La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                        El “aguilando”                                                             

                                                      Málaga  25 de diciembre de 2017

 

“Si no me das el “aguilando”

al niño le voy a pedir

que te entre un dolor de muelas

que no te deje dormir.

Al chiquiliqui,

al chiquilicuando;

de aquí no me voy

sin el “aguilando”

 

       Así cantábamos los niños de los cincuenta alrededor de aquellos nacimientos de corcho y papel mojado, con ríos de plata confeccionados con el papel de plata de los chocolates y figuras de todos los tamaños, como si de se tratara de uno de los viajes de Gulliver.

El aguinaldo era una de las fuentes de financiación de los niños de la época. Recorríamos las casas de los parientes y amigos más cercanos, incluyendo aquellos vecinos “pudientes”, que contribuían a la modesta economía de aquellos niños sin paga (aun no se había inventado esa costumbre) para acceder a los gastos extraordinarios navideños de aquellos tiernos infantes que vivíamos y jugábamos en la calle; sin televisión, móviles ni tabletas; sin ordenadores ni ropa de marca; con camisetas de pelillo y zapatos de Segarra. Con una tómbola de caridad en la plaza de todos los nombres (según la etapa política) en la que por una peseta podías aspirar a una muñeca de cartón o una cacerola.

Yo invertía en libros. La colección ”pulga” de relatos. El anuario del “siete fechas” (los clásicos le denominaban el “siete mentiras”) que me daba lectura para quince días. También me compraba varias novelas de Marcial Lafuente Estefanía; un escritor que conseguía sacar siete u ocho disparos de un revolver de seis balas. Como mucho unas sesiones dobles en el Avenida o el Capitol.

Mis hijos heredaron la costumbre… y la poca vergüenza. En estos días mi madre y mis tías (una soltera y otra viuda) les ponían en cola y les largaban un “verde” per capita. Pepe, el número cinco, pretendía cada año aprovecharse de la deficiente visión de tan provectas damas, e intentaba pasar dos veces, ora con gafas o sin ellas o, en el desesperado último caso, con un casco de motorista. Jamás coló. Los billetes estaban contados.

¿Porqué les cuento esto? Porque hoy es Navidad. Porque estoy harto de noticias políticas y deportivas. Porque estoy harto de tristezas y peleas familiares. Porque vale la pena que vivamos un poco del recuerdo de los momentos felices.

Mi buena noticia es que hoy Navidad. Felicidades a todos por todo. A ver si conseguimos alargar la paz y los buenos deseos como aquél “aguilando”.

        aguinaldo            

                        

 

                      

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La buena leche

21 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 14 de diciembre de 2017

 

LA BUENA LECHE

    Hace unos días escuchaba la aclaración de un profesor de historia del arte señalando la diferencia entre las imágenes de las Vírgenes románicas y las góticas. Basaba su tesis en la mirada de la Madre hacia adelante, en el primer caso, y hacia el Niño en el segundo.

   Bien traído, como diría el clásico. Si tienen la curiosidad de abrir Internet por la página correspondiente, podrán observar la diferencia. Especialmente a lo concerniente a la iconografía de la Virgen de la Buena Leche. Una imagen de la que soy devoto desde siempre.

La buena leche se recibe en los primeros calostros, en la infancia, en el colegio y sobre todo, en la familia. Es un alimento, primero para el estomago y después para el espíritu. Hablando de Espíritu, no he podido entender mejor al Espíritu Santo que cuando se le identifica con el sentimiento positivo que emana del encuentro con Jesús a través de los Evangelios o de la conciencia. (Por supuesto que el demonio se reconoce en la “malaleche”).

Transmitir la “malaleche” es fácil. Es un recurso cuando estamos agriados y repartimos nuestras frustraciones alrededor. Recibir la buena leche consiste en dejarse mirar con amor –como las Vírgenes góticas- por Dios; consolados por Jesús o acompañado por tu familia y tus semejantes. Aprovechemos la Navidad. Es tiempo de Buena Leche.

 

virgen-leche

Seiscientos

4 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 4 de mayo de 2017

SEISCIENTOS

 

      Un número redondo. Pero con un profundo significado para mí y para mi entorno. Es el último eslabón de una cadena iniciada en 1959 y que ha significado un hito incomparable en la Iglesia de Málaga.

 

     Cuando el pasado lunes nuestro Obispo daba el “podéis ir en paz” en la clausura del cursillo 600 de la Diócesis de Málaga, los que llevamos muchos años en este servicio pudimos vivir la sensación de “misión cumplida”.

 

Allá por mayo de 1970, un joven inexperto, soltero y despistado cruzo el túnel de Villa San Pedro para incorporarse al cursillo nº 161. Ese pipiolo, que soy yo, ha vivido e primera persona la historia de estos 47 años y 440 cursillos en los que ha participado en más de un ciento de ellos desde dentro y el resto desde el servicio exterior.

 

Creo que esta dedicación me autoriza a calificar como extraordinariamente útil este servicio de primera evangelización  que el movimiento de cursillos de cristiandad ha prestado a la Iglesia de Málaga. Podemos presumir  que por nuestros encuentros han pasado la gran mayoría de los que viven la Iglesia desde dentro, han nutrido las parroquias, los movimientos y las organizaciones no gubernamentales al servicio de los más necesitados.

 

El cursillo es un instrumento, entre otros muchos, de la Iglesia. Especialmente preparado para la primera y la nueva evangelización y un baluarte en la defensa de la familia y la aportación positiva en todos los campos; el vocacional, el laboral, el comunitario e incluso el lúdico.

 

He tenido la suerte de vivir el cursillo 600 desde dentro. Tan complicado y maravilloso como todos los anteriores. Los que he podido vivir en Málaga, Huelva, Jaén, Almería, Valencia, Suiza o Bélgica. 47 años dan mucho juego. Me voy a jubilar de este servicio. Como decía San Pablo (y salvando las distancias) ya he recorrido el camino. Ahora hay que dar paso a otros que tienen más fuerza y nuevos métodos. Pero garantizo mi presencia en cada Clausura, cada Vía-Crucis, cada Ultreya o cada acto en el que pueda aportar algo y recibir mucho.

 

Enhorabuena a los treinta participantes del cursillo 600. Hoy ha empezado la mejor parte de vuestras vidas.

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 3 de abril de 2017

 

m.montescleries@telefonica.net

 

EL ARBOL DE TU VIDA

Un título sugerente tras el que se esconde un excelente programa de televisión presentado por una extraordinaria periodista: Toñi Moreno.

 

De vez en cuando, quizás en demasiadas pocas ocasiones para mi gusto, nos encontramos con un programa de televisión que se puede considerar por este modesto periodista como merecedor de llamarse “buena noticia”. En este caso se trata del programa de Antena 3 recuperado para la programación de los martes: El árbol de tu vida”.

 

Todos conocemos las vicisitudes que ha pasado en su recorrido profesional la andaluza Toñi Moreno. Ha sido vapuleada a veces por la crítica por hacer lo que hace mejor que nadie: programas humanos en los que se mete a fondo desde su corazón. Quizás es que ella misma es una “buena noticia” y como tal un bicho raro en unos medios en los que vende la chabacanería y la mala leche.

 

En el programa que hizo a nuestro paisano Antonio Banderas lo bordó. Sin concesiones a la galería ni a lo políticamente correcto. Se topó con un fuera de serie que quizás es mejor persona que actor. ¡Y mira que es bueno! No necesito mucho para sacar lo mejor de nuestro paisano y humanizar a una persona que tiene todas las papeletas para ser un VIP en su aspecto más peyorativo. Nos planteó la presencia de un hombre distinto, brillante, que pone en práctica todas las artes y que las hace bien, de bajarse a lo cotidiano y hablar, moverse y actuar como cualquier persona corriente que se encuentre con nosotros.

 

Enhorabuena a ambos… y a Dani Rovira, otro malagueño con dos… narices, que ha llegado a Roma en bicicleta pedaleando por una buena causa: recaudar fondos para la investigación y dar visibilidad al síndrome de Rett, una enfermedad rara que afecta fundamentalmente a niñas y ocasiona alteraciones en el desarrollo neurológico.  Ha acompañado al padre de la niña y otros dos viajeros que grabarán un documental sobre el tema.

 

No hay dos sin tres. Felicidades a mi hija mayor Anapi. Hoy cumple cuarenta años. Difíciles, pero vividos intensamente. Hoy ha recibido su premio en forma de un día maravilloso. Disculpen. Pero los hijos son siempre buenas noticias. Son ramas del árbol de nuestra vida.

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 12 DE DICIEMBRE de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

TRABAJO EN CADENA

 

 

Parece ser que el trabajo en cadena lo inventaron los americanos de la factoría Ford allá por los tiempos del cuplé. Aquello cambió la industria del motor.

 

El método es muy eficaz para aligerar las tareas. Se utiliza para mejorar los sistemas de producción, montaje y embalaje. Precisa de una coordinación y un desarrollo exquisitos. Cuando funciona bien da gusto observar su desarrollo.

 

Esta semana he tenido la oportunidad de presenciar “in situ” las labores de un grupo de voluntarios (trabajadores que no cobran) clasificando los alimentos y artículos de aseo y limpieza recaudados durante la pasada gran recogida para el Banco de Alimentos Malagueños (BANCOSOL). Un trabajo en cadena perfectamente coordinado.

 

Allá por el 2008 escribía un comentario referente a dicho banco: UN BANCO CON MUCHO INTERÉS. En esta entidad no se puede operar por Internet ni recoger los intereses en efectivo. En este caso hay que aparecer en persona, remangarse, apelar a la buena voluntad de las gentes y hacerse cargo de sus aportaciones. Cuando los bancos apenas dan el 1 por ciento de interés, la ayuda a los demás premia con el ciento por uno.

 

Bancosol ha tenido que ampliar sus instalaciones, en el malagueño polígono Trevenez, con el alquiler de una gran nave. En ella, en turnos de cuarenta personas voluntarias, realizan su trabajo con desbordante alegría y la dirección y coordinación de dos puntales del Banco, Jesús y José María (que curioso: casi un portal de Belén). Mientras, furgonetas y camiones llenas de alimento, salen en dirección a las entidades de reparto que llevan a cabo el trabajo final de distribución a los beneficiarios.

 

La buena noticia estriba en esta ocasión en el valor añadido de las aportaciones realizadas. Se ha entendido el mensaje. No solo van garbanzos, pasta y lentejas. Aceite, queso, chacinas, conservas, etc. han llenado los carros de la solidaridad y van a llegar a las casas de los más desfavorecidos. Esto es predicar y dar trigo. BANCOSOL: un banco con mucho interés.

bancosol

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 20 de octubre de 2016

EL UNO POR CIENTO

 

Tenemos  muy presente el precepto evangélico que nos habla de recibir el ciento por uno. Pero hay veces que tenemos que conformarnos con el uno por ciento.

 

Cada día estoy más convencido de la capacidad humana para afrontar con valentía y decisión los malos tiempos –que, por cierto, lo han sido todos desde siempre-. El paso de los años  debería habernos dado más confianza en la bondad de las personas, pero necesitamos meter la “mano en el costado” para fiarnos de los demás. Seguimos pensando que esto no tiene arreglo.

 

Esta torpe reflexión viene a mi mente tras la entrevista que he mantenido en mi programa de radio esta semana. He podido conocer más a fondo la labor del proyecto “Suman 2 más”. Una idea de la Fundación Marcelino Champagnat en el ámbito de la provincia marista andaluza, que ha fructificado en una hermosa realidad. Un centenar de jóvenes de ambos sexos por una parte, incluidos en el colectivo de afectados por discapacidad intelectual, y por otra, los pertenecientes a familias en riesgo de exclusión social, sujetos de una segunda oportunidad. Ambos grupos han realizado y están realizando cursos de formación aplicados a sus propias características vitales.

 

Durante el pasado año, medio centenar de aspirantes a plazas de ordenanzas de la administración, con discapacidad intelectual, se prepararon, en las propias aulas del colegio marista, para presentarse a las oposiciones de ordenanzas de la administración. Un grupo de ellos, que estaban lo suficientemente preparado para ese empeño, se batieron el cobre con otros quince mil aspirantes en Madrid. Uno de ellos está a punto de conseguir esa ansiada plaza.

 

Mientras otra nueva tanda de estudiantes ilusionados ya ha comenzado su preparación. Especialmente aquellos del colectivo en riesgo de exclusión. Asisten a unos talleres de formación, en unas extraordinarias instalaciones inauguradas recientemente, en los campos de la serigrafía y estampación, artes gráficas y educación secundaria para adultos (el campo de trabajo se extiende de los 18 a los 35 años).

 

Un esfuerzo loable en un país en el que estamos muy acostumbrados a aquello de “melón y tajada en mano”. Una labor de formación a largo plazo y resultados inciertos. Pero lo importante es sembrar. Alguien recogerá.

 

Lo cierto y verdadero es que, de momento, ya se ha recogido el uno por ciento. Que maravilla. Ah, y desde el empeño de personas miembros de esa Iglesia de Jesús tan denostada. Vale la pena. Un joven malagueño ha visto fructificar el esfuerzo entre muchos que se han quedado por el camino.

 

marcelino-cham

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 18 de julio de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

LA SANIDAD; ETERNO PROBLEMA

 

Cantaba en su día “La Lole”: “de lo que pasa en er mundo, de vera que no entiendo na. Er cardo siempre gritando y la flor siempre callá”.

Después de esta entradilla puedo hablar de cualquier cosa, hecho o actitud que nos rodea. Por ejemplo: el terrorismo; no cabe en mi mente que un ser humano piense o realice la masacre de Niza, en plenas celebraciones de la fiesta nacional francesa en la Costa Azul. No hace muchos años pude ver los fuegos artificiales desde aquellas playas un 15 de Julio. Pero de este tema me niego a hablar más. No entiendo a esta generación.

 

Desde lo más cotidiano, me tropiezo con una noticia publicada en la prensa local, referente a una enfermera superada por la responsabilidad y la acumulación de trabajo. Esta circunstancia la he podido vivir en primera persona. Hospitales viejos, colas descomunales, administrativos escasos. Un autentico caos que se diluye cuando se traspasa las puertas de las consultas o quirófanos donde todo es amabilidad, cariño y dedicación.

 

Los sanitarios se esmeran en atenderte con prontitud… pero a renglón seguido, pierdes más de dos horas en una cola para que te ponga un sellito uno de los dos administrativas que se dedican a ello frente a una multitud de cientos de pacientes. Los papeles se amontonan, la gente se desespera y cualquier día se amotinará. Comprendo que no hay presupuestos, pero me pregunto: ¿Cuántos administrativos hay cobrando el desempleo que se pueden contratar para cubrir las bajas vacacionales o de todo tipo? Pienso que no se incrementa el presupuesto y el contratado recibe su salario ganado con el trabajo, no con el desempleo. Mientras los políticos se vetan y no se votan por unas barbas o una coleta más o menos. “Pa romperse el traje”.

 

Mi buena noticia de hoy. La tengo en mi mente desde hace días. La imagen de un chiquillo portugués abrazando a un forofo francés tras la derrota de la France en el campeonato de Europa de Naciones.

Una imagen que reconforta y me hace creer que lo de Niza o lo de la mala leche en general, es una cosa pasajera. Dios mediante. Lo de Turquía es harina de otro costal.

 

 

Tinto de verano

13 f, 16

mendigo y frio

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 14 de julio de 2016

TINTO DE VERANO

   Parece fácil, pero es muy difícil hacerse con la atención de un auditorio, para después transmitirle un mensaje esperanzador. Todo ello en poco más de cinco minutos. Hace años me dijeron que esa cualidad se denominaba el carisma del kerigma.

Después de largar esta especie de palabrota, la traduzco para los no iniciados: Kerigma; proclamación jubilosa del Evangelio desde y con el ejemplo. El caso que lleva a mi comentario de este “segmento de plata”, se produjo el pasado sábado durante la celebración de la Eucaristía en el “colegio de la Marina”; en mi paraíso particular torrebenagalbense.

A lo largo de este mes está oficiando la misa un cura joven. Se presentó diciéndonos que era de Jalisco en el estado de Guadalajara (Méjico). Esta semana y desde detrás de una sonrisa cercana, con un lenguaje sencillo, inició su homilía hablándonos de su descubrimiento de una bebida refrescante: el tinto de verano. Es difícil que un originario del país del tequila y de bebidas fuertes valore el sabor del humilde tinto de verano. Pero a nuestro “Padrecito” le ha encantado.

Esta experiencia enológica le ha servido para comparar la actitud de muchos de nosotros con la sencilla y refrescante mezcla de tinto y limonada. En una palabra; aguamos el vino. Los cristianos rebajamos el sabor del evangelio con todo tipo de justificaciones. Nos quedamos en el taponazo, pero no damos paso a la conversión plena. En la homilía, que acompañó a la parábola del Buen Samaritano, el celebrante nos habló de nuestras posturas de no mojarnos y de ver pasar al que sufre desde el pasotismo o la indiferencia.

Decía el Papa Juan Pablo II que “el que no hace lo que tiene que hacer, aunque haga mucho, no hace nada. El que hace lo que tiene que hacer, aunque haga poco, lo hace todo”.

Ciertamente el vino del amor no puede estar aguado por el condicional y el peral. Haría… pero; me gustaría… pero. A lo mejor no tenemos que hacer muchas cosas, pero lo que hagamos lo tenemos que hacer bien.

Tenemos que dar las gracias a esos países del otro lado del Atlántico que nos están devolviendo el evangelio en forma de cristianos comprometidos y sin dobleces. Cristianos menos maleados por la rutina que los europeos, que todo lo echamos en velas y en boato, pasando al lado de los menos favorecidos mirándoles desde la prepotencia y la lejanía.

México lindo y querido. Menudo tipo nos habéis mandado. La labor de los franciscanos en Centroamérica no ha quedado en agua de borrajas. Nos ha enviado vino recio, puro, sencillo y muy fácil de entender. Un sencillo padrecito cuate que nos ha enseñado que no podemos rebajar el evangelio. Aunque a veces es duro.

 

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 11 de julio de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

DIGERIR EL ÉXITO

 

Aquellos que consiguen el éxito, la popularidad y el dinero abundante, tienen dos opciones para el resto de su vida: digerir el éxito o ser aplastado por el mismo.

 

Todos conocemos  a esos “triunfadores” que han sido superados por el éxito y se han convertido en juguetes rotos victimas de una fama que lo mismo que te ensalza, te hunde. Deportistas, artistas, políticos, ladrones de guante blanco y otros VIP,s acaban en la miseria moral, física y económica. Ven como sus “amigos” –durante su apogeo- se convierten en detractores cuando vienen los tiempos de vacas flacas.

 

Hoy por hoy podemos observar la prepotencia de algún futbolista, tenista o torero, algunos de ellos desertores del arado, que miran por encima del hombre al común de los mortales, son “guapos, ricos y superdotados”. A cada uno de ellos les llega el declive que, en la mayoría de las ocasiones, no llegan a digerir.

 

Sin embargo hay excepciones. De ellas surge mi buena noticia de hoy. Se trata de dos noticias que he podido leer en la prensa en esta semana. Por una parte, el cantante Alejandro Sanz, junto al hombre de negro, responsable de las hazañas del programa “el hormiguero” de Antena 3, ha vuelto a participar en los eventos de conmemoración del primer año de la apertura de un jardín en la terraza de un hospital oncológico infantil de Madrid. También ha diseñado uno de los pañuelos del “baby pelón” que se vende para obtener fondos.

 

Por otra parte el torero José Tomás ha entregado los 18.000 € correspondientes al premio de Cultura que le ha sido otorgado al Banco de Alimentos de Madrid. Un torero que para obtener dicho premio ha tenido que luchar muchos años con los toros, las cogidas y el éxito. Ha triunfado en todos sus empeños.

 

Dos ejemplo de cómo digerir el éxito sin que nos tenga que llamar la atención la Hacienda Pública o las clínicas de rehabilitación. He dicho.

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EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 7 de julio de 2016

COGIDITOS DE LA MANO

    Nunca se llegan a valorar tanto las cosas como cuando no se dispone de las mismas. Hoy escribo estas letras con una sola mano.

Esta circunstancia producida a causa de que, por fin, me han intervenido de mi maltrecha mano izquierda, me ha hecho reflexionar por una imagen que se quedó grabada en mi mente una de estas mañanas en que recorría las playas de mi paraíso particular. No una… hasta tres parejas de personas de cierta edad –es decir, puretas como yo-, caminaban cogidos de la mano como si no hubiera mundo a su alrededor.

Cuando los de mi generación éramos pequeños veíamos por nuestras calles muchas parejas cogidos del brazo. En las películas de la posguerra se veían grupos de chicas caminando por las calles de Paris, Roma, Nueva York o Madrid, cogidas del bracete. Esta imagen se ha perdido casi por completo. La gente camina deprisa y los brazos entrelazados estorban. Es más, parece una antigualla el cogerse del brazo.

Lo de la mano es distinto. La mano transmite sentimientos, pulsaciones, deseos o frustraciones. La mano se puede leer tan solo con tocarla. La mano rechaza o acoge, premia o castiga, acaricia o rechaza.

Estoy deseando que me quiten las vendas de mi mano izquierda. Quiero comprobar si con la movilidad he mejorado mi capacidad de demostrar mi amor a la que ha compartido conmigo los últimos cuarenta y nueve años.

manos