LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 15 de octubre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

Dos puntos de vista.

 

A algunos “listos” hay veces en que “se les ve el plumero.

A lo largo de esta semana se han producido dos acontecimientos. Ambos muy tristes. En primer lugar el fallecimiento de Montserrat Caballé, posteriormente, las inundaciones de Menorca, especialmente en Sant Llorenç.

Ante estos hechos, el pueblo español –y el resto del mundo- han respondido de forma casi unánime. Lamentándose de la pérdida irreparable de la diva barcelonesa y española, de la  forma que ella merecía y aprestándose a echar una mano en el grave problema menorquín.

Pero siempre surgen discrepancias. Especialmente de aquellos amargados, corroídos por la envidia y la mala leche, que son capaces de alabar cualquier cosa de fuera de nuestro país (como es “lógico” en su segundo idioma) antes de reconocer el extraordinario valor de una catalana universal que no cesó nunca de proclamar a los cuatro vientos su españolidad.

Por otra parte, ante la admirable implicación de Rafa Nadal y su familia en la acogida en sus centros y en los trabajos de limpieza del pueblo que ha sufrido la catástrofe, han surgido voces discrepantes acusándoles de fascistas patrioteros y participantes de una operación de marketing. Todo ello desde sus cómodas posiciones en poltronas y “chaletes” destilando la mala baba que les sobra.

Tampoco he visto al gobierno balear “exigir” a las fuerzas militares de la Unidad Militar de Emergencias que hablen mallorquín para ejercer su trabajo. Espero que hagan lo mismo con el resto de los profesionales españoles que solo hablan español.

“En las cuestas arriba quiero ver…” decía mi amigo de la serranía de Ronda. A lo largo de su dilatada vida Montserrat Caballé ha dado la talla como persona, como cantante, como catalana y como española.

De Rafael Nadal solo puedo encontrar adjetivos elogiosos. Todo un señor. En el deporte y en la vida. En las alegrías y en las desgracias. Junto a las fuerzas de la UME, dentro de la tristeza de esta semana de pérdida de vidas humanas en Menorca y el fallecimiento de la Caballé, estos mallorquines españoles son los protagonistas de MI BUENA NOTICIA DE HOY. El otro punto de vista no me interesa.

 

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La pregunta

11 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 11 de octubre de 2018

 

LA PREGUNTA

Hay veces que se plantea uno la pregunta: ¿Sirve esto para algo?

 

   En ocasiones se siente uno como un “bicho raro”. Totalmente desubicado. Hasta el punto de caer en la tentación de dejarlo todo y dedicarse al “dolce far niente” (frase que dice el diccionario que significa: Expresión italiana que significa “ociosidad que resulta agradable”).

 

Escribir durante años una opinión sobre la importancia de pertenecer al “segmento de plata” y el jugo que se le puede sacar al mismo, termina por cansar las agotadas meninges y decidir tirar por la calle de en  medio. Uno se plantea si las reflexiones personales -transmitidas a tus amigos y lectores, por si les sirven- son dignas de estar recogidas en alguna publicación.

 

. Cada día –y con toda razón- se manifiestan los jubilados para solicitar la adaptación de sus pensiones a las necesidades básicas del siglo XXl, cuando se ha producido el hecho, totalmente desproporcionado, de que la administración se basa en una cotización en pesetas para devolver una prestación en euros. Como mínimo el euro ha tomado el lugar de las 100 pesetas. Una pérdida de casi el 70%.

 

A mi me pasa lo mismo. Voy a seguir erre sobre erre –mientras me lo permitan- haciendo pensar a los mayores que me rodean que son útiles y capaces de rendir mucho más a la sociedad. Días pasados se lo explicaba así a los asistentes a la reunión anual de los miembros de Vida Ascendente de Andalucía y Murcia. Con mis torpes palabras intentaba animarlos a aprovechar su tiempo y su capacidad. Me miraban con aprobación. Lo que no se, es si después, pondrán en marcha su labor en la Iglesia, en la familia y en la sociedad en general, que por otra parte es imprescindible.

 

Bueno, creo que me he desahogado. Seguiré contando mis elucubraciones por si le sirven a alguien. Con vergüenza, vayan a crearse que quiero ser maestro de nada. Tan solo intento que lo hagan mejor que yo.

 

 

 

 

NO-VE

7 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 8 de octubre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

NO-VE

Hoy me gustaría hablar de los promotores del premio NO-VE de la paz. ¡Menuda cara!

 

Todavía me estoy riendo de la presentación, por las casas de apuestas norteamericanas y la revista Time entre otros, de los candidatos al premio Nobel de la Paz. Se necesita tener escaso sentido común y poca vergüenza para presentar como candidatos al Señor Tramp, al Señor Puigdemont y al Señor Kim Jong-un  entre otros. Personas que llaman constantemente a la agresión, a la preponderancia y al “quítate tú para que me ponga yo”.

 

Parece que no han tenido bastante con los errores de bulto cometidos anteriormente. He podido leer que Adolf Hitler fue propuesto en su día y si leemos la nómina de los premiados vemos nombres basados en al conveniencia y no por su valor.

 

Los premios Nobel fueron instituidos por Alfred Nobel, un químico e ingeniero, inventor entre otras “delicias” de la dinamita y fabricante de armamentos. Se crearon para satisfacer la última voluntad del prócer sueco -quizás cargado de sentido de culpabilidad- de dejar la mayor parte de sus bienes a la creación de dichas distinciones. Entre otros apartados seleccionó el premio Nobel de la paz.

 

Finalmente ha predominado la cordura y se lo han concedido a un ginecólogo congoleño (Denis Mukwege) y a una víctima de la esclavitud sexual yihadista (Nadia Murad). Estoy convencido que se lo merecen de sobra. Hasta aquí todo muy bien, pero estimo que hay personas –posiblemente menos aclamadas por los intereses políticos o económicos- que merecen recibir este premio cuya dotación económica les permitiría ampliar su campo de trabajo.

 

Sin ir mas lejos, podían concedérsela a esos denodados miembros de Salvamento Marítimo y la Cruz Roja que se hacen cargo cada día de cientos de migrantes africanos que se embarcan en la aventura de buscar el “paraíso” europeo, dejando empeñadas a sus familias en el pago de las 10.000 euros que les cobran los neo-negreros traficantes, que los transportan de aquella manera.

 

Hemos conocido –y esa es mi buena noticia de hoy-, que el pasado día 2 rescataron a 375 personas. Y así cada día. Aunque no tengan donde meterlos. Es lo mismo. Se les acoge como se puede y mientras… a seguir cobrando pensiones ministros que han estado en el sillón pocos días. Bravo por ellos. Premio “No-ve” del oportunismo.

 

 

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 27 de septiembre de 2018

PREMIOS NOBEL… PLATEADOS

  Recibo con alborozo la concesión del último premio Nobel de Medicina a dos “plateados”.

 

    Cuando me encuentro con alguna persona mayor que piensa que su vida activa se ha acabado me “pongo de los nervios”. Los integrantes del “segmento de plata”, esa generación que da titulo a esta columna, son personas tan útiles y eficaces como lo eran antes de pasar la barrera “terrorífica” de la jubilación. De hecho hay muchos, como yo mismo, que siguen haciendo lo mismo –pero sin cobrar- que hacían antes. Otros se han reenganchado en la vida laboral e investigadora “mientras el cuerpo aguante”.

 

Hemos recibido con esperanza y alborozo la concesión del premio Nobel de medicina a dos investigadores que pertenecen a este grupo de edad. Se trata de los Doctores James P. Allison de EEUU y Tasuku Honjo, japonés. Se lo han concedido por su trabajo en equipo sobre la liberación de células inmunes que atacan a los tumores. Un paso gigantesco en la lucha contra el cáncer.

 

Lo notable, en este caso, es que tienen 70 y 76 años respectivamente. Si al pasar la edad de jubilación se hubieran dedicado a echar de comer a las palomas o en vigilar las obras municipales, este descubrimiento se habría quedado en el deseo.

 

Se que no somos aspirantes a ningún premio Nobel, pero somos útiles y capaces de realizar un montón de actividades que mejoren la vida de los que nos rodean y la nuestra propia. Tenemos tiempo para realizar nuestros hobbies y terminar aquello que dejamos inacabado por falta de tiempo. Pero, finalmente, lo que nos sobra son horas para dedicarlos a los demás. En cristiano, a realizar las obras de misericordia. Sí, aquellas corporales y espirituales que estudiamos en el Ripalda.

 

Démosle un repasillo al catecismo de nuestra vida y obremos en consecuencia.

 

VALLS

30 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 1 de octubre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

VALLS

Me han gustado las declaraciones de este hispano-francés-catalán.

 

Como de sobra saben mis contados lectores, hace años que he dejado de prestar atención a cuanto piensan, dicen o hacen los políticos, basándome en que me consta no coinciden estas tres circunstancias; ni piensan lo que dicen, ni hacen lo que piensan, ni siquiera dicen lo que no hacen.

 

Conocida esta premisa, de vez en cuando se le pega a uno algo que oye en un discurso. Esta vez se trata de una entrevista que hizo Carlos Herrera en la COPE días pasados a mi tocayo Manuel Valls, un barcelonés universal que ejerció como primer ministro de Francia del 2014-2016.

 

Este político recién aparecido en el espectro político hispano, se ha propuesto presentarse a las próximas elecciones para la alcaldía del Ayuntamiento de Barcelona, encabezando una plataforma que huye de la cobertura de los partidos políticos. Un nuevo estilo de hacer una gestión sin depender de los designios de comités ni entes dictatoriales.

 

No se si logrará su empeño, pero a mí me ha convencido. Habla de globalización, de amor a las banderas (todas); de bilingüismo; de cultura verdadera -no partidaria ni partidista-; de progreso, no de extremismos demagógicos. De una Barcelona que sea más que una ciudad. Un lugar accesible y agradable para todos dentro de una Cataluña y una España que les sirvan de punto de unión y de encuentro.

 

Me ha ganado este señor. A ver si sus palabras se convierten en hechos. Me han entrado ganas de empadronarme en Barcelona y trabajar con él.

 

La torre de…

27 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 27 de septiembre de 2018

LA TORRE DE…

  El pasado fin de semana disfruté de la proyección en la 2 de TVE de una película española: “La torre de Suso”.

 

   Este filme fue estrenado en el año 2007 y cuenta con una excelente dirección e interpretación. Pero a mí, lo que más me interesa es el mensaje que dimana de la misma: la diferencia que hay entre contemplar el paisaje y los avatares de una zona minera asturiana, vistos desde el puñetero suelo y la altura de miras que proporciona una torre por pequeña que sea.

 

Al final de la película, los protagonistas descubren que el esfuerzo común por conseguir una atalaya desde donde observar al alrededor, sin prejuicios ni ataduras, les permite afrontar el futuro con esperanza y dignidad. Por otra parte el matrimonio mayor, roto por los años y el alcohol, descubre su revivir desde el dialogo y la aceptación.

 

Llevado a nuestras vidas, este filme me ha permitido entender los últimos años de mi amigo Valentín. Sí, ese héroe del que yo comentaba su enfermedad terminal, su operación y su actitud vital hasta el último momento. Se nos fue el pasado sábado. Mejor dicho: subió su último escalón hasta el Padre este fin de semana.

 

Juntos habíamos trepado por los escalones de la vida con minúsculas y la Vida con mayúsculas. Juntos habíamos llevado la Palabra de Dios allí a donde se nos había indicado. Juntos lloramos la muerte de Maribel. Juntos hacíamos el teatro de ficción y luchábamos por un escenario de la vida más feliz para todos. Estuve junto a él en el primer cursillo de cristiandad, en decenas de ellos y en el último que vivimos juntos.

 

Me ha adelantado en el último tramo de su torre. Tenía prisa y necesidad de llegar. Desde allí ve la dimensión de la vida en su totalidad. Lo interesante del tema estriba en que a medida que se construye y se suben escalones, nuestro metro cuadrado se va ampliando hasta ver las cosas y las situaciones en su perspectiva real.

 

Desde ese último escalón ¡Sí que se ve la vida DE COLORES! Descansa en paz, amigo, hermano.

 

El día de…

23 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 24 de septiembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios.

 

El que se celebra el día 21 de septiembre está perfectamente justificado. Se trata del día internacional del Alzheimer. Esa dolencia que afecta a algunos de nuestros mayores y que fue diagnosticada, valorada y proclamada a los cuatro vientos por el neurólogo alemán de dicho apellido, del cual toma su nombre. Este primer diagnóstico se realizó en el año 1901.

 

Desde entonces se ha ido perfeccionando su diagnosis y su tratamiento. Ha pasado de ser una “cosa de viejos”: “La enfermedad de Alzheimer, también llamada demencia senil de tipo Alzheimer, es una enfermedad neurovegetativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una perdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales”.

 

Se produce normalmente a partir de los setenta años y tiene diversos estadios que no voy a desmenuzar por mi ignorancia sobre los mismos. Si puedo hablar de convivencia de alguno de los enfermos de esta dolencia y como el tratamiento farmacológico y conductual palia su desarrollo y sus consecuencias.

 

La buena noticia de hoy se basa en los distintos establecimientos, asociaciones y tratamientos que están ayudando a superar esta etapa de la vida dándole calidad de vida a los que padecen de esta dolencia. Los vemos descentrados, desmemoriados y necesitados de ayuda. Pero lo mismo que se puede vivir dependiendo de la insulina, el anticoagulante o alguna prótesis; estar dependiendo de un carrito o un taca-taca, etc., cientos de mayores siguen viviendo con su enfermedad y la ayuda y la comprensión de sus familiares y cuidadores.

 

La pérdida o el deterioro de neuronas por algunos, se ve compensada por la investigación y la comprensión de la clase médica que se dedica a ello. Otra buena noticia: el escaso porcentaje de probabilidades de sufrir este padecimiento: de un tres por mil antes de los setenta años a un siete por ciento de los mayores de 90 años.

 

Demos gracias a aquellos que siguen preocupándose de estos enfermos que se encuentran muy cerca de nosotros y que pueden mejorar su calidad de vida con nuestra ayuda.

 

 

LA OPERACIÓN

20 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 20 de septiembre de 2018

LA OPERACIÓN

  Hace muchos años que un tío mío me explico lo que significa “el metro de la vida”.

 

Nos encontrábamos en un comercio de tejidos. Él tenía por entonces menos de cincuenta años. Puso en el mostrador un metro de aquellos de madera. Señaló el dígito de su edad en centímetros y sentenció: “mira lo que llevo vivido (hacia la izquierda) y lo que me queda que vivir como mucho” (fue pasando el dedo por las muescas del metro y se detuvo en los 80). Acertó de pleno.

 

Aquello marcó el pensamiento de un niño que se enfrentaba con el misterio de la vida y de la muerte, del más allá y del más acá. Empecé a elucubrar sobre el metro de mi vida y veía muy lejanos aquellos últimos centímetros hasta la contera.

 

Han pasado muchos años. Me he acostumbrado a convivir con una generación que, pese a que físicamente ha mejorado mucho, comienza a hacer aguas por muchos lados. La sufrida generación de la posguerra, amén de ser los culpables de todo lo que nos pasa a escala política y económica, de haber mantenido el país en sus peores momentos, ahora nos tenemos que enfrentar con los años y las enfermedades.

 

Sí, ya saben mis lectores que soy un defensor acérrimo del “segmento de plata”. Somos de plata, pero no de diamante. Hay veces que la vida raya nuestro exterior y penetra en lo más profundo de nuestro cuerpo. Días atrás operaron a mi amigo del alma durante ocho horas para reconstruir un aparato digestivo maltrecho que hace años le habría conducido al más allá. La ciencia –y la mano del Padre- han hecho milagros con él. Le ha mantenido durante tres años y le ha mejorado lo suficiente para asumir esta macro-operación.

 

Han pasado cuarenta y ocho horas, sigue en la UVI, pero nos han dado noticias que alimentan nuestra esperanza. Lo importante estriba en que mi amigo Valentín está preparado para todo. Tiene la maleta hecha para irse o para quedarse. Buen tipo y ejemplo para todos. Creo que seguiremos haciendo teatro juntos… mientras el metro de la vida nos lo permita. Como siempre… Dios ha estado grande.

 

 

 

 

 

 

CURAS DE ORO

13 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 13 de septiembre de 2018

CURAS DE ORO

  Me refiero a aquellos que cumplen sus “bodas de oro” con el sacerdocio.

 

Leo en la prensa local la relación de sacerdotes que llevan cincuenta años ejerciendo su ministerio en la Diócesis de Málaga. Entre ellos -muchos conocidos, son de mi quinta- se encuentra mi amigo –que digo, mi hermano- Sergio Ferrero.

 

Sergio es un cura nacido en Valencia dentro de una familia “de posibles” a la que abandonó pronto para integrarse en una comunidad de frailes: los Pasionistas. Esta comunidad da carácter. A casi todos, los que conozco, que han recibido su formación se les nota una impronta especial. Sergio es el prototipo de los mismos.

 

Hubiera sido un maestro del renacimiento. Es artista por los cuatro costados. Dice que le hubiera gustado ser médico o actor. Ambas disciplinas las ha ejercido. Medico de almas y de espíritu; actor comprometido con sus roles. Doctorado en Comillas, Viceprovincial en su comunidad. Visitante de sus frailes en la América latina. Posteriormente se incardina en la diócesis malacitana como cura raso. Crea la parroquia de Santa María Goretti en unos bajos comerciales de la zona. Entonces le conozco y comienzo a trabajar con él. Párroco de Casabermeja, del Buen Pastor, primer párroco de San Ramón. Consiliario de Cursillos de Cristiandad. Director-fundador del Teléfono de la Esperanza. Etc. Etc.

 

Mientras, su vena de artista sigue moviendo sus impulsos vitales. El mejor belenista que conozco realiza creaciones innovadoras en ese campo que le llevan a ganar diversos premios provinciales y locales. Excelente pintor y maravilloso ceramista, especializado en murales realizados con teselas. Fundador y director de la escuela de artes plásticas de Casabermeja. Director del grupo de teatro “el carromato”. Asesor religioso y “párroco” de los feriantes y circos que vienen a nuestra ciudad. Capellán de Colichet y del Buen Samaritano. Y sobre todo un amigo. Siempre preparado a escucharte… aunque ahora está un poco sordo.

 

Sergio ha pasado una mala racha de salud. Ha tenido que volver a su Valencia natal para ser operado en varias ocasiones de distintas dolencias. Lo ha pasado mal. Pero ha renacido de sus dolamas como siempre. No se si podremos realizar algún día nuestro sueño. Recorrer los pueblos en una carreta predicando la palabra de Dios. Quién lo sabe. Enhorabuena Sergio. Cincuenta años de cura bien aprovechados.

 

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 10 de septiembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

 

Teléfono de la esperanza… dígame

Escribo esta frase sentado ante el teléfono al que he atendido durante 42 años.

 

Efectivamente, allá por el año de Maricastaña fui llamado por unos amigos -los fundadores del Teléfono de la Esperanza de Málaga- para que me incorporara a dicha asociación como voluntario. Inmediatamente me “ficharon” como orientador y ahí permanezco desde entonces, primero en turnos de noche, donde he estado muchos años y últimamente, en turnos de mañana.

 

Es decir, mi vida se ha desarrollado de forma paralela con mis actividades en dicha asociación. Allí he aprendido muchísimo en la universidad de la escucha. He pasado momentos muy alegres y otros angustiosos. Estos últimos los menos. El agradecimiento sincero de aquellas personas que se sienten aliviadas por tu escucha suple con creces los momentos difíciles en los que solo te falta comenzar a llorar con el llamante.

 

En estos días se ha expuesto, desde los mentores del Teléfono de la Esperanza a través de un pasacalles informativo, la preocupación que sentimos todos ante la situación actual en la que el número de suicidios es bastante elevado. Esta circunstancia me ha hecho recordar que hace años, cuando yo pertenecía a la directiva del teléfono, realizamos una actuación similar haciendo partícipe a los medios de comunicación que cada día se producía un intento de suicidio en Málaga y del problema que representaba dicha circunstancia. Desde “arriba” me llegó una advertencia para que no “aumentara la alarma social” entre los malagueños. Ojos que no ven…

 

El suicidio es un grave problema de la humanidad que tenemos que afrontar. Personalmente me he encontrado con el mismo en diversas ocasiones -espero que con éxito por lo menos aparentemente-. Ahora han mejorado mucho los medios con los que cuenta el Teléfono de la Esperanza para ayudar a aquellos que la necesitan en esta situación extrema. Se ha puesto en marcha el programa MEMIND preparado para afrontar los procesos de suicidio, lo que permitirá atenderlos de una forma más eficaz.

 

A final de este año me jubilaré como orientador. Creo que ya me queda poco que aportar. Pero ahí queda un equipo de voluntarios y profesionales que llevarán adelante esta maravillosa obra que tanto ha paliado el sufrimiento de los seres humanos que nos rodean.

 

Mi buena noticia de hoy es que se seguirá atendiendo con la frase: “teléfono de la esperanza… dígame”.