El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 15 de febrero de 2018

FORMAS DE VIVIR LA CUARESMA

    Para muchos la cuaresma es el tiempo que transcurre entre el Carnaval y la Semana Santa.

 

    Un espacio lleno de triduos, imposición de medallas, bendición de diversos ornamentos, proclamación de pregones de todo tipo, carreras a casa de los orfebres y tallistas, preparación de túnicas y limpieza de enseres varios. Pienso que la Cuaresma es algo más.

 

El Papa Francisco nos ha enviado un mensaje con motivo de la Cuaresma del 2018. En el mismo nos pone en lenguaje de nuestro tiempo el evangelio de San Mateo que se lee el 14 de febrero. Como todas las recomendaciones de este bendito hombre, el escrito no tiene desperdicio.

 

Nos advierte la presencia de los falsos profetas de ahora; los mismos de siempre: dinero, poder y prestigio. Les llama “encantadores de serpientes”. A veces, desde el escándalo que nos producen aquellos que no hacen lo que dicen y no dicen lo que hacen.

 

Nos da tres caminos a seguir en la cuaresma: la oración, la limosna y el ayuno. Oración basada en hablar menos con Dios y escucharle más. Limosna que no solo es dar, sino el darse; hacer al pobre parte de tu vida y compartir de lo que te falta, no de lo que te sobra. Con referencia al ayuno, creo que a veces se pone en práctica el auto-engaño; hace años se compraba una ¿bula? que te eximía de ciertas partes del ayuno. Hoy se ignora directamente. Yo el ayuno cuaresmal lo vivo a mi estilo. Con lo que me ahorro en alimentos innecesarios coopero con que los que no tienen lo imprescindible.

 

Termino con dos sentimientos; uno positivo y otro negativo. El positivo: un templo de un barrio malagueño lleno a rebosar de personas de todas las edades para celebrar el miércoles de ceniza. El negativo: La falta de coherencia y de respeto de algunos; se quedan con las hojas e ignoran el cogollo de la vida cristiana. Si no creen o no quieren creer, que no nos utilicen, que no jueguen con lo sagrado.

 

 

 

 

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Se puede

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La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

SE PUEDE

                                                      Málaga  12 de febrero de 2018

 

       La vida nos presenta un montón de dificultades que nos parecen de una difícil, cuando no imposible,  solución.  En esos momentos hay que recurrir al consejo de mi viejo amigo Ángel Rodríguez Vega: “se puede”.

 

      Aun tenemos el corazón encogido por la última tragedia acaecida en nuestro “Mare Nostrum”. Esos hermanos ahogados a un paso de la “nueva vida” que van buscando. Ante esa situación, a las personas de  buena voluntad se nos revuelven las tripas y nos rebelamos ante la incapacidad de resolver el problema.

 

Pero se puede. Un cura malagueño de adopción nos ha predicado con el ejemplo. Su cabeza y su corazón siempre andan a caballo entre la cómoda parroquia malagueña, con las dificultades que, sin duda, también conlleva, de su trabajo en el hospital y en el tanatorio, de su cargo de consiliario de un movimiento cristiano y de otras “chapuzas”, con su inquietud por poner en marcha a sus amigos e inventarse un hospital en medio de una zona deprimida de un país con dificultades de todo tipo: Costa de Marfil.

 

Allí había conectado con una monja que trabajaba en medio de penurias y carencias. Ramón iba buscando remedio a la salud mental de aquella zona. Es su obsesión desde que estuvo en Sudamérica conociendo a fondo este tema. En Costa del Marfil se encontró con problemas añadidos, cuando no prioritarios. Los recién nacidos y sus madres, los niños, los adolescentes enfermos, los ancianos; la falta de médicos, de medicinas, de hospitales; la ausencia de escuelas apropiadas.

 

Se marchó de Málaga con un amigo, cuatro perras y mucha ilusión. Quince días después nos envía un video de locura. Ha conseguido un terreno, un hábitat para los voluntarios, una colaboración total de las autoridades civiles y religiosas.

 

Se ha establecido un puente solidario entre Corocó, Costa de Marfil) y Málaga. Una buena noticia. Lo pueden ver en el siguiente enlace.

o el Facebook  de RAMÓN BURGUEÑO GARCIA

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 8 de febrero de 2018

LA FE DE LOS JÓVENES

    He tenido la oportunidad de convivir con jóvenes en la búsqueda de la fe. Primero como uno de ellos, después como transmisor del Evangelio y, finalmente, como padre y abuelo.

 

     En estos días se está celebrando en nuestra ciudad un encuentro de alto nivel sobre este tema. Estimo que obtendrán un excelente resultado. Falta nos hace. El pasado martes entrevistaba a las Hermanitas de los Pobres de Málaga para mi programa de radio y me hablaban de la falta de vocaciones en su orden. Las monjas cistercienses del Atabal se encuentran en la misma situación. En las órdenes religiosas masculinas pasa tres cuartos de lo mismo.

 

Esta es la parte visible de la situación. Por detrás hay una juventud que ignora, en su gran mayoría, la formación religiosa ni siquiera de forma cultural. En nuestra región, un tanto menos dada la tradición cofrade que les acerca, aunque de forma incompleta, al Evangelio.

 

Estimo que el cristianismo no es para las masas, el compromiso cristiano es tan fuerte, que no se puede transmitir basándose en la tradición o en la ubicación geográfica. Si no se edifica sobre un encuentro personal con Dios cae por falta de una base sólida. Pero los cimientos están en la familia. Después en la vivencia de una comunidad que le acompañe en ese difícil camino.

 

Lo de la vida consagrada es otro camino mucho más difícil. Es aceptar la respuesta que hizo Jesús al joven rico. “Déjalo todo y sígueme”. Hace años se reclutaban por los pueblos jóvenes de ambos sexos a instancias de los párrocos y maestros que estimaban una posible vocación en los candidatos. Hoy por hoy, todos los adolescentes, incluso los de ámbito rural, tienen acceso a los estudios, a los medios de difusión y a las redes sociales. Del tema religioso se le habla poco o nada. En las familias y en la sociedad se sigue con la sacramentalización rutinaria y coincidente con la tradición, pero no se profundiza en la misma, ni siquiera en la familia.

 

No es demasiado difícil para los jóvenes, si se consigue que se pongan a tiro, el aceptar el encuentro con Jesús, lo difícil es la continuidad, el acompañamiento, la segunda comunión, la puesta en vigor del compromiso de la confirmación, la realización de los compromisos del sacramento del matrimonio.

 

Estimo que debemos “entrar por la suya” para “salir por la nuestra”. Pienso que debemos llegar a ellos sin grandes compromisos ni verdades inmutables. Que las descubran ellos. Eso hacen las sufridas monjas. Acoger, ayudar e iluminar. Pero como dice el Evangelio son “muchos los llamados y pocos son elegidos”. Los que resisten… son una maravilla.

 

Las hermanitas

4 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

LAS HERMANITAS

                                                      Málaga  5 de febrero de 2018

 

       A la entrada de la carretera de Cádiz, al otro lado de la estación, se encuentra un viejo caserón de una belleza apreciable. Se trata del asilo de las Hermanitas de los Pobres.

 

    Esta residencia es una institución malagueña que ha sido apreciada y considerada desde su implantación en 1868. Las guerras, asonadas y demás situaciones complicadas para todos los conventos, han respetado absolutamente este remanso de paz que cuida su comunidad de monjas pertenecientes a dicha orden francesa fundada por Juana Jugan a principios del siglo XIX.

 

Llevo desde hace más de sesenta años visitando con cierta frecuencia dicho centro con el fin de echarles una mano cuando lo han necesitado. Comencé sirviendo comidas los domingos y ahora acompañando a sus acogidos en alguna visita y dando a conocer su maravillosa obra en los medios en los que colaboro.

 

Días pasados, solo lo hacen cuando lo ven imprescindible, volvieron a dar una señal de alarma al pueblo malagueño. Necesitaban “detergente, lejía de lavadora y suavizante. También necesitaban papel higiénico y alimentos concretos como tetrabricks de caldo de pollo, carnes y pescados congelados o huevos”. Terminaron diciendo “de lo demás ya nos ayudan desde Bancosol”.

 

Como comprenderán, y era de esperar, Málaga se ha volcado. Como cuando pedimos que les arreglaran las duchas de los mayores; una Obra Social bancaria se las está renovando poco a poco. Málaga y sus gentes son muy solidarias. Basta rascar la epidermis aparentemente dura e indiferente de sus ciudadanos, para descubrir el porque lleva ese título de “la muy solidaria” en su escudo.

 

Siguiendo con la broma que hemos escuchado desde siempre: “pides más que las hermanitas de los pobres”. La  buena noticia de hoy es que los malagueños han demostrado que cuando hay una buena causa por medio afloran los mejores sentimientos de un pueblo que tiene fama de “levantisco”.

 

Termino esta columna con tristeza. El Mediterráneo vuelve a estar plagado de hermanos del otro lado del charco que dejan su vida en busca de la ansiada Europa. ¡Hasta cuando!

 

 

RENQUEANDO

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 1 de febrero de 2018

RENQUEANDO

    Tengo un amigo que ante la pregunta habitual, casi siempre retórica, contesta: aquí “renqueando”.

 

    Dice el diccionario de la RAE en su primera acepción que renquear es: “andar o moverse como renco, oscilando a un lado y a otro a trompicones”. Parece que la definición recoge perfectamente la situación en la que nos encontramos muchos de los pertenecientes al “segmento de plata”.

 

Hay dos formas de renquear: con el cuerpo y con el espíritu. Nuestras rodillas y nuestra espalda se niegan a mantener el vigor y la lozanía que antaño. La mayoría andamos con prótesis de rodilla o de cadera. Nuestras columnas vertebrales toman la misma forma que el camino de Santiago. Tomamos pastillas para todo y vivimos de milagro. Resultado lógico del paso de los años.

 

Lo del espíritu es más complicado. Obedece más a los colmillos retorcidos del alma que al paso de los tiempos. Sin embargo conozco casos muy cercanos que el “renqueo” del cuerpo ha propiciado la recuperación de la lozanía del alma. Con los años se puede volver a aprender a amar y pensar más en lo divino que en lo humano.

 

Lo bueno es que renquear es signo patente de vivir. Significa que, con dificultades, se sigue caminando. Oscilando de un lado a otro y a trompicones. Pero hacia delante. Lo importante es reconocerlo. Ponerse en mano de los expertos y poner prótesis a nuestro cuerpo y a nuestro espíritu.

 

 

 

 

                                                                                                         

Perdonar

25 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 25 de enero de 2018

PERDONAR

        Ante tantas declaraciones, llenas de soberbia pero vacías de verdad, en las que se proclama: “olvido pero no perdono” o “perdono pero no olvido”, me han emocionado por su valor humano las realizadas por el padre de Diana Quer.

 

       Carlos Herrera realizó días pasados una excelente entrevista, como todas las que hace, a Juan Carlos Quer, el padre de la joven asesinada cuyo cadáver ha sido descubierto recientemente tras la declaración de su asesino que ha entrado en prisión pendiente de juicio. Amén de sus pretensiones de justicia basada en la prisión perpetua y revisable, el entrevistado comentó su llamada de perdón a la madre del tal “el Chicle”. Está señora no dudó en expresar su repulsa ante la monstruosidad cometida por su hijo.

 

Creo que es más fácil pedir perdón que perdonar. Es obvio; el pedir perdón lleva implícito un sentimiento de culpabilidad. El que perdona, lo tiene que poner todo él; inclusive viviendo en el sentimiento de que lleva la razón. El psicoterapeuta madrileño José Antonio García Higuera lo describe de la siguiente manera: Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente. Las hay que tienen la boca grande y hacen heridas inmensas. Una vez que te ha dejado de morder, curar una mordedura así puede ser largo y difícil; pero cualquier herida se cierra finalmente. Pero el problema es mucho peor si la serpiente es venenosa y, que aunque se ha ido, te deja un veneno dentro que impide que la herida se cierre. Los venenos más comunes son el de la venganza, el del ojo por ojo y el de buscar justicia y reparación por encima de todo. El veneno puede estar actuando durante muchos años y, por eso, la herida no se cierra, el dolor no cesa durante todo ese tiempo y tu vida pierde alegría, fuerza y energía”.

 

    Los cristianos tenemos un ejemplo claro de lo que debe ser el perdón: setenta veces siete; es decir siempre. Normalmente no podemos asumirlo pero nos queda el recurso es la oración y los sacramentos.

 

Les diré un secreto: yo olvido con suma facilidad, así que el no acordarme lleva consigo implícito el perdón por falta de memoria. La Iglesia, desgraciadamente, tiene que pedir perdón en algunas ocasiones y perdonar en todas. Los cristianos, que somos Iglesia  debemos andar por el mismo camino.

 

 

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

UNA BODA DE ALTURA

                                                      Málaga  22 de enero de 2018

 

       Este Papa no tiene remedio. Se ha empeñado en transmitirnos un cristianismo más sencillo, vivido y cercano a los demás y va a acabar por convencernos.

 

Entiendo, pero no comparto, que a los católicos apegados a las tradiciones y el continuismo, les rechinen a veces las meninges ante un romano pontífice que intente limpiar el montón de cachivaches que hemos incorporado a la Iglesia y que, en ocasiones, nos impiden ver a Dios. Esa radicalización (vuelta a las raíces) trastorna lo que “siempre se ha hecho”.

 

Las iglesias protestantes hace años que se dieron cuenta de todo esto y, pese a sus imperfecciones, que las tienen, han estado más atentas a los signos de los tiempos que las católicas. Guillermo Fesser, un tipo con mucho talento que conoce muy bien los Estados Unidos, hizo hace unos días un reportaje para una cadena de televisión española sobre los cultos de la multitud de iglesias protestantes que proliferan a lo largo y ancho del país norteamericano.

 

Aterrizó en una celebración realizada en un gran auditorio, caldeado y lleno de fieles a rebosar mientras en la calle se encontraban a ocho grados bajo cero. El pastor hablaba de la evolución de su trabajo en función de las necesidades de cada tiempo. Todo a lo grande, orquesta, sermón, cantantes, comida, descanso con anuncios publicitarios, amistad, buenos consejos y a compartir en comunidad. Nadie pedía nada a nadie. Tan solo su presencia y su participación.

 

No pretendo que nuestros templos se conviertan en casinos, auditorios o plazas de toros. Pero habría que cambiar el boato y la distancia por la sencillez y la cercanía. El yo por el nosotros y la intransigencia por la amabilidad. Me imagino a uno de nuestros prestes preguntando a unos novios a los que apenas conoce si se quieren casar sobre la marcha. A muchos les da un patatús.

 

Desde algunos miembros de la jerarquía eclesiástica, comenzando por el Papa Francisco, hasta muchos cristianos de a pie, sostenemos que mientras menos trabas pongamos y menos papeles pidamos se volverán a enriquecer nuestras comunidades. Ahora nos piden una especie de “limpieza de sangre” a los padrinos de un bautizo, hacen pasar a los niños por la confirmación antes de la comunión, cursos para todo, y se siguen cerrando muchas puertas a los separados o divorciados. A veces nos quedamos en la formación sin la convicción.

 

El Papa, en medio de un vuelo por Sudamérica ha ejercido de buen samaritano, no les ha pedido papeles ni cursos intensivos a una pareja que les pidió que les casara; tan solo les preguntó si se querían. Ocho años casados por lo civil y dos hijos lo certificaban. A su respuesta afirmativa los bendijo en nombre del Señor.

 

Otro gran ejemplo de un hombre que sigue los pasos de Jesús de Nazaret; un Papa que perdona y nos marca el camino de la felicidad: el amor, el perdón y la comprensión. Esta sí que ha sido una boda de altura. Una buena noticia para los que esperamos conseguir un cristianismo más cercano y menos ritualista.

 

 

    

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 18 de enero de 2018

SEMBRAR Y, A VECES, RECOGER

        Aquellos que tenemos “algunas” primaveras a nuestra espalda, estamos acostumbrados a no recoger los frutos de la mayoría de los servicios o trabajos que desempeñamos.

 

       Un grupo de psicólogos catalanes lo explican mucho mejor que yo en un artículo que ha llegado a mis manos: Podemos sembrar pero no podemos controlar la cosecha. El viento, la lluvia, las plagas, etc. pueden arruinarla a pesar de todos nuestros esfuerzos. Podemos iniciar un proyecto, salir de nuestra zona de comodidad y arriesgarnos a algún cambio pero nunca podemos garantizar el resultado”. 

 

       Hace cuarenta y siete años que participé en un Cursillo de Cristiandad. Esta experiencia me cautivó de tal forma que ha sido la motivación principal de mi vida espiritual y de compromiso con los demás. Desde primera hora me di cuenta que el peor enemigo de los Cursillos era la autocomplacencia y el “cursillismo”. Poner la meta en llenar muchos cursillos y aumentar el número de “cursillistas”. Siempre he dicho que la meta no es ser cursillista, sino ser cristianos.

 

En este empeño hemos trabajado por innovar el método y sembrar en los ambientes la semilla del cristianismo. Siempre que nos preguntan por los resultados del paso de 20.000 malagueños por esta experiencia, nuestra respuesta es la misma: “venimos a sembrar, no a recoger. Pero desde la capacidad de riesgo y el “salto al vacío de la fe”.

 

Los años nos han permitido, a veces, intuir que nuestro trabajo no ha sido en vano. Allá por Octubre de 1978 nos liamos la manta a la cabeza y pusimos en marcha el primer cursillo mixto para jóvenes de la Diócesis de Málaga. No teníamos demasiados permisos, pero contábamos con Don Ramón Buxarrais, entonces Obispo de Málaga, que daba paso a las iniciativas que le proponíamos; después llegaron los Cursillo de Matrimonios, tercera edad, mixtos, para emigrantes, etc.

 

De todos ellos recibimos referencias, casi siempre positivas, pero sobre todo a mí, personalmente, me suena a gloria aquél primer cursillo de jóvenes en Villa San Pedro. Un equipo de responsables formado por tres curas y nueve seglares nos encargamos de transmitir una forma de vivir al estilo de Cristo a cuarenta jóvenes de alrededor de menos de veinte años.

 

Trabajaron en la Iglesia y para la Iglesia, terminaron sus estudios y se incorporaron a la sociedad, el trabajo y la economía de Málaga. El sábado pasado nos volvimos a encontrar con muchos de ellos. Algunos de los del equipo se encuentran con el Padre. Alguno del resto de los integrantes no pudo acudir. Pero nos juntamos un par de docenas para compartir el pan, la sal y las vivencias.

 

Pudimos ver el resultado de la cosecha. Padres de familia, profesionales de todo tipo, alguna viuda, algún separado. Pero todos con el mismo sentimiento. Aquél encuentro cambió su vida. Han realizado lo que se pretendía. Vivir y transmitir el Evangelio a su alrededor. Desde el anonimato y el cristianismo de a pie. Eso es lo que se pretendía y muchas veces hemos perdido de vista.

El ser mayor a veces te permite recibir estos disfrutones. Dios se lo pague a Dios. Las fotos, como pueden ver son de dos momentos diferentes.

 

 

 

 

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CASCARRABIAS

11 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 11 de enero de 2018

CASCARRABIAS

    Se suele decir que el que tiene algún problema, defecto o dificultad, es el último que se entera. Hace falta que se lo diga un montón de personas para que caiga en la cuenta.

 

Me he ido al diccionario de la RAE para poder definir con propiedad que o quién es un cascarrabias. Ha salido una foto mía y me he enterado; respondo a la siguiente definición: “persona que fácilmente se enoja, riñe o demuestra enfado”. Por otro lado descubro que se trata de un “quisquilloso, irritable, irascible, gruñón, susceptible, excitable, pulguillas, aguafiestas, avinagrado, gruñón y malhumorado”.

 

Vaya tela. Me describe a la perfección. Y yo antes no era así. ¡Estoy hecho un cascarrabias! ¿Dónde se cura uno de esto? Pues como todas las “enfermedades”. En primer lugar reconocer que se padece el “síndrome del cascarrabias”. Es el primer paso para “mejorar”.

 

Si no lo reconoces, te cabreas y, encima, aumentas tu “enfermedad”. He pasado por esta crisis. Finalmente me he rendido a la evidencia; soy un cascarrabias. Internet habla de la enfermedad, pero no dice nada del tratamiento. Por eso, he recurrido a la medicina natural; paciencia, comprensión, ajo y agua. No hay otro. Recordar cuando todo nos parecía bien y lo felices que éramos y nos sentíamos.

 

Por todo esto, apelo a los miembros del “segmento de plata” que, supongo, están incursos en el mismo problema que yo. Primero: reconocer nuestro problema y segundo: ponerle un poco de buena voluntad. Seguiremos informando.

 

 

El discurso

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 4 de enero de 2018

EL DISCURSO

    Aquél padre de familia había crecido oyendo discursos programáticos cada final de año. Primero le hablaban de pantanos, luego de transición, más tarde de crisis y finalmente de separatismo.

Regidores nacionales, autonómicos, provinciales y locales, laicos y de la Iglesia le habían transmitido sus mejores deseos, la presunción de haberlo hecho muy bien y la firme promesa de que todo iba a ir mucho mejor.

 

Nuestro hombre se pensó: ¿por qué no voy yo a pronunciar mi discurso? ¿Y qué les digo yo a mi gente? Los reunió en fin de año; tiró de recursos y se fue tres mil años atrás; el Eclesiastés: “Dios hace más respetable al padre que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros… Hijo mío se constante en honrar a tu padre, no le abandones mientras vivas; aunque chochee, no le abochornes mientras vivas…

 

Le pareció antiguo y trasnochado. Adelantó en el tiempo mil años y se encontró con una carta de San Pablo: “Mujeres vivid bajo la autoridad de vuestros maridos. Maridos amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres, padres no exasperéis a vuestros hijos…”. Por declaraciones más suaves que estas te pueden meter en el talego por maltrato, abuso, extorsión, desprecio de sexo y edad, nocturnidad y alevosía. Nada, esto tampoco.

 

Tiró del corazón, cerró el cacumen y les dijo Perdonadme porque me habré equivocado en mucho, en casi todo. No ha sido mi intención. Me quiero dedicar por completo a vosotros. Pedidme lo que queráis. Incluso dinero. -Pá cuatro días…- Lo mío es vuestro. Permaneced unidos como hasta ahora. Eso os hará fuertes. Seguid alrededor de vuestra madre; la madre es el pilar firme de la familia. Hijos (que sois mis nietos) aprended de vuestros padres (que son mis hijos). La herencia que os puedo dejar es mi vida y mi forma de ser (a los hijos no los educamos, nos imitan) no es la mejor, pero tampoco ha sido mala. Este año nos falta alguno de los mayores, que se han ido con el padre, pero se han incorporado niños y cónyuges. A ver si el año que viene estamos los mismos o somos dos o tres más”.

 

    Este rollo parece que les gustó. Una de ellos cogió el relevo y les proclamó un discurso precioso lleno de frescura. Había llegado la nueva generación. El tipo de nuestra historia, aquél padre de familia, se sintió satisfecho. Había entregado el relevo. Una vez más el “segmento de plata” había sido útil. No es como el oro… pero funciona. Hay que adaptarse a los tiempos. Y a lo que nos viene, la familia virtual (ver dibujo).