SANTA BÁRBARA

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net   Málaga 17 de enero de 2019

SANTA BÁRBARA

     

  “Todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena”.

Parece ser que este refrán tiene su origen en una Santa del siglo III con una historia de rayos y truenos, muy de la época, que fue adoptada como patrona por los artilleros, hasta el punto de llamar al pañol donde guardan los explosivos: “la santabárbara”.

 

Hay otro refrán que dice: “a Dios rogando y con el mazo dando”, que no necesita traducción: reza y trabaja. Cierto día escuche una frase que me cierra la idea que quiero desarrollar: “Agotar los medios humanos como si no existieran los divinos y confiar en los medios divinos como si no hubieran los humanos”.

 

Toda esta retahíla viene a colación del paso por el quirófano, por dos veces en estos días, de un gran amigo mío. Él es uno de mis padres en la fe. De su mano he conocido el cristianismo cercano y solidario, activo y comprometido. Con él he participado en aventuras apostólicas que nos trajeron problemas y satisfacciones.

 

Mi amigo se ha peleado con muchas instituciones de todo tipo. Esa actitud le ha convertido en una especie de “foxterrier” humano; que ladra mucho, pero no quiere hacer daño a nadie. Un cordero con aspecto feroz.

 

Días atrás, y ante su última intervención, nos pidió a los “creyentes y a los no creyentes” que rezáramos por él. Cosa que hemos hecho muy gustosamente. Y con un resultado espléndido. Entre los facultativos y la Virgen del Carmen de su devoción, le han sacado adelante.

 

Enhorabuena hermano. No se puede renunciar a la leche que mamamos. Ni a nuestra medalla, ni a ese Cristo crucificado ante el que hemos consumido muchas horas.

 

Que Dios te siga bendiciendo con tu talento y tu oración profunda. Te lo mereces porque te lo has ganado. Ahora nos ponemos a orar por Julen, ese chiquillo que ha caído en el pozo de Totalán. Pero apretando a todos los medios humanos para que lo encuentren y lo saquen. Estamos con ellos.

 

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ILUSIÓN

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES               m.montescleries@telefonica.net

Málaga 7 de enero de 2019

ILUSIÓN

Se han empeñado en amargarnos la vida. Les sigue interesando más el tener que el ser.

    Hay muchos cenizos a los que les molesta todo lo que huela a cristianismo. Se afanan en cargarse la Semana Santa, la Navidad, los belenes y ahora, la han tomado con los Reyes Magos… y con los otros.

Lo han intentado suplantar con el tipo de las barbas que vuela en trineo y se bebe hasta los floreros. Los sacan en medio de cabalgatas llenas de seres extraños vestidos de cosas raras, bichos voladores que asustan a los niños y bailarinas diversas vestidas de Pedroche en fin de año. Lo de Madrid se pasa un montón. La cabalgata de Málaga ha sido este año una maravilla como espectáculo; lujosa, bien organizada… pero a mi entender con demasiada dedicación a la fantasía de todo tipo que, a veces, nos hace perder de vista lo esencial.

Añoro aquellas cabalgatas pobres, pero honradas, de mis años de infancia. Cuatro bateas con los Reyes Magos y el portal de Belén. Media docena de vespas de correos y un seiscientos con un megáfono proclamando la llegada de sus Majestades de Oriente. Caramelazos de menta y paraguas panza arriba.

En algunas familias aun se mantiene la ilusión. Aquella que nos hacía esperar con ansiedad la llegada de los reyes y sus regalos. Yo he visto entrar alguno por mi ventana a los seis años. Te traían una pelota de goma, un fort comanche y las cosas del colegio. O una pepona, dos vestiditos, cromos y… las cosas del colegio: un estuche (plumier) de dos pisos con lápices alpino, una goma milán y un lápiz tinta que te ponía negra la boca. A lo largo de mi vida he visto como un matrimonio de mayores -Pepe Jiménez y Carmina- se tiraban todo el otoño buscando, consultando a todos y preparando su regalo de Reyes.

Mi buena noticia de hoy es que en mi casa seguimos manteniendo la tradición. Los Reyes Magos de Oriente siguen dejando regalos para todos. Por las esquinas se han ido escondiendo misteriosos paquetes que son aportados por los pajes de los reyes adultos. Esa mañana todos aparecen por casa. Nos juntamos unos cuarenta para realizar la ceremonia de entrega y apertura de los regalos. Un salón lleno. Una caja de pilas nuevas por si acaso. Unos cuantos roscones de Reyes con y sin nata. Chocolate y felicidad a gogó. Que no nos falte nunca. Amén.

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES               m.montescleries@telefonica.net

Málaga 24 de diciembre de 2018

ESTA NOCHE ES NOCHEBUENA

      “Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad…”

    “Saca la bota María que me voy a emborrachar”. Así cantaba la segunda estrofa del viejo villancico nacido del pueblo sencillo. Hoy ya no circulan las botas de vino; ni tampoco las personas políticamente correctas cantan villancicos.

Hace unos días en un programa, que presume de “progre”, dirigido por Buenafuente, un público “modelno” reía las payasadas del susodicho Andreu referentes a la Navidad. El, por otra parte, excelente comunicador, leía con soltura en el telepronter el discurso que le habían preparado sus guionistas.

En un momento de su perorata, el Señor Buenafuente se carcajeó de aquellos que nos gusta que los adornos callejeros se basen en la fuente de todo: el nacimiento de Jesús. Decía en su alocución que ya se ve claramente por los signos externos que es Navidad; que sobran las referencias cristianas en el mismo; que es suficiente con que se vea regalos, luces, aglomeración de público; pero no decía el porqué de su petición: quieren quitar la esencia de la Navidad.

Su tesis fue después complementada con las opiniones de una periodista de solera: Nieves Concostrina, que redondeó la noche no dejando títere con cabeza. Se cargó de un plumazo a todas las dinastías reales y puso a los Papas de “aquella manera”. Generalizando… que es gerundio.

Aunque a algunos les fastidia, seguimos celebrando la llegada a este mundo del Hijo de Dios y eso lo entienden perfectamente los niños y aquellos, creyentes o no, que reconocemos la evidencia de una forma de vivir el amor, la familia, la amistad y la buena voluntad. Tenemos un Papa –Francisco- que es un ejemplo para todos nosotros de cordura, fe y bien hacer. Del cual me siento muy orgulloso. Con permiso de la señora Concostrina.

Así que les transmito de nuevo mi buena noticia de hoy: “Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad… lo pasaremos muy bien, sin llegar a emborrachar”  (Perdón por la birria de ripio).     

                                   

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net Málaga

20 de diciembre de 2018

          

UN TEMPLO EN NUEVA YORK

     

     Aquel día recibí un ejemplo que no olvidaré jamás.

 

La primera vez que me sorprendí en un templo parroquial me sucedió en un viaje apostólico a Suiza. Nos desplazamos a la ciudad de Thun, cercana a Interlaken. El misionero español, Ángel García del Valle, que nos había facilitado el encuentro con los emigrantes hispanos, nos presentó al Párroco. Este solo hablaba alemán, pero nos entendimos con el sacristán que era italiano.

Nos abrieron las puertas de toda la parroquia y nos alojaron en el refugio anti-atómico que tenían en los sótanos. Dicho refugio estaba perfectamente habilitado para vivir en él, con todo tipo de servicios, hasta un quirófano. Allí dormíamos, pero cocinábamos en un local dentro de la parroquia donde había un teatro, un restaurante, una guardería y un gran salón de actos. Una maravilla.

Toda esta instalación quedó en mantillas ante la parroquia, llena de irlandeses, en la que hace varios años, acudí a celebrar la eucaristía dominical en un templo ubicado al norte de Manhattan. Me encontré con un altar en el que esperaba un grupo de cuerda, unos cantantes y un celebrante que, al descubrirme en la primera fila, y al observar mi presencia, se me acerco para ofrecerse y preguntar el porqué de mi estancia allí. Le informé adecuadamente y, después de la comunión, me presentó al resto de sus feligreses haciéndome subir al altar.

Al terminar la celebración me enseñó el resto de la parroquia en cuyos bajos se ubicaba una discoteca juvenil en la que sonaba rock a todo trapo. Me invitó a un café antes de despedirme y me volví a mi hotel con una sana envidia pensando que así debían ser todas nuestras parroquias; acogedoras, serviciales, cercanas y abiertas a los jóvenes y sus actividades lúdicas.

Tan solo me conformaría con la presencia en las parroquias malagueñas de un pequeño equipo de acogida que permita a los visitantes no habituales, o los necesitados de algún servicio, el no sentirse como gallinas en corral ajeno, ni desamparados.

Creo que ahí tenemos un servicio que realizar los mayores. Presentarnos con media hora de adelanto a las celebraciones, y poder realizar estas funciones coordinados por el equipo parroquial.

Feliz Navidad para todos.

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net Málaga 13 de diciembre de 2018

          

La navidad de los sesenta

     

Es saludable recordar viejos tiempos

    Días pasados fui invitado por un amigo periodista a la preparación de un programa de radio dedicado a la Navidad. Supongo que, dada mi provecta edad, apeló a mis recuerdos de aquellos años sesenta y setenta del ¡siglo pasado!, que se pierden en la inmensidad de los tiempos prehistóricos y desconocidos por los menos mayores.

Me preguntaba por mi entorno de la época. Yo le hablaba de la tómbola en la Plaza de la Constitución, los puestos en “tenguerengue” instalados en la calle Compañía, Cisneros y Especerías, de aquellos “caballos a dos pesetas” con las orejas de cartón, que se caían al primer contacto con la lluvia; de los motoristas de lata, con una cuerda que se estropeaba a las primeras de cambio; de las peponas con una cara rubicunda; de los “tratos” para la compra del pavo vivo en la Plaza de Félix Sáenz; del Teatro Chino en el Pasillo de Santo Domingo y de tantas otras vivencias que los niños de entonces –sin tele ni plays- experimentábamos en la calle.

Le hablaba del olor de la cocina familiar, donde bajo la dirección de la abuela Encarna, se preparaba y se freía la masa de los borrachuelos, con un olor a anís y matalahúva que te impregnaba para todas las Navidades. Del pollo que guisaba mi madre para el día de Navidad, con unas muslos más fuertes que los de Messi. Entonces se celebraba de forma decreciente la nochebuena y los tres días de “pascuas”, porque hasta San Antón… pascuas son. Supongo que era pascua hasta que se agotaban los borrachuelos, los mantecados y el cerete de higos que quedaba en la reserva.

Recuerdo de los niños de San Idelfonso con la cantinela “diez mil pesetas”… y los aguinaldos. ¡Ay que buenos aguinaldos (“aguilando” decíamos entonces) de abuelos, padres tíos y cuantos se nos pusieran a tiro! Nos surtía de pecunio para ir a los programas dobles del Avenida o el Capitol. Para comprarnos un merengue extraordinario en el quiosquillo de Puerta Nueva o para comprar el sillín de la bici que nos habían “mangao” en la parcela mientras jugábamos al futbol.

Tiempos maravillosos de villancicos y pastorales, de comidas extraordinarias en la que aparecía el vino de rioja y la botella del Gaitero, de la presencia de padres y abuelos que ya no están con nosotros. La voz de Doña Concha Piquer hablando de una Navidad en Nueva York o de Antonio Machín cantado a la Navidad.

En fin, tiempos para recordar y para convivir con el presente. Para reivindicar unas fiestas que nos hacían mejores personas y que hoy, desgraciadamente, son para consumir y para renegar de lo único que es gratis total.

Apelo una vez más a que tiremos de aquello que nos hizo felices y lo pongamos en práctica en nuestro campo de influencia, en nuestro metro cuadrado. Así nuestros nietos podrán contar en su día como sonaba la Calle Larios iluminada y como se ponían de comer, de reír y de amar allá por la Navidad del 2018.

 

 

Tómbola “vintage”. Foto de Archivocti uma.es

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net Málaga 6 de diciembre de 2018

          

            ESTAD DESPIERTOS

     

     Este es un cartel que no he visto en un “after” precisamente.

 

     Me lo he encontrado en una residencia de mayores. En el Buen Samaritano; una residencia asistida que se encuentra en Churriana y es regentada por Caritas. En ella hay más de medio centenar de plazas, de ellas, una docena esta ocupada por sacerdotes mayores que lo necesitan.

Algunos miércoles acudo a compartir la Eucaristía con ellos. Es precioso, pero doloroso, el ver a personas de una gran categoría intelectual, humana y religiosa, sometidos a la esclavitud de un bastón, un carrito o el bracete de alguna auxiliar que los traslada con mimo.

Cuando uno acude a uno de estos centros, espera encontrarse con un grupo de ancianos achacosos que se encuentran en las últimas. No es cierto. Cantan con brío y celebran la Eucaristía con fervor e intensidad. El que tuvo… retuvo.

En un lado del altar me he encontrado con un cartel que recoge la cita de San Lucas en su capítulo 21, 36-37 “Estad despiertos… ante las cosas que van a suceder”.

Queridos lectores. Muchos mayores están más despiertos de lo que parece aunque simulen estar soñolientos. Viven en otra dimensión. En las de sus recuerdos.

Por eso les haré caso. Permaneceré despierto. Haciendo poco caso a los telediarios y a las promesas interesadas. Más pendiente de mí y de los que me rodean. Despiertos en pleno Adviento. Esperando su Venida.

 

 

 

 

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YA EMPEZAMOS

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES m.montescleries@telefonica.net    Málaga 26 de noviembre de 2018

¡YA EMPEZAMOS!

     Cuando llega la Navidad, los tontos crecen más que las setas en otoño.

Al inicio del mes de diciembre las ciudades de la mayor parte del mundo se convierten en ascuas de luz para celebrar la Navidad. Este pistoletazo de salida anima a manifestarse a los amargados que viven de proclamar lo que les molesta. En este grupo podemos integrar a los que odian la familia, la religión, la tradición o los buenos sentimientos.

Por otra parte se encuentran los que quieren arrimar el ascua a su sardina. Quieren nadar sin mojarse. Buscan su acomodo popular sacando de la verdad una gran parte, lo que califica a sus realizaciones de gran mentira. Quieren adaptar las costumbres cristianas a sus sentimientos partidistas. ¡Son tantos y tan tontos!

Llevamos años contemplando como desde algunas instituciones o personas se pretende crear una Navidad sin Dios. Convertir unas fiestas navideñas en un  homenaje al consumo y al postureo. Por eso protestan la presencia de signos cristianos en la iluminación. Hacen “inventos” tales como la plaza llena de bolas y vacía de sentimiento catalana. Procuran sacar cabalgatas de reyes laicos. (Acabarán con la presencia de presidentes de la republica o de la comunidad que llevan sus presentes al último salvador de la patria).

Me han pedido que prepare un programa de radio sobre la Navidad. He tenido que empezar por recurrir a las “Antigüedades Judías” del historiador romano Flavio Josefo, que ratifican la presencia de Jesús en tiempo y en espacio, hablar de experiencias personales y comunitarias, tradiciones populares y, finalmente, resaltar la presencia del niño Jesús en el corazón de los hombres de buena voluntad.

Así, que sintiéndolo mucho por aquellos amargados que “sufren” la Navidad, me apresto a vivir el Nacimiento de Jesús dentro de mi casa y en mi familia. Por otra parte seguiré deseando lo mejor para todos en estos días en los cuales se arranca del corazón los mejores sentimientos.

Mi buena noticia de hoy,  no puede ser otra que constatar que ha comenzado el tiempo de espera (Adviento). En menos de cuatro semanas nuestros belenes recogerán la llegada del Salvador. Bienvenido sea.

 

 

Papeleo

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 29 de noviembre de 2018

PAPELEO

   Cuando se abandona la vida activa, se rompe (o eso creía yo) con la burocracia.

 

Pero por desgracia, esa espada de Damocles sigue pendiendo sobre nuestras cabezas cada vez que tenemos que solucionar algún tema. En estos días los papeles me persiguen y acosan de forma que me han hecho perder el oremus.

Como tantos otros “jubiletas” dedico la mayor parte de mi tiempo a ayudar en asociaciones benéficas y ONGs. Esta actividad me obliga a representar alguna de ellas ante la administración y las entidades bancarias. La representatividad tiene sus defectos y casi ninguna de las virtudes que parece que se derivan de una presidencia.

Uno está (estaba) acostumbrado a la burocracia. En esto, como en tantas otras cosas, los pertenecientes al “segmento de plata” nos hemos quedado un tanto atrasados. Estábamos preparados para guardar una larga cola, perder una mañana y, finalmente, conseguir completar los documentos requeridos a los que siempre le faltaba una póliza. En los bancos la negociación se trataba ante una ventanilla donde un señor, con cara de pocos amigos, ponía cara de sacar el dinero de su propio bolsillo cuando nos lo tenía que entregar.

Hoy todo funciona de otra manera, en el banco nos recibe un cajero automático con unas larguísimas instrucciones y cuando se te cierran todos las posibilidades de solucionar tu consulta, te atiende una amable trabajadora de la banca, que no maneja dinero, y que termina por volverte a enviar al cajero automático.

En las oficinas de la administración (ministerios, hacienda o entidades locales) la cosa se complica. Hoy hay que hacer todo por Internet; la petición de cualquier documento debe de ir acompañada de la consiguiente firma electrónica que hay que conseguir tras una petición de cita en otra maquina. Dicha firma electrónica caduca antes que algunos yogures y te deja en precario hasta que se renueve.

Entonces necesitas ser identificado como presidente ante quien te lo requiera. Eso precisa un documento expedido por la junta directiva en la que se ratifica en el cargo. (Ese certificado, como es natural, caduca apenas respires varias veces).

Volviendo a lo nuestro. Queridos amigos “mayores”. Poneos a estudiar informática y a manejar ordenadores casi tan bien como lo hacen vuestros nietos. Hoy se hace todo por medio de las redes de todo tipo. Por cierto, también aprended inglés a nivel de vendedor de hamacas en la playa. No es amenaza, pero si no hacéis lo del inglés y la informática, os convertiréis en unos analfabetos potenciales y tendréis que acogeros a una dependencia “comunicativa” que os hará volver a ser como niños (de nuestra época, los de ahora saben inglés y cibernética).

Menos mal que todavía permanece en estos lugares de información y gestión a los que acudimos, una buena gente que se apiada de ti y te hace de bastón ante lo desconocido. Ánimo y a los ordenadores.

Por cierto, he conocido que una aplicación informática te indica inmediatamente el lugar y el sacerdote más cercano que te pueda escuchar en confesión. Así que acabaremos solicitando una cita para reconciliarnos por Internet. Tiempos modernos.

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 22 de noviembre de 2018

                       EL aula Pablo VI

    El pasado domingo día 18 el Papa invitó a comer a 3.000 pobres en el Vaticano.

 

El aula Pablo VI acogió a estos indigentes, que habitualmente circulan por la ciudad de Roma, como colofón a una serie de actos dedicados a los necesitados. Asimismo que se ha colocado un hospital de campaña en el centro de Roma que ha atendido a miles de personas sin tarjeta sanitaria y sin dinero.

 

Hasta aquí la noticia romana. En Málaga se reparten alimentos a unos 40.000 necesitados desde el Banco de Alimentos (Bancosol) a lo largo de todo el año, procedentes de los excedentes de producción, las donaciones de empresas alimentarias, supermercados y aportaciones de los particulares. Desde Calor y Café, los comedores sociales tales como Patronato de Santo Domingo, Los ángeles malagueños de la noche, San Juan de Dios o el comedor de Miraflores: “Yo soy tú”, se atienden a unos cientos de transeúntes y desfavorecidos facilitándoles alojamiento, comidas y servicios varios.

 

Desde las entidades que constituyen la Agrupación de desarrollo para personas sin hogar, se nos ha convocado en rueda de prensa en el día de hoy a fin de presentar la campaña: “¿Y tú que dices? Di basta. Nadie sin hogar.  A las 12 de la mañana se ha convocado una manifestación en la plaza de la Constitución como inicio de la celebración del Día de las Personas sin Hogar el día 25 de noviembre. Estas personas sin hogar también tienen problemas de todo tipo. Detectados desde la “Puerta Única”, son distribuidos entre esa serie de instituciones que les hacen la vida un poco más llevadera.

 

Ojalá no tuviéramos que dar esta noticia. Ojalá no fueran necesarios los esfuerzos de Caritas por erradicar la pobreza. Ojalá se eliminaran los listados de familias en situación precaria. Ojalá la justicia distributiva sustituya a la pobreza. Ojalá la abundancia de trabajo elimine el paro. Ojalá la cultura y la formación quite a los desarraigados que viven en las calles.

 

Mientras tanto, pedimos a Dios que el ejemplo del Papa Francisco y de tantas personas que, desde el anonimato, dedican sus esfuerzos a paliar esta situación que nos hace acordarnos, aunque solo sea en las fechas señaladas, de los que tienen menos que nosotros. A darnos cuenta de que el despilfarro de una parte de la humanidad, sería suficiente para paliar el hambre en el resto de ese mundo que ansía parecerse un poquito a nosotros, aquellos que comemos tres veces al día.

 

El Papa Francisco, una vez más, nos ha marcado el camino para paliar un poco la situación actual. Sin demagogias ni falsas promesas. Dando y dándose.

 

 

 

 

 

 

 

         

 

EL CHEF

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 15 de noviembre de 2018

 

EL CHEF

Están de moda los chefs españoles, son una de las noticias más importantes del país.

 

Hoy me voy a detener en la consideración de Pepe Rodríguez, propietario de un restaurante en Illescas (Toledo) con el nombre de El bohío y merecedor de una estrella Michelin. Es presidente del jurado que dilucida la capacidad de los participantes en el concurso de cocina con el nombre de MasterChef desde su comienzo.

 

Me ha agradado desde siempre su manera de gestionar el concurso. Trasluce humanidad y bonhomía; me tenía un tanto mosqueado porque lo notaba algo, una influencia positiva recibida a lo largo de su vida. Su defensa de la sencillez, el buen yantar y sus constantes referencias a la familia, me decían que detrás de un gran cocinero, se escondía una vida interior intensa.

 

Ha llegado a mis manos un artículo aparecido en la revista Alfa y Omega” que no tiene desperdicio y que ha aclarado mis dudas. En dicha entrevista, publicada el pasado mes de Julio, nuestro chef Pepe Rodríguez, manifiesta su catolicismo vivido y su experiencia de conversión en un Cursillo de Cristiandad, (de eso, sé yo un poco). El lo explica de la siguiente forma: “Sí, hubo un antes y un después del cursillo. Desde niño había ido a Misa porque mi madre me obligaba. Iba y seguro que iba feliz. Aparecí en un cursillo y no sabía muy bien para qué. De hecho, me llevé un balón de baloncesto, pensando que iba a ser algo así como un campamento de verano. Y me encontré con Dios. Tres días sin parar de rezar y sin parar de hablar con Dios, de preguntarle qué quiere de mí. Aquello me cambió, me ayudó a sentirme más cerca de Él. Dios me dijo: «Quiero que te enteres».”

 

    Se ha enterado. Su actitud ante la vida se ve transmitida al espíritu del programa. Famosos de todo tipo, participantes del concurso, manifiestan lo mejor que llevan dentro al encontrarse con sus seres queridos en medio del  temor al fracaso. Un día tras otro las lágrimas asoman a los ojos de jurado y concursantes vips cuando tiene que despedir a alguno de ellos. Bajo su dirección, personas que se mueven en la jungla del “famoseo”, se convierten en amigos para siempre y acaban por ayudarse. Un buen ejemplo para los espectadores.

 

Volviendo a nuestro amigo “Pepe Rodríguez”, explicó y nos explicó como vivió su poscursillo: Fue un poco después de terminar el cursillo, todos los cursillistas que conocía hacían algo en aquel momento, y yo nada. Me sentía acomplejado. Me llamaba la atención cuando por la noche tomaba algo con los amigos y veía a un señor en Illescas que se acercaba a los drogadictos y tomaba algo con ellos. Íbamos diciendo: «Mira este, que me robó el radiocasete ayer; mira aquel…». Me di cuenta de lo fácil que es criticarlos y de lo difícil que es hacer como aquel hombre que los ayudaba, don José Soriano. Me estaba dando un ejemplo. Un día por la calle me lo crucé de frente –yo nunca había hablado con él y le ofrecí mi ayuda”. “Esa labor de cuerpo a cuerpo, de buscar recursos, de llevarlos a casa, 24 horas al día… Fue la época más emocionante de mi vida. Estar con los más necesitados te aterriza”. “Intento ser el mejor empresario posible, pero también es difícil ser el mejor cocinero posible, el mejor maestro posible… Intento llevar a la empresa lo que tengo en el corazón, lo que se me ha dado. Con mis defectos, pero intento tratar a la gente que trabaja conmigo como me gustaría que me tratasen a mí si la empresa fuera de ellos. Al final, soy el administrador y ya está”.

 

   Un gran ejemplo de vida y actitud para digerir el éxito y seguir siendo un hombre cercano y familiar. Me quito el sombrero ante esta persona que se ha quitado de encima el personaje a base de humildad y buen hacer. Un ejemplo para los que estamos en el “segmento de plata” y no sabemos que hacer.