LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
m.montescleries@telefonica.net
Málaga, 29 de octubre de 2012
Veinte millones vs. cincuenta €

En este fin de semana se han producido bastantes buenas noticias. Las que me han llegado se refieren primordialmente a aportaciones pecuniarias y de todo tipo a los más desfavorecidos. Las redes sociales sobre todo, y los medios de comunicación en buena medida, están consiguiendo concienciar a la sociedad de que es necesario que aportemos, de acuerdo con nuestras posibilidades, algo de lo que tenemos a los que carecen de todo.

Se ha hecho público que la fundación que preside el hombre más rico de nuestro país, Amancio Ortega, ha donado a Caritas veinte millones de euros. El mismo día me encuentro en la cuenta del Biberódromo una aportación anónima de cincuenta euros. La mente es libre. Me pongo a fabular y viene a mi memoria “el óbolo de la viuda”. Finalmente, pienso que cada uno da lo que puede, o lo que nuestro corazón nos dicta. Dos aportaciones igualmente dignas de admiración.

Una periodista ha soltado una “boutade” sobre la ubicación del alma en el cuerpo humano que ha levantado una polvareda de opiniones en las redes sociales. Yo, personalmente, sigo pensando en que la “buena leche” es innata en todos los seres humanos. Tiramos de ella en ocasiones y en otras la ocultamos. Es como las frecuencias radiofónicas; tan solo basta sintonizarlas para que penetren en nuestros oídos claramente. Sin ir más lejos: una “multitud” de “pescaitos fritos” (más de doscientos) de todas las edades, han disfrutado de la noche malagueña, saliendo de una mar iluminada por la luna llena, caminando por su orilla en una marcha solidaria. Su participación se convierte en pañales, leche y potitos. Eso es sintonizar el alma y el cuerpo.

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FE

24 f, 12

“El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries
La Fe
24 de Octubre de 2012
Estamos en plena celebración del año de la Fe. Para mí, este año se inició hace mucho tiempo. Desde aquél día en que comencé a tomarme en serio el cristianismo, me han rondado la cabeza las verdades básicas del creyente: es decir, aquellas que recoge el Credo.
Hay ocasiones en las que consigo apelar a la fe del carbonerillo; esa situación me tranquiliza. Creo porque me lo dice la Santa Madre Iglesia. Pero cuando me paro a pensar, la duda me hace apelar a la esperanza de que algún día consiga aceptar El Credo en su totalidad; sin ninguna duda.
Por otra parte creo que la fe se basa en aceptar lo que no se ve ni se entiende. Lo otro es certeza. Pero me falta la paz que da el aceptar el futuro sin ningún tipo de miedo ni resquemor. Cuando hablo con sinceridad con los que me rodean, muchos coinciden en mis apreciaciones. El tratamiento que sigo para mejorar esta situación consiste en proclamar cada día el Credo muy despacio. Una parte la llevo bien y otra peor. Pero acepto todas, dentro de mis dudas.
Un amigo mío, cura, me enseño hace años que esto se consigue tres días después de muerto y por la tarde. Y en esa estamos, aunque he coincidido con personas de una fe total. Como decía mi maestro Antonio Checa, el creía la palabra de Dios desde el titulo hasta donde pone “Impreso en la editorial…”. Él ya está con el Padre. Estaba preparado.

Domund

21 f, 12

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
m.montescleries@telefonica.net
Málaga,22 de octubre de 2012
Domund

Esta palabra tan antigua –en blanco y negro, como diría alguno que yo me se-, significa “Domingo Mundial de las Misiones”. Dicho así suena a cabeza de negrito, de chinito o de indio, con una hendidura en lo alto, en forma de hucha. Ese adminículo, que portaban los más agraciados, o la típica hucha de lata, que llevábamos el resto, servía a los niños de mi generación para cumplir la misión que nos habían encomendado en el colegio: llenar de tinta azul el termómetro de papel que estaba pegado a la pizarra, en el que se recogían las aportaciones pecuniarias para las misiones. La temperatura subía al tiempo que se vaciaban las huchas. Los niños nos sentíamos felices de salvar las escuelas y los niños de la lejana África o participantes en la curación de enfermos tipo Molokai.

El domingo pasado se ha celebrado el Domund, una fiesta en la que se nos llama a los cristianos a colaborar con esa parte de la Iglesia –el 37 % de la misma- que se encuentra en los 1.100 territorios de misión, que dependen de la entrega de los misioner@s y de la solidaridad del resto de la Iglesia que se encuentra consolidada. Un total de 14.000 misioner@s españoles se encuentran dispersos por el mundo (un 70 % en América, un 15 % en África, un 8 % en el resto de Europa, un 7 % En Asia y 20 misioner@s en Oceanía).

¿Qué es lo que hacen? En primer lugar se integran en las comunidades adonde se dirigen, aprenden el idioma y las costumbres; posteriormente atienden a las personas con su dedicación sanitaria, cultural y de promoción personal; construyen y atienden escuelas y hospitales, luchan especialmente por las mujeres y los niños. Toda esta actividad es su forma de transmitir el Evangelio vivo con su ejemplo.

Conozco a mujeres que han dedicado su vida a enseñar a coser, cuidar de sus niños y vivir con dignidad a las mujeres del África profunda; a hombres malagueños que derrochan su salud y sus fuerzas en la selva venezolana del Orinoco o a religiosos y seglares que dan su vida y sus recursos para la construcción de pozos en Bolivia. Sabemos de comunidades enteras pasadas por las armas en medio de luchas fraticidas. Los misioneros son los últimos que abandonan los lugares en peligro. Los políticos, los diplomáticos y los profesionales de todo tipo, aguanta mientras pueden, los misioneros: hasta el final. Que se lo digan a las monjas de Pakistán o a los misioneros de Marruecos.

La buena noticia de hoy me la proporcionan estos héroes anónimos. No solo los debemos apoyar económicamente, sino valorar su labor como una Iglesia viva que no vive para el culto ni la celebración, ni para la exhibición de poder o de riquezas, sino para dar la vida por los más necesitados. Ellos han entendido las obras de misericordia y viven las bienaventuranzas. Hoy les felicito pro ello.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

Málaga, 8 de octubre de 2012

En blanco y negro

          En demasiadas ocasiones, en la tertulia televisiva a la que asisto, tenemos que recurrir a comentar sucesos de épocas pretéritas. A alguno de los contertulios les suena a los ya lejanos tiempos en los que en Televisión Española, la única entonces, se emitía en blanco y negro.

         Estamos volviendo no solo a transmitir en blanco y negro, sino a dejar de televisar partidos de fútbol de la ¡Selección Española!, (por mal nombre “la roja”). El problema se produce porque las televisiones están tiesas y todos los presupuestos se agotan en pagar a las “Belenes Esteban, los Quicos y los Paquirrines” y subvencionar películas que no se estrenan nunca. No queda dinero para fútbol.

         Me ha venido a la memoria una anécdota que no se va a perder en la noche de los tiempos, dado que la recojo en mi tesis doctoral sobre los “Mayores y la Televisión en Málaga. Se trata de la labor de filigrana que hubo de hacerse para poder traer el repetidor que permitiese ver la Segunda Cadena en la comarca malagueña. Tema que urgía. El motivo era poder presenciar todos los partidos que se emitían en el mundial de fútbol de 1978, celebrado en Argentina del 1 al 25 de Junio.

        En aquella época, nuestras antenas solo recibía la señal de la 1ª de TVE. Hacía falta un repetidor que transmitiera la señal de la desde los enlaces con el resto de la península. Los tenía solicitados el Campo de Gibraltar y Málaga. Solo había un aparato.

        La entonces floreciente UCD (con la que había colaborado en la campaña de los primeros comicios del 77), nos encargó a Pepe Jiménez, un médico y personaje malagueño que había sido concejal y directivo del Málaga, y a mí mismo, la creación de las Unidades de Acción Ciudadana (UAC), una réplica de las Asociaciones de Vecinos. Yo era el vicepresidente ejecutivo. Nuestra primera misión (Y finalmente la única) era traernos el dichoso repetidor a Málaga. Nos ayudo mucho en este tema Pepe Carrasco, un excelente amigo y avispado comerciante especializado en la instalación de antenas, de las que tenía que proveer a toda Málaga en caso de que lográsemos dicho repetidor.

       Pusimos mesas para pedir firmas en el centro de Málaga y en las puertas de la Rosaleda, movilizamos las fuerzas vivas y, en un par de semanas nos presentamos en Madrid, en las dependencias correspondientes, con nuestra petición avalada por diputados, alcaldes, periódicos y 30.000 firmas de malagueños de a pie. Nos concedieron el repetidor y Algeciras se quedó sin él por el momento. La vuelta a Málaga fue triunfal; por única vez en mi vida, salí por la puerta de autoridades del aeropuerto donde nos recibieron con palmas y olivos. Ahí acabo la corta vida de la UAC.

      ¿Mi buena noticia de hoy? Pues amén de que les he contado una historia del abuelo Cebolleta, para que vean que nosotros también nos movíamos, la noticia surge del observar que hemos pasado un fin de semana sin fútbol televisivo, al que nos han acostumbrado creándonos dependencia. Hace dos temporadas nos ponían todos los partidos gratis; la anterior pagando un poquito, y ésta, como no pagues… no vez nada. Droga dura. Yo estoy pasando el síndrome de abstinencia con Radio Clásica y buenos libros. Creo que he salido ganando. Una buena noticia.

 

bodas civiles

13 f, 12

“El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries

Bodas Civiles     

                                                         11 de Octubre de 2012  

           A lo largo de mi ya dilatada vida he asistido a cuatro bodas civiles. La primera me dejó un agrio sabor de boca; el acontecimiento se celebraba teniendo como contrayentes al hijo y la hija de dos amigos míos. El lugar de la celebración se encontraba en un despachito de los viejos juzgados de c/ Tomás Heredia. Mientas esperábamos el comienzo de la misma, compartimos espacio con varios detenidos esposados y conducidos por la Guardia Civil a los distintos juzgados. La ceremonia: tres minutos de fría lectura del Código,… y finito. Francamente deprimente.

          La segunda ya fue en un lugar más adecuado: los juzgados ubicados en el edificio del Hotel Miramar. Como todas las bodas se agrupaban en un corto espacio de tiempo, aquello parecía más las colas ante la Rosaleda que una ceremonia. Esta vez duró cinco minutos.

          La tercera también fue “distinta”. Unos amigos se casaron una fría mañana con la sola presencia de los padrinos y dos invitados. La señora que oficiaba la ceremonia estaba con problemas y abandonó su puesto en dos ocasiones para atender el teléfono.

         Por fin, a la cuarta, he salido satisfecho de una boda civil. Se ha celebrado entre unos jóvenes que, pese a vivir en familias cristianas, no se consideran creyentes. Me parece muy honrada su postura y asistí con ilusión y expectativas de tener más suerte con la boda. Maravillosamente bien preparada por la celebrante, (una concejala de un pueblo de la Costa Oriental), los contrayentes y los familiares. La formula de compromiso matrimonial fue enriquecida por la oficiante con experiencias personales y consejos que diferían muy poco del “Corintios 13”. Los familiares acompañaron con sendas intervenciones muy sentidas que nos emocionaron a todos y finalmente los contrayentes nos expresaron su agradecimiento. Los asistentes, salimos agradablemente sorprendidos.

   Aquellos que ya peinamos muchas canas tenemos que aceptar, al margen de nuestras creencias, que no todo el mundo tiene nuestra fe; lo que sí podemos esperar es dignidad y formalidad en las ceremonias civiles y, finalmente, rogar a Dios que les transmita el deseo a los contrayentes, posiblemente a través de muestro ejemplo, de realizar su compromiso, no “en la Iglesia”, ni “por la Iglesia”, sino para la Iglesia. No todo consiste en flores, banquetes y ceremonias en grandes templos. Tenemos que transmitirles a los jóvenes que el Matrimonio Católico se basa en meter en nuestras vidas a Jesús de Nazaret y amarnos como nos amo Él.

    Enhorabuena a los contrayentes y sus familiares de la  boda civil que les he narrado. Rezo porque un día les animemos con nuestro ejemplo a reafirmar su amor con el Sacramento del Matrimonio.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
m.montescleries@telefonica.net
Málaga, 8 de octubre de 2012
En Cataluña hay de todo
Asisto con tristeza a los esfuerzos que realizan ciertos sectores de nuestra población por crear unas barreras, más futuribles que cercanas, entre los pueblos que están por encima del Ebro y por debajo de los Pirineos, y el resto de los sufridores de esta maltrecha piel de toro.

Con sorpresa y, a veces, con indignación, contemplo como de una forma teledirigida y tendenciosa están convenciendo a los catalanes de que los estamos timando y a los españoles de fuera de Cataluña de que en aquellos territorios no nos quieren.

La mayor parte de mi vida profesional la he desarrollado vendiendo artículos catalanes en Andalucía y visitando constante y agradablemente aquellos territorios. Me han respetado cuando he pedido que hablaran en castellano y he procurado entenderlos en su lenguaje y formas de ser.

Cataluña es muy grande y hay “gente pa to”. Nos lo demuestran cada día. Especialmente se nos hacen presente de forma muy de agradecer a través de la Obra Social “La Caixa”. Sin ir más lejos, diversas asociaciones e instituciones benéficas malagueñas (8 en total) han sido subvencionadas con un total de 168.200 euros, amén de la colaboración con la infancia de dicha obra social a través de los cheques bebé por un montante millonario.

Como mi misión es manifestar buenas noticias no me privo de manifestar mi agradecimiento a La Caixa y su Obra Social por su dedicación a los más necesitados, haciendo presente el objetivo principal por el que fueron creadas las Cajas de Ahorro, en España. En Cataluña hay de todo… como en botica.

Agua

4 f, 12

“El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries
Agua
4 de Octubre de 2012
El agua es un elemento que es definido –creo que acertadamente- como el preciado líquido. Es signo de vida y fuente de la misma. Como todas las cosas importantes es primaria y sencilla. Dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno integran la fórmula magistral de la mayor parte del cuerpo humano y por extensión de los componentes de nuestro viejo mundo.
Mientras se la trata con cariño responde adecuadamente; cuando se invade su camino, cuando se desprecia su fuerza, cuando nos metemos en su territorio, se revuelve con furia y se convierte en un ser terrible.
Los pueblos antiguos la trataban con el respeto debido: no la agredían ni la domesticaban en exceso, la usaban pero no abusaban de ella, respetaban su territorio y construían lo suficientemente lejos de ella para no importunar nunca su paso.
Como siempre, la humanidad se ha excedido de sus posibilidades y su prepotencia la pagamos con dolor. Caballeros en nuestros carros de metal, atrincherados en nuestros castillos de papel, año tras año, épocas de lluvias tras veranos al sol, con las rieras llenas de desechos cuando no de edificaciones, vemos de pronto, con estupor, que los elementos, a veces, nos siguen dominando.
Ante las inclemencias que producen desgracias, ante los problemas derivados de las inundaciones, lo mejor del ser humano sale a flote en forma de solidaridad. El sentimiento de impotencia que nace de nuestros corazones ante las imágenes de los sucesos se nos troca en gozo al ver la entrega de los vecinos a la lucha colectiva contra las inundaciones. Hemos visto a jóvenes almerienses metidos en barro hasta la cintura en la casa del amigo afectado. Hemos visto a los bomberos, a las fuerzas de seguridad y, sobre todo, a los soldados de un ejército que, para mí, así recobra todo el sentido. Tenemos que pedir a Dios, y también a los que nos gobiernan, que impongan el sentido común, que dejen un margen de seguridad y valoren las posibilidades de lluvias que año tras año se producen. Lo mismo que los incendios veraniegos se evitan en invierno con la prevención, las inundaciones invernales se aminoran con la limpieza de las rieras en verano y el control de la edificación y los embovedamientos.