La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

     HACE CUARENTA Y SIETE AÑOS

                                                             

                                                      Málaga  11 de diciembre de 2017

 

         El día de la Inmaculada del año 1970 se caracterizó por la tormenta de granizo que inundó las calles de Málaga y la hizo intransitable.

 

En esta ciudad no estamos acostumbrados a esas inclemencias meteorológicas. Aquél día había amanecido con un sol radiante y una sensación de frío bastante notable. Como fiesta importante las gentes se echaron a las calles en busca de los bares del centro, las ventas de los montes y del Puerto de la Torre.

 

A eso de las doce de la mañana se puso el cielo negro e, inesperadamente, cayo una granizada que atoró las “madreviejas” y dejó una capa blanca en las calles malacitanas. La situación se puso complicada porque en esta ciudad de sol y buen tiempo no estamos preparados para asumir esas contingencias y se armó el pitote.

 

En mi caso el tema era más grave. Esa tarde me casaba. Tenía previstas todas las contingencias, menos aquella especie de nevada que se nos vino encima inesperadamente. A las  cuatro parecía que el problema se iba reduciendo y volvió a salir el sol de forma radiante.

 

Mi madre, que era la madrina de mi boda, se terminó de colocar la peineta, que soportaba una mantilla de blonda, vistió sus mejores galas estrenadas para lo ocasión y nos aprestamos a acudir a la Iglesia del Sagrado Corazón donde se celebraba la boda a las seis de la tarde. Se cogió de mi brazo con cuidado de no arrugarme el terno de media gala que yo lucía para la ocasión y cruzó el portal de mi casa hacia mi R-8 engalanado a modo,  que conducía un familiar.

 

En la misma puerta se resbaló sin hacerse daño, pero dejando la mantilla y la peineta de aquella manera y entró en el coche de bruces. Sin más incidencias llegamos al templo. La novia, mi Ani, apareció a las seis y diez. Para entonces todo había cambiado. El granizo había acabado en agua. Ahora llovía a cantaros sobre todos los que acudían a la boda. Mis familiares de Jaén que venían andando desde Casa Curro, llegaron despeinados, con la ropa empapada y  convertida en un guiñapo. La novia no se mojó porque Jorge Denis, que la llevaba en su Mercedes azul marino, lo subió hasta el segundo escalón de la Iglesia y la puso a salvo.

 

Sin más incidencias se inició la ceremonia. Miento, en mitad del “paseíllo” hacia el altar se fue la luz por completo. Con un talento innegable, propio de MacGuiver, Jorge encendió los faros del coche e alumbró el pasillo central. Mientras, Félix Gaspar, que estaba de monaguillo, arrimo cuantas velas pudo encontrar e iluminó el altar de una forma preciosa. Efectivamente, nos casamos a dos velas.

 

Lo que sigue dura ya 47 años. Ocho hijos, diecisiete nietos y un tercio del de dieciocho. Una vida feliz y complicada, De luces y sombras. De alegrías y tristezas. Pero siempre mucho más de lo primero que de lo segundo. Se nos han ido yendo los  mayores de nuestro entorno y viniendo jóvenes y niños que han llenado por completo nuestra vida.

 

¿El secreto? Respeto, libertad y proyectos propios que se unen en uno común. Aceptar lo que no nos gusta del otro o la otra. Mucha agua y mucho ajo. El problema de las familias actuales se fundamenta en que no aguantan nada. A la primera de cambio tiran por la calle de en medio y no llegan a disfrutar de la mejor parte del matrimonio: Envejecer juntos.

  

    Esta es mi buena noticia de hoy. Que felizmente podemos contar aquello que nos pasó hace cuarenta y siete años. Ha llovido, ha tronado, han caído granizadas, desatado vendavales y estallado  rayos a nuestro alrededor, pero hemos sabido poner al mal tiempo buena cara y tirar para adelante. Lo mismo que aquel día de la Inmaculada de 1970. “Siempre que ha llovío, ha escampío”.

 

                         

 

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 7 de diciembre de 2017

 

¿Navidad por lo civil?

   Llevan un montón de tiempo intentando desvirtuar todo cuanto huela a fe. Las mentes preclaras que nos dirigen están dispuestas a cargarse todo lo trascendente estrujándose las meninges… con un pésimo resultado.

Aquellos ayuntamientos que han implantado los bautismos y las comuniones “por lo civil” se han dado con un canto en los dientes. Han tenido que “cerrar el quiosco” por falta de clientela. Con el famoso “Halloween” han desvirtuado la fiesta de todos los Santos. Ahora van por la Navidad.

Está prohibido instalar belenes en la mayoría de los colegios, aunque habría manga ancha si pusieran una “niña Jesusa” y unas “reinas magas”. Las bellísimas  iluminaciones de nuestras calles lo mismo servirían para el Carnaval que para el ascenso del Málaga. La cabalgata de Reyes se basa en los dibujos animados de la tele y el último hit de la música pachanguera. Intentan adoptar la comida de Navidad como centro de una celebración a lo americana.

Menos mal que todavía “el gran hermano” no  controla nuestros viejos belenes llenos de pastores cojos y ríos de papel de plata. Todavía cantamos a la Virgen peinándose y al Niño que está en la cuna. Seguimos reuniéndonos toda la familia alrededor del Niño que nos nace en el corazón. Rezamos por los que se han marchado y recibimos con esperanza a los que se han incorporado a lo largo del año.

Pero para todo esto es necesario darle el valor que tiene a la familia. A la familia tradicional llena de pasado, presente y futuro. A ese sentido de servicio hacia sus integrantes y de homenaje a la entrega de las madres. Aun nos quedan esas cenas de Navidad llenas del plato que guisa la abuela con amor y el pariente pesado que se toma dos copas y cuenta el mismo chiste. Tiraremos de zambombas y panderetas y volveremos a cantar los villancicos de siempre igual de mal.

Si nos preocupamos, mejor dicho, nos ocupamos más de lo trascendente, no perderemos el tiempo buscando el sentido de las calles para encontrar el verdadero sentido de la vida familiar.

Feliz Navidad para todos.

 

 

 

 

 

Estar preparados

30 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 30 de noviembre de 2017

 

Estar preparados

    Cuando se goza de “una cierta edad”, inesperadamente se descubre que la mayoría de los que se están “marchando” pertenecen a tu generación. Incluso más jóvenes.

Mientras se es joven se habla del “transito” como algo lejano. Se desechan inmediatamente estos pensamientos y se deja para “después” la aceptación de lo inevitable. No se piensa –todavía- en la posibilidad de que nos encontremos en esa situación. Una vez concienciados de que estamos en el  segmento de plata se ven las cosas de otra manera.

Este invierno incipiente y escondido unido a la P.V. (puñetera vejez), se está llevando para adelante alguno de mis familiares y amigos pertenecientes al círculo más cercano. En esos momentos nos olvidamos de lo humano y recapacitamos más sobre lo divino. La conclusión es “que no estamos preparados”.

En una sociedad tan aparentemente religiosa como la nuestra, se pasa de puntillas por la realidad del más allá; mientras, nos partimos la boca por el más acá. Entonces, cuando llega el tránsito, nos sentimos pequeños y reticentes a aceptar la vida eterna de la que nos hacemos eco cada día en el Credo.

“Vosotros los creyentes tenéis la suerte de pensar en que hay algo más después de la muerte”; me decía una persona muy cercana en medio de un duelo. Cuanta verdad hay en esta frase. En  la liturgia eclesial recitamos casi de memoria: “Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad”. Estas palabras resumen una sencilla y confortadora esperanza.

A medida que te haces mayor y maduras en la fe se te hacen más reveladoras. Los creyentes tenemos que vivir el hoy preparando el mañana. El Papa Benedicto XVI tiene una gran cantidad de reflexiones sobre la muerte y la vida eterna; aquí recojo una de ellas: “La fe en la vida eterna da al cristiano la valentía de amar aún más intensamente nuestra tierra y de trabajar por construirle un futuro, por darle una esperanza verdadera y firme (Audiencia, 2 de noviembre 2011). Traduzco: traer un poco de cielo a la tierra y así liberarla del infierno que nos rodea.

Tuve la suerte de acompañar en los últimos días de su vida a un amigo del alma y maestro en la fe. Lo llevaba fenómeno; afirmaba que estaba preparado. Que envidia; nosotros no lo estamos. Pienso que los pertenecientes al segmento de plata –que estamos en primera fila- no podemos perder de vista nuestra situación personal y ponernos a la tarea. ¿Creemos lo que decimos? ¿Decimos lo que creemos? ¿Estamos preparados?

      

                     

 

 

Obras son amores

23 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 23 de noviembre de 2017

 

OBRAS SON AMORES

Para vergüenza de todos nosotros se ha tenido que instituir el día de los pobres. El Papa, como siempre nos ha dado ejemplo. Comió con 1500 pobres en el Vaticano

 

Hace años que digo, a quién me quiera escuchar, que el mundo sería “más normal” si desapareciera la caridad para dar paso a la justicia. Pero esto es utopía. El Papa, que está en el mundo, pone las cosas en su sitio con sus palabras recogidas en el documento que ha publicado con motivo de la declaración del 17 de octubre como día de la pobreza: “no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” “Estas palabras del apóstol Juan expresan un imperativo que ningún cristiano puede ignorar. La seriedad con la que el «discípulo amado» ha transmitido hasta nuestros días el mandamiento de Jesús se hace más intensa debido al contraste que percibe entre las palabras vacías presentes a menudo en nuestros labios y los hechos concretos con los que tenemos que enfrentarnos”.

 

     Una llamada de atención para aquello que nos llenamos la boca de teorías que no hacemos realidad en la práctica. Sigue diciendo:

 

“No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida.

    Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma”.

 

    Poco más que añadir. ¡Cuanto tenemos que aprender de ese argentino que cree en Dios y nos da razones de su fe cada día! Cuando te acercas al necesitado, al pobre de dinero, de comida o de comprensión hacemos presente el amor de Dios en nuestro mundo. Ahora que el Papa Francisco nos está dando una catequesis sobre la Eucaristía, tenemos que asumir de sus palabras que ese encuentro con el Señor se debe llevar después a la realidad en nuestra cercanía  con los que sufren. Obras son amores…

 

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 16 de noviembre de 2017

 

EL CAUTIVO ESTABA DE GUARDIA    

      

     En estos días se ha escrito mucho sobre la personalidad de Gregorio Sánchez “Chiquito de la Calzada”. Cada uno de los malagueños que tenemos “más años que er clavo del almanaque”, nos hacemos eco del mensaje de cada una de sus palabras, basadas en la vida de nuestro barrio y nuestra época.

 

    Su fallecimiento ha sido consecuencia del fin de su etapa vital y su deseo de pasar a compartir en la otra vida ese amor por su esposa, poco corriente entre la gente de la farándula, manifestado desde siempre por el cantaor frustrado y, sin embargo, humorista brillante.

 

Como tantos otros miembros de esa generación su fe era similar a la del “carbonerillo”. La vida y la enseñanza no habían dado para más. Pero como tantos otros había llegado a la viña del Señor a través de ese encuentro natural del hombre sencillo del barrio con la fe que le transmitieron sus mayores, basada en el culto a las Imágenes y lo que representan.

 

Tengo un gran respeto por esa riada de personas que, a diario y, especialmente en los alrededores del Lunes Santo, se acercan a ese nexo de unión con lo trascendente que es la imagen de Jesús Cautivo. Gregorio era uno de ellos.

 

Contaba uno de sus amigos que, en una actuación en un escenario de una altura respetable, se le fue un pie en una de sus carrerillas típicas y cayo de mala manera al patio de butacas. No le sucedió nada grave. El achacó su suerte en esta circunstancia a que el Cautivo estaba de guardia”. No se puede explicar de una forma más gráfica lo que es la Fe sencilla. Ese punto de creencia al que Dios nuestro Señor se agarra por medio de Jesucristo para llevarnos a su presencia.

 

Gregorio, “el chiquito de la Calzá”, me ha demostrado, a lo largo de muchos años -yo le conocí en aquellos tablados de los 60-70, donde los tunos de la época “parcheábamos”- que se puede transmitir sonrisas y risas limpias con chistes sencillos y lenguaje corporal distinto. Un buen hombre que ha pasado por la vida siendo feliz y haciendo felices a los demás. Ya descansa en paz. Es uno de los “leonarios der Cautivo”.

 

 

Dibujo de Andrés Mérida.

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 9 de noviembre de 2017

CONOCER Y CELEBRAR    

      

     Ha caído en mis manos un librito bajo el título de “CONOCER Y CELEBRAR LA EUCARISTÍA”. A los “enterados”, como yo, nos viene muy bien refrescar ideas de vez en cuando.

 

Llega un momento en que consideramos rutinario lo sublime. En que por exceso o por defecto asistimos a Misa, como espectadores de un rito conocido y no como actores de un milagro actualizado en cada una de ellas.

 

Con buen criterio, los miembros del “Movimiento Seglar de Jubilados y mayores –VIDA ASCENDENTE-“, van a dedicar todos sus esfuerzos e inquietudes a volver a recuperar todo el valor, que es mucho, de cada una de las partes de la Eucaristía.

 

Simplemente, con que pusiéramos en práctica las normas que dan sentido a la celebración, esta ganaría mucho. Recoge entre otras: “Es más que una simple reunión material de cumplimiento;  nos reunimos para ser una comunidad celebrante, que escucha la Palabra y celebra la Eucaristía. La asamblea tiene el papel mas relevante de la Celebración; amén del Sacerdote que representa a Jesucristo, la asamblea tiene un papel muy trascendente de: celebrar, escuchar, orar, bendecir, aclamar y dar gracias”.

 

Y sugiere unos detalles concretos. Puntualidad, cercanía al altar, expresar deseo de acogida a los que te rodean, participar en saludos, cánticos, aclamaciones, escucha atenta… Vivir el encuentro personal con el Señor. Actualizar la muerte y la Resurrección del Señor en nuestras vidas. Y transmitir a nuestro alrededor  lo recibido.

 

Sí. Ya se que todo esto nos lo sabemos desde siempre. ¿Pero lo vivimos?, ¿lo practicamos? Confieso que la rutina invade muchas de nuestras celebraciones, a las que asistimos de forma indolente y rutinaria.

 

Les recomiendo que lean y pongan en práctica las recomendaciones de este librito. En mi grupo lo estamos haciendo. Creo que con provecho.

 

Termino recogiendo las palabras de Gloria Fuertes recogidas en este texto.

Alto profundo es esto que nos une, esto que nos devora

y que nos crea; ya se puede vivir teniendo el alma cogida

por el alma del que esperas.

 

 

                                                                                                           

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 2 de noviembre de 2017

LAS CABRAS EN EL CORRAL    

      

     Ayer participé en la Eucaristía que conmemora la fiesta de todos los Santos. El celebrante nos metió “las cabras en el corral”.

 

    Su tesis, bastante acertada por cierto, se basó en que cualquiera de los presentes nos podríamos encontrar en cualquier momento “al otro lado del charco”, lo cual nos debía de alegrar, siguiendo los deseos de Santa Teresa al decir “muero porque no muero”.

 

Personalmente no tengo ninguna prisa en incorporarme al censo de los “santos”. Quizás por mi jindama innata, o por el recuerdo de la única persona a la que he escuchado llamarla “Santa” en vida. Se trataba de una portera de un edificio en el que pasé gran parte de mi vida. La señora en cuestión se llamaba Fuensanta, pero rompió por “santa”. Con todo mi respeto, era una “bruja” de mucho cuidado que nos amargaba la vida y no nos dejaba subir solos en el ascensor.

 

Aparte de la broma “desengrasante”, tengo muy claro el censo de los Santos que han pasado por mi vida. A ellos dirijo mis peticiones. No rezo por ellos. Rezo con ellos. Ellos interceden por nosotros. Me he puesto a pensar en sus nombres, apellidos y caras. Pasan del centenar. Los otros, los del Santoral de la Iglesia seguro que lo son. Y estos también.

 

Ellos entendieron el mensaje y se colocaron entre los Bienaventurados. Los de la regla nemotécnica de mi colegio: “pomanllohanmilipapa”. Por cierto difiero del celebrante en su homilía de ayer. Las bienaventuranzas no son el camino; son la meta. El camino son las obras de misericordia. Esto me lo enseño mosén Buxarrais hace tiempo y no lo he olvidado.

 

Mis padres naturales y mis padres en la fe me han marcado el camino. Ojalá yo lo pueda seguir. Este camino saca “mis cabras del corral”. Fuera miedos. Él nos espera.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 26 de octubre de 2017

TIEMPOS DIFÍCILES -2-    

Hace más de cinco años escribía un artículo con este mismo título basándome en la situación de aquél, por entonces, año complicado.

 

He vuelto a releerlo y, curiosamente, no se ha solucionado nada de cuanto se destacaba entonces. Es más, se le han añadido una serie de circunstancias que hacen aun más laboriosa su solución.

 

Hablaba por entonces de las complicaciones que trae consigo la familia moderna. Estas se han acentuado. Hoy por hoy cada vez se confía menos en la institución familiar, se divorcian más personas que las que se casan, la natalidad está por los suelos y los nuevos modelos de convivencia campan por sus respetos.

 

En otro apartado me refería a la situación económica. Curiosamente cada vez se habla menos de la crisis. Y, una de dos, o esta se va superando, o el lío político en el que andamos metidos nos tapa la persistencia de la misma. Que se lo digan a los empresarios catalanes que van quedando. Solo les falta que la SEAT coja el portante y se desplace a otra zona de España, para que se queden a cuatro velas.

 

Los mayores vemos la situación con desasosiego. Hemos vivido la posguerra, la dictadura, la nueva democracia y lo de ahora con el miedo, transmitido por nuestros padres, de volver a las andadas. Pues ya hemos vuelto. Los reinos de taifas proliferan y los salvadores de la patria (o las patrias) surgen como hongos. Al final tendremos que recurrir a la manida frase de “Virgencita que me quede como estoy”.

 

Pero es que me indigna escuchar las frases tales como “presos políticos”, “asilo político”!, “Cataluña –norte y sur-“, “Euskalerría” o “viva Cartagena”. Decía el clásico “divide y vencerás”. Estamos perdiendo más que el Málaga C.F.

 

¿Que podemos hacer? Agua y ajo. Preocuparnos más de nuestro metro cuadrado y transmitir paciencia y comprensión a esa mayoría silenciosa que lo único que quiere es paz y tranquilidad. Menos banderas y más viviendas, empleos y sanidad.

 

Decía una vieja canción: “no te puedo querer… porqué no sientes lo que yo siento”. No estoy de acuerdo. Creo que se puede querer al que no piense como yo. Pero eso es para nota. Edad tenemos para conseguirlo. Lo malo es que me da la impresión que los que tienen que decidir no están por la labor. Yo creo que se puede.

 

 

 

Santa Bárbara

19 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 19 de octubre de 2017

SANTA BARBARA     

      Dice el dicho popular que “nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena”.

 

      Esta semana nos hemos hartado de acordarnos de Santa Bárbara. Entre martes y miércoles han caído chuzos de punta. Santa Bárbara se hizo famosa por la presencia de un rayo en el momento de su decapitación, que por cierto mató a su padre que era el verdugo,  como culmen de su martirio. Los artilleros la han elegido por patrona recordando el ruido de los truenos (la santabárbara es una parte de las naves donde se guarda la munición); es una Santa muy famosa en muchos pueblos europeos de los que es patrona y en Oriente próximo donde se le tiene mucha devoción.

 

Pero yo me he acordado de santa Bárbara por otros motivos. He tenido que visitar el Hospital Materno de Málaga con motivo del nacimiento de mi nieto número diecisiete. En la espera da tiempo a todo, pero sobre todo, a mí que me gusta mucho huronear, me ha permitido leer con detenimiento las placas de agradecimiento a los facultativos y personal sanitario y a una serie de Imágenes Sagradas. Especialmente a Jesús Cautivo.

 

Cuando escuchas a los tertulianos (dioses sentenciadores de las ondas) que el hablar de lo trascendente, es como ellos denominan “viejuno”, te entra la risa. El ser creyente está casi mal visto. Llega un momento en que nos cuesta trabajo el dar razones de nuestra fe. Esto se supera con los cultos externos basados en las grandes fiestas, Semana Santa y Navidades, pero que no comprometen a nada y se tratan de “otra cosa” que la fe que se manifiesta en el Credo.

 

Pero cuando empieza a tronar en nuestras vidas… recurrimos a aquello que nos enseñaron nuestros mayores y hacemos promesas y propósitos que cumplimos o no. No se nos quita de la boca el ¡Ay Dios mío! El “Oh my God” que escuchamos de los angloparlantes.

 

La verdad es que Dios nace en nosotros de dentro a fuera. Pienso que si lo dejásemos aflorar en más ocasiones nos iría mucho mejor.

 

 

Cartel que he podido copiar del  Materno

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 12 de octubre de 2017

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE     

Nuestra existencia discurre entre ambas situaciones. Estas se producen sin solución de continuidad. ¿Estamos preparados?

 

    Un servidor de ustedes desde luego que no. La vida pasa cada vez más deprisa a nuestro alrededor y, una de dos, te conviertes en un inconsciente como la copa de un pino y pasas olímpicamente de todo, o sufres esta serie de cambios que, a veces, no puedes asimilar. Como habrán podido observar por mis escritos, me muevo en este segundo campo, lo que me hace estar constantemente en ascuas.

 

El martes fue un día de esos, mi amigo, enfermo, se cae y se fisura la cadera; en la radio me piden ayuda desesperada para localizar una familia de acogida para dos niños; nace un nuevo miembro de mi familia e, inesperadamente, surgen problemas ya casi solucionados. Mientras, en Cataluña, juegan a “ahora somos españoles, ahora no”; independencia por la cara o por co…”; banderas y grupos para allá y para acá; mozos, policías y civiles a la greña. Hasta desde los púlpitos se anima a la confrontación.

 

¡Hasta cuando! Y eso que procuro diferenciar entre lo accesorio, lo importante y lo esencial. Las banderías y los territorios son accesorios para mí. El bien común y el de mi familia son aspectos importantes. La vida y la felicidad de mi metro cuadrado son esenciales.

 

Hoy me han hablado de niños de Burkina Faso, un país perdido en medio del África profunda, allá por el sur del Sahara. Un grupo de amigos hemos decidido ayudarles. Un poco de leche nos hace más pobres y más solidarios. Cada día tiene su afán. Nos movemos entre la vida y la muerte. Pero amamos la vida… aunque nos da miedo.