Aquarius

14 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 14 de junio de 2018

AQUARIUS

    Hoy habla todo el mundo de ese bendito barco que surca el Mediterráneo para librar del hambre o de la muerte a ese grupo de hermanos nuestros que solo han cometido el delito de nacer en un sitio lleno de pobreza.

 

    En un día en que el tema Lopetegui parece que va a hundir los cimientos de España -cuando apenas llevamos una decena de días con un nuevo gobierno- los brazos de los españoles, gracias a Dios, se alargan hacia ese grupo de hermanos que deambulaban por el Mediterráneo como la “falsa monea”. Los “avanzados y democráticos” países del Mare Nostrum miraban hacia otro lado y justificaban su actitud culpando a todo el mundo menos a su falta de solidaridad. ¿Qué hubieran hecho estos estados si se tratara de los náufragos de uno de los buques de lujo que surcan nuestras costas?

 

Los españoles, empezando por el gobierno, hemos dado la talla. De todas las creencias y comunidades surgen voces y gestos de acogida para esos pobres africanos redimidos hoy, entre otros, por la intervención de los medios. Sin ellos y la publicidad consiguiente, todavía andarían dando vueltas por el Mediterráneo como una especie de barco fantasma. ¡Hasta una cadena hotelera se ha ofrecido para dar empleo a una docena de ellos!

 

Espero que se siga el mismo procedimiento con el goteo diario de pateras que llegan a nuestras costas y que, de una vez por todas, se trabaje en el tema en su origen. Creo que si se mejora la vida en sus países africanos, con muchas posibilidades de desarrollo, si reciben la ayuda adecuada, no tendrán que abandonarlos de mala manera.

 

Así lo ha entendido un cura de nuestra Diócesis, Ramón Burgueño, que está trabajando, dentro de sus posibilidades, por hacer más feliz la vida de una parte de un pequeño pueblo de Costa de Marfil adonde está llevando escuelas, sanidad y los medios para subsistir y crecer por si mismos.

 

Creo que como siempre hay está la solución. “Muchos poquitos… hacen un muchito”. Un pueblo con futuro, es una patera menos que atender. Mientras, bienvenidos los trasladados por el Aquarius. Ojala encuentren aquí la paz y la tranquilidad que no tienen en sus países de origen. Lopetegui y Huertas han caído. El Aquarius sigue.

 

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SALVAR VIDAS

10 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                        11 de junio de 2018

 

SALVAR VIDAS

 

      La capacidad de servir del ser humano es infinita. Hasta después de muertos podemos ser útiles a los demás.

 

Me he sentido agradablemente sorprendido por la noticia, publicada en diversos medios, que recoge el apreciable ascenso del número de trasplantes realizados en Málaga, lo que me ha permitido considerarla como la BUENA NOTICIA DE HOY. Supongo que parte de ellos se realiza desde personas con buena salud que ceden parte de sus órganos a quien lo necesita, pero hoy quiero remarcar a los que después de fallecer siguen siendo útiles a los demás.

 

Allá por mediados de 1970 accedí por primera vez al banco de sangre del hospital civil para realizar mi primera donación. A lo largo de los años y mientras que mi edad me lo permitió, he ido a entregar mi bien preciado medio litrito, que era un bien preciado para algún enfermo. Al tener un grupo sanguíneo poco corriente (AB positivo), me llamaban especialmente cuando necesitaban sangre de mi grupo. Allí coincidía con varios que tenían las mismas características y llegamos a hacernos amigos para siempre entre ellos mi amigo Manolo Marfil q.e.p.d. Después me hice donante de médula y del resto de mi cuerpo, por si sirviera para algo. De la médula te excluyen con la edad.

 

Por eso entiendo la satisfacción que debemos tener los malagueños por este compromiso con la humanidad. Casi siempre los donantes lo son porque sus familiares así lo deciden, pero también podemos dejarlo dicho a nuestros deudos por si, desgraciadamente, fallecemos y aun servimos para algo. Hay un documento por ahí, que podemos llevar encima por si acaso.

 

Las familias de esos 62 donantes que han salvado vidas de enero a mayo de 2018 en nuestra provincia, se pueden y, estoy seguro que lo están, sentir contentos. La vida de su ser querido, o la suya propia, se ha prolongado dentro de otra persona que renace gracias a ellos. En el evangelio de San Juan se recogen estas palabras del propio Jesús: No hay amor más grande que dar la vida por los amigos».  Esta alternativa que nos permite ayudar a los demás hasta después de muertos, es otra expresión de amor.

 

Definitivamente lo de los donantes malagueños es una buena noticia.

 

    

                   

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 7 de junio de 2018

LA CONDICIÓN HUMANA

   

    Los seres humanos somos así. Necesitamos que alguien fallezca, sufra una desgracia o caiga defenestrado de su empleo para que hablemos de él (o de ella) de una forma positiva.

 

    Este pensamiento ha surgido en mi mente a consecuencia de la caída fulminante del gobierno como desenlace de una moción de censura basada en el compadreo y en el quítate tu para que me ponga yo; que seguiré haciendo lo mismo.

 

Los políticos y, consecuentemente, los gobiernos, actúan como los malos alumnos de los colegios. A principio de curso se toman muy en serio las clases, escuchan, trabajan con denuedo y lo hacen bastante bien. A partir de la segunda semana empiezan a racanear y a hacer de las suyas y terminan defraudando a todos.

 

Llevo varios días escuchando hablar bien de Rajoy a todo el mundo, periodistas incluidos. Ahora se le reconocen sus esfuerzos por sacar a España de la crisis y los aceptables resultados obtenidos con la recuperación del número de empleados y la mejora de la actividad económica en general. ¡A buenas horas, mangas verdes!

 

Ahora, ¡oh milagro!, se reconoce que los chorizos descubiertos en su partido, se hincharon de robar antes de que diera comienzo su legislatura. Se reconoce su trabajo denodado y su integridad, amén de su saber estar hasta el final. No ha dimitido porque no tenía sentimientos de culpabilidad y se ha ido con caballerosidad y muy dignamente. Mientras, alguno de sus predecesores sigue ratonando por lo “bajini” y esperando volver.

 

Esta es la condición humana. Siempre se habla bien del fallecido en su velatorio, aunque haya sido un desastre en vida. Se echa de menos a los responsables de cualquier actividad al poco tiempo de cesar en la misma. Ahora van a terminar por sacar a hombros al señor Rajoy los mismos que se han tirado telediarios completos poniéndolo de “chupa de dómine”.

 

No importa. Desde la ahora oposición comenzarán a propiciar la próxima alternativa de forma que, sucesivamente, lleguemos a odiarnos los unos a los otros de una manera desmesurada. País. Lo malo es que me dice la historia que esto ha pasado desde siempre, pero especialmente a lo largo de los últimos ochenta años.

 

Espero que los mayores, los del “segmento de plata”, pongamos un poco de cordura en nuestra conversación y no caigamos en radicalismos que no conducen a nada bueno. Los que van llegando creen que la solución se encuentra en pasar de Dios y en poner nuestra fe en los “salvadores de la patria”. Mal camino. Pero esta es la condición humana. Bienvenido el nuevo gobierno si es para bien.

 

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

VIVO… QUE YA ES MUCHO

Málaga 4 de junio de 2018

 

      Cuando algún familiar amigo o conocido utiliza para saludarme la frase retórica “como estás”, siempre respondo de la misma manera, totalmente consciente de lo que digo: “vivo… que ya es mucho”.

 

    Los mayores que somos sabedores de nuestra presencia en la primera fila de los aspirantes a “palmolive”, que a lo largo de nuestras conversaciones, hablamos de familiares, amigos y conocidos que ya se encuentran con el Padre y que “gozamos” de la presencia de las diversas dolamas que vamos padeciendo, nos preocupamos cada día de dar gracias a Dios por y para valorar nuestra permanencia en este mundo, dada las pocas ganas que tenemos de llegar al otro, aunque intuyamos que va a ser mejor.

 

En las familias grandes, como es el caso de la mía, siempre tenemos una celebración de algún tipo que nos permita disfrutar de algún momento feliz y nos de fuerzas para intentar llegar al próximo, con el mínimo de salud necesario. Este mes he tenido varios cumpleaños, una confirmación, una comunión, una graduación y una operación quirúrgica exitosa de un amigo.

 

Pero hoy me quiero referir como buena noticia el acto de graduación como bachiller (supongo que se dirá así) de mi nieto mayor Iván, celebrado en el salón de actos del colegio del que fui alumno hace ya más de sesenta años, donde han estudiado mis hijos y ahora lo hacen un montón de mis nietos.

 

Para los “puretas” todos los nietos son iguales. Pero, leñe, el primero es el primero. La sensación de ver crecer otra generación es única e irrepetible. El verlo convertido en un zangolotino de barba incipiente y a punto de incorporarse a la universidad es demasiado. Estas son las sensaciones que le mantienen a uno “vivo… de momento”.

 

Corren tiempos difíciles. El ver a casi un centenar de jóvenes en un botellón o chillando como posesos en un campo de futbol es corriente. El verlos abrazar a sus profesores que les han formado y acompañado durante quince años es definitivamente sublime. Escuchar sus proyectos de crear un mundo mejor y más solidario para el futuro es gratificante y esperanzador.

 

Como siempre me quedo con las ganas de intervenir en estos actos para hacerles ver lo orgulloso que me siento de ellos y su forma de vivir. Aprovecho esta columna para recrearme en esta buena noticia de hoy, que estoy seguro que también lo ha sido en casa de todos y cada uno de los graduados. Enhorabuena a Iván, a su padre y, porqué no, a su abuelo paterno, que soy yo. Sigo vivo… que ya es mucho.

 

 

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CUATRO VERDADES

31 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 31 de mayo de 2018

CUATRO VERDADES

    Cuando nos ponemos “farrucos”, en medio de una discusión, acabamos con la frase: “te voy (o le voy a decir) cuatro verdades”.

 

     Con esa decisión hemos puesto una pica en Flandes y nos consideramos en posesión de la verdad absoluta que amenazamos dejar caer sobre la cabeza del otro. Mientras escribo estos pensamientos, políticos de todas las facciones, en el Congreso, están esgrimiendo sus “verdades absolutas” que ponen a los demás de “chupa de domine” y olvidan por completo sus propios errores (u horrores).

 

       Personalmente, a medida que pasan los años, cada vez me atrevo menos a asegurar que voy o que vengo, que lo hago bien o que lo hago mal. Huyo de de ese maniqueísmo de buenos y malos que tanto daño me hacen. Los mayores nos movemos en la incertidumbre de lo mal que lo hemos hecho en el pasado, lo mal que lo hacemos ahora y lo que venga. Nos sentimos criticados en su día por la generación de la guerra y nos arrepentimos por lo realizado por los del baby-boom por mor de la crítica de las generaciones que nos han seguido, que nos achacan todos los males habidos y por haber. Mientras, tenemos la percepción de que cada vez lo hacen peor los dirigentes actuales.

 

Esta situación provoca en mí un sentido de la culpabilidad excesivo. Me hice periodista para recoger buenas noticias y estoy a punto de tirar la toalla porque me siento y siento a mi generación como fracasados que no han hecho una a derechas. Cada día encuentro menos motivos para escribir.

 

Por todo ello, vuelvo a cultivar mi pequeña verdad absoluta. No ser infiel a mi mismo ni a los demás. Intentar aceptar lo que Dios me manda cada día y no convertirme en un viejo gruñón y amargado. Espero que alguno de mi generación me secunde y fundemos el partido de los descabreados con esperanza. Así se lo pido a Dios cada día en medio de mi conato de desesperación.

 

San Agustín y Santo Tomás escribieron auténticos tratados sobre la verdad, pero en el fondo solo pudieron reseñar “cuatro verdades”. Como tú y como yo. Juntemos nuestras cuatro con las que aceptemos de los otros y, finalmente, tres días después de muertos y por la tarde, encontraremos la verdad.

 

LA FE

24 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 24 de mayo de 2018

LA FE

    Pienso que una de las situaciones más difíciles que pasamos los cristianos se produce cuando tenemos que dar razones de nuestra fe.

 

       Personalmente las paso canutas. Mis interlocutores sonríen con suficiencia al notar mi incapacidad de transmitir mis deseos de gozar de esa fe que poseen algunos de mis amigos e intuyo yo mismo. Finalmente, les hago ver la diferencia entre la fe y la certeza. La fe es un salto al vacío que hay que dar.

 

No desespero de alcanzar algún día esa verdad inquebrantable que me saque de la escasa fe con la que cuento. Pero me muevo en el campo de los que decimos que la fe es “la capacidad de aceptar las dudas”. Esto me permite moverme con cierta facilidad entre la religiosidad, las creencias y la fe.

 

El evangelio de San Marcos que proclamábamos el pasado lunes comentaba la petición de un padre a Jesús de la sanación de su hijo. En un momento de la conversación dice el padre: “Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos”, responde Jesús: “Si puedes, todo es posible para el que cree” inmediatamente el padre del chico exclamo: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe”.

 

    Jesús sana al chico. Pero sobre todo nos da una gran esperanza de que algún día tengamos esa fe que mueva montañas. Aunque sea en el último momento. “Tres días después de muerto y por la tarde” como me gusta decir a mis amigos. Tenemos que pedirla con fuerza.

 

De momento nos tenemos que conformar con esos brazos del Señor que son los médicos; cada día pasan por sus manos enfermos que salen curados, de la intervención de tantos hombres de buena fe que consiguen hacer más felices la vida de los que nos rodean.

 

Mi pequeña aportación al tema se basa en transmitirles la fuerza que me comunica la poca fe que poseo. Con eso… voy tirando.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 17 de mayo de 2018

LOS OTROS MALAGUEÑOS

    Málaga y sus habitantes están en los escaparates de los medios por todo el mundo. Malagueños famosos pueblan el espacio de la música, la canción, el cine y el teatro. De aquella ciudad de las cien tabernas hemos pasado a la ciudad de los casi cien museos y los muchos artistas.

Pero existe otro mundo en el que también estamos involucrados los malagueños. Un espacio que suena menos, pero que es lo suficientemente eficaz para ser motivo de este segmento de hoy.

 

El mundo entero está consternado por los asesinatos de cristianos en Etiopía, Nigeria, República Centroafricana, Indonesia, etc. Mientras un montón de malagueños anónimos siguen dando su vida y poniendo en marcha escuelas, consultorios médicos, explotaciones agrícolas, pozos, viviendas dignas, etc., en estos países donde se producen persecuciones de todo tipo. Todo ello como expresión de su compromiso cristiano.

 

Pocas veces hablamos de esa parroquia malagueña que sigue viva en Caicara del Orinoco, en el país venezolano, de esos “locos” que están trabajando por los niños de Costa de Marfil o llevando alimentos infantiles a Burkina Faso. El otro día viendo un viejo programa de españoles por el mundo me encontré con una vieja (aunque joven de edad) amiga, Pilar Méndez, que andaba por el Chad de la mano de los Misioneros de la Esperanza malagueños. (Mies).

 

Estos son la avanzadilla de aquellos que nos sentimos responsables de seguir el precepto de predicar el evangelio a todas las gentes. Unos lo hacemos en nuestro metro cuadrado y otros, más libres y más valientes lo hacen en terrenos más difíciles. Nosotros, los del segmento de plata, que ya no tenemos que mantener ningún status, dado que estamos de vuelta de casi todo, podemos seguir el ejemplo de estos valientes y hablar de Dios y de sus cosas con o sin motivo.

 

Por lo menos recemos porque aquellos que son valientes para proclamar el Evangelio, nos sirvan de testimonio a los que somos más medrosos, que imitemos la vivencia de unos apóstoles que siguen siendo perseguidos por amar a los demás. Ánimo. Se puede. Aunque sea en la corta distancia. Y si somos perseguidos… buena señal.

 

 

 

JAMÓN

10 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 10 de mayo de 2018

JAMÓN

    Decían en tiempos de mi infancia que “cuando el pobre come jamón, o esta malo el pobre o está malo el jamón”.

Hoy ya no pasa esto. Sucede de forma similar a como prometía el NODO: el mundo entero al alcance de los españoles, que llevándolo a nuestro terreno nos diría: el jamón español está al alcance de todos los españoles.

 

Esta idea viene a mi mente sostenida por el regalo de una sustanciosa cantidad de jamón, cortado en finas lonchas, de un alma caritativa a una institución en la que colaboro como voluntario. Cada día, al prepararle la tostada con aceite matutina, uno de los acogidos me preguntaba que donde estaba el jamón. Yo le contestaba indefectiblemente que teníamos al cerdo atrincherado en la despensa y no se dejaba cortar la pata. El día en que recibimos el taco de jamón este hombre se “jartó”.

 

Mi trabajo en la periferia está lleno de anécdotas, en su gran mayoría agradables. De encuentro con personas que han tenido peor suerte que nosotros y dependen un poco de nuestra ayuda. Una anciana de aspecto (tiene tres años menos que yo), que cada mañana me ilumina con dos sonoros besos y un olor maravillosa a mujer cuidada. El otro que le da vergüenza saludarte por la calle pensando que nos va a molestar. El tipo grande con la edad de alguno de mis hijos y que se encuentra solo y fuera de su país. El musulmán que realiza escrupulosamente sus rezos cada día y que se aparta del “galufo”.

 

Una bendición de Dios. Ellos creen que les hacemos un favor. No se dan cuenta de que el gran favor nos lo hacen ellos a nosotros. Cuando salen cada mañana a la calle les despido con un “que tengas suerte”. A partir de ese momento su lucha se basa en sobrevivir durante dieciséis horas. Y nosotros peleándonos por el dinero, el poder o el prestigio.

 

Hoy he llevado a uno en mi coche a realizar una gestión. Su problema: tener un domicilio donde empadronarse y poder recibir una paga no contributiva. Estado: separado y solo en el mundo. Edad: sesenta y cinco años. Le podía pasar a cualquiera de nosotros.

 

Que os puedo pedir. Por lo menos… que los respetéis. Los miréis sin miedo y, por lo menos, dadles una sonrisa. Con vosotros está y no le conocéis. Y jamón para todos.

 

                               

Otro invento

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La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

OTRO INVENTO

                                                      Málaga  7 de mayo de 2018

 

A los políticos les pasa como a ciertas cadenas de televisión de cuyo nombre no quiero acordarme; cuando se les acaba un escándalo… lo buscan, lo pagan o se lo inventan. Es decir, cuando el diablo no tiene nada que hacer… amarra las moscas por el rabo.

     Un partido político reticente, complaciente, medianamente inteligente, persistente, pero desgraciadamente, poco emergente y otros “entes” por el estilo, ha puesto en marcha una campaña para incluir la eutanasia en los “servicios” de la seguridad social por Real Decreto.

Dada mi avanzada edad –y que siempre me he relacionado con personas más mayores que yo- estoy rodeado de buenos amigos que están en la quinta juventud. Esto trae consigo enfermedades y dolamas de todos los tipos. Desde cánceres avanzados, perdida de la visión, Alzheimer, inmovilidad crónica, problemas renales, etc. Y sobre todo la peor enfermedad de todas: tener el carnet de identidad antiguo. Fechas de nacimiento de la primera mitad del siglo XX.

De vez en cuando nos reunimos. Ayer celebramos una comida para celebrar los ochenta y tantos años y tres días de uno de ellos. Un valiente jubilado de la banca que ha aprovechado su última y grave enfermedad, para escribir un relato excelentemente redactado y documentado. El “ojomeneado” me decía al final del almuerzo y la segunda botella de Rioja (ojo, éramos diez), que si valía la pena el haber luchado con la parca. Mi respuesta fue inmediata; si la hubiera palmado no tendríamos la oportunidad de comernos los riñones y el chivo que nos estábamos ventilando.

Algunos se han empeñado en acortarle la existencia a aquellos que cometen el delito de envejecer. A veces con sufrimiento propio y de los que les rodean. Se comienza por mandarles a una residencia “comodísima” que es “lo mejor” para ellos. O si no, se les abandona en un hospital o en la soledad de una vivienda vacía de amor. En estas circunstancias se pierden las ganas de vivir. Un caldo de cultivo para la eutanasia.

Lo importante es llenar de motivos para vivir a aquellos que se les está agotando. Un motivo para celebrar el amanecer de cada día. En una palabra, para olvidar el pasado, dejar el futuro en las manos de Dios y, sobre todo, vivir el presente. Nuestra misión de cada día es dar sentido y calidad, dentro de lo posible, a los mayores. Aparte de darles años de vida, mejorar la calidad de la misma. Y cuando toque… dejarlos morir en paz. Sin prisas. Una muerte digna.

 Mi buena noticia de hoy me la transmiten esos seis mayores de ochenta años, que en ese almuerzo del viernes, rejuvenecieron al volver a vivir sus recuerdos compartidos. Tiraron de su gran patrimonio. Una vida llena y plena. Para ellos, y para todos nosotros, cada día de la vida es una buena noticia. Eutanasia… ¡anda ya!

 

 

TRES EJEMPLOS

3 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 3 de mayo de 2018

TRES EJEMPLOS

    Esta semana me he sentido orgulloso del mundo que nos rodea. En especial de aquellos que han entendido el mensaje cristiano.

El primer ejemplo al que me refiero nos llega de la rubia Albión. Un joven matrimonio inglés ha estado luchando por mantener la vida de su bebé, condenado a morir a plazo fijo mediante el sistema de desenchufarlo de la maquina que le mantenía en este mundo por “real decreto”. Pese a los esfuerzos, en primer lugar de sus padres, del Papa Francisco y el hospital del Niño Jesús romano en segundo y finalmente de las autoridades italianas que también se han volcado hasta el punto de concederle la nacionalidad italiana. Desgraciadamente el niño ha fallecido. Con el amor de sus padres y de todos cuantos nos hemos sensibilizado con la noticia.

El segundo lo propicia la valiente postura de las Carmelitas Descalzas de Hondarribia con referencia al tema “manada”. Tengo la suerte de contar con la amistad de Carmelitas de dos conventos distintos. Pese a vivir en clausura están al tanto de cuanto pasa en el mundo, rezan por todos nosotros y son bastante más solidarias que aquellos medios de difusión, abogados, juristas, y “opinadores” en particular que cada día discuten el tema. Temo que al final, dando el bombo que le están dando, acabaran poniéndole el nombre de “la manada” a una glorieta de cualquier pueblo, o por el contrario serán linchados por alguna de las manifestaciones que se realizan cada día. El caso es que llenan las televisiones de “contenido”.

El tercero me lo ha proporcionado un futbolista del Real Madrid (quién me lo diría, a mí que soy del Barça). Ese portero llamado Keylor Navas, costarricense y extraordinario deportista, antes de dar comienzo a cada encuentro se arrodilla y tiene unos momentos de oración. Después, cuando se le pregunta, contesta que sus éxitos se los agradece a Dios que le da salud y talento para desempeñar su oficio. Anoche escuché a su madre que inmediatamente declaró su relación total con Dios.

En estos tiempos en los que muchos cristianos se arrepienten o se recatan de manifestarse como tales, me admira la intervención de estos tres grupos de personas, de distintos estamentos, que no se recatan en manifestar su fe y ser responsables de la misma.