LA VERDAD

11 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 12 de septiembre de 2019

 

LA VERDAD

        Tenemos que cuidarnos mucho de distinguir entre la verdad y la Verdad.

 

         Entre los muchos libros que han caído en mis manos a lo largo de este verano, hay uno que me ha dejado un pésimo sabor de boca. Se trata de un texto publicado hace siete años escrito por Juan Eslava Galán: “Historia del mundo para escépticos”.

 

Sin hacer caso del título (servidor no se atreve a adivinar el contenido de un texto sin meterle mano), me puse a la tarea de “conocer toda la verdad del mundo en 500 páginas”. La cosa empieza elucubrando sobre el principio de la creación y acaba en nuestros días.

 

Mi decepción se fue incrementando a medida que iba avanzando en la lectura. Se cachondea de la Biblia y sus personajes, las civilizaciones conocidas y las por conocer, los descubrimientos y cuanto coge en sus manos y transfiere a su pluma. Y eso que es un trabajo bastante bien documentado y referenciado pero, en mi opinión, un tanto tendencioso, por lo que a la larga se le ve el plumero.

 

Me refiero en cuanto saca a la palestra los habitantes de la península Ibérica y sus gobernantes. Habrán sido malos o regulares, pero no tan pésimos como los considera nuestro escritor. ¡No deja títere con cabeza!  Y para que contarles su visión del cristianismo. Pontifica sobre lo divino con una superioridad aplastante. Presenta a Jesús como un visionario –pero buena persona-, los apóstoles unos mercenarios, San Pablo: lo peor. Y de ahí en adelante no se salva ni un miembro de la Iglesia, Santos y Papas en primera fila.

 

Me recuerda a uno de esos tertulianos que saben de todo, conocen todo y tienen la verdad absoluta. En una palabra, me ha decepcionado.

 

Llevo toda mi vida buscando la Verdad con mayúscula, esa que nos hará libres, pero desde la humildad. No se puede cuestionar de esa manera la figura de Jesús y el mensaje del evangelio que, en mi modesta opinión es impecable. Se abra por donde se abra sus enseñanzas hacen al hombre más feliz y al mundo más habitable.

 

Esta “Historia del mundo para escépticos” me ha permitido afianzar mi creencia en que la Verdad (con mayúsculas) se encuentra en la sencillez y en la humildad, sin olvidar la capacidad de razonar.  El libro dice algunas verdades pero no toda la verdad. Por cierto: los españoles hemos sido y somos  bastante mejores que como nos describe.

 

 

 

                                                              

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 5 de septiembre de 2019

 

OBRAS SON AMORES…

  Estamos a punto de iniciar un nuevo curso de actividades, así que aprovecho el “segmento” para elucubrar.   

 

      Ciertamente los mayores tenemos la memoria lejana más presente que la cercana. Muchas veces recordamos aquello que estudiamos “de memoria” en la infancia y que después vuelve a nuestras mentes, como una cantinela nemotécnica a la que ahora vemos su utilidad.

En este caso me voy a referir a la planificación del mucho tiempo libre que tenemos los “jubiletas”. Además del desempeño de las sagradas labores de “la bolsa”, el cuidado de los nietos y los correspondientes a nuestra edad, sexo y condición, debemos hacer ejercicio a diario y acordarnos un poco de los demás.

Y ahí aparece el catecismo que se nos inculcó a marcha martillo en nuestra infancia. Aquellas “obras de misericordia” que son un vergel en el que descubrir nuestra solidaridad con los demás. Como recordaréis se dividían en siete espirituales y siete corporales.

Supongo que aquellos no creyentes que me sigan, en este momento cesarán de leerme. Pues no lo hagan. Observen como recogen los principios de solidaridad y ayuda a los demás que enriquecen nuestra actividad como personas. Voy a intentar demostrarlo.

Paliar la hambruna, llevar agua a donde no la hay, procurar ropas al que no la tiene, acoger al extranjero, visitar y cuidar a los enfermos, visitar a los presos y acompañar a los parientes de los difuntos. Estas son las obras de misericordia corporales.

Las espirituales son: Aconsejar bien al que lo necesita, dar cultura al que carece de ella, corregir al que se encuentra en un error, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar un poquito más los defectos de los demás (así como eliminar los tuyos) y rogar a Dios por los vivos y por los muertos, (he dicho rogar, no acordarnos de ellos).

Quitando esta última para aquellos que no crean tener un Dios al que rogar, sospecho que tenemos un escaparate de posibles actividades que nos hagan ser mejor persona y sentirnos útiles para los demás.

Ahí queda eso. A elegir lo que nos convenga. ¡Qué bien estaban hechos los catecismos!

 

     

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 2 de septiembre de 2019               

DINERO, PODER, PRESTIGIO

  Las tres grandes motivaciones a las que aspiran casi todos.

Si te detienes a analizar las circunstancias por las que se considera a alguien famoso, célebre, renombrado, distinguido, popular, etc., en una palabra: un “VIP”, te encuentras ante una persona o entidad que destaca por su dinero, poder o prestigio.

El resto de las cualidades que nos explicaba nuestro viejo libro de urbanidad o el catecismo Ripalda, se consideran valores caducos y demodés. No se merecen ni un minuto de atención en una tertulia o en un Realty show. Si no tienes dinero, poder o prestigio… no eres nadie. Si lo tienes… a la portada… o a la palestra.

Sin embargo, de vez en cuando una ráfaga de aire fresco invade los noticiarios. Aunque se basa en una triste, una tristísima noticia: el fallecimiento de la hija de un afamado entrenador y exfutbolista Luís Enrique Martínez. Por una vez y para que sirva de precedente, la prensa ha respetado los meses de larga enfermedad de esta chiquilla que ya descansa en las manos del Padre. Una vez producido el fatal desenlace, nos hemos enterado del proceso de su enfermedad y hemos podido comprender su decisión de abandonarlo todo para cuidarla. Un diez para los medios de comunicación que, por esta vez, se han portado.

Estamos acostumbrados, aun dentro de nuestro pesar, a sufrir el fallecimiento de nuestros mayores, pero estimo que la pérdida de una hija es más difícil de superar por la ruptura de la ley de vida. Este es el caso que me conmueve hoy. Dentro de la tragedia me atrevo a señalar una Buena Noticia que se desprende de esta situación. La firme decisión de Luís Enrique de renunciar a la dirección de la Selección Española de Futbol, para dedicarse por entero al cuidado de su hija y de su familia. Ha renunciado por completo al dinero, poder o prestigio, y ha tomado una opción que, como Pemán decía en “El divino impaciente”: “la virtud más evidente, es hacer sencillamente, lo que tenemos que hacer”. Acompaño en su sentimiento a Luis Enrique y le felicito por su entrega a su hija y su bien hacer. Ella ha descansado y le protegerá desde el cielo.        

                         

¿SE PUEDE?

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de agosto de 2019

 

¿SE PUEDE?

  No se trata de pedir permiso para entrar. Me refiero a la “cuesta de septiembre” del síndrome posvacacional.   

 

     En estos días se habla mucho del malestar producido por la vuelta a la realidad tras las vacaciones. Ansiedad, depresión, dolores de cabeza, falta de apetito, dificultades para la concentración… Un rosario de pequeñas dolencias que no son otra cosa que la dura vuelta a la realidad de cada día, suspendida durante el periodo del “dolce far niente”.

 

Hace años, un viejo mentor mío: D. Ángel Rodríguez Vega, cuando era acosado por alguien que le hablaba de su dificultad para superar una adversidad, después de pararse, templar y mandar, sentenciaba: Se puede.

 

    Todas las adversidades de la vida se pueden superar. Es cuestión de paciencia y de tiempo. No es necesario ser el Santo Job para entender esto. La vida te marca, pero la vida también te ayuda a superar las adversidades con la puesta en práctica de la fe y la esperanza.

 

Sin seguir por este camino tan trascendente, me voy a parar ahora en nuestro segmento de plata. Los “jubiletas” también tenemos vacaciones en nuestras obligaciones diarias: cuidar nietos y enfermos, hacer recados, trabajos en voluntariado, mejorar nuestra  forma física y mental. Tantas tareas que nos mantienen ocupados la mayor parte del día y, a veces, de la noche.

En ocasiones, esta cotidianidad nos viene larga. La vuelta a las labores de cada día se nos hace algo dura y tenemos la tentación de alejarnos de ellas. En esos momentos es bueno recordar el trípode que sostiene nuestro equilibrio y, en base a ello, medir el trabajo, la oración y la formación. No cargarnos demasiado de responsabilidades (la herejía de la acción), ni convertirnos en una rata de sacristía en la que “se está muy bien”.

 

Ser felices… haciendo felices a los demás. Casi ná. Como decía Don Ángel. Se puede.            

             

                       

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 22 de agosto de 2019

 

LA FERIA DE LAS VANIDADES

     Como en aquella novela de W. Thackeray, que fue publicada por entregas, la feria de Málaga cada día “nos trae su afán”.

 

     Los que vivimos la feria en la distancia –a través de los medios de comunicación- podemos observar la aparición de nuevos y, reiteradamente, los mismos, personajes, que se asoman al recuadro mágico de las fotos y los objetivos de las cámaras. Son esos personajes o personajillos que aparecen por detrás de aquellos interlocutores que están contestando a preguntas sin respuesta y saliendo en la foto para demostrar que están allí. Esperando la caída del de delante para ocupar el puesto.

 

Las cámaras no engañan. Recogen al que se pone de perfil para evitar que se conozca si va o viene; al que busca la entrevista para que vean que se encuentra en “la pomada” y al que quiere ser muerto en el entierro y niño en el bautizo. Sacan carnets del fútbol, no se pierden una corrida y se presentan en cuantos eventos ocurran. Sean del tipo que sea.

 

Al cabo de los años, ves que desaparecen del escenario, no van a la caseta de Sur y se les quitan las ganas de feria. Todo vuelve a la normalidad y se apean –o los apean- del carrusel de las vanidades.

 

Mientras, el Mediterráneo sigue siendo cualquier cosa menos el “Mare Nostrum”. Un par de barcos –amén de infinidad de pateras- cruzan sus aguas en búsqueda de una Europa salvadora que no les quiere. Ya no sabemos a que carta quedarnos. A mí, personalmente, me gustaría conocer a fondo que ideas mueven a los barcos humanitarios, los gobiernos de los países ribereños y las mafias que manejan estos pobres africanos, una vez más zarandeados por los “países avanzados”. Al final todo “huele a podrido”. Es decir a “dinerito”.

 

En fin, la feria mas larga de la historia se cerrará en un par de días y la gente volverá a sus obligaciones habituales, los políticos se incorporarán a sus puestos de una puñetera vez y alguien organizará un evento -con su “photocall” o no- en el que asomar la jeta en primer plano o asomándose por detrás. Mientras, nosotros, los mayores, seguiremos cuidando nietos, dando consejos que nadie escucha e intentando evangelizar con la Buena noticia. Cosas veredes.  El carrusel sigue girando.

 

 

 

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 8 de agosto de 2019

 

“PONERSE EN SUS ZAPATOS”

          Esta frase me ha recordado aquella película sobre el Padre Damián que causo un gran impacto en mi juventud.

      

Aquel film: Molokai (rodada en Málaga en los Jardines de la Concepción en el 1959), recogía la vida del Padre Damián en aquella isla de Hawai habitada por leprosos, su visión marcó mi adolescencia. Aquella frase: “nosotros los leprosos” me indicó una forma maravillosa de entender el cristianismo compartiendo la vida de los que sufren desde la experiencia propia.

 

Cada vez que he tenido que intentar comprender la vida de los que sufren, en vez de pensar el porqué, procuro ponerme en su lugar y descubrir las circunstancias  de su proceso. Eso me pasó la primera vez que compartí la mesa con un enfermo de sida, entablado una larga conversación con un vagabundo o viviendo en una casa prestada con los emigrantes.

 

Desde aquel lado de la acera se ven las cosas de distinta manera. Lo pude comprobar una vez que me encontré solo en la rica Suiza sin dinero ni para llamar por teléfono y lo tuve que mendigar en la puerta de una Iglesia. Cuando hablas con aquellas personas que son marginadas por su opción sexual, por una ruptura matrimonial o por cualquier tipo de delito que les han llevado a prisión -circunstancias que les marcan ante la sociedad como culpables-, descubres que detrás de todo esto hay una experiencia vital que a ti, posiblemente, te hubiera hundido más.

 

Lo mismo pasa con la emigración desde África. Hasta que no se vive entre ellos y como ellos, no se comprende el ansia por vivir en sitios donde no falte el agua, los alimentos o los servicios médicos. Lugares donde sus niños tengan una escuela y una maestra que les eduque.

 

Esa experiencia la está viviendo mi hija Inmaculada –maestra del Colegio de los Olivos- ahora en Togo. Me enviaba fotos de paisajes, grupos e instalaciones, pero cuando ha “tocado pelo”, cuando se ha metido en sus zapatos, ha sido cuando ha acarreado agua o dado clase a un montón de niños, bastante oscuros de piel, vestida de colores llamativos. Ella puede decir ahora sin problemas: “nosotros los africanos”.

 

                                                      

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 5 de agosto de 2019               

LAS OTRAS VACACIONES

 Hay quién dedica el periodo vacacional a ayudar a otros que lo necesitan. Son “las otras vacaciones”.

No me refiero a aquellos que se visten de “Coronel Tapioca” y se dirigen cómodamente en avión a hacerse fotos con indígenas o con animales en riesgo de extinción. Me refiero a aquellos profesionales de diverso tipo que ponen sus conocimientos y esfuerzos al servicio de los demás. Voluntarios que acompañan a niños discapacitados en colonias veraniegas, sanitarios que se desplazan a países de escaso desarrollo donde con muy poco se puede hacer mucho, arquitectos, maestros, ingenieros y técnicos de todo tipo que montan hospitales, talleres, fábricas y poblados enteros usando y abusando de sus vacaciones.

Hoy me gustaría reflejar como la buena noticia dos proyectos en los que trabajan personas muy cercanas a mí. El primero se desarrolla en Costa de Marfil y acaba de terminar una fase muy importante de su desarrollo. Se trata de la plataforma “Más nunca es menos”. Estos últimos días han puesto en marcha la edificación del complejo médico-sanitario-de acogida que llevaban años preparando desde Málaga. En Korhogo han culminado un mes de intenso trabajo después de devolver a Awa, la niña operada de corazón en Málaga. totalmente recuperada a sus padres. Otro tipo de vacaciones.

      El segundo aun lo he vivido más de cerca. En estos días se encuentran en Togo (otro país del golfo de Guinea) dos maestras malagueñas, madres de familia, que no se han conformado con animar a lo largo del curso a los alumnos, sus padres y el profesorado del Colegio de los Olivos, a fin de conseguir fondos para la construcción de un pozo y una granja, sino que se han desplazado allí para conocer in situ ese país tan necesitado de ayuda y desarrollo a fin de seguir apoyándoles desde Málaga en la medida de sus esfuerzos.

Vacaciones bien aprovechadas para romper con la rutina y valorar el esfuerzo de tantos africanos en caminar miles de kilómetros para encontrar aquello que falta en su país y nos sobra a nosotros. Esa migración que tan solo se puede solventar enseñándoles a aprovechar sus riquezas naturales así como transmitiéndoles la cultura y la educación necesarias.

Una buena noticia de hoy protagonizada en parte por mi hija Inmaculada y su compañera Pilar. Unas madres-coraje modernas y solidarias. Volverán cargadas de experiencia y satisfechas de haber puesto su granito de arena. Otro tipo de vacaciones.

        

                    

EL TRIPODE

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 1 de agosto de 2019

 

EL TRÍPODE

          Trípode es un armazón de tres pies para sostener instrumentos de todo tipo.

 

       A lo largo de mi vida he podido observar la utilidad de dicho artefacto, que al no tener necesidad de apoyarse sobre una superficie plana, permite asentarlo de forma estable sobre cualquier alteración  del nivel de la misma.

 

El trípode ha sido de gran utilidad para el cine, la fotografía, el laboratorio, la pintura e incluso la cocina. Pero a mí, me ha sido de más utilidad en el campo del pensamiento y el espíritu.

 

Hace casi cincuenta años alguien me dio una charla sobre los ideales de la vida. Su tesis se basaba en el cultivo de la memoria, la inteligencia y la voluntad. Un trípode de cualidades que te permiten caminar por este mundo siempre hacia delante. No todos las tenemos en la misma medida, pero si estiramos un poco las patas más cortas o encogemos la más sobresaliente, conseguimos el equilibrio en nuestro camino hacia la madurez. Los mayores podemos suplir la pérdida de memoria con un poco más de voluntad. La inteligencia hay que administrarla.

 

Después, en otra charla, adoptaron este formato del trípode a la vida del cristiano: Oración, formación y acción. Tres caminos para seguir el ejemplo de Jesucristo para ser más consecuentes y más útiles a los demás.

 

Por más que lo he intentado, no he visto la necesidad de encontrar esa cuarta pata que mejorara las anteriores. Con esas tres se “apaña” uno estupendamente. La oración te permite escuchar a Dios, la formación consigue mejorar su conocimiento y  la acción o caridad pone en práctica todo lo meditado anteriormente: “Quien dice que ama a Dios al que no ve y no ama a su hermano es un embustero” (Juan 4-20) y ratificaba el apóstol Santiago en (2.14-16): “La fe sin obras es una fe muerta”.

 

     El ejemplo del trípode es en sí equilibrante. Estas tres patas te permiten no dedicar todo nuestro esfuerzo a rezar y formarse sin un compromiso posterior con los hermanos; ni a empecinarse en un compromiso con los demás sin base ni conocimiento.

 

Cincuenta años acortando y alargando patas dan de si una lucha entre lo que nos gusta… y lo que debemos hacer. Si hoy no llegamos al equilibrio digamos con José Mota: mañana.

 

NOTA: Como verán sigo filosofando. Es que los paseos playeros dan mucho que pensar.

 

                                               

UN PASO MÁS

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 25 de julio de 2019

 

UN PASO MÁS

     “A veces cuesta mucho más eliminar un sólo defecto que adquirir cien virtudes”. – Jean de la Bruyére.

 

       Este pensamiento se complementa con la reflexión de San Agustín que decía: Reconoce tus defectos y procura corregirlos”.

    

       Nuestros defectos son de distinto tipo: físicos, mentales y espirituales. Para alejarnos de todos ellos la única solución es dar cada día un paso más para eliminarlos o mejorarnos. Estoy viviendo la experiencia de superar un grave problema de espalda. A la solución de “agua y ajo” hay que añadir la voluntad y el esfuerzo. Y así es. Durante los últimos tres meses mi empeño ha consistido en dar cada día un paso más que el anterior. Un metro más… o cinco minutos más.

 

El paso adelante de la espiritualidad consiste en no entregarse a la nostalgia y mirar hacia el presente. En mi mente sigue flotando aquella frase: “Si cada año elimináramos un defecto pronto seríamos perfectos”. Una vez fracasado en el empeño, tenemos que recurrir al: “Solo por hoy”. La solución pasa por evitar ser más que nadie y ser más uno mismo. Algunos defectos mueren de aburrimiento.

 

Hoy me he puesto filosófico. Quizás porque hoy es mi cumpleaños. Otra vez más he descubierto mi pobreza de todo tipo. Un estímulo para dar cada día un paso más. Carpe diem.

                            

NOTICIAS

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 18 de julio de 2019

 

NOTICIAS

Aquellos que me han leído alguna vez saben que me considero un periodista de “buenas noticias”

    

     Cuando por fin pude dar rienda suelta a mi vocación periodística, después de pasar por los mejores años de mi vida en la Universidad, me juramenté para escribir –a ser posible- solo buenas noticias. A eso he dedicado los últimos quince años de mi existencia con gran satisfacción por mi parte y alguna de mis lectores.

 

Todos los alumnos de la facultad sueñan con ser grandes comunicadores, en una profesión en la que las circunstancias actuales te obligan a conocer a fondo todos los medios existentes: prensa, radio, televisión y las redes sociales. El excelente profesorado con el que cuenta la UMA te permite formarte adecuadamente, amén de propiciarte el paso por algún medio como becario. Yo no tuve esa suerte, dada mi edad, y directamente me puse a trabajar –desde mi estado de jubilado- como colaborador en diversos medios. Una experiencia inolvidable.

 

Días atrás pude leer en la prensa que uno de los “periodistas” de cierto programa de la tarde en televisión, había generado unos ingresos de dos millones de euros en los últimos años. Su formación la ha realizado en un gimnasio, una tienda de tatuajes y muchas discotecas, amén de diversas relaciones, íntimas o publicas, aireadas a los cuatro vientos. Eso es lo que hay. Mientras, generaciones de buenos periodistas aumentan las listas del paro.

 

Esta semana se ha publicado por diversos rotativos los premios a los mejores expedientes académicos de la facultad de Ciencias de la Comunicación malacitana. Uno de ellos le ha sido concedido a una estudiante que ha estado de becaria en la delegación de medios de  comunicación de la Diócesis de Málaga. Se trata de Victoria Zulema Pérez Moya. Creo que su paso por esa redacción habrá incrementado sus valores profesionales y personales, aprendiendo de un grupo de periodistas jóvenes y entusiastas que han conseguido –con escasos medios- un grado de perfección sensacional basado en la iniciativa y la renovación –cuando no, creación- de espacios periodísticos valorados en toda España.

 

A nuestra amiga Victoria le costará tiempo y esfuerzo meter la cabeza en algún medio. Le falta caradura, tatuajes y mala leche. Pero poco a poco, el buen hacer la pondrá en el lugar que se merece.

 

Enhorabuena, compañera. A transmitir buenas noticias. O noticias buenas, fidedignas.