LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 29 de Noviembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

UN PROGRAMA PARA COMÉRSELO

        Reconozco, sin ningún tipo de pudor, que soy un teleadicto.  He caído en el nefando vicio de la contemplación de la televisión de forma casi compulsiva. Esta situación la justifico por dos razones. La primera, por motivos profesionales: hablo y escribo de televisión en diversos espacios de los medios; la segunda, por que me encanta. Soy capaz de estar viendo tres programas a la vez y no perderles demasiado el hilo. Ante la pequeña pantalla la oferta es tan atrayente, tenemos tantas opciones, que pese a los “granhermanos”, “sálvames”, DECs, y demás chorradas infumables, siempre hay la posibilidad de rememorar una gran película, revisar algún documental o descubrir que aun hay gente con talento en la “caja tonta”.

      Mi buena noticia de hoy se basa en la aparición en Televisión Española de un programa extraordinario esta temporada. Sus guionistas no han inventado la pólvora, se han basado en un formato clásico, puesto en marcha desde los primeros tiempos de la experiencia televisiva. Mi profesor de la Universidad seguro que me pondría un suspenso, pero yo la calificaría, como una serie cuyo contenido es  “documental, informativo, docudrama gastronómico de viajes”. En fin, una serie al estilo  de “Un país en la mochila” del, fallecido recientemente, José Antonio Labordeta.

   “Un país para comérselo”, que así se llama el programa objeto de mi buena noticia de hoy, contiene todo lo que a mí me parece que debe tener un trabajo televisivo; la posibilidad de formar, informar y entretener. No les debe haber costado demasiado trabajo a sus realizadores. Lo tienen todo. En primer lugar, la materia prima, un país extraordinario que ofrece, por un lado la posibilidad de mostrar miles de facetas maravillosas sin repetirse; los paisajes, la gastronomía, el folklore y la gente, ay, nuestra adorable gente; por el otro los actores-presentadores; unos tipos cultos, sencillos, actorazos vocacionales, simpáticos y disfrutones con su trabajo. Presentan la España de verdad; personajes inimitables y desconocidos; lugares que se encuentran fuera de las rutas turísticas… En una palabra: la España profunda que aun está por descubrir; el amor de los habitantes por sus pueblos y ciudades; la conservación de la cultura gastronómica sin culto a las estrellas Michelin y sin miedo a los “michelines”. Lejos de la “deconstrucción” alimentaria y demás “inventos del averno” comen con pan y mojan. Beben vino sin decantar y sin mirar la etiqueta. Como diría el castizo: se ponen “púos”.

     No se lo pierdan. Los lunes a la media noche. Una autentica gozada. Daría media vida por ir con ellos. Pero no me caerá esa breva. De todas formas no pierdo la esperanza y desde aquí hago una llamada. Imanol, Juan, ¡llevadme de suplente!

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 22 de Noviembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

GRATIS ET AMORE

       El Hospital Costa del Sol ha puesto de moda las facturas sombra. Inmediatamente, han surgido otras entidades y administraciones que se dedican, desde siempre, a prestar servicios gratuitos a la sociedad, que han decidido mostrar a sus usuarios el importe de sus intervenciones de todo tipo.

      Esto no es nuevo, los bomberos municipales, después de prestar sus servicios de cualquier tipo, pasan factura del importe de su trabajo. Y ésta, no es factura en la sombra; es de las que hay que pagar a tocateja.

     Los ecónomos del Obispado Malacitano nos han sorprendido esta semana con una página en la Revista Diócesis en la que se recoge la valoración de los servicios que prestan desde la Iglesia de Málaga y que hasta hoy no había sido establecida. Así han tasado una hora de conversación-consulta con un sacerdote en 90 € y el coste de una hora de catequesis semanal en 30 €. Estoy convencido que puede costar ese importe, pero su valor no tiene precio.

    Desde siempre, he defendido, en cuantos foros he participado, la obligación de los pertenecientes a la Iglesia Católica de hacer frente a los gastos de la misma. Sin ningún tipo de contribución estatal al respecto. En todo caso, el estado deberá contribuir al mantenimiento, conservación y restauración del patrimonio cultural y arquitectónico de la Iglesia, que ésta pone al servicio de cuantos quieran contemplar y admirar. Pero una cosa es eso y otra muy distinta, los servicios pastorales.

    A mí, personalmente, la noticia me ha chirriado. Pertenezco, desde siempre, a grupos de laicos que trabajan por y para la Iglesia gratis et amore (por amor y de balde). Muchas horas, muchos conocimientos, muchos kilómetros, muchas charlas, a cambio de sonrisas y la satisfacción del deber cumplido. El amor, con amor se paga.

    Estoy plenamente convencido de las razones del artículo de Diócesis; hacernos ver a los fieles de la Iglesia de Málaga, la necesidad de nuestra colaboración. Despertar nuestro interés lo han despertado, pero hay despertadores suaves y despertadores poco acertados.

     Mi buena noticia de hoy me la proporcionan las sufridas amas de casa y madres de familia. El día que nos planteen una factura sombra por sus servicios, se nos va a caer el chaleco. Ya veo el titular: desayuno, comida y cena (50 € diarios); lavado y planchado de ropa (100 € mensuales); tener la casa limpia, sonreír siempre, atender a los enfermos, hacer compras, recoger niños (y nietos) del colegio, etc., etc. 

    En fin, yo me sigo quedando con mi idea de radicalizarse, volver a las raíces, a las primeras comunidades, donde los cristianos ponían todo en común, sin tarifas, pero desgraciadamente pululamos muchos Ananías. Y por supuesto, los cristianos tenemos que seguir costeando nuestra Iglesia, pero sin tarifas-sombra. Ni diezmos ni primicias. Compartiendo lo que se tiene y lo que se es.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 15 de Noviembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

EL MIEDO ES LIBRE

   Me parece que coincido con el resto de los varones en ser muy aprensivo. Los médicos llaman a esta figura hipocondríaco. Mi abuela diría “un cagón”. En el momento en que sentimos cualquier malestar, nos dirigimos a la Enciclopedia o al Google para identificar nuestro malestar y diagnosticarle como una enfermedad rara y definitiva.

     Los asustones, como yo, notamos inmediatamente los síntomas de cualquier dolencia que escuchemos que padece algún conocido, también nos identificamos con los malestares de cualquier enfermedad presentada en un programa divulgativo de la televisión. En una palabra, somos un desastre; para nosotros, para nuestros familiares y para los médicos.

     Esta semana he sufrido unos momentos muy difíciles provocados por una subida de tensión momentánea e inesperada. Como uno ya está en primera fila, el susto ha sido morrocotudo. En escasos minutos te preparas para lo peor y se representa en tu mente el pasado, el presente y el futuro. Una posterior visita a los facultativos me ha tranquilizado; un buen señor con una bata blanca, (cosa que tranquiliza mucho), me ha indicado que era un episodio aislado y que mi corazón se encuentra en buen estado, visto los resultados de las pruebas realizadas (alguna parecida al maratón de Nueva York).

    La buena noticia de hoy, que quiero compartir con ustedes, es la paz que nace de la fe. Cuando uno se encuentra indefenso ante la vida o la muerte, los conocimientos personales, la cultura, la formación, la situación económica, etcétera, dejan de tener valor. Te encuentras solo ante el paso a una nueva etapa de la vida o a la nada. Yo, gracias a Dios, me encontré con la esperanza. La esperanza de encontrarte con la paz y la verdad. Mi espíritu de escritor y de cuenta-cuentos, me ha hecho soñar alguna noche en el paso a la otra vida y el sueño ha sido hasta agradable.

     Por eso, recomiendo a mis sufridos lectores que inicien, recuperen o mejoren sus relaciones con Dios. Es un buen camino para afrontar las situaciones difíciles -y las fáciles- que surjan en nuestra vida. Que no se escuden en una Iglesia –a veces con dificultades- madre y madrastra, para perder unas relaciones con Jesús de Nazaret, que nos salva. Esa Iglesia, casta y meretriz, que nos acoge y acompaña en el difícil camino de la vida y nos prepara para la transición definitiva.

    Me he puesto trascendente, pero eso no es malo. Bastantes informaciones negativas nos dan al cabo del día. Termino con Santa Teresa: Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene, nada le falta.

BASUREROS

6 f, 10

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 8 de Noviembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

BASUREROS

      A los ciudadanos pertenecientes a mi generación, la palabra basurero nos suena a aquél oficio con el que nos amenazaban nuestros progenitores, como probable futuro, cuando nuestras notas y actitudes no eran las que ellos estimaban adecuadas. Por eso, los niños de la época, mirábamos con pavor los sucios carros en que, a cualquier hora del día, recogían las escasas sobras que había en las casas (muy pocas, porque se aprovechaba todo).

     Posteriormente, se hizo cargo el ayuntamiento de este servicio, empezó a cobrar, mucho, y puso en marcha una especie de armada invencible nocturna para la recogida de basuras y de un ejército de infantes provistos de “carritos blindados” llenos de escobas y recogedores. El “basurero” de entonces, se ha convertido en el “elemento humano dedicado a la recogida, tratamiento y almacenaje de los elementos orgánicos,  inorgánicos y medio pensionistas, que son excedente de los hogares familiares”. Es decir, aquellos que antes, y ahora, eran y son, unos personajes entrañables que trabajan duro para limpiar nuestras casas y nuestras calles de los elementos sobrantes.

     Pues si señor. Los denostados por otras generaciones y probos empleados actuales (cuyos puestos son ansiados y ocupados por toda clase de personas, universitarios brillantes incluidos), nos han dado un ejemplo en el que baso mi BUENA NOTICIA DE HOY.

    Y es que han decidido entregar cada uno un euro de sus salarios mensuales a BANCOSOL, a fin de paliar, en lo posible, la angustiosa situación de hambre por la que están pasando muchos hogares malagueños. Llevo dos años, desde mi humilde condición de voluntario del Banco de Alimentos de Málaga, proclamando a cuantos me quieran escuchar, la idea de que cada uno de los malagueños, (un millón doscientas mil personas), aporte un euro cada mes; el que trabaja, el que cobra desempleo, el que estudia o el que no hace nada. Un euro al mes podemos aportar todos. Con un millón doscientos mil euros mensuales se da de comer,  bien, a  2.500 familias (unas 10.000 personas) durante ese periodo.

   ¿Qué les parece? Los Sres. Basureros nos han dado ejemplo. A ver si cunde. La cosa está que arde. Ellos se han espabilado y han barrido de hambre la casa de algunos necesitados. ¡Quién los ha visto y quién los ve. Ole sus… narices.