GETAFE

18 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 18 de mayo de 2017

GETAFE

 

     

    Getafe es una población muy grande -un tanto destartalada- situada en el sur de Madrid y a unos 13 kilómetros de la Puerta del Sol.

 

Se encuentra a los lados del camino de Madrid a Toledo, lo que le ha hecho testigo de la historia de España, especialmente desde el siglo XIV con los movimientos de los Reyes castellanos hacia la conquista de los territorios ocupados por los árabes. En el siglo XX tiene un gran despliegue industrial y económico marcado por la creación de la escuela de Aviación Civil y la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, ambos en la década de 1910-20. A partir de los años cincuenta del pasado siglo se montaron varias industrias importantes en esta zona. En 1988 se instaló en Getafe la Universidad Carlos III.

 

Su situación en medio de viejos caminos, entre la Mancha, Extremadura, Andalucía y la corte, han convertido a esta población en una especie de Babel llena de acentos y de inmigrantes de todo tipo. Para colmo, el boom actual de llegada de foráneos procedentes de Sudamérica, África y los países del este, han completado la miscelánea de razas y lenguajes en una especie de fusión muy bien llevada y aceptada por todos. Algo más que una ciudad dormitorio de la Villa y Corte.

 

A esa ciudad acudo con regularidad. En ella vive mi hijo mayor y toda su familia. Sus tres hijos han nacido, estudian y crecen en un barrio popular asentado en viviendas de protección oficial que rodean la Parroquia de San Rafael. A ella he acudido una vez más con motivo de la primera comunión de mi nieto Carlos.

 

Este  centro parroquial está regido por los Hijos de la Caridad. Una Orden de origen francés con el siguiente objetivo principal según su propia definición: “Los Hijos de la Caridad somos una Congregación de religiosos pastores, reconocida por Roma, fundada por el siervo de Dios Juan Emilio Anizan en París en 1918 para la evangelización de los barrios populares y pobres en las afueras de las grandes ciudades”. En Getafe lo bordan. Ya en algún momento me he referido a dicha parroquia, sus carteles y su altar “del hermano”, lleno de latas de conservas, de macarrones y de detergentes. Un lugar para las ofrendas a los más necesitados.

 

Nueve niños recibieron la primera comunión (alguno de nombre impronunciable, de los que no pongo la foto por aquello del derecho a la imagen de los menores). Sus ancestros: africanos, sudamericanos, andaluces, extremeños o getafenses. Su nexo de unión: una excelente preparación catequética y un párroco que es fiel reflejo de su comunidad. Ameno, cercano, sencillo, adaptado a los neocomulgantes y a su familias. Una celebración sencilla, sin prisas y participativa. Todo con el uso de pantalla, coros y micrófonos adaptados, que invitaban a dejar de ser espectadores para pasar a ser actores en la celebración. Una hora que se pasó en un suspiro y llenó de lágrimas los ojos de más de uno.

 

Para colmo una celebración “lúdica” en el sitio adecuado: el convento de Santa Juana de la Cruz en Cubas de la Sagra. Un lugar donde acudían desde Carlos V hasta Don Juan de Austria en busca de paz y de consejo allá por los finales del siglo XV y principios del XVI. Allá tienen una casa de oración y de encuentros las monjas Clarisas en medio de la estepa castellana.

 

Os he contado otra “batallita” del abuelo. Pero es que de lo que abunda el corazón habla la boca y escribe el ordenador. Solo me quedé con ganas de recomendarles a los de mi quinta que no olviden la segunda comunión y las siguientes. Que no se quede todo en un día esplendido y memorable. Esos niños son el futuro de nuestra Iglesia. Con comunidades como las de San Rafael de Getafe es bastante probable que cuajen en buenos cristianos. Ellos han entendido muy bien las recomendaciones de nuestro Papa Francisco: “la evangelización de los barrios populares y pobres en las afueras de las grandes ciudades”.

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 11 de mayo de 2017

LA OTRA CARA DEL FUTBOL

 

      El pasado martes disfruté de un partido de futbol extraordinario. Al no importarme nada ninguno de los equipos, me pude librar de la tensión propia del forofo.

    

Esta laxitud me permitió atender a las explicaciones, algunas veces demasiado prolijas, de los comentaristas que subrayaban las intervenciones de los jugadores y la vida y milagros de cada uno.

 

Como uno está siempre con el oído atento a cualquier atisbo de noticia agradable, tomé nota del comentario sobre un jugador que daba estopa a diestro y siniestro pero que en la vida de la calle era un bendito.

 

Me fui raudo a Internet y me encontré con la siguiente noticia publicada en el digital Minuto 1 (M 1) en el pasado mes de Enero:

 

Dos futbolistas argentinos, de Juventus y Torino respectivamente, tuvieron un gran gesto con los más necesitados de una ciudad italiana. En medio del frío polar que azota a gran parte de Europa, los futbolistas argentinos Paulo Dybala y Juan Iturbe tuvieron un gran gesto: repartieron frazadas y mantas a los “sin techo” de la ciudad de Turín para combatir las bajas temperaturas que acechan en Italia”.

 

Turín no es precisamente la Costa del Sol. La cercanía de los Alpes y la situación propia de la ciudad obliga a llevar abrigo hasta en el mes de junio. En Enero y durmiendo a la intemperie ya me dirán.

 

Los futbolistas, como los deportistas de élite, los toreros o los diversos artistas que hacen fortuna con rapidez, están muy atentos a lo que pasa con los pobres. Especialmente si sus propias familias son de extracción humilde. Por eso vemos como la lista de los que dedican parte de sus ingresos a ayudas y fundaciones solidarias contiene los nombres de los más famosos y de primera fila: Messi, Beckham o E´too, por ejemplo.

 

A esa lista debemos unir ahora estos dos argentinos solidarios. Han llevado las mantas en propia mano a los que viven a la intemperie. Me han recordado a nuestras gentes de calor y café. Agradecen la manta, pero necesitan la mirada, la conversación y la mano amiga.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 11 de mayo de 2017

LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO

 

    

Esta frase hecha se corresponde con una realidad. No hay más que poner a prueba tus recursos, dar rienda a tu capacidad de riesgo y pensar un poco en los demás para encontrarte más solo que la una.

 

Nuestros padres, escarmentados por una situación vivida a lo largo del pasado siglo XX, nos recomendaban siempre: “no te signifiques, no te apuntes a nada, no aparezcas en ninguna lista, ni para bien ni para mal”. Cuando se es joven se hace caso omiso a todas estas recomendaciones, por el solo hecho de venir de los mayores y sonar a imposición. Cuando se es mayor, dependiendo del grado de madurez mental y psicológica, se vuelve a arriesgar uno en función del compromiso que tengas contigo mismo o con los otros, a los que consideramos nuestros hermanos. Entonces vuelves a jugarte el pellejo -tu madre o tu mujer te dirían “sin necesidad”- y vives la incomprensión de los que ven en todo actitudes torticeras y segundas intenciones. Cuesta trabajo entender que se hagan las cosas por amor a Dios y a tus hermanos.

 

Este proceso tiene su coste. A lo largo de mi dilatada vida, de la que he dedicado una gran parte a la primera evangelización, me he encontrado con situaciones difíciles provocadas por la falsa interpretación de tu servicio por parte de aquel a quién dedicas tu esfuerzo… o los que le rodean.

 

Entonces hay que tirar de la oración y del acompañamiento del que murió en la Cruz en medio de la soledad. Seguro que te acompañan los amigos y los familiares, pero ese último kilómetro, cuando te abandonan las fuerzas y sufres la tentación de abandonar y mandarlo todo a hacer puñetas, lo tienes que recorrer solo y con la cruz a cuestas. El único cireneo que tienes es el propio Jesús de Nazaret que no te abandona.

 

Decididamente, termino esta reflexión -que comparto con mis lectores que, con seguridad, han sufrido en algún momento estas sensaciones- con la certeza que nunca se está solo del todo. Te acompañan esos que desde el cielo te entienden y te apoyan como nadie. Ellos pasaron en su día por esta situación.

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 8 de mayo de 2017

       Quién haya circulado este fin de semana por el parque malagueño habrá descubierto que en su lateral derecho (el más cercano al puerto)  se han plantado unos árboles llenos de solidaridad.

 

Y es que cuando de eso se trata, como en tantas cosas, Málaga es la primera en ofrecerse y ofrecer lo mejor de sus gentes para servir a los demás. Aunque todo el mundo lo sabe, conviene, de vez en cuando, dar a conocer el trabajo y la dedicación de las ONGs malagueñas por dos razones: para manifestar la satisfacción del deber cumplido y con el fin de airear un banderín de enganche para aquellos que aún no hayan disfrutado de la experiencia de sentirse útiles.

 

Por eso, en la primavera de cada año, un montón de casetas, llenas de solidaridad se abren para dar a conocer sus servicios, sus necesidades y, sobre todo sus realidades. Niños, jóvenes, mayores, incapacitados, víctimas de diversas adicciones y gentes que necesitan de los otros en general. El parque se llena de amigos.

 

Las estadísticas del Teléfono de la Esperanza nos dicen que los problemas de los malagueños son: el paro, la vivienda y la soledad. Esta es mi buena noticia de hoy. Acercaros a los que os necesitan, aliviad sus sufrimientos y serán (y seréis) felices. Dejaréis de sentiros o de estar solos. Conoceréis el verdadero sentido de la palabra amigo solidario. Me lo agradeceréis.

 

 

 

Seiscientos

4 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 4 de mayo de 2017

SEISCIENTOS

 

      Un número redondo. Pero con un profundo significado para mí y para mi entorno. Es el último eslabón de una cadena iniciada en 1959 y que ha significado un hito incomparable en la Iglesia de Málaga.

 

     Cuando el pasado lunes nuestro Obispo daba el “podéis ir en paz” en la clausura del cursillo 600 de la Diócesis de Málaga, los que llevamos muchos años en este servicio pudimos vivir la sensación de “misión cumplida”.

 

Allá por mayo de 1970, un joven inexperto, soltero y despistado cruzo el túnel de Villa San Pedro para incorporarse al cursillo nº 161. Ese pipiolo, que soy yo, ha vivido e primera persona la historia de estos 47 años y 440 cursillos en los que ha participado en más de un ciento de ellos desde dentro y el resto desde el servicio exterior.

 

Creo que esta dedicación me autoriza a calificar como extraordinariamente útil este servicio de primera evangelización  que el movimiento de cursillos de cristiandad ha prestado a la Iglesia de Málaga. Podemos presumir  que por nuestros encuentros han pasado la gran mayoría de los que viven la Iglesia desde dentro, han nutrido las parroquias, los movimientos y las organizaciones no gubernamentales al servicio de los más necesitados.

 

El cursillo es un instrumento, entre otros muchos, de la Iglesia. Especialmente preparado para la primera y la nueva evangelización y un baluarte en la defensa de la familia y la aportación positiva en todos los campos; el vocacional, el laboral, el comunitario e incluso el lúdico.

 

He tenido la suerte de vivir el cursillo 600 desde dentro. Tan complicado y maravilloso como todos los anteriores. Los que he podido vivir en Málaga, Huelva, Jaén, Almería, Valencia, Suiza o Bélgica. 47 años dan mucho juego. Me voy a jubilar de este servicio. Como decía San Pablo (y salvando las distancias) ya he recorrido el camino. Ahora hay que dar paso a otros que tienen más fuerza y nuevos métodos. Pero garantizo mi presencia en cada Clausura, cada Vía-Crucis, cada Ultreya o cada acto en el que pueda aportar algo y recibir mucho.

 

Enhorabuena a los treinta participantes del cursillo 600. Hoy ha empezado la mejor parte de vuestras vidas.

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 2 de mayo de 2017

PARARSE Y PENSAR (Repetición)

Por tercera vez en estas buenas noticias apelo a la tolerancia de mis lectores redactando un artículo que no es más que la continuación de una idea que siempre ronda sobre mi cabeza. Se trata del tercero que escribo con este título.

     Este escrito, se trata del número 805 de los que llevo publicados en mi modesto blog y en diversos medios de difusión escrita y digital. Creo que por segunda vez no llega a mis lectores un lunes, pero es que he pasado el puente parado y pensando.

     Para seguir en esta brecha, antiguamente denominada “valle de lágrimas” necesito pararme y pensar por lo menos una vez al año. Me sienta mejor que una prolongada estancia en uno de esos balnearios con spa y sopicaldos.

En la vida, aunque nosotros no queramos, nos hemos enganchado a lo que nos rodea, como si de una reata de ganado nos envolviera. Hay veces que me siento como esas ovejas que son rodeadas por perros ladradores o por pastores vociferantes que les obligan a pensar y hacer lo que les dicen. El ruido y el sistema nos llevan a entrar por la puerta del redil que se nos impone. En estas circunstancias es muy difícil remar contracorriente o salirse de la masa.

En todos los aspectos de nuestra vida -especialmente ahora, cuando las redes sociales y los medios de difusión nos bombardean con lo que tenemos que sentir, vivir o creer- nos sentimos manipulados e impelidos por la vorágines de sensaciones, consignas e ideas políticamente correctas.

Por eso de vez en cuando me paro. Para eso está el puente de la “Fiesta del trabajo”. Pararse es apagar la tele y el teléfono. Olvidarse del ordenador y los periódicos y dejar la mente en blanco. Como esas viejas pantallas de cine que asomaban tras los telones de los viejos teatros. En términos modernos: resetear tu disco duro y librar nuestra mente de ruidos y de virus.

Y pienso. Una vez que te has puesto a cero, y aquí viene mi buena noticia de hoy, te pones a pensar. Sí. Eso que significa dejar que brote de tu cerebro y de tu corazón cuanto de noble y de positivo hay en él. Recordar todo lo bueno que has vivido, olvidar todo lo malo que te ha pasado, (como los recuerdos de la mili o de la infancia, tan solo recordamos los buenos momentos). Vivir el hoy intensamente, aprovechar las maravillas que nos ofrece el mundo que nos rodea y, finalmente, dejar el futuro en las manos de Dios o del destino, según creencias.

Yo me he parado y he pensado este fin de semana. Por primera vez en muchos años mi buena noticia no ha estado en vuestras manos el lunes. Ni me he acordado. Me he rodeado de buena gente que ha sido una buena noticia para mí. Espero muchos más de la vida y de los encuentros. Así que, el año próximo, o cuando lo necesite, me volveré a parar y pensar.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 27 de abril de 2017

LA SEGUNDA COMUNIÓN

 

      Estamos en fechas de “comuniones”. Miles de niños y niñas de alrededor de diez años van a culminar un proceso de preparación de tres cursos con la celebración llena de pompa y boato de su “PRIMERA COMUNIÓN”.

 

      Hasta aquí un hecho que se ha venido produciendo desde siempre en nuestra católica España. Los tiempos y las edades para recibirla han fluctuado de acuerdo con los criterios, algunas veces caprichosos, de los cerebros pensantes de la jerarquía eclesiástica. Al tratarse de varios entes protagonistas, se suceden las disparidades de opiniones y  posturas, a veces radicales, de algunos de ellos.

 

Se trata de buscar lo mejor para el comulgante, sus padres, los invitados, el celebrante y el trabajo, ímprobo y no demasiado valorado, del catequista. Al final, se llega a una celebración digna en lo religioso y, posiblemente, excesiva en lo folklórico. Celebraciones, gastos y regalos desorbitados, pueden desvirtuar el sentido del Sacramento, lo que lleva a solicitar, con escaso éxito, la “comunión civil”, basándose por parte de los padres, en su ateismo y por la de los niños, en que se trata de una fiesta “con payasos”.

 

Pero hoy me agradaría detenerme en el “día después”. Ese domingo siguiente, el otro, el otro, etc. Estimo que ese es un tema que compete más a los padres que a los neo comulgantes. Si los padres no acuden a los Sacramentos con regularidad, difícilmente podrán conseguir que vayan solos niños de diez años. A los niños nos los educamos. Nos imitan. 

 

Hace días en una conversación que mantuve con unos veinteañeros, estos echaban en cara a sus padres el que les hubieran metido en el lío de la Iglesia en la que unos y otros no creían. Les puse un burdo ejemplo. El de esos forofos de un club de futbol que hacen socios a sus hijos antes de inscribirlos en el Registro Civil. Si después no van con ellos a los partidos, menudos tifosi más birrias.

 

Hagamos un esfuerzo, los padres o los abuelos, por seguir el trabajo denodado y poco agradecido de los catequistas que se preocupan de cimentar una fe que se adquiere en el Bautizo, se refuerza en la Confirmación y se vive en la Eucaristía. No los dejemos con el trajecito de comunión y la fiesta hasta que vuelvan a “sufrir” la catequesis matrimonial. Propiciemos la segunda comunión… y las siguientes.

 

 

 

 

 

   

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 24 de abril de 2017

 

m.montescleries@telefonica.net

 

UN HOMBRE Y UN PERRO

Llevo más de tres meses colaborando con un proyecto solidario que permite encontrarme con personas que están pasando por un mal momento de su vida y que, prácticamente, viven en la calle.

 

Gracias a la buena voluntad de muchos, esos seres humanos que pasaban la noche a la intemperie, tienen un lugar acogedor donde descansar, asearse y coger fuerzas. Hasta aquí lo comentado es digno de ser tenido en cuenta como una buena noticia. Pero mi espíritu de observación y mi capacidad de asombro me hacen profundizar más en la situación y descubrir matices que me demuestran la bondad del ser humano y la respuesta que se produce en este ante cualquier estímulo positivo.

 

A este lugar acuden cada noche varias personas acompañadas de su perro. Se puede observar como, en un caso, entre un hombre solitario y su viejo perro lleno de achaques, se produce una sintonía y un cariño reciproco que son dignos de admiración. Observo como el perrete duerme en su perrera portátil, justo al lado del amo y como este le prepara con mimo el desayuno consistente en una lata de alimentos para perros que le han dado en un supermercado ante el que pide ayuda.

 

El otro perrillo vive con un matrimonio de mediana edad, muy preocupados de salir bien repeinados a la aventura callejera. Se trata de un chucho de raza indescriptible, pero avezado en su trabajo de buscarse la vida a diario. Apenas te acercas a él y le dices algo se “desbarata” de alegría se revuelca y mueve la cola a una velocidad endiablada. Se gana al “cliente”. Espera pacientemente a que alguien le saque a la cercana plaza en busca de un árbol liberador de vejiga.

 

Estos, y tantos como acompañan a los que viven en la calle,  transmiten a sus amos el cariño y la atención que muchas veces les negamos el resto de la humanidad. Les permiten sentirse mirados y escuchados y no como esa parte del paisaje urbano en que los convertimos con nuestra indiferencia. Hacen realidad el dicho atribuido a Lord Byron que proclama “mientras más conozco al hombre más quiero a mi perro”.

 

Me gustaría trocarlo por una mía: “cuando me acerco al que está solo, este deja de estarlo”. Esta es mi buena noticia de hoy.

Mi perro Gaspar y yo

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi perro: Gaspar

FELIZ PASCUA

20 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 20 de abril de 2017

FELIZ PASCUA

 

          Tengo un grupo de alumnos especiales. Están preparándose para integrarse en el mundo laboral pese a sus “diferencias”. Es digna de admiración sus ganas de aprender.

 

       Cada martes por la mañana les doy clase. Como es a segunda hora los encuentro cansados y casi agotados por el esfuerzo de memorizar casi al pié de la letra la Constitución Española y los decretos que competen a la legislación administrativa, dado que preparan oposiciones a ordenanzas de dicha administración. Denotan una fuerza de voluntad tremenda.

 

Hoy he cambiado la seda por el percal. Como siempre les he saludado y al estar en la octava de Pascua, les he felicitado. Me han mirado con un cierto rictus de desconocimiento y me he aprestado a explicarles en que consiste la Pascua de Resurrección Cristiana. Posteriormente me he puesto a dialogar con ellos basándonos en sus vivencias personales de la Semana Santa y a la lectura de un libro-miscelánea del que detraen un montón de conocimientos.

 

He pensado que la mayoría de las personas no reparan en analizar el sentido de la Pascua. Se puede definir así: “Pascua es la celebración más importante de la Iglesia Cristiana, donde se conmemora la Resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado, según los evangelios canónicos”. “El término Pascua significa “paso” o “salto”.

 

Estimo que en nuestras comunidades eclesiales se tiene un poco abandonado y “poco trabajado” el profundizar en el significado de la Pascua. Especialmente en nuestra barroca Andalucía, donde, pasado los Servitas, parece que todo se ha acabado hasta la próxima cuaresma. En nuestros templos se viven Triduos Pascuales muy lucidos, pero con escasa asistencia. Y, sobre todo, no nos paramos a considerar que si no hubiera habido Resurrección, “vana sería nuestra fe”, como recoge San Pablo en la carta a los Corintios. Y que como consecuencia, los cristianos tenemos que coger el testigo de Cristo Resucitado. Así se lo he explicado a mis alumnos y les he hablado de que Pascua significa paso. Paso de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz, porque Cristo resucita en su Iglesia.

 

No se si lo he hecho bien, pero me he quedado tranquilo, porque al menos lo he intentado. Feliz Pascua a todos.

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 17 de abril de 2017

 

m.montescleries@telefonica.net

 

EL PASILLO DE LOS DESEOS

Tengo un amigo al otro lado del charco con el que me comunico cada semana a través del correo electrónico. Vive (bueno, más o menos) en un barrio pobre de Caracas. No les digo más.

 

Ese amigo es un misionero. José Luís Cacho; sacerdote pasionista con el que trabajé, y mucho, en su etapa como director del Teléfono de la Esperanza de Málaga y en su paso como párroco del Buen Pastor. Cacho es un cura bragado, de esos que no se arredran por nada y crean problemas alrededor porque van con el Evangelio desnudo y sin rebajas.  Eso no es óbice para que se siga acordando de los lugares por donde ha pasado y los que hemos coincidido con él le recordemos con añoranza.

 

Algo así le ha sucedido a la Hermandad de la Crucifixión de Málaga (de la que él fue el iniciador así como de la banda de cornetas y tambores con una simpática mezcla de chaveítas payos y gitanos) que le ayuda en lo que puede. En este caso han organizado el “pasillo de los deseos” que se va a montar el próximo sábado 29 de abril en calle Alcazabilla desde las 12 a las 19 horas, coincidiendo con el día mundial de los deseos.

 

Esta iniciativa, montada para recaudar fondos para nuestros hermanos de Caracas consistirá (según recoge la página Web de la cofradía) en montar un pasillo con cajas decoradas con deseos que se repartirán previamente por varios colegios malagueños. También se podrá participar el mismo día en este evento familiar que contará con animaciones infantiles y con la presencia del P. Cacho que se encontrará entre nosotros.

 

La buena noticia de hoy consiste en que “toda la recaudación de esta acción va destinada a ayudar a los niños que tanto lo necesitan en una de las zonas más desfavorecidas de Caracas”.

 

Para colaborar solo hay que recoger la caja y decorarla a cambio de un donativo mínimo de un €. Las empresas y colegios interesados en participar pueden contactar con la Obra Social de nuestra Hermandad por email a: obrasocialcrucifixion@gmail.com  o en Facebook: https://www.facebook.com/HermandadDeLaCrucifixion.

 

Ánimo y a cruzar el pasillo. Celebremos que Cristo ha resucitado. Si no, vana sería nuestra fe.