El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 17 de mayo de 2018

LOS OTROS MALAGUEÑOS

    Málaga y sus habitantes están en los escaparates de los medios por todo el mundo. Malagueños famosos pueblan el espacio de la música, la canción, el cine y el teatro. De aquella ciudad de las cien tabernas hemos pasado a la ciudad de los casi cien museos y los muchos artistas.

Pero existe otro mundo en el que también estamos involucrados los malagueños. Un espacio que suena menos, pero que es lo suficientemente eficaz para ser motivo de este segmento de hoy.

 

El mundo entero está consternado por los asesinatos de cristianos en Etiopía, Nigeria, República Centroafricana, Indonesia, etc. Mientras un montón de malagueños anónimos siguen dando su vida y poniendo en marcha escuelas, consultorios médicos, explotaciones agrícolas, pozos, viviendas dignas, etc., en estos países donde se producen persecuciones de todo tipo. Todo ello como expresión de su compromiso cristiano.

 

Pocas veces hablamos de esa parroquia malagueña que sigue viva en Caicara del Orinoco, en el país venezolano, de esos “locos” que están trabajando por los niños de Costa de Marfil o llevando alimentos infantiles a Burkina Faso. El otro día viendo un viejo programa de españoles por el mundo me encontré con una vieja (aunque joven de edad) amiga, Pilar Méndez, que andaba por el Chad de la mano de los Misioneros de la Esperanza malagueños. (Mies).

 

Estos son la avanzadilla de aquellos que nos sentimos responsables de seguir el precepto de predicar el evangelio a todas las gentes. Unos lo hacemos en nuestro metro cuadrado y otros, más libres y más valientes lo hacen en terrenos más difíciles. Nosotros, los del segmento de plata, que ya no tenemos que mantener ningún status, dado que estamos de vuelta de casi todo, podemos seguir el ejemplo de estos valientes y hablar de Dios y de sus cosas con o sin motivo.

 

Por lo menos recemos porque aquellos que son valientes para proclamar el Evangelio, nos sirvan de testimonio a los que somos más medrosos, que imitemos la vivencia de unos apóstoles que siguen siendo perseguidos por amar a los demás. Ánimo. Se puede. Aunque sea en la corta distancia. Y si somos perseguidos… buena señal.

 

 

 

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CUDECA

13 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

CUDECA

                                                      Málaga 14 de mayo de 2018

 

Acabo de recibir un comunicado cuya lectura me lleva a considerarlo inmediatamente como la BUENA NOTICIA DE LA SEMANA. Me llega de mis buenos amigos de CUDECA.

 

En su contenido, dice lo siguiente: El 23 de marzo comenzó el viaje-maratón de Julia Chi Taylor”… una corredora infatigable que ha corrido toda su vida desde que se acuerda”. Ella reconoce: “Me encanta correr desde que tengo memoria… para mí correr es tan natural como ir andando a la tienda por el periódico de la mañana”.

 

     La proeza que ha realizado esta vez ha sido recorrer España descalza para recaudar fondos en ayuda de la Fundación CUDECA. Ese periplo finalizó en Almuñecar el sábado 12 de mayo.

 

    Julia es corredora de Maratón y ha participado en pruebas de esta categoría desde el año 1979. Ha representado a su país en diversas distancias, desde los 10 Km. hasta la maratón completa.

 

     “Descalza por España (Barefoot Across Spain) dio comienzo el 23 de marzo de 2018 en la costa norte, en Suances, y descalza, Julia quería llegar a Almuñecar para su 59 cumpleaños, el sábado 12 de mayo. Han sido 43 etapas con 8 días de descanso. Ha grabado alguno de sus pensamientos y experiencias en su página de Facebook y su blog (www.SolesJourney.com).

 

Desde la fundación Cudeca se ha habilitado una página Web donde conocidos, amigos y cualquiera que lo desee puede colaborar con esta iniciativa mediante una donación de una forma fácil desde su ordenador, entrando en la Pág.: http://www.cudeca-eventos.org/es/evento/barefoot-across-spain. Lo más importante: todos estos fondos serán duplicados (una vez concluya este evento) con una donación de la ONG familiar de Ángela Margaret Rowland, Espoire Foundation, en beneficio de la fundación Cudeca.

 

Nada más que añadir. Qué puedo decir yo que no haya dicho anteriormente de las gentes de Cudeca. Son formidables. Una gran buena noticia y un ejemplo de solidaridad.

 

JAMÓN

10 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 10 de mayo de 2018

JAMÓN

    Decían en tiempos de mi infancia que “cuando el pobre come jamón, o esta malo el pobre o está malo el jamón”.

Hoy ya no pasa esto. Sucede de forma similar a como prometía el NODO: el mundo entero al alcance de los españoles, que llevándolo a nuestro terreno nos diría: el jamón español está al alcance de todos los españoles.

 

Esta idea viene a mi mente sostenida por el regalo de una sustanciosa cantidad de jamón, cortado en finas lonchas, de un alma caritativa a una institución en la que colaboro como voluntario. Cada día, al prepararle la tostada con aceite matutina, uno de los acogidos me preguntaba que donde estaba el jamón. Yo le contestaba indefectiblemente que teníamos al cerdo atrincherado en la despensa y no se dejaba cortar la pata. El día en que recibimos el taco de jamón este hombre se “jartó”.

 

Mi trabajo en la periferia está lleno de anécdotas, en su gran mayoría agradables. De encuentro con personas que han tenido peor suerte que nosotros y dependen un poco de nuestra ayuda. Una anciana de aspecto (tiene tres años menos que yo), que cada mañana me ilumina con dos sonoros besos y un olor maravillosa a mujer cuidada. El otro que le da vergüenza saludarte por la calle pensando que nos va a molestar. El tipo grande con la edad de alguno de mis hijos y que se encuentra solo y fuera de su país. El musulmán que realiza escrupulosamente sus rezos cada día y que se aparta del “galufo”.

 

Una bendición de Dios. Ellos creen que les hacemos un favor. No se dan cuenta de que el gran favor nos lo hacen ellos a nosotros. Cuando salen cada mañana a la calle les despido con un “que tengas suerte”. A partir de ese momento su lucha se basa en sobrevivir durante dieciséis horas. Y nosotros peleándonos por el dinero, el poder o el prestigio.

 

Hoy he llevado a uno en mi coche a realizar una gestión. Su problema: tener un domicilio donde empadronarse y poder recibir una paga no contributiva. Estado: separado y solo en el mundo. Edad: sesenta y cinco años. Le podía pasar a cualquiera de nosotros.

 

Que os puedo pedir. Por lo menos… que los respetéis. Los miréis sin miedo y, por lo menos, dadles una sonrisa. Con vosotros está y no le conocéis. Y jamón para todos.

 

                               

Otro invento

6 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

OTRO INVENTO

                                                      Málaga  7 de mayo de 2018

 

A los políticos les pasa como a ciertas cadenas de televisión de cuyo nombre no quiero acordarme; cuando se les acaba un escándalo… lo buscan, lo pagan o se lo inventan. Es decir, cuando el diablo no tiene nada que hacer… amarra las moscas por el rabo.

     Un partido político reticente, complaciente, medianamente inteligente, persistente, pero desgraciadamente, poco emergente y otros “entes” por el estilo, ha puesto en marcha una campaña para incluir la eutanasia en los “servicios” de la seguridad social por Real Decreto.

Dada mi avanzada edad –y que siempre me he relacionado con personas más mayores que yo- estoy rodeado de buenos amigos que están en la quinta juventud. Esto trae consigo enfermedades y dolamas de todos los tipos. Desde cánceres avanzados, perdida de la visión, Alzheimer, inmovilidad crónica, problemas renales, etc. Y sobre todo la peor enfermedad de todas: tener el carnet de identidad antiguo. Fechas de nacimiento de la primera mitad del siglo XX.

De vez en cuando nos reunimos. Ayer celebramos una comida para celebrar los ochenta y tantos años y tres días de uno de ellos. Un valiente jubilado de la banca que ha aprovechado su última y grave enfermedad, para escribir un relato excelentemente redactado y documentado. El “ojomeneado” me decía al final del almuerzo y la segunda botella de Rioja (ojo, éramos diez), que si valía la pena el haber luchado con la parca. Mi respuesta fue inmediata; si la hubiera palmado no tendríamos la oportunidad de comernos los riñones y el chivo que nos estábamos ventilando.

Algunos se han empeñado en acortarle la existencia a aquellos que cometen el delito de envejecer. A veces con sufrimiento propio y de los que les rodean. Se comienza por mandarles a una residencia “comodísima” que es “lo mejor” para ellos. O si no, se les abandona en un hospital o en la soledad de una vivienda vacía de amor. En estas circunstancias se pierden las ganas de vivir. Un caldo de cultivo para la eutanasia.

Lo importante es llenar de motivos para vivir a aquellos que se les está agotando. Un motivo para celebrar el amanecer de cada día. En una palabra, para olvidar el pasado, dejar el futuro en las manos de Dios y, sobre todo, vivir el presente. Nuestra misión de cada día es dar sentido y calidad, dentro de lo posible, a los mayores. Aparte de darles años de vida, mejorar la calidad de la misma. Y cuando toque… dejarlos morir en paz. Sin prisas. Una muerte digna.

 Mi buena noticia de hoy me la transmiten esos seis mayores de ochenta años, que en ese almuerzo del viernes, rejuvenecieron al volver a vivir sus recuerdos compartidos. Tiraron de su gran patrimonio. Una vida llena y plena. Para ellos, y para todos nosotros, cada día de la vida es una buena noticia. Eutanasia… ¡anda ya!

 

 

TRES EJEMPLOS

3 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 3 de mayo de 2018

TRES EJEMPLOS

    Esta semana me he sentido orgulloso del mundo que nos rodea. En especial de aquellos que han entendido el mensaje cristiano.

El primer ejemplo al que me refiero nos llega de la rubia Albión. Un joven matrimonio inglés ha estado luchando por mantener la vida de su bebé, condenado a morir a plazo fijo mediante el sistema de desenchufarlo de la maquina que le mantenía en este mundo por “real decreto”. Pese a los esfuerzos, en primer lugar de sus padres, del Papa Francisco y el hospital del Niño Jesús romano en segundo y finalmente de las autoridades italianas que también se han volcado hasta el punto de concederle la nacionalidad italiana. Desgraciadamente el niño ha fallecido. Con el amor de sus padres y de todos cuantos nos hemos sensibilizado con la noticia.

El segundo lo propicia la valiente postura de las Carmelitas Descalzas de Hondarribia con referencia al tema “manada”. Tengo la suerte de contar con la amistad de Carmelitas de dos conventos distintos. Pese a vivir en clausura están al tanto de cuanto pasa en el mundo, rezan por todos nosotros y son bastante más solidarias que aquellos medios de difusión, abogados, juristas, y “opinadores” en particular que cada día discuten el tema. Temo que al final, dando el bombo que le están dando, acabaran poniéndole el nombre de “la manada” a una glorieta de cualquier pueblo, o por el contrario serán linchados por alguna de las manifestaciones que se realizan cada día. El caso es que llenan las televisiones de “contenido”.

El tercero me lo ha proporcionado un futbolista del Real Madrid (quién me lo diría, a mí que soy del Barça). Ese portero llamado Keylor Navas, costarricense y extraordinario deportista, antes de dar comienzo a cada encuentro se arrodilla y tiene unos momentos de oración. Después, cuando se le pregunta, contesta que sus éxitos se los agradece a Dios que le da salud y talento para desempeñar su oficio. Anoche escuché a su madre que inmediatamente declaró su relación total con Dios.

En estos tiempos en los que muchos cristianos se arrepienten o se recatan de manifestarse como tales, me admira la intervención de estos tres grupos de personas, de distintos estamentos, que no se recatan en manifestar su fe y ser responsables de la misma.

El Puente

27 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

EL PUENTE

                                                      Málaga  30 de abril de 2018

 

No sé si se habrán enterado que en esta semana tenemos un puente. Supongo que sí. Para muchos es un acueducto más largo que el de Segovia.

 

     Este es el motivo de que adelante mi buena noticia y muchos la reciban con tres días de anticipación. Pero es que me voy de puente. Allí donde voy a estar no cuento con el, ya imprescindible, Internet. Pero voy a prescindir de él.

 

A lo largo del año se van sucediendo puentes de todo tipo y con todas las denominaciones. El del día del trabajo (en el que no se trabaja), el de Semana Santa, el del Pilar, el de la “Inmaculada Constitución” y algún otro que nos saquemos de la manga.

 

El puente es un gran invento. Nos permite gastarnos la pensión recién cobrada, terminar de romper nuestros vehículos y hacernos “tropecientas” mil fotos ante el monumento o paisaje que hayamos elegido.  A veces nos pasa como aquél alcalde que quiso poner un puente en su pueblo… aunque no hubiera río. Desgraciadamente los parados tiene un largo puente que no desean.

 

Bienvenidos estos días de descanso y relax. Espero que los noticiarios nos dejen también descansar de juicios, robos de pequeña, mediana o gran escala, títulos falsos y sonrisas, carcajadas, lágrimas y desesperaciones futbolísticas. (Esto último es más difícil).

 

Me he pertrechado de un par de libros, unas zapatillas deportivas y un chubasquero. Con todo esto podré sobrellevar las contingencias que se me produzcan en mi retiro Torrebenagalbeño. Volveré a mi dominó con mis amigos locales y descansaremos de nietos (o no) durante tres o cuatro días.

 

Que ustedes lo pasen moderadamente bien. Lo que es una buena noticia.

 

             

Responsables

26 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 26 de Abril de 2018

RESPONSABLES

    Cuando éramos pequeños no cesábamos de escuchar la cantinela: ¡Niños, tenéis que ser responsables! Parece que no la asimilamos suficientemente.

       De todos es conocido que responsable es aquel que da respuesta a lo que se espera de él; o, por lo menos, a aquello a lo que se ha comprometido. Desgraciadamente nos movemos en el mundo de la irresponsabilidad.

       Se puede perdonar una falta de coherencia en niños y adolescentes. Se puede perdonar el robo por necesidad, la mentira piadosa, el engaño inocente, la infidelidad casual o inducida, la chuleta en el examen. En el brote de cleptomanía.

En muchas de estas hemos caído casi todos. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero hombre –o mujer-, ya está bien; la mentira sistemática, las titulaciones falsas, los robos pequeños, medianos o grandes, etc. En una palabra: la poca vergüenza, son el pan suyo de cada día.

Uno, que ha pasado por seis años de martirio en manos de directores de tesis, burocracias, trabajos de campo, departamentos, tribunales, etc., para obtener un doctorado, se siente estafado por tanto “mangurrino” disfrazado de salvador de la patria que nos la cuela con queso cada día.

El futuro no es de lo mejores, sino del que miente mejor o promete más. El que se apunta al bando de los vencedores en contra de sus principios. El que se aferra al sillón por encima de ponerse colorado ante los demás y, lo que es peor, ante la propia conciencia.

Por otra parte se encuentran los adalides de la opinión “publicada” que siguen la premisa de “critica que algo queda”. Después… rectificaciones, dije “supuesto”, no afirmo… sino pregunto. Van quedando cadáveres en el camino que dejan paso a nuevos “defensores de la libertad” que basan sus propuestas en tirar al anterior y presentar unos méritos propios bastante inflados. Ojo con el fuego amigo.

Estamos hartos de irresponsables, de mangantes y de embusteros. Desde lo más alto a lo más bajo. Mientras más arriba se encuentre uno, más responsable de sus palabras, actitudes y hechos se es. Y si se mete la pata… a dimitir.

Ser responsable es ser consecuente. Hay una cosa que se llama conciencia. A veces es más dura que cuanto nos digan o descubran los demás. Esa es la cara que vemos reflejada en el espejo cada mañana que nos impele a ser personas o “animales políticos”. El que “es infiel en lo poco, es infiel en lo mucho”. El Evangelio lo explica todo.

 

 

Mi colegio

22 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

MI COLEGIO

                                                      Málaga  23 de abril de 2018

He vuelto a mi antiguo colegio en muchas ocasiones. Siempre con motivos alegres: bautizos, comuniones, confirmaciones y bodas. Pero mi visita de ayer fue muy especial.

     

     Hay imágenes que te marcan para siempre y que, sin saber porqué, vuelven a hacerse presentes como si se hubieran vivido ayer y no que sucedieron hace más de sesenta años, como ha pasado en la realidad. Eso de la memoria lejana funciona como un reloj.

Tuve la suerte de asistir a clases de primaria al viejo colegio de la Calle de San Agustín. La ventana enrejada de mi aula sigue abriéndose al patio exterior que separa al templo de una calle empedrada, llena de bares y turistas. Allí me transmitieron una impronta que me ha durado hasta nuestros días. Posteriormente, y ya en el nuevo colegio de Los Olivos, mis hijos han estudiado y recibido los sacramentos correspondientes a su edad. Ahora, en una tercera etapa, lo están haciendo mis nietos. Ayer le tocó a Miguelito.

 

Comprendo que esta historia le interesa a poca gente. Pero de ella he sacado mi buena noticia de la semana. Lo eficaz que es la Iglesia Católica, así como otras muchas religiones y creencias, al ofrecernos la posibilidad de fomentar los encuentros familiares y las celebraciones periódicas, en unos momentos que nos hacen olvidar las penurias del pasado y los avatares negativos de la vida.

 

Podemos observar como creyentes y no creyentes se reúnen a celebrar y compartir los momentos importantes de la vida. El nacimiento, el paso de niño a adolescente, la pubertad, el matrimonio y desgraciadamente el fallecimiento.

 

Las familias se ponen sus mejores galas, los abuelos presumen de nietos, los padres se gastan hasta la calderilla, los niños se convierten en protagonistas y todos son felices. De la comunión de mis días, de chocolate, un duro a cambio de una estampita y coche de caballos, se ha pasado a la celebración por todo lo alto, billetes de cien euros, la “play” y el viaje a Euro Disney.

 

Que más da. Lo importante es que todos nos olvidamos de los políticos, nacionales y extranjeros y las demás citrcunstancias que nos están amargando la vida y enfrentando los unos con los otros sin necesidad. Durante todo el año, con una cadencia adecuada, se nos van presentando oportunidades de volver a recuperar el deseo de Jesús de Nazaret: Amaos los unos a los otros. Ese Dios, desconocido para muchos, anda rondando por detrás de esos momentos. Unas veces con los niños y otras los mayores. Qué más da. La familia unida en los mejores momentos; mi vuelta al Colegio de San Agustín; mi nieto Miguelito y los otros diecisiete… es mi buena noticia de hoy. Mi colegio y mi clase.

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 19 de Abril de 2018

¿Sí a la vida?

     El pasado 15 de abril se celebraron a lo largo y ancho de España una serie de manifestaciones en defensa de la vida. Desde su concepción hasta su último momento.

Nos estamos acostumbrando a participar de estas manifestaciones, salir en la foto, publicarla en las redes sociales y esperar a la siguiente. Nuestra generación se ampara en al multitud para presentar sus reivindicaciones, pero a nivel personal ya es otra cosa.

Sin querer, nos estamos convirtiendo en una masa detrás de una pancarta. Lo cual está muy bien. Pero después nos llega el día a día. Los medios se parten el pecho por defender a la naturaleza, la ecología y la defensa del cangrejo rubio del Amazonas. Me están haciendo sentir culpable por comerme un huevo duro o un filete de vaca. Sufro al pelar una gamba al pensar el sufrimiento que habrá sentido la pobrecita.

¡Pero que trabajo nos cuesta defender a los fetos condenados por sus padres o la sociedad a causa de diversas circunstancias! ¡Qué poco nos preocuparnos de esos mayores, o esos enfermos terminales, que sufren enfermedades que comprometen a sus cuidadores a hacer algo que no les resulta agradable y, subliminalmente, están propugnando y defendiendo la eutanasia!

Como suelo decir, el secreto está en la Y. A Dios rogando Y con el mazo dando. Manifestarnos, sí. Pero también actuar. Cerca de nosotros hay unos “animalillos” (a ver si así se enteran, leñe) superiores, que se merecen toda nuestra atención. Hay niños que no nacen porque algunas “almas caritativas” les sugieren que no vale la pena tenerlos o no están suficientemente respaldados, económica, cultural o familiarmente. Otros aceleran el proceso final de sus deudos con desatención, abandono cuando no dejadez y falsos consejos.

Cada vez que he dicho a una posible madre en vías de abortar que me hacía cargo de las necesidades del niño, me han respondido positivamente. Se sienten respaldadas. Creo que debemos mirar a nuestro alrededor con atención y dedicación. El ecologismo no tiene sentido si no se tiene en cuenta al rey de la creación. La persona humana. Seamos humanos responsables que damos respuesta con nuestro compromiso y nuestra participación. Así diremos rotundamente “sí a la vida”.

 

                      

 

   

 

 

 

VIERNES 13

15 f, 18

 

 

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

VIERNES 13

                                                      Málaga  16 de abril de 2018

 

      En muchos países consideran que los viernes trece son días de mala suerte. “Mal fario o mal calino” que diríamos por aquí abajo.

 

Este viernes pasado decidí, como cada día, no oír -ni comentar- nada de lo que hacen ni las aptitudes que presentan los políticos. Tomé la opción de no hurgar más en los currículos de los que presumen… para no descubrir más mentiras. Opté por no quejarme tanto de la lluvia… que hace tres meses andábamos de rogativas. En fin decidí vivir tranquilamente.

 

La noche nos confunde. A veces te despiertas sin saber porqué y oyes por la radio una nueva guerra, lejana de los países de los que la organizan, como no. El de la corbata roja y otros líderes europeos la lían una vez más. Agua y ajo. Ahora a aguantar a los que están a favor o en contra de que las diversas facciones se peguen tortas en las caras de los sirios. Como siempre.

 

Y eso que me había dormido con una buena noticia. Los dos programas de José Mota que emitieron el viernes de 22 a 24. ¡Que tipo con más gracia y más desparpajo! Con que finura puso de chupa de dómine a los políticos de todo tipo, rey incluido. Hacía tiempo que no me reía con tantas ganas. Les recomiendo que si no lo vieron lo recuperen. Vale la pena. Mientras tanto, a rezar por esos pobres sirios, que en su día fueron la raíz de la ciencia para el resto del mundo, para que consigan encontrar la paz y el equilibrio. El Papa Francisco ya se ha puesto a la tarea. Esperamos que la cosa no pase a mayores. Que así sea.