Arde Paris

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 16 de noviembre de 2015

ARDE PARIS

En la novela con este titulo publicada en 1964 por Collins y Lapierre se relata los últimos días de la ocupación de Paris por las tropas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Parece ser que los taxistas parisinos cargaron con las tropas que liberaron la “ciudad luz”. Los primeros carros que entraron por los Campos Elíseos iban tripulados por españoles adscritos a la resistencia francesa. Un ejemplo de solidaridad. En estos días Paris ha vuelto a arder por la invasión del terrorismo.

Mi mente se ha alimentado durante años de las imágenes que captaba a través de los libros, lo que me permitió viajar ampliamente en el tiempo y el espacio. Todo ello había creado una cercanía con ese Paris que jamás había pisado. Pero, al final, ya bastante mayor, he conseguido viajar a Paris en diversas ocasiones, beber absenta en un “bistró”, cenar en “les champs elysées”, visitar el Louvre y los Inválidos, subir a la torre Eiffel, recorrer el Sena en el “bateau mouche” y presenciar un espectáculo en el “Moulin Rouge”. He visto, junto a mi Ani, la ciudad desde el Sacre Coeur, la Iglesia de Notre Dame y deambulado por la “rive gauche”. Para completar mis sueños estuve en la puerta de “chez Maxims” y en la prefectura de policía de La Cité y el Quai d’Orsay de las novelas policíacas.

Como verán un recorrido de “guiri” hispano que ha acrecentado mi amor por la capital del Sena. El viernes noche  sufrí mucho con los parisinos. Una gente especial. Acostumbrada a la presencia de turistas de todo el mundo. A gente que los visite en son de paz; no a destrozar su paz, sus vidas y sus esperanzas de futuro. Más de un ciento de personas se han quedado en el camino destrozados por una gente que tan solo piensa en hacer daño. Mientras más mejor. Un viernes 13 negro que recogerán algún día las pantallas como una pesadilla.

Llevo casi doce años escribiendo pacientemente cada semana una “buena noticia”. Sin faltar ninguna. Buscándola casi con lupa muchas veces. Tras casi 600 buenas noticias hoy iba a considerar esta como una triste noticia. Y lo es. Pero una imagen y un sonido me han puesto los pelos de punta y han deshecho el velo de tristeza de mi imaginación. Surgió a las tantas de la noche. En un noticiario que se iban sucediendo en los informativos de todo el mundo. En un momento concreto se pudo ver como salían por un túnel los espectadores del partido de futbol que se estaba celebrando en esa noche trágica. De pronto, no sé como, ni porqué, comenzaron a cantar la Marsellesa” en el mismo tono de aquellos taxistas de Arde Paris. La “grandeur” de la France resurgió como en tantas otras veces. Una buena noticia. Un pueblo que ama su país y se une alrededor de su himno. ¡Qué envidia!

Saldrán adelante. Como lo hicieron los madrileños y los “newyorkinos” que sufrieron experiencias similares. Esta vez, los parisinos han dado la talla.

Allons enfants de la Patrie”. Hoy me siento muy cerca de vosotros.

bandera de francia

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La abuela

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 9 de noviembre de 2015

LA ABUELA

Días atrás fui testigo de un acontecimiento que me indujo a reconciliarme con esta sociedad emergente cuyas actitudes cada vez me gustan menos. Fue como si en medio del desierto me topara de improviso con unas palmeras que circundan un manantial de agua fresca. Así me sentí días atrás en ¡un entierro!

Me consta que entre los géneros periodísticos se incluye el obituario. Una palabrota que indica “sección del periódico que recoge las noticias necrológicas”. En su día gozaron de mucho predicamento. Especialmente crearon escuela  las del ABC y La Vanguardia. En nuestros días ya casi no se publican. Ni siquiera las esquelas de pago que están en desuso.

Sin embargo, hoy voy a recoger una especie de obituario digno de figurar como mi buena noticia de la semana. La celebración de una misa de Gloria (no un funeral al uso) en honor, agradecimiento y recuerdo por una Abuela. La pongo con mayúsculas porque así se lo merece. La abuela Pilar era una mujer de 96 años que llevaba su vida como una proyección de su nombre. Era el pilar en el que se sustentaban y apoyaban casi un centenar de descendientes directos y otros tantos de la periferia (entre los que me incluyo). Una mujer de esa generación que ha conocido una república, una guerra civil, una dictadura, una democracia convulsa y naciente, la muerte de varios hijos a una edad prematura, bodas, bautizos, separaciones, ruinas y etapas prosperas. Noventa y seis años de vida sentada en una mesa de camilla o arrimada a la cocina donde, como dijo uno de sus nietos “siempre estaba el aceite caliente para servirle un huevo frito al que entrara por la puerta”.

En las despedidas de los cementerios se nota cuando se trata de un “cumploymiento” o de un “siento, no miento”. Pocas lágrimas y mucha complicidad. La tristeza de la muerte y la alegría de haber compartido nuestra vida con alguien que, desde el silencio y el servicio, era el nexo de unión de tanta gente. A su alrededor los problemas se minimizaban o se suprimían y su figura fue sustituyendo la de cuantos se iban quedando por el camino. Ha sido madre de sus nietos huérfanos, refugio de los mayores perdidos en los avatares de la vida y faro que irradiaba luz a cuantos la rodeaban.

Una hija, esposa, madre, abuela, bisabuela, suegra, tía, amiga. Una mujer. Pensaba decir “Que Dios la bendiga”, pero me quedo con la idea de “que Dios nos bendiga con su ejemplo”.

mesa camilla 2

El Cristo roto

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 5 de noviembre de 2015

MI CRISTO ROTO

 

Hace muchos años se puso de moda declamar por los rapsodas de aquellas tardes culturales, los diversos poemas realizados sobre el Cristo Roto. Proliferan las versiones del mismo; en texto, en audio y en video. Hasta alguna película se ha rodado basándose en este tema. Hoy tenemos ante nosotros la cruda realidad, que como siempre iguala o supera a la ficción.

Han destrozado y tirado por tierra el Cristo que preside mis eucaristías veraniegas. El Cristo de Lo Cea, en la torre de Benagalbón, la parroquia que arropó a mi amiga María Tapia durante toda su vida. Se trata de un crucificado realizado en serie por alguna industria de las que quedan en Olot dedicada a la imaginería. Sencillo y pobre. Como corresponde a lo que representa.

Ha sido en la noche. En la noche de la incultura y el vandalismo. En la noche en que nuestros niños aun se han esmerado en el culto a lo negativo y a la muerte inducidos por las costumbres “modelnas”. En esa noche alguien ha procurado el reverdecimiento interesado de la eterna lucha entre el Cristianismo y el Islam. En este caso claramente favorecido por el anticlericalismo militante de los movimientos políticos “culturales”.

Esto es nada comparado con el maltrato a los “Jesús” vivos de las pateras, del paro, del desamparo de los niños, los ancianos, los refugiados y los enfermos. De las familias desestructuradas y de los jóvenes pendientes del botellón, educados por los programitas tipo Adán y Eva o mujeres, hombres y… lo que sea.

Me ha dolido la imagen de ese Cristo roto por los suelos. Claro que sí. Pero sigo pensando en los otros. Los de cada día.

cristo roto

Foto Diario Sur

GRACIOSILLOS

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El segmento de plata
por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net
Málaga 26 de marzo de 2015

GRACIOSILLOS
Les hago el favor de denominarles así para hacerlo de una forma educada. El cuerpo me pide llamarles como se merecen, pero el sentido común frena mis deseos y me insta a calificarles solamente de “graciosillos”.

Una revista de tirada nacional ha publicado un twitter con una foto del Cristo de la Crucifixión a su paso por calle Larios. El impresionante rostro del Cristo que se venera en la parroquia del Buen Pastor ha sido sustituido por la cara del Sr. Rajoy y las figuras de los espectadores que se ven en segundo plano, asomados a un balcón, han sido trucadas con los rostros de Dª. Susana Díaz y otros dirigentes del PSOE andaluz.

Tengo un cariño especial por la Cofradía de la Crucifixión y una acrecentada veneración por sus imágenes, tanto del Cristo como por el San Dimas que actualmente, por desgracia, no se procesiona. Tuve la suerte de portar el trono con mis hijos en los primeros tiempos de su incorporación a la agrupación de Cofradías y, desde siempre, dada mi vinculación con esa parroquia, he estado muy cerca de estos cofrades.

Creo que no sería honrado conmigo mismo si omitiera mi opinión, totalmente desfavorable, sobre estos graciosillos que no dudan en mezclar lo sagrado con sus opiniones políticas y la crítica con la falta de respeto ante la fe, las creencias o la religiosidad del pueblo en general. Han querido hacer un remedo de lo que una revista de su mismo estilo ha realizado en Francia, pero desde la certeza de que los cristianos vamos a ser menos violentos y más consecuentes con nuestra fe que lo son los de otras confesiones.

El lunes santo, cuando a primeras horas de la tarde la cofradía de la Cruz Verde, la del Padre Cacho, la del Biberódromo, descienda Carretería abajo, dirigiré mis oraciones, como tantos malagueños, a ese Cristo clavado en una Cruz que proclama desde su mirada serena el perdón hacia esos “graciosillos mohosos” mientras proclama: ”perdónalos porque no saben lo que hacen”. Y, una vez más, me imaginaré que el Señor me mira con el cariño con que acogió a San Dimas.

crucifixión

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

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                                                             Málaga 12 de enero de 2015

DE LO QUE PASA EN “ER” MUNDO, POR “DIO” QUE NO ENTIENDO “NÁ”

 

Así empezaba la canción “Todo es de color” que Lole y Manuel lanzaron a las ondas en el año 75. Y así me siento yo ante las circunstancias que se están sucediendo en estos días en todo el mundo mundial.

Toda suerte de tópicos, lugares comunes, frases políticamente correctas y medias verdades a conveniencia, se siguen transmitiendo desde la opinión publicada que, finalmente, se convierte, por desgracia, en opinión pública.

Los hechos son claros. Algunos musulmanes incitados por la Yihad (llamada a la guerra santa), se convierten en terroristas y asaltan las editoriales que han basado su humor en una burla de lo más sagrado del Islam. Como también en otras ocasiones, estas editoriales lo han hecho con las figuras más sagradas del Cristianismo, el Budismo o el Judaísmo. Lo que pasa es que los radicales de las otras religiones no han llegado a la brutalidad de los fanáticos islamitas.

Sigo pensando que los ejecutores de la violencia no son más que el brazo armado de las cabezas pensantes que trasmiten lo que ellos estiman como designios divinos, pero el que manda sin mojarse. Como lo hicieron en su día los reyes de la cristiandad y los pensadores religiosos de la época, enviando a sus seguidores a las cruzadas o amparando los juicios arbitrarios y las persecuciones inhumanas en la voluntad de Dios a través de la Inquisición.

“Er cardo siempre gritando y la flor siempre callá”; sigue cantando la copla y nosotros, los pescaitos fritos, esperando a ver que tenemos que decir, que tenemos que denostar o que tenemos que aplaudir. Es el momento en que debemos pararnos y pensar. Tener un criterio propio y manifestarlo. Sin miedo. “Que grite la flor y que calle “er” cardo”.

        Mi buena noticia me la han proporcionado, como siempre, los niños y los viejos. He vivido en primera línea la ilusión de los niños por recibir el regalo mayor o menor, mejor o peor, que les haga sentirse queridos. Ellos no tienen problemas de relacionarse con payos o gitanos, blancos o negros, moros o cristianos. Hasta que algún comunicador, informador, ideólogo, poseedor de la verdad, guru, pope, provisto de un gorrillo real o imaginado, especialista en un maniqueísmo de buenos y malos, etc., les diga lo que tienen que ser, creer o pensar; les diga que doscientos mil nuevos empleos son la panacea universal o el inicio de la debacle; les diga a quién tienen que amar, adorar u odiar; atacar o defender; matar o sacar en procesión.

Cada vez entiendo mejor la cita evangélica: “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”. Hacerse como niños es librarse de prejuicios y prevenciones y querer al otro por lo que es. No por lo que te quieran decir que es. De los viejos hablaré en otro momento. Pero pasa algo por el estilo. Me ha impresionado un encuentro con los asilados en las Hermanitas de los Pobres a los que he hecho un programa de televisión que emitiremos el martes.. Ellos son felices porque se han librado de otra aspiración que la de vivir. Los suyos son las monjas que los cuidan… y pasan del resto. Vale la pena aprender de lo que nos dicen. “Sigamos por esa senda”, cantan “la Lole y er Manue”.

 

 

 

 

 

reyes y niños

Envidia cochina

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 5 de enero de 2015

                                  ENVIDIA COCHINA

 

Esta es la reacción que se produce en mi mente cada vez que me siento a escuchar y contemplar el concierto de Año Nuevo que se emite desde Viena el primer día del año. Lo vengo presenciando desde que tengo uso de razón y disfruto de un receptor de televisión. Primero en blanco y negro, después en color y, finalmente, con un sonido Dolby estéreo. Sigue sonando lo mismo de bien.

Salvo la presencia de bellas damas orientales ataviadas a la usanza tradicional con los kimonos de gran lujo; las caras, los gestos y los aplausos desacompasados durante la Marcha Radetzky de los espectadores, parecen que son los mismos desde tiempos inmemoriales. Si no fuera porque conozco a alguien que ha estado allí, me creería que ponen muñecos articulados.

Tuve la suerte de vivir una velada inmejorable en Viena, hace años, con una cena en un restaurante ubicado en un sótano -que en su día fue una antigua prisión-, donde te puedes comer el escalope vienés mientras suena una cítara que desgrana la melodía de “el tercer hombre”. Pero comer allí, después de haber disfrutado del concierto, debe ser lo más.

La buena noticia de hoy nos la han proporcionado nuestras hijas. Nos han regalado unas entradas, en el mejor sitio, para asistir al concierto de Año Nuevo en el Cervantes. Una auténtica maravilla dentro de las posibilidades de un país en crisis. Los intérpretes: la Strauss Festival Orchestra, cuatro bailarines excelentes del Festival Ballet Ensemble y una soprano serbia, Katarina Simonovic. Todos dirigidos por el búlgaro Svilen Simeonov. Las deficiencias en el concierto, que fueron algunas, no vienen al caso. Lo hicieron lo mejor que supieron y pudieron. Pero la voluntad de agradar fue mucha. Tuvimos un Ave Maria bastante bien interpretada, un sorprendente Peces en el río, entonada mucho mejor por el público que por los músicos y nuestra marcha Radetzky para terminar.

El pasado sábado cambié Viena por Málaga; el Danubio Azul por el Guadalmedina seco; el teatro vienés por el Cervantes (también tuvimos nuestros orientales y mucho público extranjero); la orquesta de la Ópera de Viena por los voluntariosos músicos que nos deleitaron con su interpretación; Zubin Mehta por Svilen Simeone (un simpático y orondo director que empatizó extraordinariamente con el público); y, finalmente, el escalope por el pescaito frito.

La plaza de la Merced repleta, las calles de Málaga maravillosamente iluminadas y el brazo acogedor de mi Ani me quitaron para siempre la envidia cochina. “La vida es bella” y “¡Qué bello es vivir!, mis películas de culto, se hicieron presentes en mi imaginación este tercer día del 2015. Un año que presiento extraordinario. Como todos.

El director Svilen Simeone

Svilen_Simeonov

saber vender

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El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 1 de enero de 2015

 

SABER VENDER

 

Entre las pocas cosas que he hecho bien en mi vida, me siento orgulloso de haber sido un buen vendedor. Pertenezco a una saga, de parte y parte, dedicada desde siempre al comercio, con mayor o menor éxito. Por una parte, los Montes, se han dedicado durante siglos a los tejidos, y, por otra, los Cleries, optaron por los curtidos. Dadas las dificultades de ambas empresas, mis padres decidieron que iniciara mi actividad vital de la forma que ellos, salvo excepciones, no habían podido: estudiando. Esto me desvió por unos años del comercio pero, al final, acabé vendiendo tejidos y confecciones por toda Andalucía.

 

Está actividad, a partir de 1970, la simultaneé con mi compromiso evangélico. Entonces descubrí el “Artículo” tan maravilloso del que disponíamos y los pésimos “vendedores” del mismo que éramos -que seguimos siendo- todos los miembros de la Iglesia. De arriba abajo. Y que cada cual aguante su vela. Presentamos la parte mas fea y desesperanzadora del cristianismo, parece que nos molesta ser, y sobre todo, parecer, felices. Hablamos mucho de pecado y poco de liberación. Condenamos a la primera y comprendemos a la última.

 

El Papa Francisco nos está poniendo al día. Nos muestra el camino de la evangelización con su ejemplo: Se trata de la “Transmisión de la Buena Noticia”. Otros muchos cristianos, sacerdotes y seglares, muestran el rostro amable y acogedor de Jesús. Algunos, desde los medios -en nuestra Diócesis tenemos ejemplos- con esperanzadoras aportaciones que dulcifican a una Iglesia tenebrosa que, por desgracia, aun existe. Tenemos que aprender a vender la “Única Verdad”.

 

Los miembros del “segmento de plata” tenemos una gran oportunidad para ello. Hemos pasado por la Iglesia de la posguerra, obligatoria universal e impuesta; por la Iglesia dubitativa del Vaticano II, que no quería abrir las ventanas que permitieran la entrada del aire fresco del Espíritu; y finalmente, por la etapa en que ahora nos encontramos, en la que por un movimiento pendular, tan propio de los españoles, nos hemos encontrado con una Iglesia accesoria y folklórica y un país anticlerical. Tenemos por edad y experiencia capacidad de discernir. Y, porque nos lo hemos ganado a pulso, tiempo para “vender”, gratis por supuesto, el mejor artículo que hemos encontrado a lo largo de nuestras vidas. La Palabra de Dios.

 

Por eso tenemos que estar alegres. Y proclamarlo a los cuatro vientos. Que Dios nos ama porque sí. En este caso, y en todos, una buena sonrisa es mucha más eficaz que mil broncas. Un santo triste es un triste santo. Vamos a tener que recordar aquel slogan que tuvo tanto éxito: “SONRÍE, DIOS TE AMA”.

 

 

 

 

 SONRIE

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 25 de diciembre de 2014

       ¡MENUDO CUENTO DE NAVIDAD!

Desde años, quizás desde cuando los enciclopedistas intentaron declarar la muerte de Dios, con un escaso éxito por cierto, un grupo de amargados y resentidos están intentando eliminar de la faz de la tierra la conmemoración del Nacimiento de Jesús de la misma forma que han intentado sustituir el Sacramento del Bautismo por el visto bueno del alcalde; cambiar la Primera Comunión en los templos por la celebración de una fiesta y la consiguiente entrega de regalos,  y, finalmente, imitar la Confirmación por medio de la puesta de largo y el permiso para acceder al botellón. Se está buscando con ansiedad algo que puede justificar la celebración de una Navidad sin Dios. Algo así como lo que me imagino que se puede escuchar en cualquier momento:

 

“Hace poco, poquito rato, ha corrido por Internet la noticia de que ha nacido un salvapatrias en nuestro país. Inmediatamente se han puesto en marcha los “Reyes Magos” de hoy en día: el blanco y rubio: Vladímir Putin; el oriental amarillo: Kim Jong Un y el negro americano: Barack Obama. Eran muchas las noticias que habían llegado a sus oídos de que en España había surgido un redentor. Llegaron y preguntaron. Según a quién lo hacían o en que periódico se basaban, las respuestas eran distintas: unos les hablaban de un tal Pequeño Nicolás; otros, de un tal Iglesias (laicas por supuesto); aquellos decían que las calles de Málaga se habían cortado por la presencia de unos gemelos que cantan: Los Gemeliers. Ronaldo, Messi… Finalmente cuando les hablaron de Gran Hermano, Mujeres y hombres… o de los autofagocitantes de Sálvame, se negaron a conocerlos en rotundo. Hasta ahí podían llegar.

 

     Pidieron ayuda a los tertulianos de la radio y de la tele. Una especie de sabios con conocimiento total de todo lo sabido y vivido hasta ahora. Les veían con sus chaquetas multicolores que van tornándose de aspecto a medida que las circunstancias van cambiando. Y no se fiaron de ellos. Como para fiarse. Finalmente descubrieron que aquí tenemos un Rey con los papeles en regla, pero estaba muy liado con no se que discurso y una hermana.

 

    Decidieron volver a sus países con un pensamiento: -esos españoles, ¿cuándo se van a poner de acuerdo?- Falsa alarma. Seguiremos con lo nuestro. Yo te pego una torta a ti en la cara de los africanos, tú me la das a mí en Hispanoamérica. Yo descubro una nueva enfermedad, tú inventas la vacuna. Yo organizo una guerra salvadora (bien lejos de mi territorio), tú vendes las armas. No ha nacido el Salvador, pero nosotros hemos salvado el año. Seguiremos esperando. Seguiremos buscando un motivo para gastar, beber y celebrar algo que no nos comprometa”.

 

Olvidémonos de las elucubraciones mentales de Manolo Montes. Mientras, en un poblado africano, un niño nace rodeado de la maldita enfermedad, pero sin contagiarse. Los verdaderos pastores, oliendo a cabra, le han rodeado de cuidados y de amor. El caporal del rebaño, vestido de blanco y aspirando mate, nos pone firmes a todos recordándonos las “quince enfermedades de la curia vaticana” y, por extensión, de todos los cristianos. En especial “las caras fúnebres”.

 

Hagámosle caso, coloquemos un Belén en nuestro corazón y dejemos que el Niño nazca en él. A los que no les guste la Navidad, agua y ajo. Nosotros vamos a intentar transmitírsela. Aunque no les guste.   

                           

 belen africano

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 22 de diciembre de 2014

                             

                                  FELIZ O EN FAMILIA

A la pregunta… ¿cómo has pasado las navidades?, se ha puesto de moda responder con esta otra pregunta-“gracieta” entre la gente “modelna”… ¿feliz o en familia? Lo comentaba una actriz de la nueva ola el otro día en una entrevista, abogando por pasar de las navidades y dedicar las vacaciones de invierno para vivir más ¿intensamente? estos días. “La intensidad consiste en vivir a tope”, como manifestaba un joven actor andaluz en la tele, invitando a “comprar la droga con tiempo, que después sube de precio y nos la trae el camello muy cortada”, sic.

Que queréis que os diga. Ellos se lo pierden. Pero por otra parte la humanidad se está ganando a pulso la desaparición de estos momentos en los que la familia vuelve a reunirse para vivir y rememorar tiempos felices. Los corazones se esponjan y volvemos a mirarnos entre todos con ojos de niño.

Días atrás acompañé a medio centenar de mayores del Rincón a visitar el Belén de la Catedral. Diez de ellos venían en carrito de inválido y alguno enchufado al oxígeno. Cuando uno de ellos, posteriormente, vio la calle Larios iluminada e invadida por una multitud, me decía con  lágrimas en los ojos: ¡Qué bonita es la Navidad! Cuando escribo esto, sábado por la tarde, acabo de volver a casa. Un chocolate con mi parienta, seis churros y dos cigarritos nos han puesto en la Plaza de la Constitución y dirigido hacia la riada de familias que la invadían. Grandes y pequeños, abuelos y nietos, jóvenes y jovenas en edad de merecer, vendedores ambulantes, estatuas vivientes, músicos y bailarines, pintores y payasos. Dos bandas de música, una fija y otra deambulando por el centro. Vida en familia. ¡Qué bonita es la Navidad!… me decía aquel abuelo de la Cala jadeando dificultosamente con ayuda de un respirador.

Estoy totalmente de acuerdo con él. La Navidad es preciosa, porque todos nos hacemos como niños y buscamos el regazo y la teta que nos suministra la Buena Leche. Gracias a ese Niño, que nació en Belén y cuyo cumpleaños celebramos en todo el mundo. Lo siento por el que no sea capaz de entender esto. Se comprende desde el corazón. Hay que abrirlo. Aunque solo sea por un día en la vida. Seamos la familia del que no la tiene… o no quiere tenerla.

 

 

 larios iluminada

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 18 de diciembre de 2014

ME HA TOCADO LA LOTERÍA

        La conversación típica y tópica de estos días gira alrededor del sorteo de la lotería de Navidad. Todos vivimos con la ilusión de que nos toque ese “gordo” que nos va a sacar de la crisis y va a traer la felicidad a nuestras vidas. El común de los mortales jugamos como máximo un décimo. Lo cual significa como premio “gordo” 400.000 €. Una cifra que ayuda a estabilizar la economía pero que no quita de trabajar a nadie. En fin, no lo neguemos, ¡quién la pillara!

 

Esta reflexión me ha llevado a descubrir que soy un hombre afortunado al que nunca a tocado la lotería, pero que he recibido un montón de circunstancias y encuentros que han llenado casi por completo mi vida de sentimientos positivos y agradables.

 

Me tocó la lotería el día que conocí a mi parienta y cada vez que se ha ido llenando nuestra familia de hijos, nietos y allegados.

 

Me tocó la lotería el día que me invitaron a un Cursillo de Cristiandad, donde me encontré de cara con Jesucristo y sus Evangelios. Ellos transformaron mi vida y me marcaron un nuevo horizonte.  Allí me hablaron de tres patas de un trípode que sustenta la vida del cristiano. La oración, la formación y el encuentro con el hermano.

 

Me tocó la lotería el día que descubrí que estas tres patas llegan, en un momento determinado, a convertirse en una forma de vivir bastante natural y gratificadora. Y que la formación que yo requería era integral y moderna: una mezcla del Evangelio y los medios de comunicación; la auténtica Buena Noticia. Que la oración consiste en  escuchar al Dios del Sagrario y al Jesús vivo con el que tropiezas cada día, y el que te enseña. En una palabra: vivir con y en el mundo que te rodea.

Me tocó la lotería el día en que una familia de argentinos, que desgraciadamente han tenido que volver a su país, me animó a poner en marcha “El Biberódromo” una ONG que funciona de una manera milagrosa. Cada año nos encontramos con 250 niños y a sus madres a los que alimentar, sanear y formar. Con 25 socios que aportamos unos 6.000 € anuales y un presupuesto de unos 60.000. Nuestro “socio capitalista” es la Providencia Divina. Y así llevamos más de seis años.

 

Nos ayuda a subsistir, un ¡banco!, una fundación con su torneo de golf, unos empleados que nos envían el aguinaldo, el Ayuntamiento que se nos presenta en la puerta con tres palés de alimentos, el Banco de Alimentos, el Málaga C.F. que nos regala 400 entradas para el fútbol que cambiamos por potitos, los informáticos que nos arreglan nuestros cacharros y no nos cobran, los asesores laborales que ídem de ídem. Los voluntarios que siguen allí aguantando mecha. Etc. Etc.

 

¡No me digan que no tengo suerte! Y es que meto a una lotería que toca SIEMPRE. El ciento por uno. No hay ni que buscar el número. El número sale a tu encuentro.

 

Por cierto, les he pedido a los Reyes dos aparatos de aire acondicionado para el Biberódromo; en el verano se asfixian allí los niños, las madres y los voluntarios. Estoy seguro de que los tendremos. Faltaría más. El segmento de plata no falla nunca.

 

Finalmente, nos ha tocado la lotería a todos con el Papa Francisco.

Un auténtico regalo. Un digno continuador de la forma de entender el cristianismo de Juan XXIII. Lo de la celebración de su cumpleaños con el mate, la tarta y, sobre todo, el acuerdo de Cuba ha sido demasiado. Nos ha tocado un hermano-papa extraordinario.

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