LA REVALIDA

15 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 14 de marzo de 2019

 

LA REVALIDA

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a diversos exámenes. 

      

    Unas veces se trata del que sufrimos ante nuestros profesores a lo largo de una docena de años,  por lo menos. Posteriormente ante él, o la, que va a compartir nuestra vida por un periodo más largo… y delante de un tribunal que componen sus familiares y amigos. En tercer lugar a lo largo de nuestra vida laboral, que siempre es cuestionada por alguien.

Pero hoy me quiero referir al examen que sufrimos en los momentos en que nos enfrentamos con nuestra conciencia. Esta es más dura que cualquier otra opinión. A esta no la podemos engañar. El espejo del alma refleja tu verdad. Ahí me suspendo cada día a lo largo de toda mi trayectoria. El aprobado o suspenso se basa en el equilibrio entre lo que pensamos-decimos-hacemos.

Todas estas “notas” tienen que ser revalidadas al final de nuestras vidas. El evangelio de San Mateo en su capítulo 25 nos da una idea del temario. Aquí no valen excusas ni el “yo creía”, “yo me pensaba”. Aquí se presentan los hechos, no los dichos ni los pensamientos. Pero, en mi opinión estos versículos son muy consoladores. La práctica de las obras de misericordia te da premio inmediato y seguro. “Venid benditos de mi padre porque tuve hambre y me diste de comer…”  La experiencia nos lo confirma.

Cada vez que he intentado explicar los rudimentos del cristianismo a aquellos que reciben la primera evangelización o renuevan la misma, el desarrollo de estas frases del evangelio les ha aclarado mucho las ideas y les ha servido como punto de inicio de una vida más feliz y esperanzadora.

Por eso cuando he vuelto a escuchar este evangelio días atrás, me he sentido impelido a transmitir –y realizar- estas recomendaciones que nos traen la bendición del Creador. Como ahora se llevan mucho los tests, os planteo el siguiente: ¿Ovejas o cabritos?

 

 

 

 

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¡MUJERES!

10 f, 19

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     11-3-19

MUJERES

Esta semana se ha celebrado el día de la mujer. Yo lo celebro cada día.

He tenido la suerte de criarme entre mujeres. En primer lugar, mi madre y mi hermana; después al fallecer mi padre prematuramente y casarse mi hermana, viví varios años solo con mi madre. Después me casé; mi esposa, mis hijos –cuatro de ellos mujeres-, mis nueras. Finalmente, ocho nietas… por el momento. Mujeres… muchas mujeres.

Cada una de ellas ha sido un claro exponente de la cultura de la época. Mujeres que han sabido reaccionar al paso de los años. Nunca las hemos discriminado, ni se han sentido discriminadas por su género. Mi madre, maestra de la república, dejó el magisterio al casarse y se dedicó a lo que se llamaba “sus labores” que era criar a los hijos, cuidar de la casa, coser, lavar, planchar, cocinar, preocuparse de los colegios, etc. Mientras, mi padre luchaba contra las circunstancias económicas y conseguía, a base de mover muchas maletas, mantener una clase media con dignidad.

Después, Pepa Cleries, mi madre, al quedarse viuda joven, recupero su plaza en el Magisterio y allí estuvo hasta su jubilación. Quería sentirse útil y no depender económicamente de nadie. Mi esposa ha estudiado al tiempo que criaba a sus ocho hijos, ha sido profesora voluntaria de diversas actividades con mayores, ha cuidado de sus padres y sigue al pie del cañón para lo que haga falta.

Mis cuatro hijas son universitarias, Dos maestras, una licenciada en turismo y otra matrona. Todas tienen familia, hijos y trabajo. En fin, lo que se estima como personas normales. Ah, y me olvidaba de mi suegra; 92 años, vive sola, sigue conduciendo su viejo Ford Fiesta y no se pierde un acontecimiento tenístico, enamorada hasta el tuétano de Nadal.

Pienso que está muy bien que reivindiquemos el valor de las mujeres y sus justas peticiones, pero que la paridad, además de las pancartas, estriba en la aplicación en nuestras vidas de lo que se dice en las mismas. “Menos samba e mais trabalhar”. Menos discursos y más eficacia por parte de los que discriminan. Los 365 días del año.

   Mi buena noticia de hoy la dedico a ese grupo de mujeres que sin perder su condición de tales, nos están dando cada día “sopas con honda” desde las artes, la ciencia, la enseñanza, la empresa y todos cuantos trabajos acometen. Creo que la sociedad occidental lo ha entendido suficientemente. La mayoría estamos de acuerdo en aceptar la igualdad. El problema está en otras culturas y en algunos explotadores de la nuestra. Así que… viva las mujeres… y los hombres: mis cuatro hijos y diez nietos varones; así como mis yernos. Que nos tienen asustados y acomplejados.

Termino con un pensamiento de Madame Curie (1867-1934): “Nunca he creído que por ser mujer deba tener tratos especiales, de creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres y no soy inferior a ninguno de ellos”.

        

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 7 de marzo de 2019

 

¡Menuda catequesis!

Me he encontrado con la catequesis más sencilla y más contundente sustentada en la lectura de un par de carteles. 

      

    El Evangelio de Jesús recoge las enseñanzas básicas que nos dejó el Mesías durante su vida pública. A lo largo de la historia nos han querido explicar su significado -casi siempre con buena voluntad- un montón de exégetas, purpurados, investigadores, intérpretes y demás analistas de los evangelios.

Estimo que lo mejor es quedarse con los mensajes sencillos que nos hace acercarnos a los demás y nos llevan a olvidarnos de nosotros mismos. “Hacernos como niños”. Sin desmerecer el resto del Nuevo Testamento, me quedo con aquella parte del Evangelio de San Mateo que recoge el Sermón de la Montaña. Ahí está el “cogollo” del cristianismo y, por ende, de la vida del cristiano.

Pero yendo al motivo de este artículo, quiero recoger ahora la reflexión que me provoco una corta visita a un templo. Tengo la costumbre de entrar a lo largo de mis recorridos de media mañana, a cuantas iglesias me encuentre abiertas –que no son muchas por cierto-.

Días atrás pasé por la Parroquia del Carmen. Por cierto, ésta si está abierta todas las mañanas. Entré derecho en dirección al Sagrario, continué por la Virgen del Carmen y, finalmente, rematé ante el Cristo de la Misericordia. De allí salía bastante reconfortado cuando me encontré con un cartel en la puerta de salida que me termino de sorprender. Este decía: “de aquí se sale para amar al prójimo”. Me dije para mí: “menudo encarguito”.

Al cruzar el umbral me volví buscando la primera parte del mensaje en la que no había reparado al entrar. Otro cartel sobre la puerta de entrada decía:”aquí se entra para amar a Dios”. Catequesis completa. No necesita más explicación. “Ora et labora”. Menudos consejos para la Cuaresma. Se llena el depósito del amor de Dios para repartirlo entre los demás. El prójimo-próximo lo agradecerá. Tres pasos efectivos: entrar-oír-hacer.

 

Carteles en la Parroquia del Carmen de Málaga.

 

 

  

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     4-3-19

VIAJAR ES UN PLACER

   Los abuelos nos movemos al ritmo de los nietos. Por eso hemos disfrutado de la semana blanca.

Amén de ser viajante, a lo largo de mi vida he sido un viajero impenitente. Mis deseos de conocer mundo no han tenido fronteras. He utilizado trenes de tercera, rápidos, correos, intercity y Aves; autobuses-tartana y grandes autopullmans de lujo; barcos de carga y de pasajeros; aviones de hélice, turbo y gigantescos; todo tipo de vehículos así como mis cansadas piernas, que han recorrido el camino de Santiago.

Pero mis deseos de conocer otras tierras no se han acabado. Así que he aprovechado la semana de “vacaciones”. He cogido mi coche, mi esposa y un par de maletas y me he ido de “excursión” por toda España. Bocairente, Valencia, Salou, Zaragoza, Madrid y Sevilla, han sido las etapas de nuestro viaje.

Además de cerciorarme de las maravillosas carreteras que disfrutamos (y lo caras que están las autopistas), he podido observar el extraordinario cambio -siempre a mejor- de nuestra querida España. Lo que han hecho con el lecho del Turia en Valencia, es tan esplendido que sería bueno lo imitáramos en Málaga, la Ciudad de las Ciencias y las Artes y el Oceanográfico son tan buenas o mejores que otras instalaciones similares en el resto del mundo.

He ido a Cataluña con cierto resquemor. Totalmente infundado. He estado un par de días por Tarragona y tan solo he visto una bandera: la española en el cuartel de la Guardia Civil en Salou (una especie de Torre del Mar catalana). Gente amable, receptiva y con un sospechoso acento andaluz.

Zaragoza, con su plaza del Pilar abierta a los cuatro vientos y sus maravillosos asados cerca de la Pilarica. El templo, como siempre, lleno de visitantes. Madrid, sigue siendo Madrid. Pero cada vez más incomoda. Me he quedado con mis nietos en Getafe, que también es Villa y Corte (más o menos) y se puede andar por las calles. Sevilla con olor a cera y a feria. Finalmente vuelta a mi Málaga.

Mi buena noticia de hoy; que no tenemos que salir de este país maravilloso para encontrarnos con lo mejor en todos los aspectos. Monumentos, historia, paisajes, gastronomía, gente acogedora, ciudades grandes y pequeñas, modernas y medievales, playas y campiñas, montañas y ríos.

Ya sé que este artículo no les dice nada nuevo. Pero he querido reivindicar la maravilla de país en el que nos encontramos, la gente tan acogedora que nos recibe. Y, como no: el arroz a banda, la paella de mariscos, el all-i-pebre, el churrasco, los bocadillos de calamares madrileños y las tapitas sevillanas.

De lo de Málaga… hablaré otro día. A Málaga hay que echarle de comer aparte.

 

En mi último artículo sobre los teléfonos móviles se me coló un “Belfos” cuando quise poner “Delfos”. Subsanada la errata les presento mis disculpas

Telefoninos

24 f, 19

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     25-2-19

“TELEFONINOS”

   En el 2000 ya me maliciaba lo que iba a suceder… pero no me esperaba esto.

    En la primavera de aquel año estuve una temporada en Roma. Mi trabajo como voluntario en los actos del Jubileo del 2000, me obligaba a moverme constantemente a través de la Ciudad Eterna por medio del transporte público. Me sorprendió la forma de comportarse de los romanos en los autobuses y trenes de superficie que unen las siete colinas de la capital de Italia.

Su actitud se diferenciaba notablemente de la que aparentan en las películas de los años sesenta del pasado siglo. No gritaban ni hacían grandes gestos con las manos. Hablaban solos. Perdón, hablaban con alguien… pero a través de sus teléfonos móviles conectados por un cable al oído y a la boca. Sí. Ya sé que ahora es corriente en nuestra tierra esta actitud. Pero entonces, aún no proliferaban en España esos malditos –o benditos artilugios, según el criterio de cada uno- que también inundan nuestras calles.

Cuando estoy en la consulta del médico, en un restaurante, esperando el autobús, o simplemente, deambulando por las calles, observo como la gente cruza semáforos, se sienta a la mesa o asiste a un funeral enchufados al aparatito y hablando solos como una especie de orates modernos.

Días atrás estábamos representando una obra de teatro a un numerosísimo grupo de personas mayores que, por cierto, se lo pasaron bomba. Durante las dos horas largas del evento, se escucharon cerca de medio centenar de llamadas, se apagaron precipitadamente los aparatitos, o nos informaron al resto de los presentes que les estaba gustando la obra y que tenían que recogerlos a las diez.

Creo que nos estamos pasando de la raya. Y lo que nos queda por ver. Además el negocio es redondo. Por lo que le auguro larga vida. Hoy surgen novedades a cada momento. Salen colecciones de primavera, verano y otoño. Mis seres más cercanos se burlan de mi “celular” porque no friega, plancha, ni te recita el oráculo de Delfos.

Un servidor que se sentía feliz con el primer “zapatófono” de Airtel que tuve hace muchos años, se ve impelido a cambiarlo cada dos o tres para estar en “la onda”. Ahora estoy mirando los dos últimos que he visto en las páginas del digital Código Uno, un aparatejo denominado iPhone XS Max que solo cuesta 24.420 $, o el que me parece que voy a pedir: el SANSUNG NOTE 9, que vale un poco más (58.710 $) porque va bañado en oro. Estoy en la duda. ¡Lo que nos queda que ver!

Termino con mi “buena noticia” de hoy. En mi casa ha entrado un bicho que anda por los rincones y que estoy convencido que cualquier día me tira al suelo. Una especie de mezcla entre una rata y un platillo volante que echa a andar solo y cuando se harta vuelve a su ratonera. Mientras, deja el suelo como los chorros de oro. “Pogreso”, que dirían algunos tertulianos en su “pograma”. Otro día les hablaré de los what-Asp (guasaps) y sus grupos. A esos hay que echarles de comer aparte.

 

El equilibrio

20 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                Málaga 21 de febrero de 2019

 

El equilibrio

       Aceptar las circunstancias de la vida y adaptarse a ellas es una manera de envejecer con talento. Ahí está el equilibrio.

 

       En esta semana he tenido la oportunidad de enfrentarme a la realidad inherente al paso de los años. Lo he podido comprobar en mi visita a dos amigos entrañables. El primero, mayor que yo, ha sufrido la acumulación de diversas enfermedades propias de los que han pasado de los ochenta. Como culminación de las mismas se ha caído con la brecha consecuente y el miedo a volver a perder el equilibrio. Se ha provisto de un “taca-taca” o andador.

 

Por otra parte, como muchas otras veces, he acudido a la Residencia de Mayores “El buen Samaritano” de Churriana. En dichas instalaciones, bajo el auspicio de Cáritas Diocesana de Málaga, se encuentran acogidos más de medio centenar de mayores, algunos de los cuales son miembros del clero jubilados. Regularmente mi amigo Sergio acude desde su casa en Casabermeja a celebrarles la Santa Misa. Hoy… ha aparecido con un bastón.

 

En “el Buen Samaritano” la celebración de la Eucaristía es impresionante. Concelebran tres o cuatro acogidos y el resto, clérigos y seglares, participan activamente con voces disonantes debido a las dificultades auditivas de algunos. En el día de hoy, lo que más ha llamado mi atención, ha sido la homilía. “Breve y liberadora”, como acostumbra a proclamarla Sergio y como me gusta a mí.

 

Esta mañana, comenzó el celebrante por reconocer –con cierta vergüenza- la dependencia del bastón, lo mismo que la mayoría de los presentes, que necesitan toda suerte de bastones, carritos de mano o mecanizados, cuidadores o el brazo de los amigos que les permiten moverse con cierta habilidad. Pero inmediatamente surgió un torrente de ideas nacidas de una inteligencia, formación y experiencia acumulado en muchos años de magisterio.

 

En apenas cinco minutos nos hizo reflexionar sobre la necesidad de olvidarnos de “nuestras verdades inquebrantables, nuestra suficiencia, nuestro complejo de superioridad y de considerarnos de vuelta de todo”. Volver a la capacidad de asombro y la apertura al Espíritu que nos habla a través de los signos de los tiempos. Diferenciar los dogmas de las costumbres y los reglamentos. En una palabra vivir en el mundo y con el mundo.

 

Este estilo de vida, esta aceptación de la búsqueda de la verdad a diario, nos van a permitir vivir en ese equilibrio espiritual. El escuchar a los demás, el aceptarlos como son y la apertura a los nuevos aires, harán de bastón que nos permita seguir conviviendo con la humanidad y con nosotros mismos.

 

¡Menuda enseñanza!

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

              m.montescleries@telefonica.net

                                           18 de febrero de 2019

¡MENUDA PRIMAVERA!

   Se nos acerca una primavera en la que lo mejor sería volver a “hibernar”.

    A lo largo del mes de marzo nuestras calles y nuestras emisoras de radio y de televisión se van a ver invadidas por diversas actividades de las comparsas, chirigotas y cachondos mentales en general, que se van a “preparar” para las “duras” jornadas de penitencia de la cuaresma, a base de decir o hacer, escondidos detrás de máscaras y disfraces, lo que no se atreven a decir o hacer a diario.

Estas actividades tienen poca influencia en “mi zona de confort”. Pertenezco a una generación que tuvo una escasa o nula relación con los carnavales. Sabíamos que seguían en Cádiz o en pequeños núcleos de población, pero no tenían arraigo entre los jóvenes de mi época. Y ya de mayores… da pereza.

Lo peor es que se van a cruzar con las campañas electorales. Nos van a volver locos. Van a ir a los mítines disfrazados por fuera y por dentro. No sabemos si vamos a votar para Estrasburgo, Alfarnate, el parlamento español o el concurso de coros. Se nos van a juntar los candidatos a tres o cuatro elecciones y un montón de partidos. No se de donde van a sacar tantas listas.

En medio la Semana Santa. Sobre todo me cuesta trabajo entender como aquellos candidatos de partidos que propician en su discurso lo contrario a las enseñanzas de Jesucristo, van a compaginar la conmemoración de la Pasión de Cristo y su mensaje. Por la mañana una cosa y por la noche la contraria. Es complicado cambiar la túnica y el incensario con el traje de campaña y la lengua acerada e insultante.

Que sepan que no me refiero a ningún partido ni mensaje en concreto. Casi todos ellos basan su discurso en resaltar lo peor de los demás; en prometer lo que saben que no van a poder cumplir… o lo que el auditorio quiera escuchar. No buscar lo mejor para la sociedad sino lo mejor para su partido. Buscan agarrarse al sueldo y las prebendas, saltándose sus convicciones personales y dando cuchilladas a diestro y a siniestro. Si hay que aprobar la eutanasia o el aborto hasta los ocho meses… se aprueba, si hay que defender lo contrario… también. A gusto del consumidor. Lo importante es que ganen los míos.

Mi buena noticia de hoy la protagonizan ese grupo de políticos honrados, trabajadores, preparados, curtidos en el trabajo, defensores de la verdad y de España, que a lo largo de toda mi vida he podido conocer. Algunos de ellos siguen en la brecha. Han sacrificado a sus familias, se han conformado con una economía suficiente –sin cuentas en Suiza-, han presentado currículos auténticos y no inflados para la ocasión. Ellos me siguen tranquilizando en parte. Son la esperanza de una España mejor, más tolerante y menos crispada. Ojalá sigan aflorando este tipo de políticos entre las nuevas generaciones que se incorporan a la política.

 

LA RADIO

14 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net   Málaga 14 de febrero de 2019

LA RADIO

    Hoy es el día de los enamorados y ayer fue el día de la radio.          

 

    Desde pequeño yo estaba tan enamorado de la radio que estaba deseando jubilarme para dar rienda suelta a mis deseos de comunicarme a través de las ondas. Por eso llevo ya un montón de años en los que la radiofonía da sentido a mi vida.

 

Ayer fue el día mundial de la radio. Lo inicié escuchando con fervor las palabras de la hija de Marconi en la COPE. Debe tener muchos años. Pero su voz llegaba vibrante desde Italia a mis oídos. El milagro era consecuencia de los descubrimientos de su padre. Después participé de un largo espacio radiofónico en el que hablamos de añoranzas.

 

La radio ha acompañado, acompaña y acompañará mi vida. Desde mis primeras audiciones en una radio grande y llena de bombillitas de mi infancia jiennense, hasta el pequeño artilugio que llevo en unos de mis bolsillos y me introduzco en el pabellón auricular apenas tengo posibilidad de ello.

 

Jamás olvidaré mis inicios como tertuliano en aquella Onda 8 de Cártama, con Paco Linares, María José, Antonio Linares y mi buen amigo y maestro Antonio Ismael, allí me curtí en las Ondas con contertulios de talla tales como Alejo García. Después, mientras estudiaba periodismo me incorporé a las tertulias de Procono, donde llegue a presentar y dirigir un programa sobre los emigrantes,  y de allí el salto a Popular Tv. y, finalmente a Onda Azul, hoy Canal Málaga. Allí llevo cinco años haciendo radio y televisión solidaria.

 

El micrófono me hace sentirme feliz. Me relaciono con montones de personas de diversa procedencia y me permite transmitir mis deseos de la búsqueda de un mundo mejor. Yo, que he dedicado todo el tiempo libre de mi vida a intentar transmitir los valores del Evangelio, he descubierto que la radio es un medio que llega, desde el respeto, a la mente de personas de toda índole y creencias. Siempre desde un lenguaje directo y sin recovecos. Abierto y sencillo.

 

Solo me falta cumplir uno de mis deseos. Hacer radio de noche. Una especie de teléfono de la esperanza nocturno y abierto. Al estilo de los mejores tiempos del “hablar por hablar”. No se si lo conseguiré. Pero ahí lo dejo.

 

Entre tanto mis felicitaciones a los enamorados. Estar enamorado es vivir en el amor. No solo de pareja, sino con cualquier otra persona que lo necesite. Por eso creo que no se escapa nadie. Pensar con quien vivís el amor verdadero, padres, hijos, hermanos, amigos, vecinos, lo que sea. Y decídselo. No os calléis, por favor.

 

Os paso el enlace del programa que hicimos ayer en la radio. Creo que vale la pena escucharlo para avivar nuestra nostalgia.

http://canalmalaga.es/malaga-al-dia-2a-hora

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

              m.montescleries@telefonica.net

Una cantante de Ronda

    Una joven cantante rondeña casi desconocida, que me ha puesto los vellos de punta cantando “ojos verdes”.

Como he manifestado en anteriores ocasiones, mantengo una relación de amor-odio con la televisión. A través de sus pantallas podemos recibir pura bazofia y extraordinarios programas. Por eso, cuando te encuentras con un espacio divertido y bien realizado, se te ponen los pelos como escarpias al pensar lo que podría ser un medio tan importante como transmisor de cultura, información y entretenimiento.

En este caso quiero resaltar el programa “Tu cara me suena” y especialmente, la final de la presente edición que se emitió en directo el pasado viernes. El formato de la serie, como todos conocen, se basa en nueve profesionales que imitan a diversos cantantes a lo largo de unas semanas. Les van cambiando el estilo y las coreografías y consiguen con ello desvelar las virtudes o defectos de los participantes. Todo ello lleno de “boutades” a cargo de algunos de los concursantes que suplen sus deficiencias canoras con el buen humor.

Los últimos cinco finalistas eran unos cantantes y bailarines excepcionales. Varios de ellos con un largo recorrido y muchas tablas. Pero el pueblo soberano eligió con sus votos a los dos que, a mi parecer, lo merecían especialmente. Se trataba de un excelente cantante venezolano que lleva muchos años buscándose un sitio en el mundo de la canción: Carlos Baute. Además de hacerlo muy bien, ha demostrado una calidad humana extraordinaria y un amor a su país demostrado día a día con sus parlamentos reivindicativos sobre la liberación de su Venezuela de las dificultades de todo tipo que le vienen sucediendo.

La ganadora María Villalón, la menos famosa de ellos sobre el papel, es una chiquilla de Ronda que lleva toda su vida buscándose un hueco en el mundo de la canción, se ha formado extraordinariamente en todos los aspectos, es licenciada en filología hispánica, toca el violonchelo, ha publicado un libro sobre sus experiencias como “bocadillera” y ha colaborado en diversas publicaciones.

Una vida llena de esfuerzo y de lucha que se han visto recompensados con el primer puesto en este concurso. María, al ganar, ha manifestado, una vez más, lo buena gente que es; repartió el importe de su premio -que correspondía a su ONG favorita- entre las de los nueve concursantes. Salió a hombros, como si de Antonio Ordóñez se tratara y nos cautivó a todos volviendo a cantar esos “ojos verdes” al estilo de Pasión Vega.

     Mi buena noticia me la proporciona hoy María Villalón que junto a Pasión Vega y Diana Navarro forman un trío de malagueñas (de hecho o de adopción) que arrasan en los escenarios  por su calidad como personas y como cantantes.