dejados, veletas… Aplaudimos a los mismos que denostamos; subimos a los altares a los que crucificamos. Somos… españoles.

 

    Pero hay algo que nos enerva (ahora se dice “nos pone de los nervios”). Y es que nos toquen los co… o los ova… Desde los tiempos de Viriato y compañía hasta nuestros días, pasando por el dos de Mayo, el 23 F y otras tantas fechas, en el momento en que nos los han tocado, hemos saltado como fieras y nos hemos puesto de acuerdo contra los tocahuevos.

 

En el noreste de nuestra España se han creído que a los españoles se nos puede engañar de cualquier manera. No somos demasiado cultos, pero inteligentes…, las vemos venir a la primera. Queriendo dividirnos han conseguido justo lo contrario. Jamás he visto a los españoles tan unidos como en aquél 23 F y en esta semana. No he vuelto a ver tantas banderas españolas en los balcones y en las calles desde que ganamos el Mundial.

 

El gran fracaso de las cabezas pensantes -con excesivo pelo para mi gusto- de los separatistas, ha sido el conseguir que salieran a la calle esos miembros de la mayoría silenciosa que no se hace presente hasta que notan que les están trasteando en los bajos. He disfrutado viendo mis queridas calles barcelonesas llenos de banderas españolas y catalanas juntas, incluso revueltas y unidas.

 

El pueblo español, en general, son para mi hoy la buena noticia. Una vez más hemos dado la talla y nos hemos agrupado alrededor de lo nuestro, no nos gusta demasiado a veces, pero es lo nuestro. Los independistas seguirán adelante,  pero van a darse de frente con unos españoles a los que no nos gustan las imposiciones. Y si consiguen sus propósitos allá ellos. Se van a quedar más solos que la una y más tristes que una juerga a base de sardanas. He dicho.

 

Anuncios

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 12 de octubre de 2017

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE     

Nuestra existencia discurre entre ambas situaciones. Estas se producen sin solución de continuidad. ¿Estamos preparados?

 

    Un servidor de ustedes desde luego que no. La vida pasa cada vez más deprisa a nuestro alrededor y, una de dos, te conviertes en un inconsciente como la copa de un pino y pasas olímpicamente de todo, o sufres esta serie de cambios que, a veces, no puedes asimilar. Como habrán podido observar por mis escritos, me muevo en este segundo campo, lo que me hace estar constantemente en ascuas.

 

El martes fue un día de esos, mi amigo, enfermo, se cae y se fisura la cadera; en la radio me piden ayuda desesperada para localizar una familia de acogida para dos niños; nace un nuevo miembro de mi familia e, inesperadamente, surgen problemas ya casi solucionados. Mientras, en Cataluña, juegan a “ahora somos españoles, ahora no”; independencia por la cara o por co…”; banderas y grupos para allá y para acá; mozos, policías y civiles a la greña. Hasta desde los púlpitos se anima a la confrontación.

 

¡Hasta cuando! Y eso que procuro diferenciar entre lo accesorio, lo importante y lo esencial. Las banderías y los territorios son accesorios para mí. El bien común y el de mi familia son aspectos importantes. La vida y la felicidad de mi metro cuadrado son esenciales.

 

Hoy me han hablado de niños de Burkina Faso, un país perdido en medio del África profunda, allá por el sur del Sahara. Un grupo de amigos hemos decidido ayudarles. Un poco de leche nos hace más pobres y más solidarios. Cada día tiene su afán. Nos movemos entre la vida y la muerte. Pero amamos la vida… aunque nos da miedo.

 

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  9 de octubre de 2017

SONRÍA, POR FAVOR

   

 

     Hay que echarle bemoles para pedir a mis lectores una sonrisa con la que está cayendo, pero hay que poner al mal tiempo… buena cara y seguir las indicaciones del día de la sonrisa que se celebró a escala mundial el pasado viernes.

 

Es muy difícil conseguir una sonrisa. La risa abierta y la carcajada son consecuencias de una situación concreta que provoca la hilaridad; vienen de fuera a dentro. La sonrisa es algo más meditado, algo que surge del interior y se proyecta al exterior.

 

La sonrisa es una sensación, una forma de ser, una actitud abierta y solidaria. Se ríe de la gente, se sonríe con la gente. La carcajada mosquea, la sonrisa acoge y acompaña.

 

La pasada semana participé en una representación teatral con un grupo de aficionados al que pertenezco. Mi papel, de acuerdo con mis capacidades, era pequeño. Solo intervenía en dos pequeñas escenas del primer y tercer acto. La obra era de Buero Vallejo: “Día de fiesta”. El autor y por consiguiente, los actores, consiguen integrar al público en las vivencias de un grupo de pobres de la posguerra. Personas que mantienen sus penalidades y su hambre con dignidad: vestidos ajados,  chaquetas y gorras.

 

La sonrisa, mezclada con alguna lagrimilla, imperó entre los espectadores, pero, sobre todo, entre los actores, a los que contemple entre bambalinas como disfrutaron siendo felices y haciendo felices a los demás. Entre verdades como puños y “morcillas”. Entre olvido de los problemas personales y sentimiento de cercanía con los espectadores. Entre sediciones y seducciones.

 

Una sencilla historia, como todas mis buenas noticias, pero basada en una vivencia personal. El escribir estas letras ha permitido que una sonrisa aflorara a mis labios. Y espero que a los de mis lectores. Me ha hecho recordar aquella campaña de hace muchos años: Smile please, sonría por favor.

 

                            

PENA

5 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 5 de octubre de 2017

PENA

       

Este es el sentimiento que me invade en estos días mientras observo como nos están amputando una parte de nuestra querida España.

 

    Pena por esa mayoría silenciosa que observa como los políticos se pegan, insultan y dividen desde unos sentimientos personales y la ambición de pasar a la historia como adalides de las libertades.

 

Pena por ver a esa piel de toro a la que se le ha amputado el brazo izquierdo, mientras el resto de los miembros se aprestan al fraccionamiento y la destrucción total.

 

Pena por ese montón de niños, jóvenes y mayores que se han echado a la calle impulsados por una propaganda que no dice toda la verdad, lo que es una gran mentira.

 

Pena por ese montón de amigos catalanes que he atesorado a lo largo de mi vida en estrecha relación comercial con ellos, por esas tierras tan maravillosas que he aprendido a recorrer y amar, por esos productos de las mismas que ahora quedan tan lejos de nosotros como las naranjas de la China.

 

Pena por esa Iglesia con la he convivido, en especial por ese Monasterio de la Murtra en el que he pasado extraordinarios momentos de comunión y cercanía.

Pena en general por todos. Por aquellos que nos sentimos ciudadanos del mundo y hermanos de todos sin distinción de sexo, edad, condición, nacionalidad u origen. Parece ser que se han empeñado en poner paredes al campo y hacernos sentir extranjeros en nuestra propia tierra.

 

Menos mal que mis padres ya no están entre nosotros. Ellos vivieron situaciones similares y sufrirían muchísimo pensando en lo que se nos avecina.

 

Llevo una semana sin atender a los informativos; creo que no me ofrecen nada positivo. Solo odio y enemistad. ¡Qué pena!

 

              

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  2 de octubre de 2017

FORMAR, INFORMAR Y ENTRETENER

   

 

     En varias ocasiones he comentado las tres condiciones indispensables establecidas en la labor del periodismo: formar, informar y entretener.

 

La mayor parte de la programación de las diversas cadenas televisivas se basa en postulados totalmente distintos a las premisas anteriormente citadas. Se busca la audiencia por la audiencia y se cae en la confección de parrillas basadas en la búsqueda desesperada de publicidad que engrose las arcas de los empresarios.

 

Sin embargo, en ocasiones, se consigue poner en práctica los fines últimos del periodismo; en este caso, del periodismo televisivo. Y así nos encontramos con programas que, quizás sin pretenderlo, dada la calidad de los participantes, consiguen formar, informar y entretener.

 

Hoy me voy a referir, como buena noticia de la semana al programa de la serie “en mi casa o en la tuya” que capitanea Bertín Osborne, emitido en la pasada semana. En el mismo el presentador se desplazó a la casa de Jesús Calleja (Fresno de la Vega, León. 1965). En dicho programa se informó, se formó y se entretuvo.

 

El común de los mortales, entre los que me encuentro yo, sabíamos que Jesús Calleja era un montañero, aventurero, piloto y presentador de televisión. Disciplinas en las que ha obtenido un gran éxito. Ha estado en lo más alto y en lo más profundo de la tierra; en el polo norte y en el polo sur, ha recorrido la selva amazónica en un globo y ha estado a punto de perder la vida en diversas ocasiones. Dicha información se completó al conocer que había comenzado su vida laboral como peluquero, vendido coches y otras muchas actividades tales como guía en la montaña.

 

El apartado de la formación del televidente lo desarrolló, sin pretenderlo, al manifestar como se puede conseguir lo que se ansía, con esfuerzo, trabajo y sacrificio. Como se puede empezar de la nada para llegar a ser primera figura en cuantos oficios ha desarrollado a lo largo de su vida. Como se ha rodeado de su familia y de sus amigos para, juntos, internarse en aventuras laborales que han culminado con éxito.

 

Pero sobre todo poniendo por delante su corazón de persona noble y solidaria. Ha manifestado que cada vez que ha visitado la zona del Himalaya, ha procurado conocer a fondo sus habitantes tibetanos. De ese encuentro, ha nacido su compromiso de ayudar a los mismos, hasta el punto de adoptar a un niño de la calle y traerse un par de ellos más a España. La entrevista con este chico, que lleva casi treinta años en nuestro país, así como de los padres y el hermano de Jesús, fue un ejemplo para todos nosotros de cómo una familia unida, se convierte en una buena noticia y algo distinto a lo que nos ofrecen otros “gurús mediáticos”.

 

     El apartado de la información se detuvo en las penalidades de la montaña. En la atracción por descubrir lo desconocido y en el llegar más allá que ha impulsado los descubrimientos de la humanidad. En el amor al montañismo y la aventura que acerca a todos los que caen en sus redes. Nos descubrió las intimidades de algunos políticos y sus miedos y debilidades. Laboralmente, nos explicó la forma de acceder a un trabajo con valentía y deseos. La anécdota de su primer programa es un ejemplo para tanto periodista frustrado por la dificultad de encontrar trabajo.

 

     Finalmente, como entretenimiento, fue una autentica gozada. El ritmo, el tono, la simpatía, las intervenciones de todos -desde una sencillez encomiable- nos hicieron pasar una noche televisiva en prime- time que cautivó desde el principio. No obtuvo la mejor audiencia del día, pero los casi dos millones de espectadores que presenciaron el programa consiguieron disfrutar de una hora y pico extraordinarias.

 

Jesús Calleja es una buena noticia.

 

Puesta a punto

28 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 28 de septiembre de 2017

PUESTA A PUNTO

      

  Los seres humanos somos como los vehículos. Necesitamos pasar revisiones cada cierto tiempo para conseguir mantenernos dentro de unos parámetros convenientes para la salud. Análisis y revisiones médicas, son una especie de ITV de nuestras condiciones vitales.

 

Nuestro espíritu también precisa de pasarlo por el tamiz de la reflexión y la toma de decisiones para ponerlo en la mejor situación posible. Es lo que tantas veces se ha denominado como “ejercicios espirituales” que tantas veces hemos realizado con más o menos éxito en nuestra vida aquellos que nos consideramos creyentes.

 

Hay otro tipo de “ejercicio espiritual” que consiste en la participación en las actividades de grupos de vida los cuales no necesitan esperar a ciertas fechas concretas para ponerse en marcha. La Iglesia Católica nos ofrece movimientos específicos para cada una de las etapas de la vida. En el caso concreto del “segmento de plata” se trata de su incorporación al “Movimiento de Vida Ascendente”.

 

    Si quieren conocer mejor dicho movimiento, tienen la oportunidad de asistir a las conferencias que se desarrollarán de los días 3 al 6 de octubre, ambos incluidos, en la casa Diocesana en horario de mañana y tarde. A las mismas asistirán participantes y ponentes de Andalucía Oriental.

 

Vida Ascendente nació en Francia, en 1952, en varias parroquias de los alrededores de París, que comenzaron a reunirse en pequeños grupos de personas mayores para orar y profundizar en las exigencias de su fe. Orientados y alentados por monseñor Courbe, obispo auxiliar de Parí­s, esta práctica fue extendiéndose en otras parroquias de Francia, y en 1962, año de la apertura del Concilio Vaticano II, el Movimiento fue aprobado por el episcopado francés con la denominación de «Vie Montante».

 

Vida Ascendente  se implantó en España en el Año 1979, y hoy está funcionando ya en todas las diócesis. En Málaga está radicado ya en muchas parroquias.

 

Pienso que sería una buena idea el aprovechar estos días para hacer una “buena puesta a punto” en nuestra vida espiritual. Para ello nos vendrá muy bien el acudir a este encuentro.

 

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  25 de septiembre de 2017

CANTA Y NO LLORES

   

 

     Tenemos aun latente un tremendo suceso al que no se le está dando la importancia que tiene, perdido entre tanto dolor e incomprensión.

 

     Me refiero al terremoto que de nuevo ha fragmentado las entrañas de nuestro querido país hermano: Méjico. Al mismo tiempo un huracán tras otro machaca los países más pobres del Caribe y a los más ricos de Norteamérica, los deja temblando.

 

Para mas INRI, el gobierno de Cataluña se ha empeñado en amargarse la vida y amargárnosla al resto de los españoles. Pero este es un tema que me duele tanto que prefiero soslayarlo. Cada país tiene el gobierno que se merece, porque es el que elige en las urnas. Por eso creo que mis candidatos jamás han ganado unas elecciones. Son de otra galaxia. En mi idea utópica, creo que cualquier gobierno debe estar al servicio del pueblo, no a su propio servicio ni el de su partido.

 

Pero volvamos a mi buena noticia de hoy. Los sufridos mejicanos. Esos que tan bien representaba Mario Moreno en sus actitudes en todas sus películas y, sobre todo, en aquel discurso ante las Naciones Unidas de “su Excelencia”. Montones de voluntarios quitaban escombros el pasado martes-miércoles entre lágrimas y canciones para animarse. Especialmente el “Canta y no llores” que todos recordamos en nuestros “momentos alegres”.

 

Los mejicanos son de otra pasta. Son gente sencilla, amable, alegre y bulliciosa. Me parecen los andaluces de Hispanoamérica. Pero también son sufridos y luchadores. Tienen un gran país con grandes diferencias geográficas y económicas. Grandes fortunas con “pelados”. Suntuosas mansiones y chavolas. Gobiernos que se suceden unos a otros para seguir haciendo lo mismo.

 

Esos mejicanos que están luchando contra el tiempo en la búsqueda de nuestro paisano Jorge Gómez Varo, un malagueño de Pedregalejo que sigue enterrado entre los escombros de ese edificio que se ha desmoronado en Méjico-capital. Esos que día y noche siguen moviendo escombros mientras susurran “canta y no llores”. Esos que no entienden de banderas ni de independencias. Ellos son mi buena noticia de hoy.

 

El sábado ha vuelto a temblar la tierra en Méjico. En el estado de Oaxaca han fallecido varias personas. Desde Caritas se está enviando ayuda ya desde España a ese “Méjico lindo y querido”. Nosotros mientras perdiendo el tiempo y las fuerzas a banderazos… País.

 

 

la vida sigue

21 f, 17

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  18 de septiembre de 2017

LA VIDA SIGUE

   

 

Escribo esta reflexión sin saber si algún día será publicada. Entro en mi tercera semana en la que no dispongo de Internet. Pero, curiosamente, la vida sigue.

 

      Aunque he renunciado por completo a recibir información política, aunque en vez de ver los telediarios me estoy inflando a observar subastas de trasteros en manos de norteamericanos que no se encuentran muy allá, aunque cambio de dial cuando las emisoras desgranan sus informativos, me siguen llegando noticias desesperanzadoras de la situación del noreste de la antiguamente llamada España.

 

No voy a caer den el error. Ni voy a hablar de “las Españas” ni de la fiesta taurina a la que también le quedan tres pelados. Pero la vida sigue. He leído un artículo en el diario Sur que les recomiendo. En él, se recuerda a D. Ramón Buxarrais Ventura, Obispo emérito feliz y hoy conviviendo con los pobres de Melilla. Tengo la suerte de conectar con él con frecuencia. Incluso de visitarle. Aun recuerdo la entrevista televisiva de casi una hora que le hice para Onda Azul hace un par de años. Don Ramón siempre es una buena noticia.

 

La otra buena noticia es que hay vida después del Internet. Se puede vivir (mal) sin acceso a las www. Con el correo del móvil y con el WhatsApp se va tirando. Pero me pregunto ¿porqué puñetas los señores de MoviStar (antes telefónica) son tan inaccesibles? Es imposible tener un dialogo con alguien que pueda decidir y piense en algo más que un cuestionario basado en una pobreza de idioma.

 

Será una buena noticia de verdad cuando este artículo llegue a sus manos. Es señal de que me habrán devuelto mi línea telefónica secuestrada por la técnica desde hace quince días. Espero que, por lo menos, vuelva a casa por navidad. Mientras, la vida sigue.

 

  1. Finalmente los señores de Movistar se han apiadado de mí. Ya mde puedo poner en comunicación con Vds.

 

                      

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 21 de septiembre de 2017

     CADA DÍA TIENE SU AFÁN                                                    

   De vez en cuando nos encontramos en la encrucijada ante la pregunta ¿qué hacer?

 

La respuesta se encuentra recogida en la frase de San Mateo (6-25) que nos indica explícitamente que cada día tiene su afán. Es decir, que tenemos que estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor porque, en cada momento, el Espíritu nos irá diciendo claramente lo que tenemos que hacer.

 

Si vamos mirando con atención lo que se encuentra a nuestro alrededor, sin prejuicios ni itinerarios marcados, llegaremos a lo que comentaba el hoy denostado José María Pemán en el Divino Impaciente: “La virtud más evidente, es hacer sencillamente, lo que tenemos que hacer”.

 

     Cuando acaba el verano y tenemos que volver a la rutina habitual nos encontramos un poco desubicados. Basta con ponerse al “loro” y observar en que podemos ser útiles. Sin darte cuenta, de pronto, te encontraras de nuevo con la vida llena de proyectos, realizaciones y necesidades.

 

Entonces procede a actuar como me indica mi esposa cuando me ve agobiado: “una cosa detrás de otra”. De pronto descubres que se puede actuar sin agobios. Sin prisa… pero sin pausa. Os puedo decir que, aunque he renunciado a algunas cosas, mi vida, inmediatamente, se ha vuelto a ocupar de una manera efectiva y creo que eficaz. Espero que así sea. Y estaré atento, porque “cada día tiene su afán”.

 cada día tiene su afán

                    

 

 

Vuelta al tajo

14 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 14 de septiembre de 2017

VUELTA AL TAJO

      

    Los pertenecientes al “segmento de plata”, pese a que nos encontramos en el status de “jubilados”, no estamos siempre de vacaciones.

 

Volvemos al tajo como todos. Nuestro trabajo en “la bolsa” y como “traidores” se pone en marcha de nuevo. Sí; aquello de “coge la bolsa y me haces la compra” o “tráeme a los niños del colegio” entra en el pan nuestro de cada día.

 

Ya se ha acabado aquella generación de “abuelitos” paseando por el parque o haciendo croché. Hoy en día estamos totalmente activos, hacemos deporte y trabajamos activamente en las tareas domésticas, en asociaciones de ayuda o en la educación de la próxima generación o la siguiente.

 

Por ello, por lo menos para mí, se ha acabado la caminata y el baño de primera hora de la mañana, las tres partidas de dominó, el baño del mediodía y la siesta solemne.

 

A partir de mañana volverán las actividades en las que los mayores estamos involucrados de una manera imprescindible. Tan solo hay que echar un vistazo a las calles en las horas de más afluencia. Mayores a una prudente velocidad que no van de paseo. Van a realizar sus tareas. Acudid a Caritas, Banco de Alimentos o algún otro voluntariado: mayores.

¡Que decidles de la formación! Las aulas de las universidades y los cursos para mayores se llenan de profesores eméritos y estudiantes en la tercera etapa de su vida. Cada vez hay más alumnos en los cursos de crecimiento personal, informática, idiomas y tantos otros. Los estudios de formación para catequistas, estudios bíblicos, etc., están llenos de mayores, que después forman parte de los equipos de catequistas y evangelizadores.

 

Por eso estimo que es muy importante el “segmento de plata”. Nos tiene la sociedad a su servicio durante quince o veinte años. Que nos cuiden. Somos muy importantes para la sociedad. Les dejo; tengo que hacer una mudanza.