Papeleo

29 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 29 de noviembre de 2018

PAPELEO

   Cuando se abandona la vida activa, se rompe (o eso creía yo) con la burocracia.

 

Pero por desgracia, esa espada de Damocles sigue pendiendo sobre nuestras cabezas cada vez que tenemos que solucionar algún tema. En estos días los papeles me persiguen y acosan de forma que me han hecho perder el oremus.

Como tantos otros “jubiletas” dedico la mayor parte de mi tiempo a ayudar en asociaciones benéficas y ONGs. Esta actividad me obliga a representar alguna de ellas ante la administración y las entidades bancarias. La representatividad tiene sus defectos y casi ninguna de las virtudes que parece que se derivan de una presidencia.

Uno está (estaba) acostumbrado a la burocracia. En esto, como en tantas otras cosas, los pertenecientes al “segmento de plata” nos hemos quedado un tanto atrasados. Estábamos preparados para guardar una larga cola, perder una mañana y, finalmente, conseguir completar los documentos requeridos a los que siempre le faltaba una póliza. En los bancos la negociación se trataba ante una ventanilla donde un señor, con cara de pocos amigos, ponía cara de sacar el dinero de su propio bolsillo cuando nos lo tenía que entregar.

Hoy todo funciona de otra manera, en el banco nos recibe un cajero automático con unas larguísimas instrucciones y cuando se te cierran todos las posibilidades de solucionar tu consulta, te atiende una amable trabajadora de la banca, que no maneja dinero, y que termina por volverte a enviar al cajero automático.

En las oficinas de la administración (ministerios, hacienda o entidades locales) la cosa se complica. Hoy hay que hacer todo por Internet; la petición de cualquier documento debe de ir acompañada de la consiguiente firma electrónica que hay que conseguir tras una petición de cita en otra maquina. Dicha firma electrónica caduca antes que algunos yogures y te deja en precario hasta que se renueve.

Entonces necesitas ser identificado como presidente ante quien te lo requiera. Eso precisa un documento expedido por la junta directiva en la que se ratifica en el cargo. (Ese certificado, como es natural, caduca apenas respires varias veces).

Volviendo a lo nuestro. Queridos amigos “mayores”. Poneos a estudiar informática y a manejar ordenadores casi tan bien como lo hacen vuestros nietos. Hoy se hace todo por medio de las redes de todo tipo. Por cierto, también aprended inglés a nivel de vendedor de hamacas en la playa. No es amenaza, pero si no hacéis lo del inglés y la informática, os convertiréis en unos analfabetos potenciales y tendréis que acogeros a una dependencia “comunicativa” que os hará volver a ser como niños (de nuestra época, los de ahora saben inglés y cibernética).

Menos mal que todavía permanece en estos lugares de información y gestión a los que acudimos, una buena gente que se apiada de ti y te hace de bastón ante lo desconocido. Ánimo y a los ordenadores.

Por cierto, he conocido que una aplicación informática te indica inmediatamente el lugar y el sacerdote más cercano que te pueda escuchar en confesión. Así que acabaremos solicitando una cita para reconciliarnos por Internet. Tiempos modernos.

 

 

 

 

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Viernes negro

25 f, 18

 

                                     LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net    Málaga 26 de noviembre de 2018

VIERNES NEGRO

     Para los que no estamos muy “al loro”, el “black friday” nos suena a título de  una película de terror.

Entre las muchas costumbres que nos están invadiendo desde los Estados Unidos de Norteamérica, destacan los puñeteros “Halloween” y ahora el “Black Friday”. El primero de ellos no tiene ni pies ni cabeza, el segundo, que es el más americano de todos, se celebra el viernes siguiente al “Día de acción de gracias”, con el pavo y la reunión familiar preceptiva, que nos han metido de calzo en todas las películas yanquis. Con este día se inician las rebajas.

Cuando éramos jóvenes, la generación de la posguerra, fuimos aleccionados del miedo a la invasión del comunismo, al que nos hacían temer como a una rama verde o una alpargata maternal. Mientras, nos metieron de rondón el consumismo, que ha sentado plaza entre nosotros para siempre. Este es verdaderamente peligroso. Compramos muchas cosas sin necesitarlas, tan solo con el aliciente de que son ¿baratas?

Las rebajas, en tiempos pasados, se realizaban para liquidar aquellos productos que iban a quedar antiguos, descatalogados o con pequeños defectos. Aunque en mis tiempos de vendedor ya había una serie de artículos que se confeccionaban expresamente para las rebajas. En fin, sistemas comerciales de venta.

Lo del “viernes negro” tiene sentido, sobre todo en nuestras carteras. Son unas fechas en las que las cuentas corrientes pasan del negro al rojo y las tarjetas en vez de echar dinero de los cajeros… te insultan directamente. Las ventas por Internet se disparan y a ver como podemos cambiar unas zapatillas deportivas que te han mandado de otro color y tres tallas más pequeñas compradas por la red en la China continental.

Lo de este año es demasiado. He visto ofrecimientos de rebajas en un conocido “polvero” malacitano. Los ladrillos y el cemento a precio de saldo. En una entidad bancaria me han ofrecido “condiciones especiales para un “plazo fijo”. Casas y pisos de oferta. Coches a precio de bicicleta. Centollos a precio de sardina. Jamón a precio de mortadela. Me ha faltado una oferta de tiritas y aspirina en la farmacia.

Y lo peor se trata de que a partir de ahora ya viene todo seguido. Tendremos que empeñar la paga extraordinaria de junio -porque la de ahora ya está machacada- para pagar los regalos que se avecinan, las comidas extraordinarias de Navidad, los amigos invisibles, los reyes magos, la cena de fin de año, la excursión a esquiar, los ropones de fiesta, etc.

Mi buena noticia de hoy es que aun nos quedan los menús a 8.50, los ahorrillos de los abuelos y los “apúntamelo que ya te lo pagaré” de las tiendas de barrio.

Maldito consumismo. A muchos de nosotros nos va a coger “con-su-mismo” coche, “con-su-mismo” traje y “con-su-mismo” estado de “tiesura”. Mi buena Noticia es que vamos a sobrevivir a esta costumbre. A ver que se les ocurre para llenar el hueco entre Semana Santa y el verano. Seguro que se inventan algo para terminar de estrujarnos.

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 22 de noviembre de 2018

                       EL aula Pablo VI

    El pasado domingo día 18 el Papa invitó a comer a 3.000 pobres en el Vaticano.

 

El aula Pablo VI acogió a estos indigentes, que habitualmente circulan por la ciudad de Roma, como colofón a una serie de actos dedicados a los necesitados. Asimismo que se ha colocado un hospital de campaña en el centro de Roma que ha atendido a miles de personas sin tarjeta sanitaria y sin dinero.

 

Hasta aquí la noticia romana. En Málaga se reparten alimentos a unos 40.000 necesitados desde el Banco de Alimentos (Bancosol) a lo largo de todo el año, procedentes de los excedentes de producción, las donaciones de empresas alimentarias, supermercados y aportaciones de los particulares. Desde Calor y Café, los comedores sociales tales como Patronato de Santo Domingo, Los ángeles malagueños de la noche, San Juan de Dios o el comedor de Miraflores: “Yo soy tú”, se atienden a unos cientos de transeúntes y desfavorecidos facilitándoles alojamiento, comidas y servicios varios.

 

Desde las entidades que constituyen la Agrupación de desarrollo para personas sin hogar, se nos ha convocado en rueda de prensa en el día de hoy a fin de presentar la campaña: “¿Y tú que dices? Di basta. Nadie sin hogar.  A las 12 de la mañana se ha convocado una manifestación en la plaza de la Constitución como inicio de la celebración del Día de las Personas sin Hogar el día 25 de noviembre. Estas personas sin hogar también tienen problemas de todo tipo. Detectados desde la “Puerta Única”, son distribuidos entre esa serie de instituciones que les hacen la vida un poco más llevadera.

 

Ojalá no tuviéramos que dar esta noticia. Ojalá no fueran necesarios los esfuerzos de Caritas por erradicar la pobreza. Ojalá se eliminaran los listados de familias en situación precaria. Ojalá la justicia distributiva sustituya a la pobreza. Ojalá la abundancia de trabajo elimine el paro. Ojalá la cultura y la formación quite a los desarraigados que viven en las calles.

 

Mientras tanto, pedimos a Dios que el ejemplo del Papa Francisco y de tantas personas que, desde el anonimato, dedican sus esfuerzos a paliar esta situación que nos hace acordarnos, aunque solo sea en las fechas señaladas, de los que tienen menos que nosotros. A darnos cuenta de que el despilfarro de una parte de la humanidad, sería suficiente para paliar el hambre en el resto de ese mundo que ansía parecerse un poquito a nosotros, aquellos que comemos tres veces al día.

 

El Papa Francisco, una vez más, nos ha marcado el camino para paliar un poco la situación actual. Sin demagogias ni falsas promesas. Dando y dándose.

 

 

 

 

 

 

 

         

 

Por fin

18 f, 18

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 19 de noviembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

POR FIN

     Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños.

Los andaluces hemos creado sin quererlo, un estereotipo que hemos exportado al resto de España. Para los españoles de Despeñaperros para arriba somos una gente graciosa, que habla ceceando, que está siempre de juerga y que vive del PER.

No tienen en cuenta de que, en una tierra en la que ha nacido Seneca, Picasso, Velázquez, Paco de Lucía, García Lorca, Manuel Alcántara o Mariana Pineda, se crea, investiga, inventa, transmite o expone algo más que sol y panderetas, flamenco, espetos y chanquetes, siesta y fiesta.

Vivimos en una ciudad que ha sido capaz de crear y mantener un Silicon Valley a la malagueña en ese extraordinario parque tecnológico. Una cuna de extraordinarios artistas: pintores, músicos, actores, cantantes, escultores y escritores. Un caldo de cultivo de la creatividad y los inventores. Qué ha sido capaz de transformar las mil tabernas en el paraíso de la gastronomía. Una ciudad que es la leche.

Pero mi buena noticia de hoy me la proporcionan los hombres de trono malagueños. Ojo, los hombres de trono, no los portadores, ni los costaleros, ni los horquilleros. Aquellos alumnos aventajados y avejentados que nacimos de los sabios consejos de los viejos capataces de trono (“El Polo” y “El bigote de pana” entre otros muchos) que nos enseñaron a quitarnos las chaquetas, a ponernos la túnica, el cíngulo y la faraona y aprender el lenguaje propio del “oficio”.

Una cofradía madrileña, la de Jesús de Medinaceli, ha fichado a una cuadrilla completa de hombres y mujeres de trono malagueños (submarino incluido), para que porten a sus hombros el trono madrileño que procesionará en la ciudad del oso y el madroño el próximo Viernes Santo. Se van a escuchar palabras del argot semana santero: “medio pasito a la derecha, o a la izquierda”; “arriba del tirón”; “paso pollinico”; a la “carrerilla”, que no llegamos; “a pulso”, “donde está el botijo”, etc.

Las calles de Madrid van a oír los inigualables sonidos de una “cruceta musical” y el paso acompasado de cientos de pies malagueños por las calzadas madrileñas. Vamos a exportar una forma de rezar y de dar rienda suelta a nuestro cristianismo que tenemos “semitapado”.

¡Vamos a exportar algo importante! Una forma de ser en la Semana Santa,  que llevaremos en avión o en el AVE. ¡Lo que no hagamos los malagueños! Pues verán como también le ponen pegas.

Foto del ensayo. Tomada del Diario Sur

 

EL CHEF

15 f, 18

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 15 de noviembre de 2018

 

EL CHEF

Están de moda los chefs españoles, son una de las noticias más importantes del país.

 

Hoy me voy a detener en la consideración de Pepe Rodríguez, propietario de un restaurante en Illescas (Toledo) con el nombre de El bohío y merecedor de una estrella Michelin. Es presidente del jurado que dilucida la capacidad de los participantes en el concurso de cocina con el nombre de MasterChef desde su comienzo.

 

Me ha agradado desde siempre su manera de gestionar el concurso. Trasluce humanidad y bonhomía; me tenía un tanto mosqueado porque lo notaba algo, una influencia positiva recibida a lo largo de su vida. Su defensa de la sencillez, el buen yantar y sus constantes referencias a la familia, me decían que detrás de un gran cocinero, se escondía una vida interior intensa.

 

Ha llegado a mis manos un artículo aparecido en la revista Alfa y Omega” que no tiene desperdicio y que ha aclarado mis dudas. En dicha entrevista, publicada el pasado mes de Julio, nuestro chef Pepe Rodríguez, manifiesta su catolicismo vivido y su experiencia de conversión en un Cursillo de Cristiandad, (de eso, sé yo un poco). El lo explica de la siguiente forma: “Sí, hubo un antes y un después del cursillo. Desde niño había ido a Misa porque mi madre me obligaba. Iba y seguro que iba feliz. Aparecí en un cursillo y no sabía muy bien para qué. De hecho, me llevé un balón de baloncesto, pensando que iba a ser algo así como un campamento de verano. Y me encontré con Dios. Tres días sin parar de rezar y sin parar de hablar con Dios, de preguntarle qué quiere de mí. Aquello me cambió, me ayudó a sentirme más cerca de Él. Dios me dijo: «Quiero que te enteres».”

 

    Se ha enterado. Su actitud ante la vida se ve transmitida al espíritu del programa. Famosos de todo tipo, participantes del concurso, manifiestan lo mejor que llevan dentro al encontrarse con sus seres queridos en medio del  temor al fracaso. Un día tras otro las lágrimas asoman a los ojos de jurado y concursantes vips cuando tiene que despedir a alguno de ellos. Bajo su dirección, personas que se mueven en la jungla del “famoseo”, se convierten en amigos para siempre y acaban por ayudarse. Un buen ejemplo para los espectadores.

 

Volviendo a nuestro amigo “Pepe Rodríguez”, explicó y nos explicó como vivió su poscursillo: Fue un poco después de terminar el cursillo, todos los cursillistas que conocía hacían algo en aquel momento, y yo nada. Me sentía acomplejado. Me llamaba la atención cuando por la noche tomaba algo con los amigos y veía a un señor en Illescas que se acercaba a los drogadictos y tomaba algo con ellos. Íbamos diciendo: «Mira este, que me robó el radiocasete ayer; mira aquel…». Me di cuenta de lo fácil que es criticarlos y de lo difícil que es hacer como aquel hombre que los ayudaba, don José Soriano. Me estaba dando un ejemplo. Un día por la calle me lo crucé de frente –yo nunca había hablado con él y le ofrecí mi ayuda”. “Esa labor de cuerpo a cuerpo, de buscar recursos, de llevarlos a casa, 24 horas al día… Fue la época más emocionante de mi vida. Estar con los más necesitados te aterriza”. “Intento ser el mejor empresario posible, pero también es difícil ser el mejor cocinero posible, el mejor maestro posible… Intento llevar a la empresa lo que tengo en el corazón, lo que se me ha dado. Con mis defectos, pero intento tratar a la gente que trabaja conmigo como me gustaría que me tratasen a mí si la empresa fuera de ellos. Al final, soy el administrador y ya está”.

 

   Un gran ejemplo de vida y actitud para digerir el éxito y seguir siendo un hombre cercano y familiar. Me quito el sombrero ante esta persona que se ha quitado de encima el personaje a base de humildad y buen hacer. Un ejemplo para los que estamos en el “segmento de plata” y no sabemos que hacer.

 

 

 

 

 

ATAQUE AL MUSEO

11 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 8 de noviembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

ATAQUE AL MUSEO

Hay colectivos que van a terminar comiéndose las patas, como los pulpos.

   En medio del aluvión de ideas soporíferas y preocupantes que emanan de los informativos, hay veces que despierta nuestra atención algo que se acaba de oír.

En este caso se trataba de una manifestación que se estaba celebrando en Madrid en la puerta de un Museo. No se trataba del Museo del Prado, ni del Ejército, ni del reina Sofía o el Thyssen. La manifestación era ante el ¡Museo del jamón! Al grito “no es jamón, es cerdo muerto” un grupo de animalistas esgrimió pancartas el pasado día 9 pidiendo la “amnistía” para los cerdos (con perdón).

Supongo que para evitar la muerte del gorrino –salvando el jamón- se le practicará una operación indolora para quitarle el pernil y sustituirlo por una prótesis de vanadio que le permita seguir caminando con gracia y donosura propias de su estado, sexo y condición.

¿Qué va a ser lo siguiente? Prohibir despojar las cepas de sus uvas, los naranjos de sus frutos y dejar los boquerones y las gambas para ser vistas en los acuarios. Porque los animalistas también son vegetarianos, ovo-lacto-vegetarianos; ¡qué digo! veganos. ¡No por favor! Habrá de nuevo manifestaciones porque los árboles sufren, los campos lloran al segar las mieses, mamá atuna llora cuando le quitan sus hijos los malditos pescadores y la naturaleza se queja porque nos la comemos.

Les queda la antropofagia propia. Como decía al principio: “comerse las patas como los pulpos” Cosas veredes.

Mi buena noticia de hoy. Ayer me machaqué un plato de los montes. Para ser detenido por los manifestantes. Huevo, chorizo, lomo, pimientos y patatas. Hoy se está celebrando el duelo en las dehesas, los campos de hortalizas y los gallineros de aquellos que se sienten concienciados para amargarnos la vida a poco que nos despistemos. Descansen en paz los alimentos recibidos. Han pasado a mejor vida.

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 8 de noviembre de 2018

 

CORTINAS DE HUMO

En periodo electoral nos vemos rodeados de árboles que nos impiden ver el bosque.

 

Entre las indecisiones judiciales, el primero dije… pero ahora digo, los chivatazos de un ex comisario y el follón separatista, perdemos de vista la realidad de lo que nos rodea. De vez en cuando nos llegan informes que nos ponen los pelos de punta.

 

Para empezar todo el mundo se queja amargamente del cada vez más menguante índice de natalidad. En España el correspondiente al año 2017 es de 8.37 por mil y en Andalucía 8.85 por mil. Llevan razón los agoreros que, ante el crecimiento negativo de la población, esta se va envejeciendo paulatinamente (el índice de mortalidad es el 9.05 por mil, y la expectativa de vida, gracias a Dios, va aumentando), lo que propicia un futuro laboral y económico complicado en los próximos veinte años.

 

Los mismos que se quejan de la escasa natalidad son aquellos que defienden de forma indiscriminada el aborto. Estadísticamente –de forma oficial- se recogen cifras en torno a los 100.000 anuales. Para atención al mismo, según el informe publicado por RED-MADRE esta semana, el Estado dedica 34 millones de euros. Mientras tanto, para ayudar a la madre gestante solo se han destinado 4 millones de euros.

 

Poco más que añadir. Las familias españolas, de eso puedo hablar personalmente largo y tendido por experiencia propia, se ven en dificultades extremas para criar a sus hijos. Las ayudas que se reciben son mínimas –para los autónomos, ninguna- y, para colmo vemos con estupor como se vuelcan los medios en defender animales, vegetales o el paisaje, mientras se mira con cara de pocos amigos a aquellos que optamos por la familia numerosa y la defensa de la vida humana en todos sus estadios.

 

Cortinas de humo. Denuncias, descalificaciones, promesas, lo que hoy es blanco… mañana es negro, buenos y malos, políticamente correcto y “ahora no toca”. Cortinas que los voluntarios de red madre tienen que apartar para encontrarse con esas mujeres que quieren sacar adelante sus hijos y encuentran en la sociedad poca atención, comprensión y ayuda. Así nos va.

 

Aquellos “locos” que seguimos confiando en el Evangelio de Jesús, seguiremos  prestando atención a sus palabras sobre la mujer y sobre los niños. Sin cortinas de humo ni pantallas en negro. El que no ama un niño desde su concepción, difícilmente puede querer al resto de la humanidad. O se quiere… o no se quiere.

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 5 de noviembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

              ¡UNA BUENA NOTICIA!

   Hay semanas que me cuesta encontrar una buena noticia investigando entre lo que sucede a escala general.

Por consiguiente tengo que escarbar en lo cotidiano y en lo pequeño. Esas circunstancias que no hacen fluctuar la bolsa ni temblar los gobiernos de ninguna parte del mundo. Esta vez he encontrado una buena nueva esperanzadora. Descubren una aplicación cibernética que permite andar a tres parapléjicos.

   Los medios de comunicación han recibido la noticia con un alborozo pasajero. Unas cuantas líneas en los principales países; menciones en los informativos de radio y televisión y… a seguir picando piedra. Eso son minucias. Tenemos que seguir magnificando la destitución de un entrenador, el dolor y la pupa de un futbolista, el mangoneo de un político que no sea de nuestro partido y pregonar a los cuatro vientos la indignación provocada ante la presencia de un crucifijo en “un lugar indebido”.

La noticia médica en sí, es maravillosa. El milagro evangélico se sigue repitiendo, esta vez de manos de los investigadores que hacen andar a los paralíticos. Jesús resucitó y dejó el mundo en manos de los valientes y de los hombres de buena voluntad. Estos médicos han tomado el relevo.

Un equipo creado en Suiza –con un ingeniero mexicano entre sus componentes, circunstancia que le ha permitido explicarnos el tema en nuestro idioma- ha conseguido implantar unos electrodos que hacen moverse los miembros a instancias de los estímulos enviados desde el cerebro. Una maravilla que ha conseguido hacer caminar a tres pacientes con problemas medulares.

Dejo el tema científico en manos de los expertos. Yo paso a reflexionar sobre el traspaso del “milagro” a las manos de los humanos. La llegada de esta noticia hace aparecer un rayo de esperanza a una generación que escarba entre lo que nos separa a fin de buscar la ruptura.

Ojala llegase esta unión de “contactos rotos” a nuestra  España y, por consiguiente, a los españoles. Estamos cada vez más divididos. Desde los estamentos políticos, culturales, religiosos, mediáticos e incluso, familiares y amistosos, se nos incita a tomar partido frente a otros. No a crear un mundo mejor junto a los otros.

¿Qué clase de electrodos son necesarios para conectarnos los unos a los otros para que sigamos buscando lo que nos une, no lo que nos separa? ¿Qué clase de implante necesitan los políticos de todo el mundo para tomar la decisión de hacer unas circunstancias mejores para todos, cediendo un poco de lo que nos sobra a aquellos a los que le falta? Desde luego esto no se consigue tal como lo estamos haciendo ahora. Me niego a vivir en un permanente Halloween, de culto a lo negativo, aunque me tachen de antiguo.

¡Qué extraordinaria noticia la de esos bienaventurados médicos de diversos países que han conseguido realizar en Suiza un auténtico milagro en el siglo XXI!