LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 22 de junio de 2020 

 

NO TENGÁIS MIEDO

    Soy un tipo medroso. Tengo miedo al futuro, a la enfermedad y a la muerte.

    Supongo que me sucede lo mismo que a la mayoría de ustedes. Todos tenemos miedo al dolor y a lo desconocido. Los medios de comunicación tampoco nos ayudan demasiado.

En las lecturas de la Misa de hoy, el evangelista Mateo recoge la frase de Jesús a sus discípulos “no tengáis miedo”, la repite en dos ocasiones.

    Jesús nos dice a los hombres que valemos mucho. Que tan solo tengamos miedo a los que pueden matar el alma. Y ahí está el problema. Cuantos asesinatos se cometen cada día dejando morir de hambre a una parte de la humanidad mientras que algunos nadan en la abundancia. Cuantos asesinatos se cometen en la integridad de aquellos que caen en manos de los falsos profetas, los propagadores de noticias falsas, los vendedores de la honra propia o de los demás a cambio de una paga que no les da la felicidad.

Tenemos que tener miedo a ese enemigo solapado que nos acosa con el dinero, el poder o el prestigio. Ese sentimiento negativo que nos atosiga con un egoísmo que acrecienta nuestra mala leche.

La buena noticia de hoy, nunca mejor dicho, nace de la enseñanza de ese judío, nacido hace muchos años en un país pobre, que nos dejó su enseñanza y su forma de vivir. A Él y a su palabra no debemos tenerle miedo. Siempre está de parte de los que sufren. Siempre está a tu lado. Lo notes o no. Que se lo pregunten a los que han estado sin su familia en los hospitales padeciendo el Covid 19. De pronto alguien les cogía su mano desde el anonimato de la mascarilla. Eso es Dios.

 

                  

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 11 de junio de 2020

LA EDAD NO IMPORTA

   Aunque parezca mentira, tengo amigos que son más mayores que yo.

 

Siempre he procurado arrimarme y aprender de aquellos que tienen una edad más provecta que la mía. Ahora que me encuentro a finales de mi etapa como perteneciente al “segmento de plata”, sigo contando con el consejo, la sabiduría y la amistad de varios amigos pertenecientes al que yo denominaría como “segmento de platino”. Son tan sabios, que no han perdido su capacidad de aprender y su firme convicción de seguir transmitiendo su ciencia a través de todos los medios a su alcance. Ahora aprovechando las redes sociales.

 

Tengo la suerte de compartir amistad, fe y conversación con un hombre ilustrado que se encuentra ya en una edad avanzada. Se trata del Ilmo. Señor D. Francisco García Mota.  Pese a su diferencia de edad con este modesto plumilla (15 años), conservamos una vieja amistad que se inició (creo que el no se acordará) en un coloquio-tertulia sobre la Semana Santa en la vieja Peña Malaguista. Allí mantuvimos criterios diferentes… desde el respeto. Y hasta hoy. En estos tiempos, durante el verano, nos vemos algo más, durante el resto del año le mando lo que escribo y me contesta a veces.

 

Mi amigo Paco, todo un personaje de la Iglesia Malagueña, es sacerdote desde  1954, maestro de enseñanza primaria, licenciado en teología pastoral, prelado de honor de su Santidad, Monseñor, Canónigo de la S.I. Catedral, Doctor en Ciencias de la Educación, Profesor Jubilado de Teoría e Historia, de la Educación de la Universidad de Málaga, Profesor jubilado del Seminario, hijo predilecto de Cortes de la frontera, hijo adoptivo de Gaucín, Miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, Etc. Etc. Tiene una calle con su nombre en Málaga y una plaza en Gaucín.

Con ese curriculum se entretiene en escribir cada mañana, de madrugada, un pensamiento basado en su meditación personal. Unas pocas frases llenas de vida y de testimonio personal. Lo sube a Facebook y nos hace pensar a todos cuantos le seguimos.

Ole por él. Genio y figura. Me siento muy orgulloso de ser su amigo y discípulo.

 

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 25 de mayo de 2020      

COMUNICACIONES SOCIALES

Hoy se celebra la jornada mundial de las comunicaciones sociales. El Papa Francisco ha dedicado este año al tema de la narración.

 

    La comunicación periodística actual tiene muy poco que ver con el cultivo de la narración. Esta nace en el principio de los tiempos con la transmisión oral. Los ancianos de la tribu contaban sus recuerdos, conocimientos y experiencias al calor de la lumbre. Durante muchos años no pudo establecerse la comunicación por escrito. Los libros estaban al alcance de muy pocos. La mesa de camilla era el altar donde se oficiaban todas las narraciones. Hasta nuestros días.

Los medios de comunicación han acabado con la narración oral. Para colmo, a nadie le interesan las “batallitas” que queremos transmitirles los mayores. Sin embargo el Papa Francisco ha puesto el dedo en la llaga en su Mensaje de hoy. Francisco afirma que “en medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros.”

    Esto es lo que yo he pretendido a lo largo de mi vida. Cada semana. Transmitir buenas noticias. Primero en nuestro metro cuadrado, a los hijos, a los nietos; después a los amigos y conocidos; finalmente, por donde podamos y a quien podamos. Yo lo hago en la radio, Facebook, mi blog y mis contactos directos por correo electrónico.

La narrativa actual consiste en descubrir y magnificar los defectos del otro. Alentar la controversia y magnificar la mala leche. No me convence. Yo seguiré en mi empeño. Narraré cuanto bueno sucede a mi alrededor y procuraré avivar un recuerdo y rescatar nuestras sonrisas, que muchos se empeñan en que convirtamos en un rictus.

Mi buena noticia de hoy es que siguen existiendo excelentes narradores. Hay que buscarlos con lupa, pero están por ahí. Yo le recomiendo, a cuantos me quieran leer, que cuenten sus experiencias a cuantos les rodean. Permite transmitir esperanza y nos ayuda a rescatar buenas sensaciones cuando el mundo se empeñe en lo contrario.

 

 

BLANCO O NEGRO

13 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 13 de mayo de 2020

 

Blanco o negro

Nos movemos en el mundo de la dicotomía, del maniqueísmo, y del antagonismo.

 

    Estoy cansado de recibir mensajes de todo tipo a través de todos los medios, que aprovechan las difíciles circunstancias actuales para arrimar el ascua a su sardina política, magnificar los errores, ocultar los aciertos y criticar desaforadamente a aquellos que no compartan sus “verdades”.

 

Desde siempre la humanidad se ha dividido en dos grandes grupos: agricultores y ganaderos, pacíficos y guerreros, judíos y cristianos, creyentes y no creyentes, etc. Siempre con la descalificación y el desprecio hacia el otro.

 

La historia está llena de luchas de todo tipo entre ambas facciones. Guerras políticas, económicas, religiosas, raciales y culturales etc. De sometimiento de unos sobre otros. En nuestros tiempos seguimos igual. Izquierdas, derechas; progresistas, conservadores; norte, sur; ricos, pobres; nativos, inmigrantes; Barça, Madrid.

 

Los medios de comunicación, desgraciadamente, viven de esto. Propician las luchas intestinas y los antagonismos a escala individual y a escala grupal. Hay programas de televisión que pagan por recibir trapos sucios, de quien sea, para airearlos. Espacios “amables” y de divertimento -tales como los talent shows de cocina, música, deporte o costura- someten a los concursantes a tensiones que provocan la salida de lo peor de su carácter. Que decirles de los programas de convivencia (reality), eso ya son guerras abiertas. Los ideólogos políticos tiran de argumentarlo para envenenar las mentes de sus correligionarios.

 

Los cristianos no debemos entrar en ese juego. Hace tiempo que he renunciado a hacerme eco de los mensajes de algunos amigos de diversas ideologías a los que conozco a través de nuestra vinculación religiosa. Estos son totalmente partidistas, insultantes y descalificantes sobre todo aquello que no sea de su militancia. Jesús jamás hizo acepción de personas; no es de judíos ni de gentiles; ni de Pedro ni de Pablo.

 

Ayer recibí una llamada angustiosa de una vieja amiga, muy mayor y muy piadosa. Estaba atormentada porque alguien le había soplado que un sacerdote, famoso por su trabajo en pro de los desfavorecidos, estaba emitiendo proclamas de signo político. La tranquilicé. Los caminos del Señor van rectos, ni por la izquierda ni por la derecha. El cristiano va de frente y con los brazos abiertos. Como Cristo está en la cruz.

 

Creo que debemos intentar comprender a todos. El secreto está en la Y. Los “tuyos” y los “míos”. A veces se equivocan y a veces hacen las cosas bien. Quedémonos con lo bueno de cada uno. Así encontraremos el camino de la paz. Los aplausos de los balcones son ejemplo de ello. No hay buenos ni malos en lo absoluto. Entre el blanco y el negro existen muchos matices. Buscad “los blancos dientes del perro”.  (Podéis leer en Internet ese delicioso cuento de Tolstoi ahora que tenéis tiempo).

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 6 de mayo de 2020

 

El segmento de bronce

En estos días he descubierto la existencia del segmento de bronce.

 

          Durante los últimos quince años he defendido a capa y espada la existencia de un segmento de población bajo la denominación de “segmento de plata”. Este recoge aquellos jubilados que han cesado en su labor como obreros o profesionales de todo tipo, pero siguen con sus facultades lo suficientemente útiles que les permiten prestar un servicio a la sociedad. Gentes de oro pero que no cobran. Plata que presta el mismo servicio que el oro. Pero más barata.

 

Este maldito Covid 19 ha sacado a relucir, en mi caso o en el de muchos de mi edad, que hay un tercer segmento. Se trata del segmento de bronce. A él, pertenecemos aquellos a los que los sanitarios califican como “grupo de riesgo” en función de nuestra edad. Aquellos que hemos pasado de los 70 años. Seremos los últimos en poder salir a la calle y totalmente amedrentados. No nos dejan ver a nuestros nietos, como no sea por las imágenes virtuales. Podemos caminar (esa es otra, la falta de ejercicio nos ha dejado hechos unos zorros) solo un ratito. La sociedad nos ve como ovejas camino del matadero.

 

Solo nos queda la fe. La fe, la oración y trece TV, que nos da imágenes de eucaristías, rosarios y charlas estimulantes. Y películas, muchas películas del oeste. Tengo a John Wayne todas las tardes.

 

Los mayores hemos superado muchas etapas. Peor lo pasaron nuestros padres. Estamos más cerca de Dios que nunca. Lo vemos también en la calle. Los cristianos se están portando. Las cofradías están celebrando una Semana Santa triste que ha derivado en una gloriosa Resurrección. Los cofrades están dando la talla. Las dificultades sacan lo mejor del ser humano.

 

Sintiéndolo mucho seguiré hablando del Segmento de Plata, pero desde abajo, desde la perspectiva del cobre. El cobre también presta su servicio. Para conducir agua y luz, así como para  hacer peroles. El caso es servir.

 

UTOPÍA

29 f, 20

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de Abril de 2020

 

UTOPÍA

      Me dicen los que me conocen que me muevo en el mundo de la utopía.

 

     Dice la RAE en sus dos acepciones:

-Plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización.

  -Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.

       Pues llevan razón. Ese es mi mundo. Hace años que digo que la felicidad plena “se alcanza tres días después de muerto… y por la tarde”. Para mí la vida es pura utopía. Se basa en la búsqueda constante del seguimiento de los planes de Dios. Para mí y para los que me rodean. Todo eso dentro de un tipo como yo, que hace lo que no quiere y no hace lo que quiere.

El evangelio, el seguimiento de Jesús, es de difícil realización. No imposible. Es un plan, un proyecto, una doctrina y un sistema deseables, que a veces se intuye y casi nunca se alcanza.

Por eso me “imagino una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano”.

     El ser humano, cuando no deja de serlo, tiene un ideal que es el palo mayor que mueve su vida. El gran ideal es ser feliz y hacer felices a los que le rodean. En estos tiempos terribles, llenos de miedo y soledad, añoramos la posibilidad de dedicarnos más al prójimo y de perder menos tiempo con tonterías. En buscar lo que nos une y olvidar lo que nos separa. Si ahondamos un poco en nuestras ideas, nos gustaría volver a ser ese niño inocente que algún día fuimos. En vivir la utopía.

Cuando todos estos sentimientos se transforman en hechos, a nuestro alrededor se instaura el inicio del reino de Dios en la tierra que se alcanza plenamente “tres días después de muertos y por la tarde”.

     Viva la utopía.

 

ABRAZOS

22 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 22 de Abril de 2020

 

ABRAZOS

    Creo que lo que voy a llevar peor cuando salgamos del confinamiento, va a ser el no poder dar abrazos.

 

    Soy muy poco besucón, pero, sin embargo, soy un ferviente defensor del abrazo.

 

Esta inclinación mía nació a través de mis reiteradas visitas a la comunidad de Taizé, un remanso de paz cercano a Cluny, en la meseta central francesa. Allí vive una comunidad ecuménica fundada por Frere Roger después de la segunda guerra mundial. Ellos dedican todo su esfuerzo a buscar los puntos comunes y los mejores sentimientos de los seres humanos, sin acepción de credo, raza o género. Los miembros de esa comunidad y los miles de visitantes (la mayoría jóvenes) que asisten a sus celebraciones celebran encuentros semanales en los que contemplan la vida inspirándose en el Evangelio.

 

Se celebran diversos encuentros a lo largo del día. Siempre alrededor de la oración y la meditación. Frases cortas, música celestial y un ambiente muy propicio. Normalmente hay en la comunidad casi un ciento de frailes. Llevan unas túnicas blancas con unas mangas muy largas. No hay bancos ni reclinatorios. Bajo una carpa gigantesca los asistentes (y los frailes) se acomodan en el suelo como pueden.

 

Hasta su muerte, a manos de una perturbada que le apuñaló en medio de la oración, el Hermano Roger seguía el mismo ritual cuando entraba: Tocaba uno a uno a todos sus frailes y a cuantos niños se le acercaban.

 

Desde entonces, hace ya cuarenta años, me gusta pasar de los besos protocolarios al abrazo sentido. Necesito notar al amigo. Considero más reconfortante el abrazo limpio que el estrechar las manos de una forma impersonal.

 

Los niños son un ejemplo esclarecedor para nosotros. Habréis observado como, cuando los obligamos, besan con pocas ganas a la visita o al familiar que no les cae muy bien. Cuando de verdad quieren al otro, se abrazan como si no hubiera un mañana.

 

Los creyentes ansiamos el abrazo de Jesús. Y Jesús el nuestro. Tenemos la oportunidad de hacerlo con frecuencia. Podemos abrazar a Jesús en el pobre, el anciano, el enfermo, el amigo que sufre, los niños y los que te rodean.

 

Ahora nos van a prohibir abrazar. Pero no nos pueden impedir demostrar nuestros sentimientos a los demás por medio de esa sonrisa, esa escucha, ese abrazo virtual lleno de cariño y comprensión. Tenemos que aprender de Frere Roger que ya está con el Padre.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 15 de Abril de 2020

 

La piedra angular

    La piedra angular es aludida en diversas ocasiones tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento. Se refieren a Yahveh y a Jesucristo.

 

     Dice el diccionario, en una de sus acepciones, que piedra angular es: “la base o fundamento principal de algo”.

 

   En estos días en los que celebramos la Pascua, tenemos muy presente al Cristo Resucitado como piedra angular de la Iglesia y de nuestra fe. Pero hoy me gustaría reflexionar sobre una piedra angular más doméstica.

 

Con nosotros está constantemente. No la apreciamos ni valoramos. Sin embargo, en estos días, en los que todos estamos conviviendo más intensamente con nuestro interior, estamos cayendo en la necesidad que tenemos de olvidar nuestros antiguos “dioses”; de trocar nuestras jerarquías de valores.

 

El hombre viejo, el de antes del Covid-19, basaba sus aspiraciones en el dinero, el poder y el prestigio. En ese orden. Resumiendo: en el egoísmo. El hombre nuevo, el enclaustrado en su domicilio, el que tiene tiempo para reflexionar sobre lo divino y lo humano, cambia por completo sus pensamientos, actitudes y formas. Nos hemos vuelto más amables, más complacientes, más comprensivos, más dialogantes, queremos más al próximo y al prójimo. Valoramos y vivimos mucho más el AMOR. Con mayúsculas.

 

Llevo muchos años reflexionando sobre todo esto. Estos días más profundamente. Pertenezco orgullosamente al segmento de plata, lo que me hace más fácil olvidar el pasado, vivir el presente y dejar el futuro en las manos de Dios. En estas circunstancias he vuelto a valorar con más intensidad a la piedra angular de la familia: la madre. Digo la madre (y no la esposa) porque a nuestra provecta edad la esposa asume el papel de la madre que perdimos hace años, sin perder su papel de esposa, ni de madre de sus hijos, ni de abuela de sus nietos, ni –en mi caso- de hija de mi suegra que convive con nosotros.

 

La piedra angular –en este caso mi mujer, Ani- mantiene la sonrisa, la actitud de servicio, el apoyo en los momentos difíciles, la conversación tranquilizante, el WhastApp que provoca risas, la actuación en videos que provocan carcajadas. Ella nos mantiene alegres y aleja la tristeza de nuestro hogar.

 

Cada día valoro más –y os invito a que hagáis lo mismo- la labor de la piedra angular de nuestras casas. La esposa-madre. Ha estado ahí desde siempre. Lo que pasa es que, como la Virgen María pasa por el Evangelio, las madres están ahí, calladas, en las alegrías y en las penas. Están ahí siempre. Son nuestra piedra angular.

 

RESURRECCIÓN

12 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 13 de abril de 2020               

RESURRECCIÓN

    En la carta a los corintios nos dice San Pablo: Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe.

  

          Esto son lentejas. Si quieres las tomas y si no las dejas. Sí no somos capaces de asumir esta realidad todo nuestro cristianismo se nos viene abajo. Comprendí mejor este misterio el día que asumí que Cristo muere por nosotros y resucita en nosotros. La Semana Santa no tiene sentido sin un final glorioso. La Resurrección.

Cristo ha resucitado y vive en los que sufren. En los enfermos, los pobres, los presos, los emigrantes, los transeúntes, los marginados y todos aquellos que, a veces, miramos por encima del hombro. Cristo se hace presente en ti y en mí cuando asumimos nuestro papel de redentores de tanta miseria y sufrimiento. En aquellos que están dando su salud e incluso su vida en remediar los efectos del maldito virus que nos invade. Los sanitarios, los transportistas, los servidores del orden, los trabajadores de las tiendas de alimentación y los supermercados, los que están dejando el pellejo en la fabricación y la investigación de remedios para la pandemia, los padres y los maestros que hacen más llevaderos estos días a nuestros niños, los abuelos que sufrimos con paciencia la ausencia de los nuestros y que asumimos que seremos los últimos en volver a la normalidad, los voluntarios que se están multiplicando para atender dificultades, los cuidadores y los internos en las residencias de ancianos, los consagrados que se esfuerzan en hacernos presente al Señor en cada momento, Etc. CRISTO HA RESUCITADO EN NOSOTROS. En los hombres y las mujeres de buena voluntad. Aleluya.

El Papa nos decía en su celebración de la Pascua: coraggio, (fuerza). Él está con nosotros. Él está en nosotros en la oscuridad de nuestras noches. Él nos acompaña en el envío a comunicar a los que nos rodean que vivan la esperanza en un mundo mejor.

Esta es mi buena noticia de hoy. Esta es la mejor noticia que puedo comunicaros. CRISTO HA RESUCITADO EN TI Y EN MÍ.

 

Feliz Pascua de Resurrección. Aleluya.

 

LAS MONJAS

8 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 8 de Abril de 2020

 

Las monjas

    Se ha puesto de moda denostar la labor de las monjas y, a veces, acusarlas directamente de todas las maldades del pasado. Hoy quiero levantar una lanza en su defensa.

 

    Los que somos mayores hemos tenido la oportunidad de comprobar la eficacia de las monjas en el campo de la educación, la sanidad y, sobre todo, la oración. Seguro que habrá algún caso de una mala praxis de su vocación. De eso hace muchos años. Si nos acercamos a algún convento nos encontramos con unas mujeres abnegadas, trabajadoras y alegres que rezuman amor y cercanía.

 

Tuve la oportunidad de conocer bastante bien a las monjas del hospital Civil malacitano. Eran fenomenales en su trabajo. Cuando algún espabilado decidió su marcha de la comunidad del hospital, tuvieron que volver a contratar a muchas de ellas. Recuerdo especialmente a una que cariñosamente llamaban “sor drácula”. Era “la jefa” de la consulta donde se efectuaba la donación de sangre. Cada dos meses aparecíamos por allí varios amigos donantes y pudimos observar que aquello funcionaba como un reloj.

 

Por circunstancias que no vienen al caso he permanecido muchos fines de semana en Villa San Pedro. Aquella casa la regentan las Misioneras Cruzadas de la Iglesia. Cuatro o cinco monjas muy mayores que se ocupan de alimentar y cuidar a los grupos que acuden allí en busca de un retiro espiritual. Apenas son visibles. Pero me constan que se preocupan y rezan a fondo por todos los que por allí pasamos.

 

He dejado para el final a las que considero más cercanas. Son dos comunidades que viven en clausura. La primera se encuentra en San Fernando. Son las Carmelitas Descalzas. Hace muchos años que las conozco. Cuando pasamos por allí mi amigo Andrés y yo, les pedimos audiencia, Nos reciben alborozadas. Toda la comunidad presente en el locutorio por detrás de la reja. No se como, pero conocen nuestras familias, nuestras vidas y milagros. Una de ella se encarga de rezar por mí especialmente. Y lo noto. Claro que lo noto. Ellas sueñan que la Iglesia reconozca la santidad de una hermana que pasó por allí a lo largo del siglo XX: La hermana Cristina. Está en proceso de beatificación. Ayer recibí un poema de una monja de aquella casa. En el mismo ruega a la hermana Cristina que interceda por nosotros en esta pandemia.

 

Finalmente quiero tener hoy muy presente a mis monjas del Atabal. Ellas pertenecen a la orden del Cister. El monasterio cisterciense de la Encarnación que anteriormente se encontraba en el centro de Málaga, y que ahora se encuentra en la falda de un monte del Puerto de la Torre. Hace muchos años que comparto con ellas la Eucaristía, las penas y las alegrías. Ya forman parte de nuestras vidas. Desde el silencio, la oración y el trabajo están muy pendientes de todos nosotros.

 

La mayoría de los conventos de Málaga están ocupados por pequeñas comunidades. Sus monjas están muy mayores. No las debemos dejar solas. Una llamada telefónica. Un correo animándolas o simplemente una oración por ellas y con ellas serían muy convenientes. Paz y bien. (Capilla Atabal)