El Cristo roto

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 5 de noviembre de 2015

MI CRISTO ROTO

 

Hace muchos años se puso de moda declamar por los rapsodas de aquellas tardes culturales, los diversos poemas realizados sobre el Cristo Roto. Proliferan las versiones del mismo; en texto, en audio y en video. Hasta alguna película se ha rodado basándose en este tema. Hoy tenemos ante nosotros la cruda realidad, que como siempre iguala o supera a la ficción.

Han destrozado y tirado por tierra el Cristo que preside mis eucaristías veraniegas. El Cristo de Lo Cea, en la torre de Benagalbón, la parroquia que arropó a mi amiga María Tapia durante toda su vida. Se trata de un crucificado realizado en serie por alguna industria de las que quedan en Olot dedicada a la imaginería. Sencillo y pobre. Como corresponde a lo que representa.

Ha sido en la noche. En la noche de la incultura y el vandalismo. En la noche en que nuestros niños aun se han esmerado en el culto a lo negativo y a la muerte inducidos por las costumbres “modelnas”. En esa noche alguien ha procurado el reverdecimiento interesado de la eterna lucha entre el Cristianismo y el Islam. En este caso claramente favorecido por el anticlericalismo militante de los movimientos políticos “culturales”.

Esto es nada comparado con el maltrato a los “Jesús” vivos de las pateras, del paro, del desamparo de los niños, los ancianos, los refugiados y los enfermos. De las familias desestructuradas y de los jóvenes pendientes del botellón, educados por los programitas tipo Adán y Eva o mujeres, hombres y… lo que sea.

Me ha dolido la imagen de ese Cristo roto por los suelos. Claro que sí. Pero sigo pensando en los otros. Los de cada día.

cristo roto

Foto Diario Sur

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El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

                                Málaga 20 de noviembre de 2014     

 ESCUPIR HACIA ARRIBA

Se ha puesto de moda denostar y descalificar a la Iglesia Católica. Los mismos que dirigieron y disfrutaron del nacional catolicismo, después fueron demócratas de toda la vida, chaqueteros siempre, hoy aprueban, cuando no apoyan descaradamente, a los anticlericales. Pero sus críticas se quedan tan solo en el cristianismo; en lo referente al Islam, la Cienciología o cualquier religión oriental o exótica en general, un respeto exquisito. ¿Por qué será?

 

Jamás he escuchado a ningún graciosillo oportunista mofarse, reírse, hacer chistes asquerosos o sacar imágenes inadecuadas de Alá, de Mahoma, de Buda o de Confucio. Lo cual me parece muy bien. Pero en lo referente a nuestra fe se ha abierto la cámara de los truenos. En un par de cadenas de televisión generalistas, en programas televisivamente muy bien realizados, con inteligencia en los guionistas o presentadores, se recurre a efectos y chistes fáciles –que yo no haría ni sobre mi peor enemigo- poniendo como protagonistas a la Virgen a Jesús, al Papa o al sursum corda. Después de soltar la burrada, el graciosillo de turno, pone cara de escandalizado y dice que no se lo tengan en cuenta.

 

Estoy hasta las narices de esa falta de respeto a mi Padre, mi Madre o mi Hermano, en una palabra, a todo lo que para mí, y para muchos, es sagrado. También me molestaría que plantearan la visión de los padres de Buenafuente haciendo el trenecito o cruzando dos imágenes de ellos de cierta forma.

 

En cada una de las regiones y nacionalidades españolas existe una institución de control de las emisiones televisivas. En el caso de Cataluña se trata del Consell de l’Audiovisual de la Generalitat de Cataluña. Si entran en su página web, podrán observar la defensa a ultranza de lo que para ellos son valores: la discriminación racial, lingüística, de género o política; la publicidad y sobre todo la defensa del catalanismo. De las faltas de respeto a lo sagrado, ni hablar.

 

Se que estas letras no sirven para nada. Pero el que calla, otorga. Y no me da la gana de callarme. Y de decirles que su actitud es como la del que escupe hacía arriba. No llega a ninguna parte y le caen encima sus desprecios. He dicho.

 

 

 

 

 

 

escupir hacia arriba

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

                                Málaga 16 de octubre de 2014     

 

PIOVE… PORCO GOVERNO

 

Es muy corriente escuchar esta frase en la bella Italia. Y tendrían razón si quitaran los puntos suspensivos y la contemplaran como dos descripciones diferentes, pero sin relación alguna. En Italia están muy acostumbrados a tener un “porco governo”. A las pruebas y al omnipresente Sr. Berlusconi me remito.

 

En España hemos cogido la costumbre de achacarles todos los males al gobierno de turno y, especialmente, al político que nos cae peor o que los tertulianos marquen con una cruz. Nunca mejor dicho. En el devenir del contagio con la maldita ébola, desde el principio, le han buscado los tres, los cinco o los dieciocho pies al gato. Empezaron con los gastos de repatriación de los dos hermanos de San Juan de Dios que, desgraciadamente y pese a los esfuerzos de la medicina, pasaron al Padre. Una vez superada esta etapa de dimes y diretes, surge la desventurada circunstancia de la contaminación de la enfermera. En ese momento se hunde el cielo con la tierra. Se cruzan los epítetos descalificantes, las declaraciones más desafortunadas, la culpabilización sobre las personas más insospechadas y la declaración del que habla, en la que manifiesta que si hubieran dejado en sus manos o en las de los gestores de “otros países”, lo habrían bordado.

 

Parece que los expertos de USA también la han “c…do”. Dos enfermeras se han contaminado y una de ellas ha viajado tranquilamente en un avión con más de cien pasajeros. Ahora se han acordado en serio del problema africano y quieren “ayudarlos voluntariamente” desde sus bases en España. En seguida surgen los “defensores de la patria”: Como van a aterrizar los aviones en Morón. Piove… porco governo.

 

Menos mal que la enfermera, la principal protagonista del tema, sigue dando la talla: En cuanto me ponga buena seguiré atendiendo a los enfermos de ébola que se presenten. Se va a curar. Seguro.

 

      Lo mejor de todo, es que, ante el temor de que llegue la enfermedad a los países “civilizados”, se están aprestando a atacar la enfermedad en su origen. Lo que habían tenido que hacer hace años. Mientras seguiremos pidiendo dimisiones, casi siempre con razón. Pero no porque lo vayan a hacer mejor. Es por coger el sillón y sus prebendas. Piove… porco governo.

 

piove

OPORTUNISTAS

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 13 de octubre de 2014

 

 

OPORTUNISTAS

        

Los califico así por no caer en el mismo error en el que incurren los que aprovechan la menor –o la mayor- oportunidad para atacar y descalificar con epítetos malsonantes a “todo lo que se menea”. Esta actitud se manifiesta en los medios de comunicación, las redes sociales, las tertulias, las intervenciones de los adversarios políticos y, finalmente, en los comentarios a pie de calle. Cuando te pones en una cola, como la que guardé yo días pasados, escuchas los disparates más insólitos con referencia a los últimos acontecimientos, aseverándolos con la garantía de que “lo he escuchado en la radio o lo he visto en la televisión”. Estamos totalmente desinformados. O informados parcial y maliciosamente.

 

Estamos sufriendo con pena, no exenta de un miedo personal, la desgraciada situación de la enferma que ha contraído la maldita enfermedad del ébola que se ha puesto de moda cuando la estamos sufriendo en nuestra cercanía. Aunque en África llevan años sufriéndola ante nuestra indiferencia. En la gestión del suceso en España espero que cada palo aguante su vela, caiga quién caiga, pero, sobre todo, espero que se mejoren los afectados.

 

Por otra parte, leemos entre líneas y sin darle importancia, la muerte de nueve personas (y una posible décima) en Cataluña victimas de la legionella. Esta noticia pasa como de puntillas entre las bombas de humo de la consulta sobre la soberanía, las tarjetas opacas y la crítica sobre la actuación de los políticos del partido contrario, que tienen la culpa de todo. Si hubieran muerto nueve personas por el ébola en España nos había echado del mapa de Europa y habrían caído varios gobiernos. A la legionella ya nos hemos acostumbrado y, además… solo palman los viejos. Vergüenza ajena y poca vergüenza propia. Espero ver a los tertulianos pedir dimisiones. Oportunistas.

 

    La buena noticia de hoy me la han proporcionado unas imágenes del hospital donde están tratando a los posibles receptores del virus maldito. Un hombre joven, internado preventivamente, se ha asomado a una ventana haciendo el gesto de victoria mientras enseña un control de temperatura favorable. La radio me acaba de transmitir –hoy domingo por la mañana- un parte médico muy esperanzador sobre el estado de la única enferma contagiada actualmente: Teresa Romero. Pido a Dios con mis escasas fuerzas que se ponga buena. Y el resto de los enfermos también, de cualquier enfermedad. Del cuerpo, del alma y de la mala leche. Así sea.

 

hospital carlos III

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

                                Málaga 9 de octubre de 2014     

 

RASGARSE LAS VESTIDURAS

 

Cuando escucho la palabra hipocresía, en seguida me viene a la memoria una de las imágenes más explicitas que manifiestan dicha actitud. Se trata de los gestos de intransigencia de los próceres de la época ante la verdad desnuda, proclamada por Jesús de Nazaret, que recogen los evangelios. Hablan de mesarse los cabellos y rasgarse las vestiduras.

 

Esto es lo que sucede en la actualidad entre los políticos, los tertulianos, los periodistas, los profesionales de la medicina y cuantos se atreven a calificar la actuación de cuantos han intervenido en la dolorosa gestión de la epidemia de ebola que sufrimos.

 

Mientras que los problemas se circunscribieron a un suceso lejano y casi habitual, se observaron desde la distancia como una situación marginal. Después, cuando pidieron ayuda dos misioneros, se cuestionó su repatriación por los costos y hasta por su pertenencia a la Iglesia Católica. Ahora surge, desgraciadamente, la transmisión de la enfermedad a una sanitaria que les atendió y la consiguiente alarma general.

 

Ahora sí. Ahora surgen los “salvadores de la sociedad” diciendo: “ya os lo decía yo”; tiene que dimitir hasta el apuntador –siempre que no sea de mi partido-; etc. Pero sobre todo: “hay que salvar al perro”. Esto parece lo más importante. Ahora se han movido a fondo las redes sociales. Que conste que toda mi vida he tenido perro o perros. Soy un gran amigo de los animales. Que le pregunten a “Gaspar”, mi arrugado shar pei, como le tratamos en casa. Pero la actitud de los medios es un reflejo de la hipocresía y la incoherencia general.

 

Parece que se han olvidado las decenas de centenares de muertos en África, victimas de esta epidemia, la falta de medios para su tratamiento y el montón de médicos, enfermeras, misioneros y voluntarios que conviven con la enfermedad en pésimas condiciones. Estoy escuchando por la radio la entrevista de Carlos Herrera a un misionero en Sierra Leona. En mi vida he oído un testimonio más desgarrador. Nos ha dicho, por derecho y mucho mejor que lo expresaría yo, cuanto pasa por mi mente. Cientos de niños muertos la pasada semana. “Solo os habéis preocupado en el tema cuando os ha estallado en la cara”.

 

       En nuestro país se ha procurado hacer las cosas lo mejor posible. Pero, al parecer, ha habido errores. La solución que dan los “listos”: que dimitan, que dimitan todos los que no sean de nuestra cuerda. Que se quiten ellos para ponernos nosotros, que lo haremos igual o peor.

 

Basta ya de rasgarse las vestiduras. Abordemos todos juntos el problema y aunemos los esfuerzos. Esto nos permitirá mejorar la atención y aprender para futuras contingencias. De momento, pidamos a Dios por los enfermos y por todos nosotros, que lo necesitamos. Y, si se puede, salvemos al perro. Y si es necesario para estudiar mejor la enfermedad, estoy seguro que el perro dará gustosamente la vida por sus amos. Los animales son menos hipócritas que las personas.

 

Nuestro misionero si que nunca nos falla. El estaba, está y estará allí. Junto al dolor. Sin que se lo tengan que recordar las redes sociales. Que fácil es darle al intro.

 

Ebola_virus_em

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

                                Málaga 2 de octubre de 2014     

 

A LOS HIJOS NO LOS EDUCAMOS…

 

A principio de cada curso me sorprende la cantidad de actividades complementarias con las que se carga el horario vespertino de los escolares y estudiantes en general. Los padres y abuelos realizan un maratón cada tarde para poder llevar a los niños a piano, baloncesto, danza, inglés, chino, ruso, catequesis, gimnasia, pintura, judo, papiroflexia, fútbol y demás actividades.

 

Pienso que queremos proyectar en nuestros descendientes las carencias con las que nos educamos en una etapa en la que, como mucho, asistíamos a clases de refuerzo de francés y matemáticas. El resto era jugar al fútbol en la “parcela” y al futbolín en los billares modernos o en los estanislaos.

 

La experiencia de muchos años y muchos hijos me hace ver que todo esta parafernalia no sirve para nada si no se complementa con una dedicación y acompañamiento personal y familiar. Los padres piensan que a los niños se les tiene que formar y educar a base de actividades impartidas por otros, que para eso las pagamos. La realidad es que tenemos que caer en la cuenta de que a los niños no los educamos, nos imitan.

 

Habréis observado que a medida que somos más mayores nos parecemos más a nuestros padres en nuestra forma de pensar, razonar y decidir; en la forma de hablar y comportarnos y hasta en los gestos y el aspecto físico. Es más, esto sucede hasta en los hijos adoptados. Es un mimetismo inconsciente y no deseado pero al final, aceptado y agradecido.

 

Por lo tanto tenemos que tener buen cuidado de conseguir que nuestros consejos coincidan con nuestros actos. No podemos pedirles que trabajen, ayuden en casa, no lleguen tarde, no sean jugadores, bebedores, mentirosos, violentos, murmuradores, etc., si nosotros lo somos o lo hacemos. No podemos esperar que sean generosos, desprendidos y solidarios… si nosotros no lo somos. Como nos portemos con nuestros mayores se portaran ellos en el futuro con nosotros. En una palabra: estamos modelando a nuestros hijos a nuestra imagen y semejanza.

 

Al final, cada año, de esto doy fe, nos suspenderán como padres en junio y en septiembre, pero procuraremos enmendarnos y progresar adecuadamente. Me ha salido una historia del abuelo cebolleta, pero de que abunda el corazón, habla la boca.

 

 

educar en familia

Blancanieves

28 f, 14

LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 29 de septiembre de 2014

 

 

“BLANCANIEVES”

        

Los que me conocen personalmente o a través de mis muchos artículos, habrán podido constatar que soy un “disfrutón”. Es decir, que me dedico con pasión e intensidad a las cosas que me gustan. En mi segunda etapa de estudiante, ya jubilado, pasé por muchas asignaturas en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de Málaga; aprendí de todas y de todos, pero permítanme que me recree en el recuerdo de la que captó mi atención más intensamente; se trata de “Cine español”, una materia que nos impartió una extraordinaria profesora; Maria Rocío de la Maya. Su conocimiento del tema, la intensidad de sus explicaciones y el oportuno complemento de muchas películas españolas de todas las épocas, que visionamos analíticamente, terminó por apasionarme  con un cine de calidad que, en mi opinión, nunca ha sido apreciado adecuadamente.

 

Una película que nos emitió TVE 2 hace unos días captó mi atención especialmente. Se trata de “Blancanieves”: un film mudo y en blanco y negro que realizó en el año 2012 Pablo Berger. Una auténtica joya cinematográfica. Una versión del cuento de los Hermanos Grima en el que se presenta a Blancanieves como una huérfana española hija de un famoso torero. Los roles de madrastra, los enanitos, la casita del bosque, etc., son trocados y “aggiornados”, traduciéndolos por una sado-masoquista, la cuadrilla de los enanitos toreros y una carreta. Tratan con gran respeto el mundo de los toros, sin dar ningún tipo de concesiones a lo políticamente correcto. El desenlace final es triste, inesperado y rompedor. Trágico, pero dulcificado por el amor.

 

El cine español de todos los tiempos es una buena noticia. Gozamos de un plantel de actores  maravilloso e infravalorado. Unos directores increíbles que, sin medios, han realizado una filmografía excelente. También tenemos nuestra serie B, C, e incluso D (auténticos bodrios), pero el resumen final nos confiere una buena nota. Hay demasiado tributo a lo comercial y a lo chabacano, pero entiendo que tienen que vender. Los Torrentes y otras hierbas similares proliferan y tienen un éxito económico notable. Pero aun persiste el talento y el cine de quijotes que creen en el maravilloso séptimo arte. El de “Surcos”, “Plácido” o “Blancanieves”. Una extraordinaria noticia.

 

blancanieves

tambores de…

25 f, 14

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

                                Málaga 25 de septiembre de 2014     

 

TAMBORES DE…

Supongo que los belicistas –que es seguro que los hay- se estarán frotando las manos al ver como las naciones “pacíficas” se aprestan a agruparse en un frente común contra la amenaza de los musulmanes integristas. Nosotros, el común de los mortales, vemos estos escarceos pasar por nuestros telediarios como si se tratara de un partido de tenis. Al final, cuando los nietos te preguntan –como hacen tantas veces viendo las películas- que quién son los buenos y quién son los malos, tengo que contestarles como siempre: -“los buenos y los malos son todos, es la humanidad la que está perdiendo la cabeza”-.

Al final lo que aparece son los “business” y el “vil metal”. Dinero, dinero y dinero, unos cambian armas por petróleo, otros destruyen y luego reconstruyen y al final le dan la razón a aquel profesor de economía que me decía hace años: “el mundo necesita una guerra cada 25 años para que se reactive la economía”.

Pero yo, desde mi modesto “segmento de plata”, no me resigno. Estoy atento a lo que sucede a mí alrededor para evitar cualquier tipo de agresión a los que no son, piensan, ni se manifiestan como yo. Por ejemplo, ayer me encontré en un taller de coches a un muchacho que me hablaba con acento extranjero, al preguntarle que de donde procedía, me dijo, casi con miedo, que era rumano. Al comentarle que en casa de uno de mis hijos vive con ellos una rumana desde hace muchos años y que  ya es de la familia, me contesto con alegría: “menos mal, porque todo el mundo habla mal de los rumanos”.

El otro día pude ver con satisfacción la foto de cuatro representantes melillenses de las comunidades que llevan conviviendo allí desde hace cientos de años: los musulmanes, los católicos, los hindúes y los judíos. Juntos elevaron una oración por la paz. Mientras, el Papa Francisco, visita Albania (siendo recibido en la plaza Teresa de Calcuta, una albana, que casualidad), un país de mayoría musulmana y que está saliendo ahora de la dictadura más radical de los últimos tiempos. Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, el objetivo de esta visita es “promover el mensaje de armonía y fomentar el clima de convivencia entre las religiones, que puede ser un mensaje a otras partes del mundo”.

He leído una frase anónima que me ha impactado: “Matar a una persona por defender una ideología no es defender una ideología, es matar a una persona”. Aun nos queda la esperanza en Dios, pero sus manos somos nosotros. No fomentemos las pequeñas guerras que surgen a nuestro alrededor. Ni lo usemos a Él como excusa.

      

tambores

LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 22 de septiembre de 2014

 

 

LA VENGANZA DE DON MENDO

        

Desde pequeño he tenido una gran afición por el teatro. Allá por los catorce años, junto a un grupo de chavales, con los que me sigo reuniendo pasados más de tropecientos años, nos divertíamos haciendo teatro en un pequeño escenario en calle Pozos Dulces; donde hoy se encuentra la casa de acogida. Pusimos en cartel toda la galería salesiana de sainetes y obras cómicas adaptadas para jóvenes. Posteriormente, después de haber visto cuanto teatro ha estado a mi alcance (recuerdo temporadas de Saza en el Royal, donde en una semana ponía siete comedias distintas), me decidí a participar en teatro de aficionados pero ya de cierta altura.

 

A fin de sacar fondos para la construcción del templo e instalaciones de la Esperanza, un grupo de entusiastas cofrades nos aventuramos a presentar un primero de noviembre El Tenorio en el Teatro Cervantes, con gran éxito de público y crítica, quizás por los protagonistas, muy conocidos en Málaga, entre los que humildemente me encontraba en el papel de Butarelli. Una vez avivada la afición, nos lanzamos a presentar, también el Teatro Cervantes, La venganza de Don Mendo. En aquella ocasión me encargaron el papel de Don Nuño. De esta obra hicimos varias representaciones con mucho éxito.

 

Al cabo de muchos años, me piden mis amigos del grupo de teatro El Carromato, que me ponga en facha de nuevo y participe en la puesta en escena de La Venganza de Don Mendo que se va a desarrollar el miércoles 24 de septiembre a las 20 horas en el Alameda, y, posteriormente en Fuengirola, Antequera y otras ciudades de Andalucía y Levante. Los beneficios serán para el Teléfono de la Esperanza de Málaga. Pero no busquen entradas porque no quedan. De todas formas si alguna institución quiere que la representemos en otro sitio y con otro beneficio, no duden en decírnoslo que les atenderemos adecuadamente.

 

Esta vez, la obra, es especial para mí. Me van a acompañar dos nietos que debutan como actores. Para volverse loco de alegría. Os esperamos.

 

“Cese ya el atambor

que están mis nobles

cansados de redobles

y yo ahíto…

de tanto parchear y tanto grito”

 

 

 

mendo

Yo no sirvo

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 El segmento de plata

          por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net            

 

                                   Málaga 18 de septiembre de 2014       

 

YO NO SIRVO

 

Durante toda mi vida, cuando me he enfrentado a personas que son victimas de la abulia y se dedican a pasar la vida en vez de a vivirla, les he recomendado que dedicaran su tiempo libre, que normalmente es mucho, a hacer algo productivo. Cuando les he puesto algún ejemplo, inmediatamente, dicen “yo no sirvo para eso”. Por el contrario cuando van de prepotentes contestan “yo no he quedado para eso”.

 

             Esas actitudes se desarrollan a todas las edades, pero especialmente se acentúan cuando se entra en el “segmento de plata”. La repuesta es siempre similar: a mi edad… yo no estoy en edad de aprender… eso, cuando era joven… etc. Siempre les digo lo mismo: no todo el mundo sirve para todo, pero todos servimos para algo.

 

Me ha venido esta reflexión ante la lectura de la 1ª carta a los Corintios de San Pablo, que se ha proclamado el pasado martes. En síntesis el Apóstol nos habla de la diversidad de dones y el aspirar a los mejores. Es decir, a vivir el estilo de vida de Jesús, sirviendo a los que lo necesitan, escuchando a los que nos rodean y dándonos en lo poco o lo mucho que podemos valer.

 

He vuelto a recapacitar sobre la gente buena que he conocido, muchísima, a lo largo de mi vida y, a todos ellos, nunca les ha faltado no sobrado tiempo para nada. Creo que es cuestión de establecer una jerarquía de valores. No nos tenemos que comer el mundo, solamente tenemos que hacer más habitable el pequeño mundo que nos rodea. Al final todos servimos para algo… o para alguien. Tan solo hay que mirar al prójimo… Perdón al próximo.

 

                   servir