Arde Notre Dame

17 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 17 de abril de 2019

 

ARDE NOTRE DAME

       A media tarde del Lunes Santo una noticia escalofriante inundó los medios. Ardía Notre Dame.

 

Inmediatamente se me vino a la memoria aquel otro Lunes Santo en el que toda Málaga se sintió consternada por el incendio de un famoso almacén del centro de la ciudad. Aquél día-no tendría yo ni una docena de años- pudimos observar como los componentes de la Banda de los Bomberos abandonaron el recorrido oficial para incorporarse a su trabajo, mientras las calles de Málaga se llenaron de pavesas desprendidas del incendio, que pusieron un dramatismo añadido a la gravedad del suceso.

 

Pero volviendo a la actualidad, una de las maravillas del gótico, la Catedral de Notre Dame en Paris, que inició su construcción hace casi novecientos años, ha perdido en un incendio toda su techumbre, el cimborrio, la aguja y un montón de sus tesoros aun no evaluado. Ya sufrió otro incendio en el siglo XIX y sobrevivió a la Revolución Francesa y a dos guerras mundiales sin ningún daño.

 

Las catedrales arden. Supongo que por sus viejas estructuras de madero y de plomo, así como la proliferación de cirios y de humos. Gracias a Dios se han salvado las dos torres y el Rosetón –mi imagen preferida de Notre Dame- así como una serie de tesoros religiosos y de todo tipo que se encontraban entre sus paredes.

 

Hace varios años tuve la oportunidad de visitar la catedral de Colonia, otro templo gótico que se comenzó a construir en el siglo XIII y aun está rodeado de picapedreros que tallan bloques para completar su estructura. Este templo también ha sufrido incendios en diversas ocasiones y quedó parcialmente destruido en la segunda guerra mundial.

 

Ante esta situación se nos enciende la lucecita de la fe y nos lleva a las palabras de Jesús de Nazaret. Él habla de la destrucción del templo –cosa que había sucedido anteriormente en varias ocasiones-. En el año 70 de nuestra era se destruyó por última vez y solo queda en pie el Muro de las Lamentaciones. Cuando Jesús habló de su reconstrucción en tres días se refería al espacio que medió entre su Muerte y su Resurrección Gloriosa. Como tantas otras veces… no le entendieron.

 

El incendio de Notre Dame, quizás uno de los templos más significativos de la Europa Católica junto al Vaticano y la catedral de Santiago, tiene una lectura muy significativa comparable al deterioro de la fe de los europeos. Unos países que están manifestando un interés más acendrado en el tener que en el compartir; en lo humano que en lo divino.

 

Hay un incendio generalizado en el seguimiento de Jesús de Nazaret, aunque se siguen manteniendo muchos signos externos. Nos preocupamos mucho más de la torre de nuestra Catedral o del recorrido de las Procesiones de Semana Santa que del problema de los emigrantes o la pérdida de valores en las familias sacramentalizadas pero exentas de vivencias consecuentes con dichos sacramentos. Estamos más dedicados a las formas que al fondo.

 

Gracias a Dios Notre Dame será reconstruida, muchas fortunas se han prestado para ello y volverá a vivir su esplendor y belleza. Le pido a Dios que aprovechemos esta Semana Santa para reconstruir en nuestra medida el Cuerpo Místico de Cristo presente en el hermano que sufre y en una humanidad con escasos valores positivos. Feliz Resurrección el próximo domingo de Jesucristo en cada uno de nosotros. Y en especial de esa vieja Europa que se muere de éxito y de abandono de lo trascendente…

 

 

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ESCRIBIR Y LEER

14 f, 19

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries       

  m.montescleries@telefonica.net  

                                                                        Málaga 15 de abril de 2019                                                          

 

ESCRIBIR  Y LEER

Todos Los que nos atrevemos a emborronar cuartillas hemos comenzado por ser unos grandes lectores.

 

He recibido con gran ilusión una llamada telefónica de una de mis nietas, Victoria, una adolescente de apenas catorce años, que me dice ilusionadamente que va a empezar a escribir un libro. No me extraña. Alguno de mis hijos y nietos han heredado mi afición a los libros y en sus casas se les ve con la tele apagada y devorando literatura.

Esta noticia me hace retrotraerme a mi infancia y en una especie de flashback me he vuelto a ver en mis siete u ocho años pidiéndoles a los Reyes libritos de la colección Pulga. Después y, hasta el día de hoy, me he leído hasta el prospecto de las medicinas. En casa de mis padres no había muchos libros, salvo las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía que encantaban a mi padre –un gran amante de los westerns-. Mi generación se crió sin tele y apenas sin radio. Alquilábamos tebeos de “El guerrero del antifaz”, “El capitán Trueno”, “FBI”, “Hazañas Bélicas”, “Roberto Alcazar y Pedrín”, el “TBO” y el “Pulgarcito” entre otros.

A medida que fui descubriendo los cubículos donde podía encontrar libros, me “ventilé” toda la colección de revistas de “selecciones del Reader’s Digest”, una americanada que resumía novelas y artículos propagandísticos de los Yankees que conservaba un tío mío. Después, cuando pude económicamente, estuve años suscrito a la misma. A partir de los once años, cuando entre en la Escuela de Comercio, descubrí las diversas bibliotecas públicas que se encontraban en las diversas instituciones malagueñas. Empezando por la de la cercana Diputación en la que me leí todas las obras de Salgari, Stevenson y Verne. Después, la Casa de la Cultura, antes de ser derruida para redescubrir el teatro romano, así como la biblioteca de la Caja de Ahorros de Ronda en la Acera de la Marina y dos pequeñas que se encontraban: una en el parque, en la glorieta que hay frente al Málaga Palacio y otra que se encontraba escondida en la Coracha.

Cuando comencé a tener cierta capacidad de compra me hice con todos los premios Planeta, toda la literatura de ciencia ficción y de terror que pude: Simeón, Christie, Doyle, Chesterton, la literatura española de siempre: Galdós, Cela, Pérez Reverte, Blasco Ibáñez,  los libros que me recomendaba mi amigo Jorge Denis y cuantos textos que me gustaban del incipiente “Círculo de Lectores”. Al final, no sé cómo, me he hecho con unos miles de volúmenes que ocupan un buen espacio de mi casa y que nadie quiere ya. El Internet y, los para mi odiosos, libros “enlatados”, van a acabar con el suave tacto y el ruido delicioso de las hojas al pasar.

Encima ya nadie escribe cartas. El lenguaje epistolar era una especie de literatura menor que nos hacía estrujar las mentes y relatar lo que sucedía a nuestro alrededor con cierto detalle. Ya no se escribe ni “la carta del soldado”, ni las cartas “de novios”. Hoy en día se escribe mucho y mal, en cortos espacios, dentro de las redes. No creo que ninguno de los textos transmitidos sea digno de incluir en una antología… como no sea la del disparate.

Por todo lo dicho anteriormente, creo que es una buena noticia la que hoy comparto con Vds. Una chiquilla se apresta a tirar de imaginación y de recuerdos para poner sus pensamientos a disposición de quien los quiera conocer, o, simplemente, para disfrutar del hecho de poner “negro sobre blanco”, en la pantalla de su ordenador, sus pensamientos de manera coherente. Es una “buena noticia” que todavía queden amantes de los libros. Aunque sean digitales. Muchos acabarán como yo, escribiendo; mal, pero escribiendo.

 

CRISPACIÓN

11 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 11 de abril de 2019

 

CRISPACIÓN

       Una de las principales actitudes que caracterizan a nuestra sociedad es la crispación.

 

        Los diccionarios recogen el significado de la palabra “crispación” como gran irritación. Las actitudes que observo en la actualidad en mis coetáneos están llenas de esas situaciones. Se identifican con aquel personaje de los tebeos de mi infancia: “Don Pacontraria”. Se sigue utilizando el “de que se trata que me opongo” y la crispación nace de momento.

 

Estimo que la convivencia se debe basar en buscar los pensamientos comunes y soslayar en los que se discrepa. Por desgracia aquello de “pon tu verdad, yo la mía y juntos buscaremos la verdad” ha quedado por completo en el olvido. Los telediarios nos crispan. Los programas más vistos de la televisión (aunque todos niegan verlos) son aquellos que sacan lo peor de cada casa y cambian fama y honor por dinero. Es más, pagan descaradamente a quien desvele las miserias de algún famoso o famosillo.

 

Estas actitudes se traspasan a nuestras vidas cotidianas. Las calles se convierten en la jungla del asfalto. Peleamos por el aparcamiento, las colas de los autobuses, las cajas de los supermercados o la atención en las consultas médicas. Pero es más, siento vergüenza ajena al observar las situaciones que suceden a menudo en los campos de futbol. El domingo pasado desearon a gritos la muerte al entrenador de un equipo de futbol antes de iniciarse el partido.

 

Y lo que aun me duele más, la controversia constante entre los dirigentes de instituciones de la Iglesia por imponer criterios en movimientos y cofradías. Juicios y descalificaciones no hablan muy bien de algunas comunidades.

 

Los cristianos nos llamamos así por que le seguimos intentando vivir el “estilo de vida de Jesús”. Él destilaba paz y amor en sus palabras y en sus hechos, Es más, los creyentes de la mayoría de las confesiones nos hablan de respeto y comprensión. Me causa sonrojo como intentamos ridiculizar a los demás en vez de resaltar y poner en valor sus virtudes que, con seguridad, son muy aprovechables. “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y nos tenemos que marchar empezando por los más mayores.

 

Con estas actitudes negativas se consigue cansar a las personas de buena voluntad, que una vez tras otra, son arrasados por los hijos de las tinieblas. La palabra “hermandad” se entiende como “bronquedad” a todos los niveles, mientras se discute por un criterio,  un cirio o un recorrido más o menos vistoso.

 

Sin embargo –no todo es malo- anda un personaje por la tele de nuestros días que me causa una profunda admiración. Se trata de “un noble anciano” (tiene mi misma edad) que está compitiendo en el “master chef” de la primera. Siempre sonríe, es eficaz, sabe dirigir y animar y, encima, guisa maravillosamente. Les recomiendo le observen.

 

Otra raya en el agua. Saben los que me leen, que tengo un programa en canal Málaga sobre el voluntariado y la Málaga solidaria. El pasado martes tuve conmigo a dos veteranos enfermos de esclerosis múltiple. Amén de ser unos tipos estupendos, dieron un ejemplo de conformidad ante sus graves problemas vitales. Abordamos sin miedo el problema de la eutanasia hoy tan en boga. Su respuesta fue categórica. No. Como contrapartida, comprender al enfermo y su familia y, sobre todo, ayudarles para evitar situaciones límites. Pensábamos que la publicidad que se le ha dado al tema le hace un flaco favor a los que sufren enfermedades crónicas. Además hay quien aprovecharía la eutanasia para, en sus palabras: “quitarse de en medio un problema”. Toda esta conversación se mantuvo sin crispación dentro de la cordialidad y la búsqueda de la verdad. Todo un ejemplo.

 

LOS CANDIDATOS

7 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries       

  m.montescleries@telefonica.net   

                                                                        Málaga 8 de abril de 2019                                                           

 

     LOS CANDIDATOS

     

       Se aproxima un mes en el que nos tendremos que hinchar de votar.

     

Lo complicado de la situación estriba en que la mayoría de los españolitos de a pie no sabemos a quien hacerlo. ¿Votamos a los partidos, a las personas o a las ideas? o ¿nos apeamos de este tren? ¿Votamos a favor de o en contra de?

 

Cuando escuchas a cada uno de los candidatos, lejos del fragor del mitin, aprecias como se convierten en jóvenes (por lo menos para mí) razonables, educados, respetuosos y agradables a los que les comprarías un coche de segunda mano.

 

Cuando se meten en faena, se convierten en una mezcla entre inquisidores, reptiles y “bocachanclas” que se preocupan de hurgar en las “vidas y milagros” de los rivales olvidando la viga en el ojo propio. Todo esto me hace desear que algún día se imponga el sentido común y el buen hacer. Creo que entre todos pueden llegar a un consenso que les lleve a poner en práctica lo mejor de todos los programas… y entre todos. Añoramos un parlamento lleno de españoles que se preocupen más del bien común que el suyo propio o el de sus partidos.

 

Pero hay que aterrizar, hay que salir de ese mundo de Yupi que se crea en mi mente en los momentos utópicos y de euforia que te hacen volver a creer en los seres humanos de buena voluntad. La otra noche vimos las entrevistas  (por separado, ¡que talento!) de Bertín Osborne a tres de los candidatos que se prestaron a ello. Los otros dos no quisieron hacerlo. Los que se presentaron fueron razonables, cercanos y familiares a su estilo. No insultaron a nadie sin dejar de afirmar sus ideas bases. Es más, desvelaron su personalidad a veces desgarrada y otras con ternura. Se pudo ver el porqué. Lo del “hombre y su circunstancia”. Ahora, durante el fin de semana se volverán a descalificar y a poner como “chupa de dómine”.

 

Sigo en la duda, me leeré los programas y buscaré el mejor. Después llegará aquello del “prometer hasta meter”. Mientras me quedaré con la buena noticia de hoy: esas tres personas “corrientes” de Málaga, que no dudaron en actuar rápida y eficazmente durante el accidente de autobús del que eran pasajeros, acaecido el pasado viernes en la calle Héroe de Sostoa malagueña. Uno de ellos consiguió parar el motor del autobús; mientras, los otros dos, médicos camino de su trabajo, consiguieron mantener vivo al conductor infartado mientras llegaba la UVI móvil. No huyeron aterrorizados, ni se pusieron a grabar el accidente (como se suele hacer a veces). Un ejemplo para todos.

 

 

LA ENTREVISTA

4 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 4 de abril de 2019

 

LA ENTREVISTA

       A nadie le ha resultado indiferente la extraordinaria entrevista de Jordi Évole al Papa Francisco.

 

He tenido que volverla a ver y, sobre todo, a escuchar. La primera vez que la disfruté en directo se me acumuló una tormenta de ideas mientras se me llenaba de fuego el corazón. Hacía años que no me emocionaba tanto en el encuentro con el Evangelio vivo. Así que la he vuelto a revisar.

 

Provisto de papel y lápiz he ido tomando nota de las frases con la que respondía el Papa al sagaz reportero que, como es necesario en esta profesión, intentó llevar el agua a su molino y ponerlo en apuros.

Desde el momento en que Francisco se declaro pontífice-puente llevado por las alas de los Ángeles, la entrevista se convirtió en una declaración de principios. “El que levanta muros acaba prisionero de los mismos”, “Nos hemos acostumbrado a los mismos, nos parece natural el cortar el paso a la migración”, “el mundo se ha olvidado de llorar”.

 

Cuando el entrevistador pedía soluciones, el entrevistado repetía “que lean el evangelio y que sean coherente con el mismo”, “que conozcan la doctrina social de la Iglesia”, “la dictadura nace del miedo”, hay menos ricos, pero con mucha plata y muchos pobres con poca plata”, “estamos en la tercera guerra mundial… a pedacitos”.

 

Al hablar de África su voz cambia el tono. El sentimiento aflora a sus labios y al temblor de sus manos. “Los africanos han recuperado el terreno, pero el interior sigue siendo de las potencias invasoras”, “todos los países del primer mundo venden armas sin pudor y mientras, proclaman la bondad de la paz”. Las concertinas lo dejaron sin palabra. Son una vergüenza para todos; el problema de la migración hacia Europa demuestra el egoísmo de los viejos países anclados en sus “verdades”.

 

Sobre el trabajo habla del precariado como un mal de nuestra época; lo que antes se llamaba pobres vergonzantes hoy es el salario precario, ese que hace imposible llegar a final de mes. Ese que reciben la mayoría de los jubilados, los que no llegan a los mil euros con una familia que mantener, los que tienen trabajos-basura y la mayoría de las veces sin seguridad social.

 

Sobre las distintas maneras de entender la vida, la política, la economía o la religión, nos habla de persuadir, no insultar, buscar el punto común que nos acerca y no lo que nos separa. Habla con rotundidez del aborto. No se puede solucionar un problema eliminando una vida humana. Ni alquilar un sicario que lo haga. Hay que ayudar a la madre a solucionar su problema sin perjudicar a nadie más. No dejarla en la calle.

 

Aunque entiendo sus argumentos, estimo que se quedó un poco a medias en el tema de la homosexualidad y en la presencia de las mujeres en la Iglesia. Creo que se tuvo que morder la lengua para evitar ataques por todas partes. Se quedó con la acogida familiar de los homosexuales y la identidad de la Iglesia como femenina. La mujer “da riqueza y sentido común a la Iglesia”. Protagonismo, no servidumbre de la mujer.

 

“Vivo en un museo”; esta frase resume sus sentimientos. No puede vender sus paredes, le cuesta mucho evitar la parafernalia y las grandes decisiones. Entonces, y a instancias del periodista, habló de los pobres de la calle, los que deambulan por las grandes ciudades y, como no, del Vaticano. Se sienten invisibles, pero tampoco se quieren adaptar a las rutinas de una vida algo más ordenada.

 

Los miembros de la Iglesia tenemos que pagar nuestros tributos, siempre que no se trate de instituciones sociales o de educación, nunca los negocios encubiertos. Achaca a diversas causas la disminución de fieles en los templos. Yo estimo que es muy difícil ser un cristiano coherente. Por eso van disminuyendo poco a poco los cristianos sociales y de cumplimiento.

 

Su análisis sobre los medios es determinante. Piensa que la comunicación es básica y enriquecedora de la humanidad, siempre que no adolezca de uno de sus cuatro pecados “errores” principales: La desinformación, la calumnia, la difamación y la coprofilia. Finalmente habló de la “trata”, la prostitución de los medios. Parece que conoce el tema. Inmediatamente llegaron a mi mente algunos programas de televisión e incluso canales completos. Los periodistas de bufanda, los periodistas de partido, los periodistas comprados o vendidos, los que inventan noticias “calumnia que algo queda”, “una mentira repetida se convierte en una verdad”, todos ellos han conseguido que seamos una de las profesiones menos valoradas por la gente. (Estamos en los últimos escalones del ranking).

 

    -Inmediatamente ha nacido un spin-off de esta entrevista. Sus palabras durante el vuelo a Marruecos sobre su visita a España han hecho rasgarse las vestiduras a casi todos. Convendría que dichas frases se aclarasen un poco, dado que han servido a muchos para descalificarlo por completo injustamente-.

 

En los abusos por parte de miembros de la Iglesia se defendió como pudo ante un ataque directo. “Tenemos que reconocerlo y pedir perdón. Denunciar inmediatamente y olvidarse de un corporativismo patente en todas las profesiones”. La hermenéutica (interpretación en cada época) no disminuye la responsabilidad. Habló de procesos sanadores como el reciente congreso celebrado en Roma a dicho respecto.

 

En varios momentos de la entrevista habla de sonreír a la vida; declara con pena que en algunas frases pronunciadas metió la pata: “me equivoque”, dice en algún momento.

 

Mi conclusión es contundente. Solo hay un redentor. Pero el Papa Francisco es un auténtico Vicario de Cristo en la tierra. (*)

(*) Vicario: [persona] Que ayuda o sustituye a alguien en sus funciones.      

 

               

                      

IR AL CENTRO

31 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

 Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net      

  Málaga 1 de abril de 2019                                                           

                                  IR AL CENTRO

       En contadas ocasiones nos embarcamos en la aventura de acercarnos al centro de nuestra Málaga.

     

       Hace unos cuantos días escuchaba hablar a un urbanista catalán del milagro conseguido tras el embellecimiento de la ciudad malacitana. Muchas veces, los que la recorremos con frecuencia, no notamos los cambios significativos que se van produciendo cada día. Esta metamorfosis tiene como consecuencia inmediata el que se ha convertido en bella y agradable para el visitante y bastante incómoda para el indígena.

 

Recuerdo mi primera visita a las grandes capitales del mundo, en especial cuando estuve en Londres allá por el 1973. Para llegar a mi destino final, amén del vuelo desde Málaga, tuve que coger un tren, un autobús, otro tren, un metro y, finalmente un taxi. Toda una odisea.

 

En nuestra ciudad pasa algo similar: tengo que bajar en el coche hasta el autobús, desplazarme en el mismo hasta donde puedo (ahí están las eternas obras del metro que impiden más recorrido) y, posteriormente recorrer a pie mi particular Tour por “the center of de town”, frase que no he dejado de escuchar a lo largo de toda la mañana pronunciada por los guías, provistos de megáfonos, que pululan por nuestras calles rodeados de turistas.

 

Málaga se ha convertida en una mezcla a la española de un zoco marroquí, del SOHO londinense y la “rive gauche” parisina. Riadas de turistas a pié, en bicicleta, en una especie de carritos hindúes, en patineta y en unos bichos con dos ruedas -que no se como se llaman-, recorren las calles, comen y beben en los cien mil bares, garitos, restaurantes, puestos de almendras y similares, compran baratijas típicas mientras arrasan los monumentos con sus móviles y tablets en ristre y con sus pintas de guiris consuetudinarias.

 

Todo ello crea una atmosfera especial. Una ciudad llena de obras en su corazón, con una plaza principal invadida por una especie de grada del Roland Garrós y rodeada por centenares de niños (y sus padres correspondientes) que cambian estampas en una esquina de la misma. Un conato de manifestación reivindicativa ocupa otra parte y, el resto, los habituales vendedores de relojes de segunda mano y otros comercios similares.

 

Caminar por la zona es casi imposible, entrar a la catedral para hacer oración es una aventura, circular por calle Santa María… un slalom entre mesas de bares, expositores de zarandajas y ¡hasta un nazareno perfectamente equipado en la puerta de una antigua cerería!

Mientras tanto, enfrente, en la esquina de calle Sánchez Pastor me topo por una mesa llena de refrescos que ocupan cinco damas perfectamente ataviadas a lo musulmán con sus cabezas cubiertas y unos ropajes que indican poderío económico.

 

De músicos para que hablar, todos muy buenos, junto a los mimos, los pintores, los vagabundos, los mendigos y  los vendedores de abalorios. He echado de menos a mi viejo amigo de la flauta y el perro que nos destrozaba los tímpanos en Calle Santa María hace años.

 

No me he atrevido a bajar por Calle Larios. Mi cuerpo no daba para más. Al cruzar el puente “alemán” de Santo Domingo, me he encontrado con el ensayo de unos hombres de trono deambulando por los alrededores de Santo Domingo. Mientras, en la cercanía, suena la banda de la Expiración que ensaya a trompazo desatado.

 

Toda esa vorágine de sensaciones ha dado pie a mi inspiración y me ha permitido presentarles mentalmente un cuadro naif malagueño, al estilo de los de mi amigo Jaime Díaz Ritwaggen. A los mayores malacitanos aun nos queda alguna Campana, la Casa del Guardia, el limpia de la Cosmopolita y los churros de Aranda. La buena noticia de hoy me la suministra esta ciudad que todo lo acoge y que es hospitalaria como ninguna. Por eso nuestras calles están llenas todo el año de personas que viene a disfrutarla, aunque a algunos nos fastidien los viejos recuerdos de una Málaga más tranquila. Por cierto, les acompaño la foto del pseudo-trono. Es otra novedad.

 

                  

 

MÉJICO LINDO

28 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 28 de marzo de 2019

 

MÉJICO LINDO

       Los políticos hacen un uso excesivo del retrovisor… para evitar mirar lo que acontece.

      

De vez en cuando sacan a relucir reivindicaciones ancestrales

–fundadas o no- para “echar balones fuera”. Llega un momento en el que nos están tocando las narices. Lo último, la bronca entre el presidente mejicano Don Andrés Manuel López Obrador y nuestro Rey Don Felipe, a costa de la conquista de aquél país por Hernán Cortés. Quiere que los españoles pidamos perdón por todo. Por cierto, el nombre y apellidos del presidente suenan poco a azteca.

 

Por agravio comparativo nos debemos aprestar a pedir una pública rectificación por la invasión de España a lo largo de la historia por parte de los suevos, vándalos, alanos, íberos, celtas, cartagineses, romanos, árabes, franceses, suecos, alemanes y finlandeses (estos últimos están invadiendo ahora nuestras islas y nuestras costas).

 

Aparte de las bromas, me parece que ya está bien de historias con la historia. Todas las expediciones españolas emprendidas en los alrededores del siglo XV tienen un contenido económico, cultural y religioso. Eran una especie de emigración en busca de horizontes para salir de una vieja Europa plena de guerras y en manos de escasas familias que se repartían el pastel.

 

Los invasores se lo pasaron tan bien que, en su gran mayoría, se quedaron, se identificaron con los indígenas, pusieron en marcha el mestizaje y… hasta ahora.

 

Tengo vivida en primera persona una anécdota acontecida en el año 2.000 en Roma. En dichos días trabajaba como voluntario del Jubileo en la Basílica de Santa María la Mayor. Ese día el templo estaba repleto de mejicanos debido a que se canonizaban en esos días a 25 mártires de aquel país, por la defensa de su fe durante el primer tercio del pasado siglo.

 

Al explicarles que el artesonado estaba dorado con el oro llegado en la primera expedición americana que obró en poder de Carlos V  durante el siglo XVI, uno de los monseñores que les acompañaban

–cuyo nombre y categoría prefiero olvidar- nos comentó con indignación que estaba realizado con la sangre, sudor y lágrimas de sus antepasados aztecas. Me acerqué al preste y le dije al oído. “Si no les hubieran “invadido” los españoles, posiblemente usted estaría ofreciendo sacrificios a los dioses Centeolt, Chalchiuhtotolin, Chalchihuitlicue y otros muchos pertenecientes a la mitología azteca”.

 

Me miró con indignación y se llevó el grupo en busca de otro guía menos reivindicativo. Ya está bien. Que el presidente López mire para atrás con menos inquina y reconozca que la primera fusión hispano-azteca fue bastante menos dolorosa (aunque lo fue) que la de los Estados Unidos o los países africanos y asiáticos invadidos por los europeos con los indígenas de la zona.

 

Nadie ha pedido disculpas a los gobiernos alemanes, ingleses, franceses, belgas, italianos, norteamericanos, chinos o japoneses entre otros. A los españoles nos han tomado por el pito de un sereno y siguen mandando mensajes que son escuchados por los partidos “reventaores” de siempre. Si sigo el ejemplo voy a pedir que se disculpe el tipo que me quita el aparcamiento de la puerta de mi casa todos los días. Estoy indignado.

 

VIVA EL MÉXICO LINDO, del que soy un gran admirador.

 

PERSONAS

24 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA

Por Manuel Montes Cleries         

       m.montescleries@telefonica.net       

 Málaga 25 de marzo de 2019                                                           

                                  PERSONAS

Tengo la sensación de que a los hombres se nos mira aviesamente… por el solo hecho de serlo

     

    Según dicen los diccionarios, feminismo es la doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres. Por otra parte, machismo es la actitud de prepotencia de los hombres respecto de las mujeres. Se trata de un conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra el género femenino. Entre ellas la discriminación laboral, el acoso y, sobre todo, el maltrato psíquico y la violencia de género. Como verán el feminismo es una actitud encomiable y reivindicativa, mientras el machismo se considera un ataque desaforado contra las mujeres.

 

Estas aseveraciones, no reconocidas hasta después de la revolución industrial, han sido puestas en valor a lo largo del pasado siglo y especialmente durante el siglo XXI. Pero, ay, siempre hay un pero, estas reivindicaciones se han radicalizado de forma que, en la actualidad, los hombres (por lo menos yo) nos sentimos un poco perseguidos.

 

En la actualidad aparecemos como una serie de tipos totalmente prescindibles en todos los aspectos. Los slogans con los que nos atacan, especialmente en las manifestaciones reivindicativas, entre otras cosas se nos descalifican como participantes en la reproducción. “Nosotras parimos, nosotras decidimos”; “no os necesitamos, tenemos óvulos guardados”, etc. Creo que no es eso, no se trata de condenar una de las pocas cosas que se han hecho –casi siempre- placenteramente a lo largo de todos los tiempos entre hombres y mujeres, sino buscar la igualdad de trato.

 

Estimo que, especialmente los mayores, debemos romper con unas tradiciones, sustentadas en todos las culturas y las religiones que se conocen, en las que el varón (patriarca) era un guerrero y un sustentador de la economía, mientras la mujer era una maquina de trabajar y de tener hijos. Desgraciadamente los de nuestra generación nos hemos criado en familias en las que las abuelas, madres, tías o hermanas han puesto en práctica los roles clásicos de hombres y mujeres y nos han maleducado al respecto.

 

Gracias a Dios, la situación ha cambiado para bien. Nos quedan muchos pasos que dar, pero, ojo, pasos no zancadas que nos hagan perder el equilibrio. La sociedad es pendular y vamos a caernos por el otro lado de la cama.

 

Mi buena noticia de hoy me la manifiestan esas mujeres de nuestros días que han invadido las universidades, las empresas, las instituciones, la política, o las bellas artes la política o las bellas artes, y que realizan extraordinariamente todo cuanto se proponen, basándose en su formación y conocimientos. Lo único que les pido es que no nos crucifiquen al estilo de lo que se decía al incorporarnos al ejercito: “el soldado por el solo hecho de serlo, será severamente castigado”. El hombre, por el solo hecho de serlo… no es culpable. No nos castiguen; seamos todos… personas.

 

 

 

 

Unas primarias

21 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 21 de marzo de 2019

 

Unas primarias

       Leyendo el evangelio de ayer (Mateo 20; 17-28), me ha parecido observar una especie de primarias. 

      

Estamos en época de elecciones, con la consiguiente búsqueda de candidatos. Se prodigan los enchufes, las descalificaciones, el nepotismo, los codazos, las denuncias y los falsos currículos. La búsqueda de un sillón y una paga perpetua, hacen aflorar lo peor de cada casa. Y, lo que es peor, en este caso entre los propios compañeros de viaje.

 

Esta situación no es nueva, el evangelio de Mateo recoge un momento en el que aparecen las “recomendaciones”. La madre de los hijos de Zebedeo utiliza sus armas de mujer y de madre para enchufar a sus hijos. Jesús los pone en su sitio. ”Que aquí se viene a amar y sufrir por los demás”.

 

Entretanto los otros diez, que están “al loro” se indignan. No sé si por la actitud de la madre de los “hijos del trueno”, Santiago y Juan, o por que estaban perdiendo comba en las listas de preferidos. No les gusta esta especie de “primarias”.

 

El Señor vuelve a explicarse alto y claro: “No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea vuestro esclavo, igual que el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos”.

 

Ya me gustaría que los miles de candidatos a las próximas elecciones que se nos aproximan, accedieran a las mismas para servir y no servirse. Aquellos apóstoles (y aquella madre), sin estar tan cultivados y con tantos masters como los futuros gestores de nuestra política, nuestra cultura y nuestra economía, entendieron a la primera el mensaje. Allí se acabaron, por el momento, los enredos ministeriales. Todo el mundo a currar.

 

Los de ahora están algo remisos a poner estas recomendaciones en práctica. Desgraciadamente estas situaciones se siguen presentando en todos los ámbitos humanos; a escala política, deportiva, cultural, laboral e incluso religiosa. El Evangelio está ahí no para leerlo y darle la razón, sino para ponerlo en práctica. Tomemos nota.

     

 

                                 

   

 

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17 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES

         m.montescleries@telefonica.net     18-3-2019

                    1000 ENTRADAS

     No se trata de vender un millar de localidades para un espectáculo. Hoy quiero reseñar mi publicación número mil en mi blog.

Hace la friolera de 12 años iniciaba la publicación de mis “buenas noticias” en el blog titulado “Periodista a los sesenta”. Ya había tenido una experiencia anterior como columnista en el, desgraciadamente desaparecido “Diario de Málaga-Costa del Sol”. Allí inicié una colaboración semanal que acabo con su cierre en Octubre del 2006. En el 2007 inicié mi colaboración –en la que continúo-  con el “Diario de la Torre”, que hoy lleva como cabecera “El faro de Málaga”.

Finalmente, el 8 de junio de 2007 y sin encomendarme a Dios ni al diablo, me lancé a la aventura de redactar el blog “Periodista a los sesenta”, cuya nómina alcanza hoy las mil publicaciones. Aquél día escribía un servidor:

“Con amor y temblor doy comienzo a mi experiencia como “blogger”. Me ha costado Dios y ayuda.  Me gusta escribir. Me gusta el periodismo. Me gusta vivir. Cuando por un desgraciado accidente tuve que abandonar mi profesión, decidí que la palabra jubilación viene de júbilo. Tenía dos opciones: dominó y bolsa de la compra o cultura. El “embarque” me ha salido bien. El periodismo apasiona. Cuando asomas las narices por los medios es difícil  que puedas prescindir de ellos. Yo “he tocado pelo”. Voy a ser un maletilla de la comunicación, pero voy a torear en muchas plazas… aunque sean de pueblo. Me da lo mismo. Pero al mismo tiempo quiero hacer algo por mis coetáneos. Los mayores tenemos mucho que decir y que aprender, y la sociedad nos quiere conformar con viajes del IMSERSO y visitas a la Tele como público. Hasta nos buscan novia en Canal Sur.

  Por todo esto me he propuesto redactar una tesis en la facultad de periodismo de la UMA sobre los mayores y la comunicación. Mi hipótesis se basa en que los miembros del “segmento de plata” somos poco tenidos en cuenta por la radio y la TV. En demostrar esto me voy a “fajar” durante los próximos tres años. Necesito ayuda, pero se que la voy a encontrar. En esa estamos. Seguiré informando”.

   Doce años después y la publicación de 1000 artículos bajo los títulos generales de “La buena noticia” y “el segmento de plata”, puedo afirmar que mis deseos se han cumplido, Leí mi tesis en el 2012 y me he hinchado de hacer programas en radio y televisión. Seguiré defendiendo “la buena leche” y “los puretas”. Seguiré luchando por los marginados y hablando de mi Iglesia, a la que defiendo y critico porque la quiero.

Pero sobre todo… seguiré siendo periodista novato. Como cualquier otro. Gratis et amore. Libre e ilusionado. Hasta la entrada 2000. Si estoy vivo. 1000 contactos con ustedes son mi buena noticia de hoy.