EL ECLIPSE

29 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                           30 de julio de 2018

 

EL ECLIPSE

 

     

   El mundo entero esperaba con expectación la aparición del eclipse de luna denominado: “Luna de sangre”.

 

    Los medios de difusión se han encargado de propagar la visión de este fenómeno que se produce en contadas ocasiones. La tarde veraniega hizo presente en las playas de nuestra Málaga de una multitud de personas deseosas de contemplar como la luna –que acababa de salir por el este- se iba tiñendo de rojo progresivamente y después adquiriendo su luz y brillo habitual.

 

En mi paraíso particular –Torre de Benagalbón- nos reunimos cuantos pudimos, pertrechados de prismáticos, comestibles y “bebestibles”. Sufrimos una pequeña desilusión; las brumas del anochecer nos ocultaron la salida de la luna por un buen rato. Finalmente, cerca de las once pudimos intuir el contorno lunar a base de muchos esfuerzos y, por fin, sentirnos orgullosos de haber presenciado el fenómeno.

 

Mi buena noticia de hoy es doble. En primer lugar, me la proporciona ese policía local antequerano (Manuel Martín) que cumplió doblemente su misión. En su momento, deteniendo a ese pobre chaval, vencido por las adicciones, que le agredió mordiéndole en un dedo. Después, cuando recibió la indemnización a  la que fue condenado el agresor a los padres del chico en proceso de rehabilitación. Un gesto que podía protagonizar la frase de Concepción Arenal: “Odia el delito y compadece al delincuente”. Su gesta fue “eclipsada” por las trifulcas políticas y la llegada masiva de inmigrantes. O porque no interesa nada lo bueno.

 

Enhorabuena al policía antequerano y a tantos otros que velan por la ley y el orden, maltratados a veces por la incomprensión y no demasiado bien pagados por su trabajo.

 

Y enhorabuena al protagonista de mi segunda buena noticia de hoy. El admirable autor de la foto del eclipse más cachonda que me podía imaginar. Merece todo mi reconocimiento.

 

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 26 de julio de 2018

EL HOMBRE MAYOR Y EL DOMINÓ

      A lo largo de cada verano, aprovecho las largas mañanas de asueto para jugar unas cuantas partidas de dominó en el Hogar de Mayores cercano.

     La competencia allí es terrible. Nos tienen clasificados de tercera, segunda y primera categoría. Algunos de los más sobresalientes se autocalifican como “maestros del dominó”. Jamás se rebajan a jugar con ninguno que no sea de su “clase”.

Cada mes de julio, procedente de la cercana Sevilla, se incorpora a las partidas un hombre-nacido aquí- más que octogenario. El trabajo le envió a aquellos lares hace más de sesenta años. No tuvo la precaución, como recomendaba mi amigo Antonio Checa, de aprender a jugar al dominó en su día. Por lo tanto su jubilación cojea de esa pata.

Por consiguiente, es el peor jugador de dominó del mundo. Como allí se juega a compañeros, los de primera, los de segunda, incluso los de tercera huyen de él como de la peste. Se equivoca siempre y pierde hasta las pestañas. A la hora en que suele llegar, los presentes empiezan a mirar los periódicos, hacerse los locos o negarle directamente la posibilidad de jugar con ellos.

He observado que, por otra parte, hay dos o tres buenos samaritanos que aceptan su invitación o incluso se la ofrecen. Saben que van a ser perdedores en el juego, pero felices en la compañía de este hombre, viudo, al que se le murió su único hijo, con un solo nieto al que adora, mientras él vive aquí acogido por un familiar.

Hoy marcho dispuesto al sacrificio; al escarnio general por el palizón recibido. Que me quiten lo bailado. La sonrisilla picarona de este hombre, sordo como una tapia, que te cuenta la misma historia en distintas ocasiones y que, cuando se siente feliz, canturrea por lo bajini coplas de su tiempo.

Dicen que nadie es más feliz que cuando hace felices a los demás. Yo lo certifico. Aunque pase a la lista negra de los jugadores de dominó. ¡Qué me quiten lo disfrutado!

 

 

Cayetano

22 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                       23 de julio de 2018

 

CAYETANO

 

      Es de Ronda y se llama Cayetano. Vive a caballo entre Málaga y las islas afortunadas.

 

En Málaga tenemos canarios enjaulados que nos alegran con sus trinos; en La Orotava tienen a un malagueño, casi-enjaulado por la nostalgia. Se trata de mi viejo amigo Cayetano. Uno de los chaveas que conocí en aquel patio de los jesuitas de calle Pozos Dulces en el que jugábamos al futbol como si del Nou Camp se tratase.

 

Cayetano intentó volar en el mundo de la restauración en aquel chiringuito en  los montes llamado pomposamente: “Don Pollo”. Allí celebré mi despedida de soltero (con cierto recato, no como las animaladas de ahora). Y allí se dejó sus cuartos y parte de sus ilusiones mi amigo Cayetano.

 

Se fue lejos, aunque siempre ha estado cerca. Un día apareció en la comida de los primeros viernes que celebramos aquellos “niños” de los Estanislaos, con la apariencia de un indiano recién llegado de las Américas; pelo blanco y recio, bigote a juego, sombrero de palma y un mazo de puros en la mano que repartía de forma pródiga.

 

En unos días volveremos a disfrutar de su presencia. En el merendero de la playa de La Marina, en la Torre de Benagalbón, donde hay puros con su vitola, y en la comida que celebraremos en su honor, aunque no sea primer viernes. Cayetano lee con fruición cuanto escribo por y para Málaga. Nunca me falta su comentario excesivamente elogioso para mis merecimientos. Nunca olvido a su padre (bancario en “el Monte”), a sus hermanos y a su hermana que me sorprendió un día al verla de monja en un convento.

 

Cayetano Mejías Farrugia; un buen tipo que se merece ocupar hoy mi buena noticia por estar y por ser. Por estar siempre con nosotros, aun en la distancia y por ser amigo y buena gente.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 19 de julio de 2018

UNA LUZ QUE NUNCA SE APAGA

      La primera vez que me embarqué en serio –hace de esto muchos años- me sorprendió la imagen de la Virgen del Carmen en un lugar privilegiado del buque.

    

      En aquellos días inicié una aventura a instancias de un buen amigo. Se trataba de “meter en verea” al hijo del jefe de maquinas de un barco mercante que hacía su singladura entre Sevilla, Barcelona, Islas Canarias y de nuevo a Sevilla. Llevaba coches y traía plátanos.

Al presentarme al capitán, este, muy orgulloso, me enseño la imagen de una Virgen del Carmen que se encontraba al lado del puente. Me dijo “esta luz es la única que no se apaga jamás en mi barco”. Y me acogió con cariño. Aproveché aquellas tres semanas “de luz” para aconsejar a aquel chaval que hoy se ha convertido en un excelente padre de familia.

Esa luz es la que ilumina a toda la gente de la mar de las distintas costas españolas llenas de capillas y templos con su imagen. En cada una de ellas, desde las lejanas Islas Canarias hasta las costas catalanas, pasando por los miles de pueblos marineros que circundan nuestras costas, la pasean por la mar a mediados de Julio. Los pescadores de altura, de copos, de traineras, de bacas, de trasmallos, jabegas, traíñas, etc., se reúnen junto a los viejos marengos alrededor de la Reina de los Mares; esté la mar blanca o brame el temporal. A ellos les da lo mismo. Los pobres curas que se embarcan con amor y temblor pasan un mal rato, pero acaban por disfrutar lo mismo que cuantos seguimos la procesión embarcados, nadando o caminando por la playa.

Esta devoción a la Virgen del Carmen nace del monte Carmelo, allá por Israel, donde la Virgen se le apareció a un inglés en medio de las cruzadas en el siglo XIII. Le entregó el hábito y el escapulario y allí montó el primer convento de la orden. Posteriormente la oración de los marinos ante sus escapularios en momentos difíciles y su posterior salvación del peligro, les hizo hacerse devotos de la Virgen del Carmen hasta el punto de que el Papa Sixto V la incluyó en las letanías.

La Virgen del Carmen tiene sus mediadores en todos los conventos de Carmelitas que dedican sus oraciones y sacrificios a la salvación de un mundo que apenas les comprende. Yo sigo navegando por la vida bajo la especial influencia de las carmelitas descalzas de San Fernando. Se que ellas no se olvidan de mi familia… ni del resto del mundo. Tienen amor para todos.

Seguiré diciendo con mis amigos de la mar: “Salve Reina de los Mares”. Qué no nos falte nunca tu luz.

 

 

 

 

MILAGROS

15 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                        16 de julio de 2018

 

MILAGROS

 

       Casi todo el mundo cree que los milagros son el resultado de aplicar fórmulas mágicas o de la intervención directa de Dios.

 

Hace años que conozco la vieja anécdota del granjero americano que en medio de una fuerte inundación se negó a aceptar sucesivamente: la ayuda de una lancha neumática, un barco de rescate de los bomberos y, finalmente, de un helicóptero. En las tres ocasiones decía que confiaba en el Señor; que Él le salvaría. Consecuentemente se ahogo y al llegar al cielo se quejó al Padre indicando que se había puesto en sus manos y que Este no lo había ayudado. Dios le contestó diciendo: “¿qué no te he ayudado? Si te he mandado una lancha, un barco y un helicóptero”.

 

Esta anécdota me permite respaldar los dos últimos milagros a los que he asistido. Dos amigos, dos que son casi mis hermanos, están padeciendo la “terrible enfermedad” desde hace años. Uno de ellos con cáncer de piel, de próstata y de pulmón. Le llamo ayer y está de nuevo en forma y dispuesto a seguir luchando por los demás. El segundo con un cáncer de páncreas desde hace ¡más de dos años! Y ahora parece que está mucho mejor y le van a operar para eliminar “el bicho”.

 

Detrás de estas situaciones está el milagro de Dios, que deja en manos y el talento del hombre la solución de los problemas temporales. “Se lo alquila a los valientes”, como decíamos en ocasiones. Los médicos luchan denodadamente dentro de las posibilidades que le permiten las mínimas e insuficientes inversiones de los estados en investigación, mientras contemplan como los “pródigos” políticos se gastan “el manso” en defensa, en desenterrar y enterrar muertos, en latrocinios y comisiones, en mítines y banderas.

 

No hace muchos años, este milagro no se habría producido. Pero en este caso, la fe y la confianza en Dios de ambos enfermos ha puesto talento, eficacia y medios en manos de los médicos y ahí están ellos para certificarlo. Dios se lo pague a Dios. El milagro de la medicina, en este caso, es mi buena noticia de hoy.

 

                         

 

         

 

 

  

EL ESPOSO

12 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 12 de julio de 2018

EL ESPOSO

      Se ha puesto de moda una palabra que cada vez que la escucho me remueve las tripas. Se denomina al marido o a la esposa como “Mi pareja”.

 

       Dentro del movimiento antimatrimonial y antifamiliar que se ha puesto en boga, aquellos que se quieren incorporar al carro del “modernismo” se cuidan muy mucho de hablar de marido y mujer o esposo y esposa. Es más, aquellos que están unidos por el vínculo matrimonial quieren esconderlo detrás del vocablo “pareja” para intentar hacerlo invisible.

 

Hoy quiero homenajear al esposo. Gracias a los avances de la ciencia y el cuidado personal, las expectativas y realidades de prolongación de la vida son notorias. Por otra parte, la supervivencia de hombres y mujeres se va equilibrando. Antes, quizás por la diferencia de edad -los hombres casi siempre son mayores que sus mujeres a la hora de casarse-, había más esposas que cuidaban de sus maridos enfermos que lo contrario. De hecho, en algunas ocasiones he escrito de mujeres admirables abnegadas cuidadoras de sus maridos.

 

Este verano vengo observando desde mi mirador playero como dos extraordinarios maridos cuidan de sus esposas delicadas de salud; con amor y temblor, con delicadeza y profesionalidad. Estoy seguro que ninguno de ellos habla de “su pareja”. Se dedican en cuerpo y alma a cuidar a la madre de sus hijos y la esposa con la que se casaron para amarla y respetarla en la salud y en la enfermedad.

 

No quiero dejar pasar la alegría de la noticia del rescate del equipo de futbol de chavales perdidos en una cueva tailandesa, por lo que me he sentido más feliz que si hubiera llegado España a la final. Esto es un homenaje a la vida. Pero también lo es, y mucho más por su persistencia en el tiempo, el trabajo silencioso y constante de esos maridos que día a día mantienen a sus esposas con el trato y la dedicación que no podrían recibir de ningún otro tipo de asistencia. Esto es luchar por la igualdad. Este es un ejemplo para los hombres que, como yo, nos consideramos unos inútiles en las tareas cotidianas. Nos tenemos que espabilar.

 

BÉLGICA

8 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                        9 de julio de 2018

 

                BÉLGICA

      El resto de la Europa prepotente considera a Bélgica como la “Cenicienta” de las naciones europeas.

 

      Posiblemente debido a su lugar estratégico, de paso del este al oeste y de norte a sur, este país ha pasado de pertenecer a los Países Bajos -a los que los españoles, encabezados por el Duque de Alba, les tenían fritos- a ser una monarquía independiente y con afanes de colonialismo africano. Casi nunca le ha ido bien. Finalmente, cada vez que a los alemanes se les ha encendido la vena invasora, han empezado a comerse Bélgica en un pis-pas.

 

He tenido la suerte de convivir con los belgas y los hispano-belgas en múltiples ocasiones; de comer paellas y mejillones en los cientos de restaurantes españoles de los aledaños de la Gran Place; de pernoctar en el consulado español de Lieja; de rememorar las novelas de Maigret en las orillas del Mosa y de convivir con los habitantes de un monasterio de Spa-Francorchamps a un paso de la frontera alemana –que por cierto escriben en gótico y hablan raro.

 

Por todo ello no estoy conforme con el comentario despectivo del resto de los europeos que tratan a los belgas como torpes y despistados. Son trabajadores y pertinaces, pero han tenido la desgracia de estar liados siempre con problemas de idiomas, políticos separatistas e incomprensión general. Pero se han portado muy bien con los emigrantes españoles y les han integrado en sus comunidades. ¡Que se lo pregunten a los propietarios y clientes del “Bar el Malagueño” de Lieja!

 

Mi buena noticia de hoy me la ha proporcionado la victoria de la selección belga contra la potente escuadra carioca. Un montón de hijos de emigrantes, mezclados con valones y flamencos, consiguieron doblegar a las huestes brasileñas de Coutiño y Neymar. Bélgica cuenta con un gran equipo de futbol, con talento y garra, que corre como los demonios rojos con los que les gusta compararse.

 

Los belgas han recuperado su categoría ante el resto de los países europeos que les miramos con envidia. Como se “carguen” a los franceses, les ponen en lugar del Mannenken Pis. Hoy han descolgado la réplica del Duque de Alba que tienen colgada en uno de sus bares y han puesto en su lugar a uno de los descendientes de Pelé.

 

Ya tienen algo que contar los, hasta ahora, sufridos belgas. Lo mejor que les ha pasado después de tener una reina española.

 

 

 

 

 

  

EL MUNDIAL

5 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 5 de julio de 2018

EL MUNDIAL

      Decía Johan Cruyff que cuando los futbolistas de ambos equipos se encomendaban a Dios le creaban un problema al Supremo Hacedor; ¿a quién hacía caso?

 

Este ingenioso pensamiento me ha venido a la mente presenciando los partidos del mundial de futbol de este año. Para los españoles –y siguiendo la moda de los políticos de resaltar los dos géneros- ha acontecido el mundial y la mundial. Prácticamente hemos caído en una de las más profundas depresiones de nuestra historia debido a la debacle acontecida con nuestra selección.

 

Ya nos maliciábamos algo por el estilo cuando, prácticamente, le dimos más importancia a la defenestración del entrenador que a la caída del gobierno. Los periódicos se han hinchado de hablarnos de futbol y mientras, nos están dejando de nuevo una España que no la va a conocer ni la madre que la parió. Y que conste que nos lo teníamos bien merecido. No se puede gobernar peor ni ejercitar la oposición con menos garantía. Que pase lo que Dios quiera.

 

Volviéndome a referir al dios futbol, le vengo a considerar como un “remake” del viejo truco de los romanos: “panem et circenses”. Los países africanos y americanos -del centro o del sur-, han empeñado todos sus escasos recursos en montar y acompañar selecciones nacionales que les hicieran parecer importantes en la escala internacional. Los europeos de siempre y el Brasil de Pelé los han puesto en su sitio… y a nosotros, también. Con referencia a España había sonado la flauta por casualidad. Los equipos españoles son brillantes porque basan sus plantillas en el dinero y las figuras de todos los países. Cuando nos dejan solos… somos lo que somos.

 

Guardaremos las banderas y las camisetas para otra ocasión. Volveremos a tararear, cuando no chiflar, el himno nacional mientras no nos pongamos de acuerdo para decir cantando que nos gusta España. El patriotismo en España es como el cristianismo: para fechas determinadas. Guardaremos las camisetas como guardamos los capirotes y los trajes de comunión de un año para otro.

 

Los países más pobres y menos prepotentes han seguido encomendándose a Dios –especialmente los americanos- o a Alá los pertenecientes al Islam. Después lo que ha mandado ha sido el balón y los goles. Curiosamente los espectadores han sido un ejemplo de convivencia, de cordura y ¡hasta de limpieza! Algunos han dejado los estadios inmaculados. No se si por miedo al GULAG o por educación cívica.

 

Pero que conste que no estoy triste por el ridículo del mundial. Estoy triste por los cientos de inmigrantes que se hacinan en los polideportivos. ¡Eso sí que es un problema!

 

 

 

 

ITALIANOS

1 f, 18

La buena noticia de Manolo Montes

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                        25 de junio de 2018

 

                ITALIANOS

   Cada año, a principios de verano tengo la oportunidad de compartir el pan y la sal con unos parientes italianos.

 

   La madre de la familia es española. Las circunstancias de la vida la hicieron emigrar muy joven a Italia. Allí casó con un italiano y vive en Milán con sus hijas y nietos. Pero las raíces mandan. Hace unos años compraron un apartamento vecino al que yo disfruto cada verano y vienen por turnos. Los padres siempre a principios del estío.

 

Su vida aquí es muy sencilla. Les gustan las patatas fritas, el “pescaíto” y el tinto de verano. Mi mujer, que es prima de la italiana de adopción, los embarca en platos autóctonos tales como el gazpachuelo, la berza, el rabo de toro, las coles, la crema de calabacín o las berenjenas fritas con miel.

 

Aquí se les quitan los males que acumulan por los años y la “gobernanza” del gobierno italiano. Recuperan el español y yo refresco mi italiano. Finalmente se van morenos y felices.

 

Yo los he visitado en alguna ocasión en los dominios de los Sforza. Allí me han llevado a los restaurantes de los hinchas del Milán y del Inter. Hemos comido la mejor pasta del mundo regada con birra Peroni y rematada con grappa. Ellos me enseñaron los lagos del norte de Italia, el monasterio de Pavía y una calle de la moda en Milano donde muchos sastres se apellidan Cleries como yo. Cosas de los tercios de Flandes.

 

Estos italianos son mi Buena Noticia de hoy. Sus hijos, cuando eran adolescentes se negaban a venir por aquí, porque no encontraban su ambiente. Ahora han descubierto los boquerones abiertos, casa El Guardia y la paella bien hecha. Vienen en verano, en Semana Santa y en Navidades. Les cuesta menos el avión y el alquiler de un coche que un fin de semana en Roma. Han descubierto el paraíso.

 

Por consiguiente, olvidaros de cruceros y de viajes a los fiordos noruegos. Disfrutad de esta bendita Costa del Sol. Los italianos han descubierto que España es una BUENA NOTICIA.

 

Dedicado a Manuela Marastoni. Una jueza milanesa enamorada de España.