LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 17 de junio de 2019               

EL PADRE CACHO (2)

 

Una vez más me veo obligado –de buena gana- a escribir algo sobre el Padre Cacho.

Como resaltaba hace un año, en otra buena noticia, el Padre Cacho es un “cura de escopeta y perro”. Una rara avis entre los que comparten su vocación. La de fraile-sacerdote-misionero y un poco loco.

José Luís Cacho es de una región norteña de España, bien distinta de aquella en la que ha desarrollado la mayor parte de su trabajo en España. Desde su llegada hace ya muchos años a Málaga, destacó por su cercanía con los más marginados. Fue párroco fundador de la Parroquia del Buen Pastor. Comenzó en un templo instalado en un bar del sector de la calle Los Negros. Fue director del Teléfono de la Esperanza y capellán de un montón de instituciones. Creo una cofradía para acoger a una banda de niños de la calle que encauzó hacia la música.

Después de un paso por Méjico ahora se encuentra en Venezuela. En una especie de favela de Caracas. Allí su vida es muy difícil… pero maravillosa. Si se sigue su página de Facebook se le puede ver en un montón de celebraciones y siempre entre los más pobres.

Cacho viene todos los años a Málaga. Presenta su libro recién redactado, visita a los médicos que le hacen un repaso de “chapa y pintura” en su gastado y maltrecho cuerpo, pero, sobre todo, busca recursos para paliar la pobreza del lugar donde desarrolla su trabajo. Este invierno colaboré con él en la compra de instrumentos para una banda musical que recoge a los jóvenes de su parroquia. Al final, con la ayuda de los oyentes de la COPE, pudo cumplir su propósito.

El 29 de Junio se celebrara una marcha solidaria, organizada por la Fundación El Pimpi, para obtener recursos para ayudar a paliar las necesidades de su parroquia, allá en Caracas. Un lugar tercermundista pleno de violencia y de injusticia. Una vez más el pueblo malagueño cooperará con este sacerdote-misionero que engrandece su trabajo con una dedicación plena basada en una opción por los más pobres.

El Padre Cacho es siempre una Buena Noticia y un ejemplo para todos. Hay que seguirle de cerca… y ayudarle en lo posible.

                 

                      

                        

 

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ID Y PREDICAD

13 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 13 de junio de 2019

                                         Id y predicad      

En estos días las lecturas evangélicas nos recuerdan este mandato.

 

    Curiosamente son los únicos pasajes que nos muestran un Jesús hablando en imperativo. Habitualmente a lo largo de sus enseñanzas hacía recomendaciones para alcanzar la felicidad en esta tierra y, posteriormente, en la Vida eterna. Pero se ponía especialmente directo en el compromiso de sus seguidores con la expansión de su mensaje.

 

Los mayores hemos vivido diversas etapas de la evangelización. En la posguerra se vivía un cristianismo obligatorio y adaptado a la situación política. Se llegó a una sacramentalización casi obligatoria y necesaria para poder participar de las actividades comunes. Era un cristianismo de cumplimiento (cumplo y miento), de grandes manifestaciones públicas y de Eucaristías como guindas de todos los pasteles de la sociedad.

 

En los años cincuenta surgieron los Cursillos de Cristiandad que, nacidos para los jóvenes, cuajaron en la vida cristiana de los mayores de la época. Los templos se llenaron de hombres que rezaban alto y claro y que pasaron de los bancos del final a los primeros puestos de las celebraciones. Fue una especie de movimiento revitalizador que consiguió un éxito extraordinario.

 

La alternativa política produjo una gran revolución en la Iglesia Española. Yo pienso que para bien. Trajo consigo una desmasificación en la comunidad de los creyentes y una radicalización en algunos movimientos de Iglesia. La Iglesia ha perdido fuerza en la evangelización. Ha pasado de la Acción Católica a una especie de nuevas catacumbas en las que se evangeliza a pequeñas comunidades. Una vuelta a un cristianismo más coherente entre el pensar, decir y hacer. En muchos casos se sigue sacramentalizando sin conversión previa, pero en otros se procede a un proceso lógico de catequización que ayude a la búsqueda de la fe.

 

Por otra parte se nota una gran preocupación de la Iglesia Católica por adaptarse a los tiempos actuales. El Papa Francisco es un gran ejemplo de ello. Y los seglares tenemos que ponernos a la tarea. Decía el llorado Cardenal Fernando Sebastián que “la evangelización del siglo XXI se hará contando con los seglares o no se hará”. La transmisión de la Buena Noticia se deberá efectuar a través del boca a boca y de los medios de comunicación más cercanos. Las redes sociales, el WhastApp, Internet, el Facebook, los blogs o los diarios digitales son un medio rápido y eficaz de difusión.

 

Una vez más apelo a la integración de los mayores en el mundo cibernético. No podemos circunscribirnos a la homilía dominical como llamada a la propia evangelización y estar atentos a los signos de los tiempos usando mucho el ordenador. Debemos olvidarnos del miedo a manifestar nuestra fe. Especialmente con el ejemplo, que las palabras se las lleva el viento.

EL ALCALDE

9 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 10 de junio de 2019               

EL ALCALDE

 

  El alcalde es el político más cercano al pueblo. Ya estamos acostumbrados a verlo entre nosotros.

 

He conocido a lo largo de mi vida un montón de alcaldes; cada uno tenía sus características propias, sus defectos y sus virtudes. Debido a mi implicación social he tenido contacto con muchos de ellos.

Yo los califico de la siguiente manera: de ideas, de partido, de etapa electoral  o de implicación total. La implicación trae consigo el conocimiento profundo de la realidad de su municipio y una jerarquía de valores que se decanta por el bien del pueblo, obviando el de su partido o el suyo propio. Cuando digo alcalde digo también los concejales de distrito de las grandes ciudades que son como unos “vicealcaldes”.

Si analizamos la situación actual podemos convenir que los ediles que tenemos en España se pueden incluir entre alguno de los grupos anteriores. La historia recuerda a los mejores: Tierno Galván,  Pedro Luis Alonso (que fue alcalde de Málaga en dos etapas), García Grana, Pedro Aparicio, Abel Caballero en Vigo, Julio Anguita en Córdoba o Pascual Maragall en la Barcelona del 92. Y también a los peores, a los que no quiero señalar.

Jamás he militado en ningún partido, aunque si he colaborado en su día con la UCD. Entonces conocí a un político que jamás me ha defraudado. Se trata de Francisco de la Torre. Descubrí a un hombre que se conocía la provincia de Málaga como la palma de la mano. A un político que escuchaba y no echaba lo que le decían en saco roto, sino que lo introducía en su disco duro y siempre daba respuesta.

Mi buena noticia de hoy me la proporciona Paco de la Torre, de nuevo alcalde de Málaga. La mayoría de los malagueños piensa como yo. No votan a un partido; votan a Paco de la Torre. Y él responde siempre. Tengo un montón de anécdotas de mi relación con él a lo largo de los últimos diez años. Le he hecho entrevistas para la radio y la televisión, pero sobre todo, siempre me he visto apoyado en mis inquietudes como presidente de una ONG. Ha estado presente y activamente colaborador en los momentos claves de la misma o bien ha delegado en personas de su confianza que siguen sus huellas con el mismo estilo.

Por eso hoy, una vez pasadas las elecciones y sin temor a que parezca publicidad política, que por otra parte no necesita, me atrevo a considerar a la persona de Francisco de la Torre Prados como mi buena noticia de hoy. Un gran alcalde.

 

                         

 

 

LA CARTA

6 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 6 de junio de 2019

 

LA CARTA

       Hacía muchos años que no recibía una carta manuscrita. La semana pasada me encontré con una en mi buzón.

 

Se trataba de un escrito procedente de un viejo amigo que es un poco mayor que yo. Hemos compartido muchas vivencias, especialmente en el campo del servicio a los demás. Se trata de un hombre sencillo, trabajador infatigable y con la fe del carbonerillo.

 

Mi amigo –cuya nombre omito por respeto- está pasando una mala racha. No se trata de problemas personales, sino de su percepción de la situación del mundo en general. En su escrito se hace una pregunta: “¿Cómo está el mundo? Sobre todo en España. ¿Qué pasa con la política, la Fe, la Iglesia o la familia?”. Continúa preguntándose: “¿Hacia donde vamos?, veo los telediarios, la situación de los matrimonios rotos, los nuevos tipos de familia y recuerdo como lo pronosticábamos en nuestros encuentros con los emigrantes”. Termina diciéndome que no tiene “celular” ni sabe entenderse con el Internet.

 

Así que no he tenido más remedio de contestarle por correo postal (que antiguo). Después temiendo que no le llegara la carta, me he apresurado a visitarle. Tanto en mi carta como en mi visita le he dicho lo mismo. Le he manifestado la certeza de que los mayores, más que nadie, tenemos que estar muy atentos a los signos de los tiempos. Esto conlleva el aceptar las nuevas situaciones de todo tipo, aunque no las compartamos. El dejar de ser analfabetos mediáticos –lo cual no es nada difícil- y seguir practicando la técnica del ejemplo y el boca a boca.

 

También a nosotros nos chirrió al principio la finalización del franquismo, la transición, el paso de la familia patriarcal a la nuclear, la guerra fría, el Vietnam, el muro de Berlín, la guerra en el cono sur de América o la crisis de los misiles en Cuba. Veíamos con temor la llegada de los partidos políticos y las manifestaciones. Después hemos visto que no eran tan fieros los leones como nos los pintaban.

 

El recientemente fallecido sabio y hombre de sentido común demostrado, Eduard Punset, manifestaba que “la felicidad se basa en la ausencia del miedo”. Siempre que ha “llovío” ha “escampío”. Todos los tiempos pasados no han sido mejores, ni los actuales los peores. Creo que los mayores -a los que nos queda menos tiempo de vivir, por razones naturales y de edad- lo que tenemos que hacer es aprovechar cada día viviéndolo a tope y disfrutando de nuestra jubilación (palabra que viene de júbilo) gozando de nuestras familias y ayudando en lo posible a nuestro pequeño o gran mundo.

 

Carpe diem, decían los latinos, vive el momento y deja el futuro en las manos de Dios. Pero sobre todo no magnifiquemos la situación, sino afrontémosla con valentía. No tengamos miedo a la muerte… ni tampoco a la vida.

 

LA “MILI”

2 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 3 de junio de 2019               

LA “MILI”

       Viendo por televisión el desfile de las fuerzas armadas españolas, un sentimiento de nostalgia me invadió.

        Pertenezco a una generación que se tragó enterita la mili. Posteriormente, en la etapa de mis hijos, la mayoría de ellos se escaquearon y, finalmente, el 31 de diciembre del 2001, se suprimió el servicio militar obligatorio en nuestro país.

Cada uno de nosotros habla de la feria según le va. En mi época solo existían tres opciones, el reemplazo -a donde te tocara-; el voluntariado, que te permitía elegir destino y, para los estudiantes, las milicias universitarias. Yo tomé esta última opción y, con menos de 18 años, me incorporé al Campamento de Montejaque (donde hoy se encuentra la legión), durante dos veranos consecutivos. Allí nos curtimos en cien hipotéticas batallas, aprendimos a montar a caballo (o lo que fuera), pasamos hambre, sudor y lágrimas y, sin apenas darnos cuenta, maduramos en todos los aspectos. El tercer verano fue el de las prácticas y se convirtió en unas vacaciones pagadas de cuatro meses en Alcalá de Henares. ¡Hasta ahorré dinero!

Una vez contada mi batallita (no he podido evitarlo) entro en la de cada uno de mis semejantes. Con cualquiera que hables te cuenta la “mili” como una experiencia inolvidable. Se hacen amigos, se aprende a vivir lejos de las faldas de mamá y, aunque se pasa a veces mal, o muy mal, se adquiere una experiencia que te acompaña toda tu vida.

Personalmente, durante las prácticas, estuve a cargo de cien hombres en el Villaviciosa 14, de Caballería Mecanizada. Todos eran algo mayores que yo y procedían de Málaga o de Galicia. A una gran mayoría de ellos les enseñamos a conducir y se llevaron su carnet de 1ª, algunos analfabetos dejaron de serlo y todos volvieron a su tierra algo mejor que cuando salieron de ella.

Estimo que a los jóvenes actuales les convendría algo por el estilo. Con la ventaja sobre nosotros de que el ejercito español es ahora un ente moderno y adecuado al servicio de la comunidad; bien en España, con las misiones de defensa y ayuda en los momentos problemáticos (inundaciones, terremotos, incendios, etc.), o bien en los países de todo el mundo como instructores y pacificadores, o bien en la defensa de nuestros buques ante los piratas modernos. Pienso que el paso por las fuerzas armadas daría más sentido al futuro de una juventud marcada por el “dolce far niente” y las influencias televisivas que les llevan a una especie de esclavitud ante los “influencers” y los “gurus” de las redes.

Mi “buena noticia” de hoy me la proporciona la presencia de las fuerzas armadas españolas en el Paseo de Colón sevillano. Me ha hecho volver atrás más de cincuenta años al recordar, con una sonrisa en los labios, lo bien y lo mal que lo pasamos en aquellos días. La alegría de los permisos, las cartas de las “novietas”, el “un día menos” de cada retreta y el encuentro con los amigos para siempre que compartimos el pan, la sal y el petate, al final de la “cuesta del bicarbonato” de Montejaque. Es una buena noticia la demostración de que algo hacemos bien en España. Tenemos un ejército extraordinario y profesionalizado. Y sigo estimando que el paso por sus filas de jóvenes de ambos sexos, en cortos pero suficientes periodos, les vendría muy bien a España y a ellos mismos.

 

 

 

 

Ahí me tenéis jurando bandera

 

                      

HOMILÍA

30 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 30 de mayo de 2019

 

HOMILÍA

Se denomina sermón u homilía al género de la oratoria que consiste en un discurso de tema religioso, por lo general pronunciado durante el culto cristiano.

 

     Así recoge la Wikipedia este término. La RAE es menos explícita: “f. Razonamiento o plática que se hace para explicar al pueblo las materias de religión”.

 

En la actualidad la palabra sermón tiene un sentido más peyorativo y da una imagen de discurso más tedioso. Por eso, en estos tiempos se usa preferentemente la palabra homilía. En las diversas celebraciones religiosas, especialmente en las eucaristías dominicales, se procede a la proclamación de una homilía cuyo tema suele estar relacionado con las lecturas del día.

 

Los celebrantes hacen uso de sus estudios de homilética, sus condiciones naturales, su preparación lejana e inmediata, su estado de ánimo y las características de los fieles asistentes a la Misa. No es lo mismo un auditorio infantil, juvenil o de adultos; una Eucaristía de Gloria que un funeral. Por eso no hay dos homilías iguales ni siquiera proclamadas por el mismo sacerdote.

 

Estimo que, amén de ser una presentación del discurso evangélico, tiene mucho que ver con un género literario muy difícil. Necesita unas medidas justas y un equilibrio suficiente para captar la atención de los fieles y para aclararles dudas.

 

El pasado domingo, en el templo de mi barrio disfrutamos de una homilía fantástica. En apenas diez minutos, el celebrante enlazó las lecturas maravillosamente, las aplicó a nuestra vida y creó las expectativas necesarias para enlazar con las del próximo domingo. Una aportación a la Eucaristía que le dio más sentido si cabe.

 

Los curas mayores decían que “en tiempos de melones… cortos los sermones”. En tiempo de melones… y en todo tiempo, una homilía “breve y esperanzadora” realza y aclara la Palabra de Dios, que, a veces, se nos hace difícil entender.

 

Sí, ya sé que no soy nadie para hacer este tipo de recomendaciones, pero una excelente homilía me ha dado pie a reflejar estos pensamientos. Perdonen la osadía.

 

FELICIDAD

26 f, 19

LA BUENA NOTICIA

de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net    

                           Málaga 20 de mayo de 2019               

FELICIDAD

 

      Dicen los expertos que la felicidad se basa en la ausencia de miedo.

Y llevan razón. Si te pones a analizar detenidamente tu experiencia vital, descubres que tus momentos de felicidad han coincidido con las etapas de tu vida en la que no has tenido miedo a nada ni a nadie.

Reconozco que soy un pesimista recalcitrante. Toda mi vida me he estado “amargando la existencia” con el miedo al mañana y el que sucederá. Y eso que he convivido con auténticos defensores del “no pasa nada” y que, en la gran mayoría de los casos, llevan razón. Tengo miedo al porvenir político, económico o simplemente a lo que nos deparará el futuro.

Creo que esa “enfermedad” me nace de la experiencia vivida tras el inesperado fallecimiento de mi padre a una edad en la “que no le tocaba”, o bien a mi profesión liberal que no me permitía jamás asegurar el futuro laboral o económico. Encima, muchos hijos y nietos en la jungla del asfalto… dan para asustarse.

Pero ahora no tengo derecho a seguir con mis miedos. Sí, sé que tengo las dolamas (palabra que me encanta utilizar en vez de padecimientos) propias de mi edad, sexo y condición. Yo las magnifico. Estoy en camino de pensar que cuando alguien tarda más de la cuenta no es que le haya sucedido nada malo, sino que se lo está pasando muy bien. En fin soy un “pupas”. Quizás basándome en la frase de mi padre -del que soy un calco- “el año que viene vamos todos al hospicio”.

Lo bueno de todo esto es que conozco las respuestas adecuadas. “Nadie se muere el día antes”; el “quién a Dios tiene nada la falta” de Santa Teresa; “olvida el pasado, vive el presente y deja el futuro en las manos de Dios” de otro filósofo. Pero mis maltrechos huesos, mi espalda fastidiada y mi falta de optimismo me llevan a ser una especie de miedoso recalcitrante.

No sé si estoy a tiempo. Pero tengo que quitarme alguno de mis miedos a fin de alcanzar la felicidad que dicen los que no me conocen que destilo de mi actitud y mis escritos. Los que me sufren a diario son testigos de mi “canguelo” perenne.

¿Cual es mi buena noticia de hoy? Pues que, gracias a Dios, estoy rodeado y acompañado de personas optimistas que rezuman felicidad por los cuatro costados. En este caso, el dicho de Ortega sobre “el hombre y su circunstancia” juega a mi favor. Por consiguiente recomiendo a los “petardos” que tienen mi mismo problema (que espero sean pocos), que se sepan rodear de personas dispuestas a “sufrir con paciencia tus flaquezas” y, consecuentemente, lleven un poco de felicidad a los miedosos compulsivos como yo. Seamos felices. Cuanto se pueda.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 23 de mayo de 2019

 

DEL VIEJO… EL CONSEJO

       A lo largo de la historia se ha valorado mucho la experiencia transmitida por los mayores.

 

En muchas comunidades africanas se mantiene la tradición de mantener en un lugar preeminente a los mayores. También sucede lo mismo en las ya escasas familias tradicionales que subsisten en los que se autodenominan “países avanzados”. Al final, y a menudo que se va creciendo en la edad, se va valorando más el consejo del mayor, basado en la filosofía, la experiencia y la cultura recibida a lo largo de la vida.

 

Curiosamente –y sin apenas darnos cuenta- se sigue manteniendo una especie de gerontocracia en nuestra sociedad moderna. Tenemos en Málaga el mejor alcalde de la historia que es ¡¡más mayor que yo!! La Iglesia la rige un octogenario y la comunidad de Madrid una señora que, según los papeles, debería llevar años jubilada. Y ¡qué les voy a decir de Don Amancio Ortega! Un auténtico empresario y mejor persona. Un hombre que ha sabido crear un imperio desde una pequeña fábrica de batas (Goa) en Galicia. Y todavía se empeñan “tiillos” sin ninguna categoría en criticar su importantísima aportación económica para la adquisición de bienes de equipo para paliar el cáncer.

 

Ayer ha fallecido Eduard Punset, otro octogenario que ha estado transmitiendo su ciencia y su sonrisa hasta el último momento, como tantos otros jubilados (llenos de júbilo) que siguen dejando en herencia sus conocimientos a través de la transmisión oral y el uso de los medios de comunicación.

 

¡Cuantos misioneros –hombres y mujeres, seglares y consagrados- dejan su vida la ayuda a los demás en países lejanos! La mayoría son mayores o muy mayores. Para ellos no hay edad. Siguen transmitiendo su fe y sus vivencias de forma sencilla y eficaz. La mayoría se quedan en el camino, como la misionera española asesinada en la Republica Centroafricana días pasados. Se trata de Inés Nieves Sancho, de 77 años, que llevaba 26 años en aquél país.

 

Un ejemplo más de una persona mayor que sigue transmitiendo paz y amor hasta la muerte. Nosotros lo tenemos más fácil. Tendremos que esforzarnos en ser ejemplo con la palabra y la vida para una generación que se queda más con el continente que en el contenido. En el tener que en el ser. En el desprecio a las tradiciones y el pasado, sin pensar que de la experiencia de los mayores se sacan los valores del futuro.

 

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA

de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net    

                           Málaga 20 de mayo de 2019               

DOS MUESTRAS DIFERENTES

 

      Se han celebrado este fin de semana dos acontecimientos con un significado muy distinto.

Se trata del enésimo festival de Eurovisión (que por cierto se celebra en Asia y con participación de un país de Oceanía) que, durante el fin de semana volverá a ganar el participante que tenga el grupo de influencia más grande y se gaste más pasta en su logro. Los españoles cada vez tenemos menos points y solo contamos con los de Portugal y algún despistado. (No me he equivocado, ha quedado como… siempre).

Por otra parte (y esta es mi buena noticia de hoy), se ha celebrado en el parque malacitano la muestra de Participación y voluntariado de Málaga capital. Llevo asistiendo a la misma a lo largo de los últimos diez años y cada vez me sorprende más la fuerza y la calidad del entramado de la Málaga Solidaria. Casi todas las posibilidades de aportar lugares de encuentro y ayuda a los diferentes de todo tipo, son contemplados y asumidos por el centenar de asociaciones y ONGs que participan en este certamen y que, a lo largo de todo el año, ponen sus instalaciones y voluntarios al servicio de aquellos que lo necesitan.

Dos certámenes muy diferentes pero que, a pesar de la diferencia de inversión y de impacto mediático, no me cuesta ningún trabajo valorar en su justa medida. En uno se atiende a los intereses de las casas discográficas, las plataformas mediáticas y la propaganda política, mientras que en el otro se premia más el contenido que el continente; se atiende a los que son menos afortunados por la vida, por lo que son dignos de recibir las atenciones necesarias para sobrellevar sus dificultades.

El parque malagueño se ha llenado este fin de semana de solidaridad y de VIDA con mayúsculas. De héroes anónimos que se dejan sus fuerzas y parte de su economía en el servicio a los discriminados por su minusvalías, condición cultural, económica, sexual o laboral. Una buena noticia.

 

                           

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 9 de mayo de 2019

 

YO OS HE ELEGIDO

       Por mucho que repasemos sus enseñanzas, el Evangelio de cada día nos transmite matices que nos hacen pararnos y pensar.

 

       El pasado martes nos decía claramente en San Juan 15: “No sois vosotros los que me habéis elegido a mi, he sido yo el que os ha elegido a vosotros”. Y continua diciendo: “os he puesto para que deis fruto”.

 

Precisamente ese día vi colgado en mi muro de Facebook un comentario de mi amigo Luis Santiago, un excelente suministrador de buenas noticias; en dicho articulo se presenta la semblanza de una enfermera polaca que entendió perfectamente esa llamada del Señor para dedicarse a los demás. Una mujer que dedicó toda su vida a aliviar el sufrimiento de sus semejantes, especialmente a los más abandonados por la suerte.

 

No se me ocurre un escenario más terrible para el nacimiento de un niño judío que el gueto de Varsovia en plena segunda guerra mundial. Allí estaba nuestra heroína Irena Sendler “el ángel de Varsovia”. Lo importante del personaje estriba en que actuó durante toda su vida de igual forma. Primero como enfermera de hospital, después sacando los niños judíos del gueto escondidos en cajas de cartón. Me ha recordado como mi amigo Ramón Burgueño y sus gentes, se traen a España, niños de Costa de Marfil, otra especie de gueto, que se encuentran en situación desesperada  mantenidos con vida en incubadoras de cartón. Aquí les tratan hasta recuperar su salud precaria.

 

Irena Sendler pasó por las cárceles nazis y por la persecución del gobierno polaco de la posguerra. Entregó los archivos que tenía soterrados con lo que consiguió localizar a muchos de “sus niños”. Finalmente formó su familia propia y vivió en el anonimato el resto de sus días hasta su muerte a los 98 años, salvo en la ocasión en la que le rindieron un homenaje los rescatados.

 

Esta es una vida de aceptación del “acuerdo” de una persona con el designio divino. Una católica que no entiende ni de razas ni de religión. Nos enseña a movernos por las periferias y “oler a choto”. A mojarnos con los demás y por los demás.

 

Se puede. Claro que se puede vivir dando fruto. Un ejemplo para los que estamos en el “segmento de plata”. Nos quedan muchos a los que ayudar.