Arde Notre Dame

17 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 17 de abril de 2019

 

ARDE NOTRE DAME

       A media tarde del Lunes Santo una noticia escalofriante inundó los medios. Ardía Notre Dame.

 

Inmediatamente se me vino a la memoria aquel otro Lunes Santo en el que toda Málaga se sintió consternada por el incendio de un famoso almacén del centro de la ciudad. Aquél día-no tendría yo ni una docena de años- pudimos observar como los componentes de la Banda de los Bomberos abandonaron el recorrido oficial para incorporarse a su trabajo, mientras las calles de Málaga se llenaron de pavesas desprendidas del incendio, que pusieron un dramatismo añadido a la gravedad del suceso.

 

Pero volviendo a la actualidad, una de las maravillas del gótico, la Catedral de Notre Dame en Paris, que inició su construcción hace casi novecientos años, ha perdido en un incendio toda su techumbre, el cimborrio, la aguja y un montón de sus tesoros aun no evaluado. Ya sufrió otro incendio en el siglo XIX y sobrevivió a la Revolución Francesa y a dos guerras mundiales sin ningún daño.

 

Las catedrales arden. Supongo que por sus viejas estructuras de madero y de plomo, así como la proliferación de cirios y de humos. Gracias a Dios se han salvado las dos torres y el Rosetón –mi imagen preferida de Notre Dame- así como una serie de tesoros religiosos y de todo tipo que se encontraban entre sus paredes.

 

Hace varios años tuve la oportunidad de visitar la catedral de Colonia, otro templo gótico que se comenzó a construir en el siglo XIII y aun está rodeado de picapedreros que tallan bloques para completar su estructura. Este templo también ha sufrido incendios en diversas ocasiones y quedó parcialmente destruido en la segunda guerra mundial.

 

Ante esta situación se nos enciende la lucecita de la fe y nos lleva a las palabras de Jesús de Nazaret. Él habla de la destrucción del templo –cosa que había sucedido anteriormente en varias ocasiones-. En el año 70 de nuestra era se destruyó por última vez y solo queda en pie el Muro de las Lamentaciones. Cuando Jesús habló de su reconstrucción en tres días se refería al espacio que medió entre su Muerte y su Resurrección Gloriosa. Como tantas otras veces… no le entendieron.

 

El incendio de Notre Dame, quizás uno de los templos más significativos de la Europa Católica junto al Vaticano y la catedral de Santiago, tiene una lectura muy significativa comparable al deterioro de la fe de los europeos. Unos países que están manifestando un interés más acendrado en el tener que en el compartir; en lo humano que en lo divino.

 

Hay un incendio generalizado en el seguimiento de Jesús de Nazaret, aunque se siguen manteniendo muchos signos externos. Nos preocupamos mucho más de la torre de nuestra Catedral o del recorrido de las Procesiones de Semana Santa que del problema de los emigrantes o la pérdida de valores en las familias sacramentalizadas pero exentas de vivencias consecuentes con dichos sacramentos. Estamos más dedicados a las formas que al fondo.

 

Gracias a Dios Notre Dame será reconstruida, muchas fortunas se han prestado para ello y volverá a vivir su esplendor y belleza. Le pido a Dios que aprovechemos esta Semana Santa para reconstruir en nuestra medida el Cuerpo Místico de Cristo presente en el hermano que sufre y en una humanidad con escasos valores positivos. Feliz Resurrección el próximo domingo de Jesucristo en cada uno de nosotros. Y en especial de esa vieja Europa que se muere de éxito y de abandono de lo trascendente…

 

 

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CRISPACIÓN

11 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 11 de abril de 2019

 

CRISPACIÓN

       Una de las principales actitudes que caracterizan a nuestra sociedad es la crispación.

 

        Los diccionarios recogen el significado de la palabra “crispación” como gran irritación. Las actitudes que observo en la actualidad en mis coetáneos están llenas de esas situaciones. Se identifican con aquel personaje de los tebeos de mi infancia: “Don Pacontraria”. Se sigue utilizando el “de que se trata que me opongo” y la crispación nace de momento.

 

Estimo que la convivencia se debe basar en buscar los pensamientos comunes y soslayar en los que se discrepa. Por desgracia aquello de “pon tu verdad, yo la mía y juntos buscaremos la verdad” ha quedado por completo en el olvido. Los telediarios nos crispan. Los programas más vistos de la televisión (aunque todos niegan verlos) son aquellos que sacan lo peor de cada casa y cambian fama y honor por dinero. Es más, pagan descaradamente a quien desvele las miserias de algún famoso o famosillo.

 

Estas actitudes se traspasan a nuestras vidas cotidianas. Las calles se convierten en la jungla del asfalto. Peleamos por el aparcamiento, las colas de los autobuses, las cajas de los supermercados o la atención en las consultas médicas. Pero es más, siento vergüenza ajena al observar las situaciones que suceden a menudo en los campos de futbol. El domingo pasado desearon a gritos la muerte al entrenador de un equipo de futbol antes de iniciarse el partido.

 

Y lo que aun me duele más, la controversia constante entre los dirigentes de instituciones de la Iglesia por imponer criterios en movimientos y cofradías. Juicios y descalificaciones no hablan muy bien de algunas comunidades.

 

Los cristianos nos llamamos así por que le seguimos intentando vivir el “estilo de vida de Jesús”. Él destilaba paz y amor en sus palabras y en sus hechos, Es más, los creyentes de la mayoría de las confesiones nos hablan de respeto y comprensión. Me causa sonrojo como intentamos ridiculizar a los demás en vez de resaltar y poner en valor sus virtudes que, con seguridad, son muy aprovechables. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y nos tenemos que marchar empezando por los más mayores.

 

Con estas actitudes negativas se consigue cansar a las personas de buena voluntad, que una vez tras otra, son arrasados por los hijos de las tinieblas. La palabra “hermandad” se entiende como “bronquedad” a todos los niveles, mientras se discute por un criterio,  un cirio o un recorrido más o menos vistoso.

 

Sin embargo –no todo es malo- anda un personaje por la tele de nuestros días que me causa una profunda admiración. Se trata de “un noble anciano” (tiene mi misma edad) que está compitiendo en el “master chef” de la primera. Siempre sonríe, es eficaz, sabe dirigir y animar y, encima, guisa maravillosamente. Les recomiendo le observen.

 

Otra raya en el agua. Saben los que me leen, que tengo un programa en canal Málaga sobre el voluntariado y la Málaga solidaria. El pasado martes tuve conmigo a dos veteranos enfermos de esclerosis múltiple. Amén de ser unos tipos estupendos, dieron un ejemplo de conformidad ante sus graves problemas vitales. Abordamos sin miedo el problema de la eutanasia hoy tan en boga. Su respuesta fue categórica. No. Como contrapartida, comprender al enfermo y su familia y, sobre todo, ayudarles para evitar situaciones límites. Pensábamos que la publicidad que se le ha dado al tema le hace un flaco favor a los que sufren enfermedades crónicas. Además hay quien aprovecharía la eutanasia para, en sus palabras: “quitarse de en medio un problema”. Toda esta conversación se mantuvo sin crispación dentro de la cordialidad y la búsqueda de la verdad. Todo un ejemplo.

 

LA ENTREVISTA

4 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 4 de abril de 2019

 

LA ENTREVISTA

       A nadie le ha resultado indiferente la extraordinaria entrevista de Jordi Évole al Papa Francisco.

 

He tenido que volverla a ver y, sobre todo, a escuchar. La primera vez que la disfruté en directo se me acumuló una tormenta de ideas mientras se me llenaba de fuego el corazón. Hacía años que no me emocionaba tanto en el encuentro con el Evangelio vivo. Así que la he vuelto a revisar.

 

Provisto de papel y lápiz he ido tomando nota de las frases con la que respondía el Papa al sagaz reportero que, como es necesario en esta profesión, intentó llevar el agua a su molino y ponerlo en apuros.

Desde el momento en que Francisco se declaro pontífice-puente llevado por las alas de los Ángeles, la entrevista se convirtió en una declaración de principios. “El que levanta muros acaba prisionero de los mismos”, “Nos hemos acostumbrado a los mismos, nos parece natural el cortar el paso a la migración”, “el mundo se ha olvidado de llorar”.

 

Cuando el entrevistador pedía soluciones, el entrevistado repetía “que lean el evangelio y que sean coherente con el mismo”, “que conozcan la doctrina social de la Iglesia”, “la dictadura nace del miedo”, hay menos ricos, pero con mucha plata y muchos pobres con poca plata”, “estamos en la tercera guerra mundial… a pedacitos”.

 

Al hablar de África su voz cambia el tono. El sentimiento aflora a sus labios y al temblor de sus manos. “Los africanos han recuperado el terreno, pero el interior sigue siendo de las potencias invasoras”, “todos los países del primer mundo venden armas sin pudor y mientras, proclaman la bondad de la paz”. Las concertinas lo dejaron sin palabra. Son una vergüenza para todos; el problema de la migración hacia Europa demuestra el egoísmo de los viejos países anclados en sus “verdades”.

 

Sobre el trabajo habla del precariado como un mal de nuestra época; lo que antes se llamaba pobres vergonzantes hoy es el salario precario, ese que hace imposible llegar a final de mes. Ese que reciben la mayoría de los jubilados, los que no llegan a los mil euros con una familia que mantener, los que tienen trabajos-basura y la mayoría de las veces sin seguridad social.

 

Sobre las distintas maneras de entender la vida, la política, la economía o la religión, nos habla de persuadir, no insultar, buscar el punto común que nos acerca y no lo que nos separa. Habla con rotundidez del aborto. No se puede solucionar un problema eliminando una vida humana. Ni alquilar un sicario que lo haga. Hay que ayudar a la madre a solucionar su problema sin perjudicar a nadie más. No dejarla en la calle.

 

Aunque entiendo sus argumentos, estimo que se quedó un poco a medias en el tema de la homosexualidad y en la presencia de las mujeres en la Iglesia. Creo que se tuvo que morder la lengua para evitar ataques por todas partes. Se quedó con la acogida familiar de los homosexuales y la identidad de la Iglesia como femenina. La mujer “da riqueza y sentido común a la Iglesia”. Protagonismo, no servidumbre de la mujer.

 

“Vivo en un museo”; esta frase resume sus sentimientos. No puede vender sus paredes, le cuesta mucho evitar la parafernalia y las grandes decisiones. Entonces, y a instancias del periodista, habló de los pobres de la calle, los que deambulan por las grandes ciudades y, como no, del Vaticano. Se sienten invisibles, pero tampoco se quieren adaptar a las rutinas de una vida algo más ordenada.

 

Los miembros de la Iglesia tenemos que pagar nuestros tributos, siempre que no se trate de instituciones sociales o de educación, nunca los negocios encubiertos. Achaca a diversas causas la disminución de fieles en los templos. Yo estimo que es muy difícil ser un cristiano coherente. Por eso van disminuyendo poco a poco los cristianos sociales y de cumplimiento.

 

Su análisis sobre los medios es determinante. Piensa que la comunicación es básica y enriquecedora de la humanidad, siempre que no adolezca de uno de sus cuatro pecados “errores” principales: La desinformación, la calumnia, la difamación y la coprofilia. Finalmente habló de la “trata”, la prostitución de los medios. Parece que conoce el tema. Inmediatamente llegaron a mi mente algunos programas de televisión e incluso canales completos. Los periodistas de bufanda, los periodistas de partido, los periodistas comprados o vendidos, los que inventan noticias “calumnia que algo queda”, “una mentira repetida se convierte en una verdad”, todos ellos han conseguido que seamos una de las profesiones menos valoradas por la gente. (Estamos en los últimos escalones del ranking).

 

    -Inmediatamente ha nacido un spin-off de esta entrevista. Sus palabras durante el vuelo a Marruecos sobre su visita a España han hecho rasgarse las vestiduras a casi todos. Convendría que dichas frases se aclarasen un poco, dado que han servido a muchos para descalificarlo por completo injustamente-.

 

En los abusos por parte de miembros de la Iglesia se defendió como pudo ante un ataque directo. “Tenemos que reconocerlo y pedir perdón. Denunciar inmediatamente y olvidarse de un corporativismo patente en todas las profesiones”. La hermenéutica (interpretación en cada época) no disminuye la responsabilidad. Habló de procesos sanadores como el reciente congreso celebrado en Roma a dicho respecto.

 

En varios momentos de la entrevista habla de sonreír a la vida; declara con pena que en algunas frases pronunciadas metió la pata: “me equivoque”, dice en algún momento.

 

Mi conclusión es contundente. Solo hay un redentor. Pero el Papa Francisco es un auténtico Vicario de Cristo en la tierra. (*)

(*) Vicario: [persona] Que ayuda o sustituye a alguien en sus funciones.      

 

               

                      

Unas primarias

21 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 21 de marzo de 2019

 

Unas primarias

       Leyendo el evangelio de ayer (Mateo 20; 17-28), me ha parecido observar una especie de primarias. 

      

Estamos en época de elecciones, con la consiguiente búsqueda de candidatos. Se prodigan los enchufes, las descalificaciones, el nepotismo, los codazos, las denuncias y los falsos currículos. La búsqueda de un sillón y una paga perpetua, hacen aflorar lo peor de cada casa. Y, lo que es peor, en este caso entre los propios compañeros de viaje.

 

Esta situación no es nueva, el evangelio de Mateo recoge un momento en el que aparecen las “recomendaciones”. La madre de los hijos de Zebedeo utiliza sus armas de mujer y de madre para enchufar a sus hijos. Jesús los pone en su sitio. ”Que aquí se viene a amar y sufrir por los demás”.

 

Entretanto los otros diez, que están “al loro” se indignan. No sé si por la actitud de la madre de los “hijos del trueno”, Santiago y Juan, o por que estaban perdiendo comba en las listas de preferidos. No les gusta esta especie de “primarias”.

 

El Señor vuelve a explicarse alto y claro: “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea vuestro esclavo, igual que el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos”.

 

Ya me gustaría que los miles de candidatos a las próximas elecciones que se nos aproximan, accedieran a las mismas para servir y no servirse. Aquellos apóstoles (y aquella madre), sin estar tan cultivados y con tantos masters como los futuros gestores de nuestra política, nuestra cultura y nuestra economía, entendieron a la primera el mensaje. Allí se acabaron, por el momento, los enredos ministeriales. Todo el mundo a currar.

 

Los de ahora están algo remisos a poner estas recomendaciones en práctica. Desgraciadamente estas situaciones se siguen presentando en todos los ámbitos humanos; a escala política, deportiva, cultural, laboral e incluso religiosa. El Evangelio está ahí no para leerlo y darle la razón, sino para ponerlo en práctica. Tomemos nota.

     

 

                                 

   

 

1000 ENTRADAS

17 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     18-3-2019

                    1000 ENTRADAS

     No se trata de vender un millar de localidades para un espectáculo. Hoy quiero reseñar mi publicación número mil en mi blog.

Hace la friolera de 12 años iniciaba la publicación de mis “buenas noticias” en el blog titulado “Periodista a los sesenta”. Ya había tenido una experiencia anterior como columnista en el, desgraciadamente desaparecido “Diario de Málaga-Costa del Sol”. Allí inicié una colaboración semanal que acabo con su cierre en Octubre del 2006. En el 2007 inicié mi colaboración –en la que continúo-  con el “Diario de la Torre”, que hoy lleva como cabecera “El faro de Málaga”.

Finalmente, el 8 de junio de 2007 y sin encomendarme a Dios ni al diablo, me lancé a la aventura de redactar el blog “Periodista a los sesenta”, cuya nómina alcanza hoy las mil publicaciones. Aquél día escribía un servidor:

“Con amor y temblor doy comienzo a mi experiencia como “blogger”. Me ha costado Dios y ayuda.  Me gusta escribir. Me gusta el periodismo. Me gusta vivir. Cuando por un desgraciado accidente tuve que abandonar mi profesión, decidí que la palabra jubilación viene de júbilo. Tenía dos opciones: dominó y bolsa de la compra o cultura. El “embarque” me ha salido bien. El periodismo apasiona. Cuando asomas las narices por los medios es difícil  que puedas prescindir de ellos. Yo “he tocado pelo”. Voy a ser un maletilla de la comunicación, pero voy a torear en muchas plazas… aunque sean de pueblo. Me da lo mismo. Pero al mismo tiempo quiero hacer algo por mis coetáneos. Los mayores tenemos mucho que decir y que aprender, y la sociedad nos quiere conformar con viajes del IMSERSO y visitas a la Tele como público. Hasta nos buscan novia en Canal Sur.

  Por todo esto me he propuesto redactar una tesis en la facultad de periodismo de la UMA sobre los mayores y la comunicación. Mi hipótesis se basa en que los miembros del “segmento de plata” somos poco tenidos en cuenta por la radio y la TV. En demostrar esto me voy a “fajar” durante los próximos tres años. Necesito ayuda, pero se que la voy a encontrar. En esa estamos. Seguiré informando”.

   Doce años después y la publicación de 1000 artículos bajo los títulos generales de “La buena noticia” y “el segmento de plata”, puedo afirmar que mis deseos se han cumplido, Leí mi tesis en el 2012 y me he hinchado de hacer programas en radio y televisión. Seguiré defendiendo “la buena leche” y “los puretas”. Seguiré luchando por los marginados y hablando de mi Iglesia, a la que defiendo y critico porque la quiero.

Pero sobre todo… seguiré siendo periodista novato. Como cualquier otro. Gratis et amore. Libre e ilusionado. Hasta la entrada 2000. Si estoy vivo. 1000 contactos con ustedes son mi buena noticia de hoy.

 

 

 

 

LA REVALIDA

15 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 14 de marzo de 2019

 

LA REVALIDA

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a diversos exámenes. 

      

    Unas veces se trata del que sufrimos ante nuestros profesores a lo largo de una docena de años,  por lo menos. Posteriormente ante él, o la, que va a compartir nuestra vida por un periodo más largo… y delante de un tribunal que componen sus familiares y amigos. En tercer lugar a lo largo de nuestra vida laboral, que siempre es cuestionada por alguien.

Pero hoy me quiero referir al examen que sufrimos en los momentos en que nos enfrentamos con nuestra conciencia. Esta es más dura que cualquier otra opinión. A esta no la podemos engañar. El espejo del alma refleja tu verdad. Ahí me suspendo cada día a lo largo de toda mi trayectoria. El aprobado o suspenso se basa en el equilibrio entre lo que pensamos-decimos-hacemos.

Todas estas “notas” tienen que ser revalidadas al final de nuestras vidas. El evangelio de San Mateo en su capítulo 25 nos da una idea del temario. Aquí no valen excusas ni el “yo creía”, “yo me pensaba”. Aquí se presentan los hechos, no los dichos ni los pensamientos. Pero, en mi opinión estos versículos son muy consoladores. La práctica de las obras de misericordia te da premio inmediato y seguro. “Venid benditos de mi padre porque tuve hambre y me diste de comer…”  La experiencia nos lo confirma.

Cada vez que he intentado explicar los rudimentos del cristianismo a aquellos que reciben la primera evangelización o renuevan la misma, el desarrollo de estas frases del evangelio les ha aclarado mucho las ideas y les ha servido como punto de inicio de una vida más feliz y esperanzadora.

Por eso cuando he vuelto a escuchar este evangelio días atrás, me he sentido impelido a transmitir –y realizar- estas recomendaciones que nos traen la bendición del Creador. Como ahora se llevan mucho los tests, os planteo el siguiente: ¿Ovejas o cabritos?

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 7 de marzo de 2019

 

¡Menuda catequesis!

Me he encontrado con la catequesis más sencilla y más contundente sustentada en la lectura de un par de carteles. 

      

    El Evangelio de Jesús recoge las enseñanzas básicas que nos dejó el Mesías durante su vida pública. A lo largo de la historia nos han querido explicar su significado -casi siempre con buena voluntad- un montón de exégetas, purpurados, investigadores, intérpretes y demás analistas de los evangelios.

Estimo que lo mejor es quedarse con los mensajes sencillos que nos hace acercarnos a los demás y nos llevan a olvidarnos de nosotros mismos. “Hacernos como niños”. Sin desmerecer el resto del Nuevo Testamento, me quedo con aquella parte del Evangelio de San Mateo que recoge el Sermón de la Montaña. Ahí está el “cogollo” del cristianismo y, por ende, de la vida del cristiano.

Pero yendo al motivo de este artículo, quiero recoger ahora la reflexión que me provoco una corta visita a un templo. Tengo la costumbre de entrar a lo largo de mis recorridos de media mañana, a cuantas iglesias me encuentre abiertas –que no son muchas por cierto-.

Días atrás pasé por la Parroquia del Carmen. Por cierto, ésta si está abierta todas las mañanas. Entré derecho en dirección al Sagrario, continué por la Virgen del Carmen y, finalmente, rematé ante el Cristo de la Misericordia. De allí salía bastante reconfortado cuando me encontré con un cartel en la puerta de salida que me termino de sorprender. Este decía: “de aquí se sale para amar al prójimo”. Me dije para mí: “menudo encarguito”.

Al cruzar el umbral me volví buscando la primera parte del mensaje en la que no había reparado al entrar. Otro cartel sobre la puerta de entrada decía:”aquí se entra para amar a Dios”. Catequesis completa. No necesita más explicación. “Ora et labora”. Menudos consejos para la Cuaresma. Se llena el depósito del amor de Dios para repartirlo entre los demás. El prójimo-próximo lo agradecerá. Tres pasos efectivos: entrar-oír-hacer.

 

Carteles en la Parroquia del Carmen de Málaga.

 

 

  

 

El equilibrio

20 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                Málaga 21 de febrero de 2019

 

El equilibrio

       Aceptar las circunstancias de la vida y adaptarse a ellas es una manera de envejecer con talento. Ahí está el equilibrio.

 

       En esta semana he tenido la oportunidad de enfrentarme a la realidad inherente al paso de los años. Lo he podido comprobar en mi visita a dos amigos entrañables. El primero, mayor que yo, ha sufrido la acumulación de diversas enfermedades propias de los que han pasado de los ochenta. Como culminación de las mismas se ha caído con la brecha consecuente y el miedo a volver a perder el equilibrio. Se ha provisto de un “taca-taca” o andador.

 

Por otra parte, como muchas otras veces, he acudido a la Residencia de Mayores “El buen Samaritano” de Churriana. En dichas instalaciones, bajo el auspicio de Cáritas Diocesana de Málaga, se encuentran acogidos más de medio centenar de mayores, algunos de los cuales son miembros del clero jubilados. Regularmente mi amigo Sergio acude desde su casa en Casabermeja a celebrarles la Santa Misa. Hoy… ha aparecido con un bastón.

 

En “el Buen Samaritano” la celebración de la Eucaristía es impresionante. Concelebran tres o cuatro acogidos y el resto, clérigos y seglares, participan activamente con voces disonantes debido a las dificultades auditivas de algunos. En el día de hoy, lo que más ha llamado mi atención, ha sido la homilía. “Breve y liberadora”, como acostumbra a proclamarla Sergio y como me gusta a mí.

 

Esta mañana, comenzó el celebrante por reconocer –con cierta vergüenza- la dependencia del bastón, lo mismo que la mayoría de los presentes, que necesitan toda suerte de bastones, carritos de mano o mecanizados, cuidadores o el brazo de los amigos que les permiten moverse con cierta habilidad. Pero inmediatamente surgió un torrente de ideas nacidas de una inteligencia, formación y experiencia acumulado en muchos años de magisterio.

 

En apenas cinco minutos nos hizo reflexionar sobre la necesidad de olvidarnos de “nuestras verdades inquebrantables, nuestra suficiencia, nuestro complejo de superioridad y de considerarnos de vuelta de todo”. Volver a la capacidad de asombro y la apertura al Espíritu que nos habla a través de los signos de los tiempos. Diferenciar los dogmas de las costumbres y los reglamentos. En una palabra vivir en el mundo y con el mundo.

 

Este estilo de vida, esta aceptación de la búsqueda de la verdad a diario, nos van a permitir vivir en ese equilibrio espiritual. El escuchar a los demás, el aceptarlos como son y la apertura a los nuevos aires, harán de bastón que nos permita seguir conviviendo con la humanidad y con nosotros mismos.

 

¡Menuda enseñanza!

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

              m.montescleries@telefonica.net

                                           18 de febrero de 2019

¡MENUDA PRIMAVERA!

   Se nos acerca una primavera en la que lo mejor sería volver a “hibernar”.

    A lo largo del mes de marzo nuestras calles y nuestras emisoras de radio y de televisión se van a ver invadidas por diversas actividades de las comparsas, chirigotas y cachondos mentales en general, que se van a “preparar” para las “duras” jornadas de penitencia de la cuaresma, a base de decir o hacer, escondidos detrás de máscaras y disfraces, lo que no se atreven a decir o hacer a diario.

Estas actividades tienen poca influencia en “mi zona de confort”. Pertenezco a una generación que tuvo una escasa o nula relación con los carnavales. Sabíamos que seguían en Cádiz o en pequeños núcleos de población, pero no tenían arraigo entre los jóvenes de mi época. Y ya de mayores… da pereza.

Lo peor es que se van a cruzar con las campañas electorales. Nos van a volver locos. Van a ir a los mítines disfrazados por fuera y por dentro. No sabemos si vamos a votar para Estrasburgo, Alfarnate, el parlamento español o el concurso de coros. Se nos van a juntar los candidatos a tres o cuatro elecciones y un montón de partidos. No se de donde van a sacar tantas listas.

En medio la Semana Santa. Sobre todo me cuesta trabajo entender como aquellos candidatos de partidos que propician en su discurso lo contrario a las enseñanzas de Jesucristo, van a compaginar la conmemoración de la Pasión de Cristo y su mensaje. Por la mañana una cosa y por la noche la contraria. Es complicado cambiar la túnica y el incensario con el traje de campaña y la lengua acerada e insultante.

Que sepan que no me refiero a ningún partido ni mensaje en concreto. Casi todos ellos basan su discurso en resaltar lo peor de los demás; en prometer lo que saben que no van a poder cumplir… o lo que el auditorio quiera escuchar. No buscar lo mejor para la sociedad sino lo mejor para su partido. Buscan agarrarse al sueldo y las prebendas, saltándose sus convicciones personales y dando cuchilladas a diestro y a siniestro. Si hay que aprobar la eutanasia o el aborto hasta los ocho meses… se aprueba, si hay que defender lo contrario… también. A gusto del consumidor. Lo importante es que ganen los míos.

Mi buena noticia de hoy la protagonizan ese grupo de políticos honrados, trabajadores, preparados, curtidos en el trabajo, defensores de la verdad y de España, que a lo largo de toda mi vida he podido conocer. Algunos de ellos siguen en la brecha. Han sacrificado a sus familias, se han conformado con una economía suficiente –sin cuentas en Suiza-, han presentado currículos auténticos y no inflados para la ocasión. Ellos me siguen tranquilizando en parte. Son la esperanza de una España mejor, más tolerante y menos crispada. Ojalá sigan aflorando este tipo de políticos entre las nuevas generaciones que se incorporan a la política.

 

CORINTO

7 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net   Málaga 7 de febrero de 2019

CORINTO

 

 Corinto es una pequeña ciudad griega famosa por sus pasas.

 

     Por sus pasas, por su canal y  por sus habitantes de la Edad Antigua, aquellos famosos Corintios a los que San Pablo escribió una de las más bellas páginas del Nuevo Testamento: el capítulo XIII de su primera carta.

 

El famoso “Himno a la caridad” que recoge este texto ha servido como soporte fundamental de muchas de las bodas que se celebran en nuestros templos. Es más, incluso lo he escuchado en alguna boda civil. Es tan hermoso y actual que alguna significada “entendida” ha preguntado que de que poeta se trataba, sin vincularlo con San Pablo.

 

Cada vez que lo escucho me hace pensar en lo fácil -y lo difícil a la vez- que es ser una persona buena, -distinto por completo de una “buena persona”- sin perjuicio de lo que hagan los demás. Sin ir más lejos, el pasado domingo, que se proclamó en la Eucaristía semanal, el celebrante terminó su homilía reflejando una prueba que indica tu capacidad de amar a los demás. Después de recalcar que las virtudes del cristiano son la fe, la esperanza y la caridad y, como dice el texto, de las tres la más importante es esta última: la caridad -el amor a cambio de nada-, terminó diciendo. “Sí a vosotros os piden favores, sí recurren a vosotros en las dificultades y os agobian con sus problemas, es que sois buenos receptores, que intentáis ayudar y que os preocupáis de los demás. Si no os piden ayuda, es porque saben que no gozáis de la suficiente capacidad de amar para compartir con los demás”.

 

Esta semana me he sentido un miembro más de esa comunidad de habitantes de Corinto, una pequeña ciudad del Peloponeso famosa por sus pasas, su canal y por su himno al Amor. Este bello fragmento interpela siempre.